Silvia Earle, La Dama de las Profundidades
Ha pasado más de 6.000 horas de su vida sumergida en las aguas de los océanos de todo el mundo, ha bajado cientos metros para descubrir lugares salvajes y únicos, ha batido el record mundial de descenso individual a las profundidades marinas, Silvia Earle, “La Dama de las Profundidades” como la denominó New Yorker, “Leyenda viviente”, según la revista Time, oceanógrafa e investigadora, es una de las personas que mejor conoce las maravillas que albergan nuestros mares, y también las amenazas que le acechan.

Earle, preparada para sumergirse en una expedición de 1.970
Earle lucha desde la Deep Sea Coalition por la protección y conservación de nuestros océanos.
En los últimos 50 años hemos tomado más del 90% de los peces grandes en el mar, cerca de la mitad de los bancos de coral han desaparecido porque se ha dado una misteriora pérdida de oxígeno en grandes área del Pacífico… Salud para el océano significa salud para nosotros.
Es parte del discurso que ofrecía en las conferencias TED del pasado mes de febrero, en la que, además, se le concedió el Ted Price. Earle nació el 30 de agosto de 1935 en Gibbston, Nueva Jersey, Estados Unidos. Desde muy pequeña, cuando su familia se mudó a Florida, descubrió en el mar su patio de recreo favorito, su pasión, su modo de vida y, también, su causa. En 1953 empezó a bucear y, desde aquel año, ha participado en más de 400 expediciones (en 1.968, embarazada de cuatro meses, bajo a más de 100 pies, en el primer submarino moderno sin cámara de descompresión), escrito más de 125 estudios y publicaciones relacionadas y enseñado en las más prestigiosas Universidades (Harvard, entre ellas).
El 97% del agua de la Tierra está en los océanos. Si no hay azul, no hay verde. Si pensamos que el océano no es importante, imaginemos la Tierra sin él.

Silvia Earle, en la actualidad. Foto: Вени Марковски
Earle sabe bien que debemos actuar cuando antes para frenar la degradación de los ecosistemas marinos. Por un lado está el problema de lo que sacamos del mar, por otro está lo que vertemos. En el primer punto identifica tres problemas fundamentales: la sobrepesca, que ha diezmado las poblaciones de especies; las capturas accidentales, en las redes acaban atrapadas especies de todo tipo que no eran el objetivo de la pesca. Y la tercera amenaza es la destrucción de los hábitats marinos debido en parte a los buques arrastreros. Silvia ha podido comprobar el daño que provocan estos barcos: “Es equivalente a lo que provocaría un buldózer en un bosque: para cazar unas cuantas ardillas, tendría que arrasar el bosque entero”.
Por eso Earle aboga por ampliar las áreas marinas protegidas, que en la actualidad apenas llegan al 1% del total.
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