Ingrid Lemus reinventa La Limonada
A veces, la solución a los grandes problemas está en las ideas sencillas. No siempre hay que inventar la fórmula de la Coca-Cola, ni contratar a una multinacional de la consultoría para que diseñe un plan estratégico. En el caso del barrio de La Limonada, en Guatemala, el problema es la contaminación, la ingente cantidad de deshechos, especialmente plástico, que acumulan los vecinos. Pues unos jóvenes universitarios han aplicado el sentido común, la visión empresarial y el esfuerzo personal para ayudar a los habitantes a limpiar sus espacios públicos y, de paso, obtener unos ingresos para la comunidad.
¿Qué han hecho?
- Programas de educación para el reciclaje en colegios, restaurantes y bloques de viviendas.
- Creación de almacenes en los que reunir todos los deshechos reutilizables, especialmente plástico.
- Puesta en marcha de un programa de formación para que grupos de mujeres aprendan a fabricar bolsas elaboradas con el desecho industrial de las envolturas de frituras, para luego venderlas, sobre todo en EE.UU.
Suena bien, ¿no? Suena fácil y sencillo. Lo difícil en muchos de estos casos es que el proyecto tenga éxito, que la comunidad se implique, que los delincuentes del barrio, las “maras” te permitan trabajar.
Entrar a una comunidad que es conocida por ser cuna de delincuentes no es fácil. Además, es un reto encontrar a personas que quieran entrar… No podemos llegar solos, y si es en el sector de Mandarina alguno de la comunidad nos tiene que acompañar. Ha resultado un poco difícil hacer que las personas adultas se involucren en el reciclaje; es más fácil educar a los niños que a los que ya tienen sus costumbres y hábitos. Además, tuvimos que convencerlos de que lo que estamos haciendo los beneficia directamente a ellos.
Es lo que contaba Ingrid en uno de los blogs de change.org (uno de las comunidades de referencia en EE.UU. en relación al emprendimiento social y a las ONG). El proyecto también forma parte de la comunidad Ashoka, una de las más importantes redes que promueven en el mundo las empresas sociales y el desarrollo de ideas y proyectos innovadores para mejorar la vida de las comunidades.
Enlazando con el argumento inicial del post, proyectos como Reinventando La Limonada nos demuestran, como ya conté en un reciente post sobre la Fundación BillGates, que muchas veces es más importante conocer el entorno en el que te mueves, saber trabajar un proyecto desde la base, escuchar de primera mano las necesidades de los que viven el problema.
1 Comentario
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Bonita labor la que estan Haciendo que Dios siga bendisiedolo .Suludos a Ingrid lemus.
Comentario Publicado por: Silvia Hernandez | 18 noviembre 2010 - 21:53