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10 historias “positivas” sobre el SIDA

30 noviembre 2009 - 21:30 - Autor:

Keith Haring, artista pop, murió por SIDA. Foto Flickr: Louisa_catlover

Keith Haring, artista pop, murió por SIDA. Foto Flickr: Louisa_catlover

“Enfermedad viral consistente en la ausencia de respuesta inmunitaria” es la definición que ofrece la RAE sobre el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). Es una definición escueta, fría y muy descorazonadora “ausencia de respuesta inmutaria”, o sea, incurable.

El 1 de diciembre se celebra el Día Mundial del SIDA. Como todos los años es una buena oportunidad para hacer balance, para hablar de cifras, de prevención, de personas, de investigación, de futuro, de muerte (claro)… y de esperanza. Hoy me limito a ofrecer 10 historias que, creo, merece la pena conocer. No hace falta que aquí, en este blog, diga que lo más importante es la prevención, se da por hecho. En cualquier caso, me permito enlazar unos consejos “oficiales” sobre la materia.

  • Apoyo positivo. Hace 9 años conocí a esta asociación. Compartí con ellos un día de fiesta, yo trabajaba en un reportaje para Diario 16 y estuve en su sede una tarde en la que se reunieron voluntarios, amigos, afectados… Estuve entrevistando a mujeres con VIH y, sobre todo, a voluntarios. Y recuerdo a uno de ellos, un señor mayor, jubilado de una gran empresa, que se dedicaba a acompañar a los enfermos terminales y que contaba lo solos que acababan y la necesidad que tenían de alguien que les diera aliento, compañía. Me pareció un trabajo modesto, pero muy importante el que realizaba esta asociación que cuenta con el apoyo de artistas como Nacho Duato y que, desde las 18 horas de mañana (1 de diciembre),  celebra un evento en el Círculo de Bellas Artes con actuaciones (Javier Álvarez! entre otros).
  • Yusuf K. Hamied. Este nombre no te dirá nada, pero es uno de los responsables de que miles de personas de países pobres tengan acceso a tratamiento con retrovirales. Hamied, presidente de la empresa farmacéutica India Cipla,  irrumpió en el “mercado del SIDA” con una interesante rebaja: hasta la irrupción de Haimed, el tratamiento costaba 10.000 dólares, pero este señor ha demostrado que se puede dar el mismo resultado a 130 dólares (si te interesa este punto puedes leer el post sobre patentes-pacientes que publiqué la semana pasada).
  • FotogrÁfrica. Un proyecto de Médicos del Mundo por el que cuatro fotógrafos viajaron por África para impartir talleres de foto, video y audio a personas afectadas para que grabaran a sus comunidades y documentaran cómo, a pesar de la enfermedad, viven, ríen, luchan, trabajan… Puedes ver la exposición virtual.
  • Sal de dudas. Resulta que hay en torno a 30.000 – 40.000 personas en España infectadas que no lo saben, por eso la Coordinadora Estatal del VIH/SIDA lanzó en verano una campaña de sensibilización. La detección precoz es fundamental.
  • Keith Haring, los grafitis y los condones. El retrato que ilustra este post pertenece a uno de los artistas pop más influyentes del sigo XX. Haring, el rey de los grafittis, creó una iconografía inconfundible que adorna calles, museos, objetos cotidianos y hasta condones (qué importante usar el condón para prevenir contagios!). Haring fue víctima del SIDA, pero quiso dejar no solo un legado artístico, sino también social a través de una fundación que, como no podía ser de otra forma, tiene en la investigación del VIH uno de sus leit-motiv.
  • Madrid Positivo. Otra ONG todoterreno, en la que sus trabajadores, empezando por su presidente, Jorge Gutiérrez, están cada día en la calle trabajando por la prevención, por la salud, por la concienciación, desde Las Barranquillas, hasta la Ciudad Universitaria de Madrid. En Madrid Positivo tienen como presidente de honor al Gran Wyoming y me cuentan que no es una mera figura representativa, el presentador se moja, participa, interviene en las decisiones. Han estado las últimas semanas haciendo pruebas “express”.
  • Una reducción del 17% en las infecciones durante los útimos ocho años indican que el trabajo de ONUSIDA está dando sus frutos, especialmente en el contagio madre-hijo. Es esperanzador que, al menos, una agencia de la ONU funcione.
  • Bill Gates y Avahan. En julio escribía un post sobre la tremenda inversión (258 millones de dólares) que ha realizado la Fundación de Bill Gates en un proyecto sobre VIH en la India, “Avahan” es su nombre. El tema salió porque un medio indio dudaba de la rentabilidad y eficacia “social”, pero la Fundación contestó con su compromiso de seguir luchando y aportando más dinero (hasta llegar a 338 millones de dólares). ¿Merece un reconocimiento el Sr Gates? Creo que sí. Parece que hoy toca repartir flores a personas e instituciones habitualmente denostadas: Gates, ONU…
  • Gloria Iglesias. El primer post de La regla de William estuvo dedicada a esta incansable mujer que desde hace 10 años está decidida a evitar que decenas de personas sin hogar mueran solas en la calle. Por su piso han pasado y han revivido algunos enfermos de SIDA cuyo destino, quizás, hubiera sido otro sin Gloria.
  • Y si antes hablábamos de Médicos del Mundo, no puedo olvidarme del tremendo trabajo de la Nobel Médicos sin Fronteras, que trabaja en 30 países atendiendo a más de 130.000 adultos y niños con VIH.

Jeff Skoll, auténtico millonario “social”

26 noviembre 2009 - 22:54 - Autor:

Jeffrey Skoll

Jeffrey Skoll

Con frecuencia se hacen listas para clasificar a los millonarios más solidarios, más comprometidos. Es un tema un poco aburrido, genera recelo, desconfianza, se cuestiona siempre la fuente y, la verdad, muchas veces no nos creemos nada, seguramente porque vienen firmadas por personas más afines al mundo de los negocios que al de la acción social. Me acaba de pasar leyendo la lista que ha elaborado Eli Broad (un multimillonario) para Forbes.

Nos ocurre lo mismo con las estrellas de Hollywood, siempre tendemos a pensar que todo lo que hacen es parte del show, que sus incursiones con ACNUR en Darfur o Etiopía son resultado de un estudio/análisis de mercado, un consejo de su asesor de imagen. Me temo que puede haber algo de envidia, seguro, pero también algo de verdad. Sin ir más lejos, tenemos el caso de Nicholas Cage, arruinado por su lujoso estilo de vida y denunciado por su asesor financiero, de pronto, ha decidido coger el petate y hacer el bien en Kenia. ¿Hay algo de operación de lavado de imagen? Sí. Claro que también puede que haya visto la luz y la situación extrema que atraviesa le haya hecho cambiar su escala de valores.

El caso es que entre todo el grupo de millonarios filántropos vengo observando durante algún tiempo el trabajo de Jeffrey Skoll, fundador y primer presidente de Ebay. Su fundación es un referente en el apoyo a emprendedores sociales en todo el mundo. Desde hace más de cuatro meses sigo su blog y me gusta el tipo de proyectos que apoyan: salud, derechos humanos, medio ambiente… Y también estoy atento a SocialEdge, su red de emprendedores.

Así que, profundizando un poco en la vida de Skoll, descubro que también es el responsable del documental de Al Gore Una verdad incómoda, a través de su productora, Participant Media. Una productora que apuesta por historias sobre sostenibilidad, humanidad, justicia, etc. Interesante el trabajo que han hecho y cómo lo cuentan. Recomiendo dar una vuelta por su web para descubrir qué tipo de proyectos cinematográficos eligen y cómo los apoyan con acciones sociales concretas. Además, han creado algunas pequeñas obras maestras, como The Visitor.

Me termina de convencer la charla que dio en TED en 2007.

Pasé de vivir en una casa con cinco amigos en Palo Alto y comer de sus sobras a  tener todo tipo de recursos. Quería descubrir como podía aprovechar esos recursos y compartirlos con el mundo. En esa época conocí a John Gardner, un hombre excepcional. Fue el arquitecto de los programas sociales de Lyndon Johnson en los 60. Y le pregunté que sentía que era lo mejor que yo podía hacer, o cualquiera podía hacer, para conseguir una diferencia en los temas a los que se enfrenta la humanidad. Y John dijo, “Apuesta por gente buena haciendo cosas buenas”.

Skoll aplica una filosofía “Invierte, conecta, celebra”:

Invierte: si ves gente buena haciendo cosas buenas, invierte en ellos. Invierte en sus organizaciones.  Conéctala a través de conferencias, como TED, que trae tantas conexiones poderosas, o a través del Foro Mundial de Emprendimiento Social que mi fundación hace en Oxford cada año. Y celebrémoslo, contemos sus historias.

Gopa Kumar, la lucha entre patentes y pacientes

25 noviembre 2009 - 1:16 - Autor:

Gopa Kumar, experto en derecho sobre patentes

Gopa Kumar, experto en derecho sobre patentes

Hoy he empezado con síntomas de catarro, un poco de fiebre, tos, así que me he acercado a una farmacia y los 10 sobres de una conocida marca de paracetamol me han costado 4,80 euros. Comprar medicamentos básicos en nuestro país es algo natural, normal, al alcance de casi cualquier persona, pero no ocurre así en muchas partes del mundo. En un país como la India (que no está entre los denominados “pobres”), muchas familias viven con apenas 2 euros al día ¿Qué medicinas se pueden comprar con ese dinero cuando los precios son prácticamente iguales que en Europa? Para exponer las tripas y los intestinos del mundo de las patentes en la industria farmacéutica aterrizó el pasado lunes en Madrid Gopa Kumar, uno de los mayores expertos mundiales en este tema, que ejerce en la actualidad como asesor e investigador de la Red Tercer Mundo.

Antes de su conferencia en La Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid, enmarcada en el ciclo Los retos del siglo XXI,  tuvimos un encuentro de unos 25 minutos. Gopa es indio, viste como un europeo y se expresa con una retórica al estilo “Obama”. Casado, y con una niña de 5 años, Gopa Kumar ha dedicado los últimos años de su carrera a investigar y denunciar el régimen mundial de comercio y patentes farmacéuticas. Licenciado en Derecho por la Universidad Mahatma Gandhi de Kerala y Máster en Derecho Internacional y Derechos Humanos, la organización para la que trabaja pretende actuar sobre los políticos y la sociedad para que se movilicen y no dejen en manos de las multinacionales el derecho fundamental a la salud de las personas, especialmente en los países más pobres.

Se podrían salvar 10 millones de vidas al año,  4 solo en África y el Sudeste asiático, si tuvieran acceso a medicamentos básicos.

La gran pregunta sale al instante, ¿son tan malas como algunos dicen las grandes multinacionales farmacéuticas?

Los grandes jugadores de la industria no se preocupan por la gente en el Tercer Mundo. Solo les preocupa el beneficio. Sin embargo, las empresas que fabrican genéricos también están haciendo negocio, pero están poniendo los medicamentos a un precio más asumible.

Para Gopa debería ser una obligación que todas las compañías que producen medicinas las pusieran a disposición de la gente a un precio razonable, es una cuestión de derechos humanos. Pero, como destacó una de las personas que intervino en el coloquio tras la ponencia, las personas que rigen los destinos de muchas empresas farmacéuticas no pertenecen al mundo de la salud, no tienen asimilados los principios básicos de esa profesión, buscan, ante todo, generar beneficios para sus accionistas, pertenecen a otra esfera, viven en otra dimensión. Buena parte de la conferencia de Gopa estuvo dedicada a los pormenores del acuerdo TRIPS de 1994 (Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), un tema muy denso, muy complejo, con muchas ramificaciones que resultan (al menos para mí) imposibles de interpretar. Sí me quedó claro un punto.

TRIPS no es una resolución como las relacionadas con los Derechos Humanos, que se pueden infringir. Si infringes TRIPS, serás acorralado.

Como siempre, aquí buscamos una salida, una alternativa, una respuesta. ¿Qué puede hacer un ciudadano normal y corriente para apoyar que se antepongan, en todo el mundo, los derechos de los pacientes frente a las patentes?

En una sociedad democrática cualquier persona puede promover cambios. La gran fuerza de determinados movimientos sociales ha provocado victorias, como en Doha o Seattle.

Doha, como señala Gopa, flexibilizó los acuerdos relacionados con la salud pública, de forma que en ciertas circunstancias de necesidad sanitaria, los países pueden permitir la producción o importación de medicamentos genéricos sin el consentimiento del titular de la patente. Pero hay otro inconveniente, los países que ocupan las escalas más bajos en los índices de desarrollo no tienen capacidad para producir, sus Estados no tienen industrias para ello e importar medicamentos genéricos puede aliviar la situación, pero no dejan de ser soluciones para el corto plazo. Además, en este punto se produce una más de las paradojas de la globalización. Se supone que si en un país pobre hay una demanda de un medicamento, las empresas tenderán a satisfacer esa demanda.

A las  multinacionales no les interesa producir medicamentos suficientes y asequibles para cubrir la demanda de los países pobres. No se rigen por las leyes normales de la oferta y demanda. Si lo hicieran y vendieran determinados productos más baratos, perderían negocio en los países ricos, porque desde esos países les reclamarían el mismo precio por el mismo producto. Las empresas quieren proteger sus beneficios en los países ricos.

Gopa Kumar se muestra optimista y sonríe, sostiene que hay que ir ganando pequeñas batallas, consiguiendo avances, poco a poco. Nos invita a que no dejemos de informarnos y de sensibilizar a los demás sobre este asunto y nos pide que tengamos esperanza. Por eso, aquí dejo, en forma de píldoras, algunos datos y cifras, la mayoría extraídos de su charla, que seguro nos mantendrán, como mínimo, un par de segundos pensando.

  • Solo un 14% de los medicamentos a nivel mundial se venden en los países en desarrollo, eso quiere decir que “nosotros”, los países ricos, consumimos el 86%.
  • Antes de Doha, un tratamiento completo contra el SIDA costaba alrededor de 10.000 dólares, hoy solo 130. ¿Por qué?
  • La India es el mayor productor mundial de genéricos para los países en desarrollo gracias a una legislación anti-patentes que, finalmente, en 2005 tuvo que adaptarse a los acuerdos TRIPS. Muy recomensable un escueto informe de Médicos sin fronteras sobre dicho mercado en la India (en el que, además, encontrarás la respuesta a la anterior pregunta)
  • Un 53% del mercado farmacéutico está en manos de 15 empresas.
  • Norteamérica, Europa y Japón representan el 82,5% del gasto global en medicamentos.

5 niños para 5 milagros

20 noviembre 2009 - 1:20 - Autor:

El pasado domingo, el maestro Juan José Millás escribía en El País Semanal en el especial sobre el 20 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño: “Este es un artículo de cuota, uno más, sobre los desastres de la infancia en el mundo. Estos artículos deberían desaparecer o transformarse en un kit sobre buenos sentimientos que el periódico regalaría los domingos…la vulneración de los derechos de la infancia es un género periodístico agotado…”. Entonces, ¿y si lo cambiamos todo? ¿Y si hablamos en positivo?

Es lo que intentamos con este blog. Por eso, hoy, 20 de noviembre, en el 20 aniversario de la citada Declaración y de la creación de UNICEF, me voy a permitir la licencia de hablar de cinco chicos que han obrado “milagros”, son cinco historias con un elemento común: un niño que decide ayudar a otros niños y a otros mayores. Son casos extraordinarios, sí, no conviene tomarlos como modelo, pero sí como inspiración, como motivación. Si un niño de 6 años ha sido capaz de llevar agua a cientos de pueblos en África, yo tengo que poder aportar, todos podemos aportar.

Hannah Taylor: Foto:

Hannah Taylor: Foto: Ladybug Foundation

Para empezar, te quiero presentar a Hannah Taylor, una joven de Winnipeg, Canadá, que, cuando solo tenía 5 años, se quedó paralizada al ver a un tipo mayor comiendo los restos de la basura en un día infernal en la ciudad canadiense. Ese pequeño encuentro marcó a Hannah y a los 8 años creó la The Ladybug Foundation (Ladybug significa mariquita), que se dedica a dignificar a las personas sin hogar, a recaudar fondos para donarlos a los albergues, a los comedores y, también, a inspirar a otros chicos a través de un proyecto educativo en escuelas.

Hannah tiene ahora 13 años y en este tiempo ha conseguido más de 2 millones de dólares para apoyar a las personas sin hogar. En todos estos casos, no nos engañemos, también hay detrás una familia, unos padres capaces de entender la inquietud de su hija y canalizarla. En el caso de Hannah, sus padres, Bruce y Colleen,  han sido fundamentales, solo es necesario ver un documental sobre su historia para percibir su actitud.

A continuación voy a recuperar cuatro historias que ya he contado aquí, pero que, reunidas, cobran una nueva dimensión.

Alex y su puesto de limonada. Foto: Alex's Lemonade Foundation

Alex. Foto: Alex's Lemonade Foundation

Alexandra “Alex” Scott nació en Manchester, Connecticut, el 18 de enero de 1996. Poco antes de su primer cumpleaños, Alex fue diagnosticada con neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil. En el 2000, el día después de su cuarto cumpleaños,  recibió un trasplante  y decidió que quería hacer algo por sí misma para luchar contra el cáncer “Cuando salga del hospital quiero tener un puesto de limonada”. La primera aparición en escena del puesto de limonada consiguió 2.000 dólares. En agosto de 2004, Alex falleció, tenía 8 años. En ese momento, el proyecto se había multiplicado, hasta recaudar más de un millón de dólares. Hoy, la fundación que lleva su nombre apoya 100 proyectos de investigación y ha conseguido reunir más de 25 millones de dólares.

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

Ryan Hreljac tenía 6 años cuando su profesora Nancy Prest le contó la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia para algún pueblo del “Tercer Mundo”. Así empezó su proyecto este chaval canadiense que ahora acaba de entrar en la Universidad para seguir desarrollando una vida lo más normalizada posible, pero siempre con el peso y la responsabilidad de dar nombre a una organización que ha llevado agua potable a 640.000 personas en 16 países distintos.

Ana Dodson. Foto: dosomething.org

Ana Dodson. Foto: dosomething.org

Ana Dodson fue adoptada cuando era un bebé por una familia norteamericana, de Evergreen (Colorado), en 1992. En el 2003, con 11 años, en un viaje para conocer sus raíces, Ana, que disfruta de una vida acomodada, visitó el orfanato Hogar Mercedes de Jesús Molina, en Anta, alrededores de Cuzco. Allí descubrió la pobreza en la que vivían centenares de niños. Ana comenzó a escribirse con los niños del orfanato y a reunir material escolar. El siguiente paso fue buscar la implicación de amigos y familiares para recaudar dinero y desarrollar un proyecto más ambicioso. Así nació, en 2003, Peruvian Hearts ( “Un solo corazón a la vez” es su lema), la ONG a través de la que ha conseguido dotar de servicios básicos al Hogar.

Emmanuel Jal

Emmanuel Jal

La historia de Emmanuel Jal empieza con su madre asesinada por las tropas del Gobierno Sudanés y su padre luchando con los rebeldes, Emmanuel fue enviado a un campo de refugiados en Etiopía, donde él y cientos de niños fueron secuestrados por el Ejército de Liberación Sudanés, enviados a campos de entrenamiento y armados con fusiles Ak 47. Con 12 años consiguió escapar. Finalmente llegó a Waat, en la zona este de Sudán, donde le rescató Emma Mccune, una cooperante británica. Emma lo sacó clandestinamente de Sudán y se instalaron en Nairobi, Kenia, donde ella murió en un accidente de coche en 1993. Jal volvía a estar solo, en los suburbios de una gran ciudad. Sin embargo, allí, gracias al coro gospel de una Iglesia, descubrió el poder de la música y puso los cimientos de su carrera como rapero, una carrera que, con dos álbumes, le ha llevado a compartir escenario con grandes estrellas del pop como Alicia Keys, o a protagonizar un documental sobre su vida,  War Child.

Ahora Emmanuel apoya numerosas iniciativas que luchan contra la proliferación de armas y, como es natural, que combaten el uso de niños soldado.

Crema de cacahuete para frenar el hambre

18 noviembre 2009 - 22:12 - Autor:

Hoy ha terminado la Cumbre Mundial de la Alimentación en Roma. Y lo ha hecho bajo el signo del fracaso, pero ¿cuándo una cumbre de estas ha acabado en éxito? Es imposible. Hablar de compromisos contra el hambre en los países ricos siempre es sinónimo de catástrofe, y más cuando resulta que no han asistido los gerifaltes del G-8 (excepto el anfitrión Berlusconi). Mientras cientos de funcionarios, subsecretarios, directores generales, ministros y demás perdían el tiempo en la ciudad de la Dolce Vita, la realidad sigue siendo demoledora: 1.000 millones de personas están hambrientas.

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Niños vendiendo higos chumbos. Mercado de Salambasa, Etiopía. Foto Flickr: Subcomandanta. Lorena Pajares

Lo que pasa es que aquí estamos “vacunados” contra estas historias y noticias que generan tan mal “rollo”. Para qué vamos a hablar de esto si tenemos FICOD y otros asuntos trascendentales. Me temo que ni aunque se lo pidamos a Al Gore vamos a cambiar el chip. O quizás sí, quizás cuando el que tenga hambre viva en la puerta de al lado. Y, a lo peor, no estamos tan lejos de eso. Hace unos días, gente del Banco de Alimentos comentaba que están comprobando cómo cada vez más personas de la tradicional clase media, en paro o jubilados, acuden a ellos para comer. Entretanto, en África y otros lugares del mundo, cada día, cientos de médicos, cooperantes y voluntarios aplican un colorido brazalete a los niños menores de cinco años. Se llama MUAC, medida del perímetro braquial (Mid-Upper Arm Circumference) y son el instrumento que emplean para realizar un diagnóstico rápido de la desnutrición.

MUAC. Foto: Anthony Jacopucci/MSF

MUAC. Foto: Anthony Jacopucci/MSF

El significado de los colores es el siguiente. Verde: estado normal. Perímetro de más de 135 mm. Amarillo: riesgo de desnutrición. Perímetro de 125 a 134 mm. Naranja: desnutrición moderada. Perímetro de 110 a 124 mm. Rojo: desnutrición severa y peligro de muerte. Perímetro inferior a 110 mm.

Una vez en el color rojo, hace años, las perspectivas hubieran sido terribles, pero desde que existe un producto basado en el uso de la crema de cacahuete, la situación ha cambiado. El producto “milagro” se engloba en los alimentos catalogados como RUTF (Ready to Use Therapeutic Food), se llama Plumpy Nut y es obra de un pediatra e investigador francés llamado André Briend, que se inspiró, un día cualquiera, desayunando, en la crema de nutella que tomaban sus hijos. Junto al empresario francés Michel Lescanne, dueño de Nutriset, una compañía agro alimentaria dedicada al 100% a temas humanitarios, crearon en 1999 una pasta a base de leche en polvo, cacahuete, azúcar y diversas vitaminas y nutrientes que ahora usan todas las agencias hunanitarias (ONU, UNICEF…) y ONG.

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Envase de Plumpy Nut. Foto Flickr: mastermaq

¿Qué ventajas tiene? No contiene agua, lo que les hace resistentes a las bacterias. No requiere preparación previa y su caducidad está fijada en 24 meses. Se reparte en sobres individuales de 92 gramos envasados al vacío, listos para comer, con un aporte de 500 calorías. Hasta entonces se venían usando diversas soluciones: sales yodadas que había que disolver en agua, con el riesgo de enfermedades que ello supone, barritas nutritivas que también necesitaban agua, suplementos alimenticios que obligaban al niño a estar en el hospital. Con dos dosis diarias de Plumpy Nut durante dos o cuatro semanas es posible devolver a este mundo a los que estaban a punto de dejarlo. Eso es, para mí, un descubrimiento espectacular, único, al que, creo, todavía no se le ha dado el reconocimiento adecuado. De hecho, ¿cómo es posible que no haya una sola entrevista en la red con el inventor? Solo he conseguido encontrar esta imagen de André Briend.

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World Food Day 2009. Foto: DFID Kenya / Amanda Rose

Entretanto, podemos contrastar la eficacia del mismo con las impresiones de personas como Milton Tectonidis, el director en temas de nutrición de Médicos sin Fronteras, que en un especial del programa de la CBS 60 minutos, afirmaba:

Es una revolución en los temas de nutrición. Ahora tenemos algo. Es como un medicamento esencial. En tres semanas, podemos curar a un niño que esté medio muerto. Cura como un antibiótico. Es una respuesta espectacular.

Por otro lado, el hecho de que lo hayan creado un pediatra e investigador y una empresa que no busca el beneficio a toda costa, ha propiciado, además, que se haya liberado la patente y que no solo se produzca en Francia, en la sede Nutriset, sino que también haya fábricas en países como Haití, Niger o República Dominicana (en la web de Nutriset ofrecen los datos de contacto de cada uno de los productores locales). En Etiopía, Unicef produce 12 toneladas al día. El coste de un tratamiento completo para salvar la vida de un niño: 10 euros. Ahora falta que los países ricos nos pongamos de acuerdo para, una vez salvado ese niño cuyo brazo no mide más de 110 mm, también le demos la oportunidad de seguir alimentándose, de desarrollar su agricultura, de no robarle sus tierras, sus materias primas, de comerciar de una forma justa con su comunidad, etc, etc, etc.

Alicia Mora, solidaridad freelance

17 noviembre 2009 - 1:20 - Autor:

Maha Nassar y Alicia (con pañuelo). Foto: Jacobo Medrano

Maha Nassar y Alicia (con pañuelo). Foto: Jacobo Medrano

Alicia Mora es una mujer casada de 37 años, que trabaja en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Ahora está estudiando trabajo social, le gusta, y espera poder dedicarse a los temas de violencia de género. No le gusta nada salir en las fotos (como se puede comprobar con la imagen que Alicia ha pasado)… En definitiva, es una persona normal que, un buen día, inspirada por el blog de Hernán Zin (sí, un blog!!) decidió que no podía seguir de brazos cruzados y, aunque ya colaboraba con la ONG Infancia Solidaria facilitando las operaciones quirúrgicas a niños de países pobres; se propuso ir más allá, ayudando a los niños de los campamentos de refugiados palestinos, llevando algo tan simple y tan fundamental como lápices, cuadernos, libros… Así nació Lápices para la paz. Al mismo tiempo, abrió un blog para contar el proyecto y para aportar su visión del mundo, de la realidad de los más indefensos. Tres años, cientos de kilos de material escolar y unas decenas de posts después, Lápices ha llevado esperanza a Palestina, Sáhara y Etiopía.

P. Me sorprende que detrás de Lápices para la Paz no haya ninguna ONG.

R. No queríamos depender de ninguna ONG, queríamos que fuera un proyecto de personas para personas.

P. Pero sí he visto que has contado con el apoyo de Infancia Solidaria.

R. Sobre todo porque no nos hemos constituido como asociación y había gente que quería donar, así que a través de Infancia Solidaria habilitamos un número de cuenta.

P. El blog y el proyecto empezaron hace justo tres años, ¿has hecho tu balance personal de lo que te ha pasado en este tiempo?

R. Cuando empezamos con Palestina no sabíamos si lo íbamos a conseguir, queríamos aportar nuestro granito de arena, pero nadie daba un duro por nosotras, “están como cabras!!”, decían.

P. Y lo habéis conseguido…

R. Gracias al apoyo de la gente. Familiares, compañeros de trabajo, amigos. A mí me ven en el hospital compañeros de trabajo y se esconden!! Piensan que les voy a vender una camiseta… (acaba de sacar a la venta unas camisetas para colaborar con el proyecto).

P. ¿El blog ha sido un buen medio de difusión para conseguir adhesiones, colaboraciones, etc?

R. Ha sido un medio fantástico para seguir adelante. Me he encontrado muchos bloggers (mujeres, la mayoría) que han apoyado el proyecto. Incluso sin conocerme, han donado.

P. ¿Tenéis estructura? ¿El dinero recaudado va todo a los proyectos?

R. Tenemos cero estructura. Todo lo organizamos con una asociación del país al que vamos. Antes de ir hacemos un plan y decidimos dónde vamos a comprar. Todo el dinero para material escolar lo gastamos en el país, fomentamos la economía local y familiar. Nosotros nos pagamos los billetes de avión, el transporte, el alojamiento… Todo lo que sacamos de los donativos, camisetas, etc, va íntegro a los niños.

P. ¿Cómo os manejáis en cada país?

R. Lo trabajamos mucho, no podemos improvisar. Todo tipo de contactos son buenos: periodistas, cooperantes de ONG… La verdad es que, hasta ahora, ha salido todo rodado.

P. ¿Os habéis encontrado alguna barrera, alguna dificultad en algún viaje que os haya afectado en la misión?

R. En Palestina, con los check-point, muchas veces pensábamos que no podríamos pasar, pero nuestro pasaporte español abría puertas, no es lo mismo para los palestinos. En Etiopía tuvimos problemas con el material, teníamos que encargarlo. Es un país tan pobre que no tiene productos, a no ser que busques por todas las tiendas de Addis Abbeba. Fue tremendo transportar el material por las carreteras. Pero la verdad es que hemos tenido mucha suerte.

P. En los viajes, habéis ido descubriendo muchas historias, muchas realidades.

R. El blog también se abrió con otro objetivo, además del proyecto: ver con mis propios ojos la realidad de cada país al que viajamos, sus problemas… Siempre intento escribir lo que veo, esas historias que pasan desapercibidas en los medios de comunicación.

P. ¿Hay alguna imagen, algún instante de estos tres años que se te haya quedado grabado?

R. En el primer viaje, en un campamento de refugiados, en un colegio, tengo una imagen que no se me olvidará jamás. Un niño de unos ocho años, con una cara de terror tremenda, estaba temblando, así que le pregunté a la profesora y me dijo que pensaba que éramos israelitas.

P. ¿Vuestro siguiente proyecto?

R. Los campamentos de refugiados de Líbano. Esperamos que sea en marzo o abril.

P. ¿Cómo elegís el proyecto y el país?

R. Creo que casi el país nos elige a nosotros. Palestina fue por el blog de Hernán, Etiopía porque colaboré en la operación de corazón de una niña etíope que vino a Madrid; en Sáhara teníamos contactos con amigos saharauis y ahora he conocido a una persona que trabaja en cooperación internacional en esa zona.

P. ¿Se puede sumar gente?

R. Lápices es un proyecto abierto, cualquiera puede participar. En el próximo proyecto estamos metidas 6 personas.

P. ¿Que queda de vuestros proyectos? ¿Tenéis información de cómo sigue el material y las bibliotecas que habéis llevado?

R. Es un granito de arena, una pequeña aportación, no pretendemos cambiar la sociedad en dos días. Las ONG que están allí nos cuentan que el material sigue allí, que los niños están como locos. En Etiopía, en las escuelas rurales, muchos niños estaban un rato y luego se iban a trabajar, al campo, con el ganado, y yo me preguntaba “¿Servirá esto de algo?”. Si solamente un niño o niña a los que hemos llevado libros, se interesase por leer, tuviera la motivación para estudiar e intentar salir de la pobreza, con eso sería feliz.

El “padre” de los inmigrantes africanos

13 noviembre 2009 - 1:18 - Autor:

Son casi las cinco de la tarde y una veintena de inmigrantes subsaharianos espera a que se abra el turno vespertino de atención en Karibú. En la planta baja de las humildes oficinas (cedidas por una congregración de religiosas) de la ONG en la madrileña calle de Santa Engracia, varias mujeres se colocan en la fila del dispensario de alimentos, mientras que, en el primer piso, hombres, mujeres y niños esperan la llegada de los médicos y de los abogados para plantearles sus dudas y necesidades. Al fondo está la oficina en la que, cada día, de 8 a 20 horas, Antonio Díaz de Freijo gestiona y dirige una asociación que da la bienvenida (el significado de Karibú en swahili) a todos los subsaharianos que se encuentran solos, perdidos, asustados o, simplemente, necesitados, en Madrid. Tras un muy modesto escritorio y delante de un gran mural pintado en la pared que evoca una playa paradisíaca, se sienta Antonio.

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú

Lleva en esto más de 20 años, desde que él y todos sus compañeros fueron expulsados, en 1987, del campo de refugiados que atendían en Burundi. ¿Alguna diferencia entre lo que vivió en Burundi y lo que lleva vivido en Madrid?

En un mundo tan diferente, al final, las personas necesitan el mismo estilo de protección. Además de las leyes, hay personas que tienen necesidades y el colectivo de inmigrantes africanos se enfrenta a las mismas necesidades que tienen la personas que pueden estar en un campo de refugiados, necesita instalarse, alimentación, asistencia sanitaria, organizar su vida. Lo que me pedía la gente en un campo de refugiados, me lo piden aquí.

Este gallego llegó en 1974, con apenas 24 años, a Burundi para atender a los refugiados que llegaban desde la vecina Ruanda, en un clima que ya hacía presagiar el genocidio de 1994.  Pero en 1987, la amenaza de un nuevo conflicto convirtió la presencia de los Mercedarios en un obstáculo, así que el padre Antonio recaló en Madrid para enfrentarse a un nuevo desafío: la inmigración subsahariana.

En aquellos tiempos, decenas de jóvenes africanos se instalaron en Plaza de España y en unas naves en Méndez Alvaro en un estado lamentable, sin ningún tipo de atención, sin  acceso a ningún servicio, hasta que la situación estalló y un joven nigeriano, Festus, murió víctima del frío y del abandono. Fue la chispa que prendió la mecha y que empezó a movilizar a la sociedad. Antonio y un grupo de personas se conjuraron para crear una asociación independiente (no depende de la orden de los Mercedarios) para dar protección humanitaria y conseguir la integración social  de estas personas.  En ese contexto nació Karibú y hoy es un referente para cualquier subsahariano en Madrid y para cualquier persona que quiera saber, de primera mano, cómo es el fenómeno de la inmigración africana.

Yo hablo muchas veces del maltrato que se hace a la inmigración africana. Las leyes son iguales, pero la repercusión que tiene sí que es muy diferente según el colectivo. Las leyes están hechas con la perspectiva de la inmigración normalizada, que se controla, que viene de Latinoamérica, de países del Este, en muchos casos con controles, ofertas de trabajo.

Antonio lamenta los estereotipos y tópicos que abundan en la sociedad y  en los medios de comunicación.

Lo que pasa es que estamos desayunando, comiendo y merendando con los africanos y, sobre todo, con las pateras. Nos están repitiendo todos los días la misma historia, entran 150 en una patera, pero por el aeropuerto de Barajas entran, cada día, muchos más. Los africanos subsaharianos son minoritarios.

Efectivamente, según los datos del Ministerio del Interior, entre los 15 países que aportan más inmigrantes no hay un solo país del África Subsahariana. De hecho, el que está en el lugar 15, Polonia cuenta con 85.809 ciudadanos, mientras que el primer país del África “negra” que aparece en la lista, Senegal, tiene 37.739 habitantes registrados en España. Antonio insiste en desmontar mitos.

La gente no viene por ningún efecto llamada. La gente viene porque donde está no puede vivir: guerra, violencia, desastres naturales.

Y luego está el clásico argumento que muchos hemos oìdo de “tienen colapsada la sanidad”.

La gente no sabe que la mayor parte de los inmigrantes africanos no puede acceder a ella, porque no tienen derecho, no tienen tarjeta sanitaria, no tienen ningún tipo de papel.

Se nota, en el tono, en las palabras, en la cara de Antonio que lleva mucho tiempo luchando contra molinos de viento. Y no deja de sorprenderse con las diferencias y excepciones cuando hay intereses políticos o económicos de por medio.

Hay un grave problema con la determinación de la edad de los chicos. Denuncié que para el pirata detenido en el Alakrana es tremendamente difícil determinar su minoría de edad, tanto es así que todavía no lo han hecho. En cambio, para un inmigrante africano “normal” se resuelve en 5 minutos. Se le hace una radiografía de la muñeca, si es que se la hace, y se le dice que es mayor de 18 años.

Eso significa que las autoridades no se responsabilizan de él, es decir, se le echa a la calle. Es lo que le pasó a una de las promesas del atletismo español, el etíope Alemayehu Bezabeh.

Le cogí tirado en la calle, porque le había echado la Comunidad de Madrid diciendo que no era menor de edad. Empieza a correr y resulta que corre más que nadie. Saltó todas las barreras y lo nacionalizaron. Pero lo tuve que coger yo de la calle.

El padre Antonio es muy crítico, se lo puede permitir, ya que no dependen de subvenciones públicas. Todos sus locales, albergues, etc, son donaciones, la mayoría de órdenes religiosas, apenas tienen gastos de personal, casi todo el mundo es voluntario, así que no se calla y reflexiona sobre la situación actual de las políticas en materia de inmigración.

Desde el punto de vista de medios de acogida, de estructura, de medios económicos, nuestro país se ha fortalecido; pero es infraestructura, ahora está la segunda parte, ¿es eficaz? Se crean superestructuras para controlar y defender unos intereses. Que  en este momento toca dar la imagen de que en España no entra nadie y que los inmigrantes no acampan por Madrid como les da la gana, entonces hay policías que salen a la calle con la orden de haber detenido, por la noche, cuando vuelvan, a 15 inmigrantes. Eso me ha pasado en la puerta de la asociación, es el colmo, aquello no lo soportamos y lo denunciamos.

Antonio, con sus 60 años a la espalda, se siente todavía fuerte y con ganas, a pesar de que sufre del corazón, sobre todo gracias al tremendo equipo humano de Karibú: más de 150 personas que trabajan de forma totalmente voluntaria: médicos, abogados y profesores, sobre todo. Sus puertas están abiertas a los que quieran echar una mano, eso sí, siempre que puedan aportar algo en ámbitos como la medicina, la asistencia jurídica o la enseñanza, los tres principales campos de trabajo de la asociación.

Se siente muy orgulloso de los logros a los que ha contribuido su asociación, como, por ejemplo, la consolidación de los supuestos de atención sanitaria universal. También destaca la base humanitaria que ofrecen y que permite tener lo básico (ropa, comida, un médico) a las personas que no tienen nada. Y, por encima de todo, se muestra convencido de que las decenas de personas que cada día ve pasar por delante de sus ojos son capaces de prosperar.

Ellos van a salir adelante. Nosotros les damos una plataforma para poder sostenerse, pero luego son ellos, con su fuerza, con su estímulo, los que lo pueden conseguir.

El niño que ha llevado agua potable a 640.000 personas

10 noviembre 2009 - 2:21 - Autor:

Si te dijera que gracias a un niño de 6 años, más de 640.000 personas de 16 países diferentes tienen acceso a agua potable, es posible que no te lo termines de creer. Pero es así. Te presento a Ryan Hreljac.

Ryan, en el año 200

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

De vez en cuando, se producen episodios excepcionales de altruismo protagonizados por niños. Aquí he recogido algún caso, como el de Alex y su limonada para recaudar fondos contra el cáncer o el de Ana Dodson, una niña peruana adoptada por una familia estadounidense que, desde los 11 años, trata de ayudar a otros chicos en orfanatos de Perú. Pero el de Ryan es, sin duda, uno de los casos más sobresalientes, si consideramos los resultados obtenidos.

Todo empezó en enero de 1998, con 6 años, en una escuela de Kemptville (Ontario, Canadá), cuando la profesora de Ryan, Nancy Prest (el origen de la cadena, sin ella nada de esto hubiera pasado) hablaba a su alumnos sobre la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia. Así que convenció a sus padres para realizar pequeños trabajos domésticos hasta ganarse los 70 dólares necesarios, que según había leído su profesora en algún sitio, bastarían para comprar el citado grifo.

Cuando, tras cuatro meses, consiguió reunir el dinero y acudió a un organización social (Watercan) para donarlo sufrió un revés: con eso no bastaba, construir un pequeño sistema de potabilización de agua iba a a requerir algunos dólares más, 2.000 en concreto, pero no se rindió y continuó con sus labores en casa para completar esa cifra. Ryan encontró otro aliado en su camino, a Watercan y a su directora, Nicole Bosley, que se comprometieron con Ryan para lograr juntos el reto. El primer proyecto no terminó con los 2.000 dólares, siguió con una nueva campaña de Ryan (todo el proceso se puede consultar en este artículo de Reader’s Digest)  para mejorar aún más un proyecto que, finalmente, iba a tener como destino la aldea de Otwal, en el norte de Uganda, lugar al que llegó Ryan con toda su familia para visitar su “obra” en el verano del año 2000.

Esta es la leyenda, la inspiración. A partir de aquí, la historia del chico que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para llevar agua a los que más lo necesitaban se convirtió en una gran “onda” de solidaridad (Ripple Effect lo bautizaron) que recorrió todos los medios de comunicación de Canadá y EE.UU.

Ryan con Oprah Winfrey

Ryan con Oprah Winfrey. Foto: Ryan's Well Foundation

Este es, por tanto, el germen, de la Fundación Ryan’s Well, constituida oficialmente tres años después, en 2001, para canalizar la gran cantidad de ayuda en forma de donaciones que Ryan era, y es, capaz de atraer. Esos miles de dólares se traducen en proyectos de potabilización, sanitarios y educativos en países de África, Sudamérica y Asia.De hecho, ese Ripple Effect también ha llegado a España y hace unos días, el 29 de octubre, en el Twitter de Ryan’s Well se podía leer que un colegio español se ha comprometido a conseguir 2.000 dólares para un proyecto en Togo.

Y, ¿qué ha pasado con Ryan?

Pues ha seguido desarrollando una vida lo más normal posible dentro de las peculiaridades que tiene convertirte en un líder, en un referente moral cuando eres un niño de seis años. Es decir, ha continuado su educación primaria, secundaria y, en estos momentos, la universitaria en la University of King’s College en Halifax (Canadá). En lo que respecta a su implicación en el proyecto  que él inició en 1998, Ryan ha sido su máximo embajador en todo tipo de escenarios (colegios, universidades, organismos internacionales, medios de comunicación), además ha estado involucrado en los aspectos más “terrenales” , visitando con frecuencia las zonas en la que actuaba su fundación.

Ryan, adolescente, en una visita a un proyecto

Ryan, adolescente, en una visita a un proyecto. Foto: Ryan's Well Foundation

En toda esta historia ejemplar hay, todavía, un eslabón más: Jimmy. Cuando la idea de Ryan se empezó a esparcir por la escuela, más niños se quisieron sumar, de forma que crearon lazos de unión con otros chicos de las comunidades en la que se creaban los pozos. Así nació el hermanamiento entre Ryan y Jimmy Akana, un niño de la  escuela Angolo en Otwal, el primer destino de Ryan.

Ryan y Jimmy en el año 2000

Ryan y Jimmy en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

Jimmy, sin embargo, no lo tuvo nada fácil: en 2003 fue secuestrado por el Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army), un grupo rebelde del norte de Uganda, pero consiguió escapar, llegar hasta uno de los proyectos de la Ryan’s Well Foundation y, finalmente, ser adoptado por la familia Hreljac. Ahora, Jimmy también estudia en la King’s College University, al tiempo que, como Ryan, trata de sensibilizar sobre la necesidad de hacer llegar agua potable a millones de personas.

Está claro que la pieza clave de esta historia, o de lo que nos/me ha llegado de ella, es Ryan. Pero, ¿qué hubiera sido de él sin la profesora que le habla de la sed del “Tercer Mundo”? ¿Hubiera llegado a algo más el buen acto de Ryan de no ser por el apoyo y soporte incondicional de sus padres? ¿Si la ONG Watercan no hubiera creído en él, qué sería ahora de Ryan?

* Puedes conocer las últimas novedades de Ryan y Jimmy en el boletín de otoño de la Fundación.

El arte de dar

6 noviembre 2009 - 0:54 - Autor:

Acaba la semana y quiero cerrarla cambiando un poco el ritmo. Tras más de seis meses de blog, me gustaría volver a los orígenes, a la filosofía que inspira La regla de William: cuál es la razón del altruismo. Acaba de publicarse un libro en EE.UU. que busca respuestas a esa pegunta “The art of giving. Where the Soul Meets a Business Plan (El arte de dar: el alma se encuentra con el plan de negocio). Los autores, Charles Bronfman y Jeffrey Solomo, (directivos de una fundación que promueve valores relacionados con la cultura judía).

Foto Flickr: Slimmer_jimmer

Foto Flickr: Slimmer_jimmer

Una de las tesis principales del libro, según leo en distintos blogs, es que dar/donar es, sobre todo, gratificante para el donante. Una de las reflexiones de los autores me llama la atención.

El placer de recibir a través de dar puede ser tan tangible y tan importante para el éxito general del sector social como la capacidad que tiene la organización de ejecutar su misión.

Es decir, es fundamental que la gente que está trabajando ayudando a los demás y, sobre todo, los que aportan los medios y los recursos para realizar ese trabajo (los donantes, mecenas, socios…), se lo crean, lo sientan, estén felices por el simple hecho de dar. El asunto va más allá (hay que llenar 288 páginas) y plantea la necesidad de que todo aquel que colabora económicamente con ONG sea muy consciente de porqué lo hace, que no sea una decisión arbitraria, ya que solo de esa forma será capaz de profundizar más en la causa que apoya.

El caso es que creo que es un buen momento para recapitular y recordar algunas de las ideas y motivaciones de los protagonistas del blog que expliquen su comportamiento desinteresado. Es un buen momento para hacer un mini-balance y saber si, como decía William D.Hamilton, el altruismo está directamente relacionado con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Según el razonamiento de los autores de “El arte de dar…”, Hamilton estaría en lo cierto, ya que no hay más relación de parentesco que la que tiene uno consigo mismo.

  • Toni, electricista, 54 años, voluntario de Solidarios, lleva 8 años acompañando por la noche a los sin techo de Madrid.

Es mi forma de cambiar el mundo. Además, es el sitio donde cargas las pilas. El voluntariado le aporta más al voluntario. Un porcentaje de las personas que hacen voluntariado viene por temas de carencias personales, emocionales, problemas familiares, etc

  • Matt Flannery, creador de Kiva, el revolucionario sistema de microcréditos on line.

Crecí en una familia cristiana … mi madre fue  voluntaria para World Vision, mi hermana trabajó para World Vision.  Me di cuenta  de que tenía espíritu emprendedor y que era para lo que estaba preparado. Inicié varias empresas y fracasé. Todo cambió cuando fui a África, con Jessica (su esposa y confundadora de Kiva). Me encantó hablar con la gente de Kenia sobre sus planes y sueños.Se trataba de un ambiente diferente del que había percibido cuando apadrinaba niños, tenía una idea de África como un lugar desolado. Me pareció divertida y vibrante. Quería transmitir ese sentimiento de esperanza

  • Maite Mompó, 42 años, activista de Greenpeace. Desde hace casi 12 años vive entre el arpón y la ballena. Su motivación:

Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.

  • Cristóbal Colón, creador de La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona formada, casi en exclusiva, por personas con enfermedad mental . Su éxito social y empresarial es objeto de estudio en  IESE, ESADE o Harvard.

Estoy totalmente en desacuerdo (con La Regla de William D.Hamilton). Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Es como tener un hijo. Lo cuidas, lo quieres, lo proteges, es lo mismo, no puedes dejar de hacerlo y eres feliz haciéndolo. Así de simple.


10 “viejos” que están cambiando el mundo

4 noviembre 2009 - 1:07 - Autor:

Hay gente que cuando cumple 60 años se apaga, sienten que lo mejor de su vida ya ha pasado y, si a esto unimos la jubilación, el resultado es catastrófico. Seguro que tenéis casos cerca. Aunque no es uno de los temas más frecuentados por La regla de William, sí se ha demostrado que más allá de esa edad, todavía hay mucho que aportar, mucho que decir. Podéis comprobarlo con Encarnita o con José Luis Jordana. Ahora, la comprobación viene, como no, desde ese país que antes odiábamos y ahora (Obama effect) parece que amamos. Acaban de concederse los Purpose Prize, que reconocen el trabajo social de personas que han superado los 60 y, viendo a los premiados, uno se queda absolutamente sorprendido: son historias impresionantes de personas que están consiguiendo resultados, están marcando la diferencia, ¿alguien diría que son unos “viejos”?

La historia de Elizabeth (68) y Stephen (68) empieza el 11 de septiembre de 2001, el día del atentado en las Torres Gemelas perdieron a su hijo Peter, de 25 años. Los meses siguientes estuvieron pensando la forma de honrar la memoria de Peter.

Elizabeth y Stephen Alderman. Ganadores del Purpose Prize. Foto Flickr. CivicVentures.org

Elizabeth y Stephen Alderman. Ganadores del Purpose Prize. Foto Flickr. CivicVentures.org

La idea llegó una noche, mientras veían un informativo en el que se daba una cifra escalofriante: existen cerca de 1 billón de personas en el mundo que han sobrevivido a la guerra, la tortura o el terrorismo, con los traumas que esas circunstancias dejan en la mente de cualquier ser humano.

No pudimos ayudar a nuestro hijo, pero podíamos hacer algo por aquellos que sobreviven

Así que crearon la Fundación Peter C.Alderman para crear sistemas de salud mental en países desgarrados por contiendas. En concreto, para ayudar a los médicos locales a tratar a las personas que sufren trastornos como el estrés postraumático. En ocho años han establecido nueve clínicas y formado a 385 médicos locales que, a su vez, han enseñado a más de 400 profesionales de la salud. Y más de 100.000 personas han recibido ayuda en Camboya, Etiopía, Kenya, Liberia, Rwanda, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda, Burundi, el Congo y Zimbabwe. Es duro comprobar cómo de un hecho triste puede nacer un proyecto de esta dimensión. Espectacular. ¿Por qué no hay gente así en este país?

Ahí va un resumen de los otros “mayores” cuyo altruismo ha merecido un premio:

  • Judith Broder (69), Los Ángeles. Esta psiquiatra ha creado “El proyecto de los soldados”,  a través del que ofrece terapia gratuita e ilimitada a los veteranos de guerra de Irak y Afganistán.
  • Don Coyhis (66), Colorado. Un ejecutivo de una empresa tecnológica que pasó por el alcoholismo y que, tras descubrir el poder sanador de la tradiciones y culturas indígenas norteamericanas, ha creado una organización que ayuda a recuperarse a los que han caído en las adicciones. Ha fundado un movimiento llamado Wellbriety.
  • Henry Liu (73), Columbia. Ex profesor de ingeniería, ha encontrado una manera de transformar las cenizas que genera la combustión del carbón en ladrillos que funcionan igual que los clásicos de arcilla. El proceso es más barato, requiere menos energía y, sobre todo, no contamina. Los “ladrillos verdes” están produciéndose ya en 11 países.
  • Timothy Will (61), Carolina del Norte. Utilizó su experiencia en telecomunicaciones para conectar a los productores agrarios locales del condado de los Apalaches con los restaurantes y los chefs de la ciudad, ayudando así a muchos ex-trabajadores de fábricas a reincorporarse al mercado laboral.
  • Marcy Adelman (63), San Francisco. Como psicóloga, Adelman sabe que muchos gays, lesbianas y transexuales, cuando llegan a edades avanzadas, se encuentran solos, la mayoría sin entorno familiar, hijos, etc, de forma que ha puesto en marcha un proyecto en San Francisco (Openhouse) para facilitarles viviendas asequibles, así como para crear una comunidad en la que estén atendidos.
  • Duncan Campbell (65),  Portland. Tras pasar por el trauma de haber sido criado por dos padres alcohólicos, Duncan ha creado una asociación (Amigos de los niños) por la que los chavales descarriados pueden contar con un mentor/tutor que les ayuda a salir adelante.
  • Ann Higdon (69), Dayton (Ohio). Ann tuvo una infancia difícil, sin ningún interés por estudiar, hasta que se acabó encontrando con un profesor que le inspiró. Siempre ha estado vinculada a proyectos para la comunidad y, desde hace unos años, dirige ISUS – Improved Solutions for Urban Systems – organización en la que “recluta” a jóvenes que han abandonado la escuela, les enseña un oficio y les ayuda a recuperar los estudios.
  • Connie Siskowski (63), Florida. Siskowski tuvo que ocuparse de su abuelo cuando era una adolescente, de forma que vivió en primera persona el estrés que supone esa responsabilidad para una joven que está creciendo. Su experiencia le ha llevado a crear una organización (American Asociation Caregiving Youth) que facilita a los jóvenes que tienen que cuidar de familiares enfermos, grupos de apoyo, formación y otros recursos para facilitarles su vida y para que no dejen de hacer lo que cualquier persona de su edad.
  • James Smallwood (62), Nueva Jersey. James consiguió rehabilitarse de su adicción a la cocaína y se propuso ayudar a otros ex-drogadictos y ex-convictos a rehacer su vida a través del trabajo y la formación. Ha creado una organización que emplea en la construcción a esas personas en riesgo de exclusión social, al tiempo que les ayuda a formarse.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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