10 “viejos” que están cambiando el mundo
Hay gente que cuando cumple 60 años se apaga, sienten que lo mejor de su vida ya ha pasado y, si a esto unimos la jubilación, el resultado es catastrófico. Seguro que tenéis casos cerca. Aunque no es uno de los temas más frecuentados por La regla de William, sí se ha demostrado que más allá de esa edad, todavía hay mucho que aportar, mucho que decir. Podéis comprobarlo con Encarnita o con José Luis Jordana. Ahora, la comprobación viene, como no, desde ese país que antes odiábamos y ahora (Obama effect) parece que amamos. Acaban de concederse los Purpose Prize, que reconocen el trabajo social de personas que han superado los 60 y, viendo a los premiados, uno se queda absolutamente sorprendido: son historias impresionantes de personas que están consiguiendo resultados, están marcando la diferencia, ¿alguien diría que son unos “viejos”?
La historia de Elizabeth (68) y Stephen (68) empieza el 11 de septiembre de 2001, el día del atentado en las Torres Gemelas perdieron a su hijo Peter, de 25 años. Los meses siguientes estuvieron pensando la forma de honrar la memoria de Peter.
La idea llegó una noche, mientras veían un informativo en el que se daba una cifra escalofriante: existen cerca de 1 billón de personas en el mundo que han sobrevivido a la guerra, la tortura o el terrorismo, con los traumas que esas circunstancias dejan en la mente de cualquier ser humano.
No pudimos ayudar a nuestro hijo, pero podíamos hacer algo por aquellos que sobreviven
Así que crearon la Fundación Peter C.Alderman para crear sistemas de salud mental en países desgarrados por contiendas. En concreto, para ayudar a los médicos locales a tratar a las personas que sufren trastornos como el estrés postraumático. En ocho años han establecido nueve clínicas y formado a 385 médicos locales que, a su vez, han enseñado a más de 400 profesionales de la salud. Y más de 100.000 personas han recibido ayuda en Camboya, Etiopía, Kenya, Liberia, Rwanda, Somalia, Sudán, Tanzania, Uganda, Burundi, el Congo y Zimbabwe. Es duro comprobar cómo de un hecho triste puede nacer un proyecto de esta dimensión. Espectacular. ¿Por qué no hay gente así en este país?
Ahí va un resumen de los otros “mayores” cuyo altruismo ha merecido un premio:
- Judith Broder (69), Los Ángeles. Esta psiquiatra ha creado “El proyecto de los soldados”, a través del que ofrece terapia gratuita e ilimitada a los veteranos de guerra de Irak y Afganistán.
- Don Coyhis (66), Colorado. Un ejecutivo de una empresa tecnológica que pasó por el alcoholismo y que, tras descubrir el poder sanador de la tradiciones y culturas indígenas norteamericanas, ha creado una organización que ayuda a recuperarse a los que han caído en las adicciones. Ha fundado un movimiento llamado Wellbriety.
- Henry Liu (73), Columbia. Ex profesor de ingeniería, ha encontrado una manera de transformar las cenizas que genera la combustión del carbón en ladrillos que funcionan igual que los clásicos de arcilla. El proceso es más barato, requiere menos energía y, sobre todo, no contamina. Los “ladrillos verdes” están produciéndose ya en 11 países.
- Timothy Will (61), Carolina del Norte. Utilizó su experiencia en telecomunicaciones para conectar a los productores agrarios locales del condado de los Apalaches con los restaurantes y los chefs de la ciudad, ayudando así a muchos ex-trabajadores de fábricas a reincorporarse al mercado laboral.
- Marcy Adelman (63), San Francisco. Como psicóloga, Adelman sabe que muchos gays, lesbianas y transexuales, cuando llegan a edades avanzadas, se encuentran solos, la mayoría sin entorno familiar, hijos, etc, de forma que ha puesto en marcha un proyecto en San Francisco (Openhouse) para facilitarles viviendas asequibles, así como para crear una comunidad en la que estén atendidos.
- Duncan Campbell (65), Portland. Tras pasar por el trauma de haber sido criado por dos padres alcohólicos, Duncan ha creado una asociación (Amigos de los niños) por la que los chavales descarriados pueden contar con un mentor/tutor que les ayuda a salir adelante.
- Ann Higdon (69), Dayton (Ohio). Ann tuvo una infancia difícil, sin ningún interés por estudiar, hasta que se acabó encontrando con un profesor que le inspiró. Siempre ha estado vinculada a proyectos para la comunidad y, desde hace unos años, dirige ISUS – Improved Solutions for Urban Systems – organización en la que “recluta” a jóvenes que han abandonado la escuela, les enseña un oficio y les ayuda a recuperar los estudios.
- Connie Siskowski (63), Florida. Siskowski tuvo que ocuparse de su abuelo cuando era una adolescente, de forma que vivió en primera persona el estrés que supone esa responsabilidad para una joven que está creciendo. Su experiencia le ha llevado a crear una organización (American Asociation Caregiving Youth) que facilita a los jóvenes que tienen que cuidar de familiares enfermos, grupos de apoyo, formación y otros recursos para facilitarles su vida y para que no dejen de hacer lo que cualquier persona de su edad.
- James Smallwood (62), Nueva Jersey. James consiguió rehabilitarse de su adicción a la cocaína y se propuso ayudar a otros ex-drogadictos y ex-convictos a rehacer su vida a través del trabajo y la formación. Ha creado una organización que emplea en la construcción a esas personas en riesgo de exclusión social, al tiempo que les ayuda a formarse.

2 Comentarios
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Imagino que te refieres a mil millones, que ya son muchísimos… Un billón, en inglés.
Comentario Publicado por: Bea | 4 noviembre 2009 - 19:08
[...] trabajo de Broder fue honrado con el Purpose Prize, cuya finalidad es reconocer el trabajo de personas que han decidido ponerse al servicio de los [...]
Pingback Publicado por: La guerra contra la depresión del soldado | La regla de William | 5 julio 2010 - 0:10