El arte de dar
Acaba la semana y quiero cerrarla cambiando un poco el ritmo. Tras más de seis meses de blog, me gustaría volver a los orígenes, a la filosofía que inspira La regla de William: cuál es la razón del altruismo. Acaba de publicarse un libro en EE.UU. que busca respuestas a esa pegunta “The art of giving. Where the Soul Meets a Business Plan (El arte de dar: el alma se encuentra con el plan de negocio). Los autores, Charles Bronfman y Jeffrey Solomo, (directivos de una fundación que promueve valores relacionados con la cultura judía).
Una de las tesis principales del libro, según leo en distintos blogs, es que dar/donar es, sobre todo, gratificante para el donante. Una de las reflexiones de los autores me llama la atención.
El placer de recibir a través de dar puede ser tan tangible y tan importante para el éxito general del sector social como la capacidad que tiene la organización de ejecutar su misión.
Es decir, es fundamental que la gente que está trabajando ayudando a los demás y, sobre todo, los que aportan los medios y los recursos para realizar ese trabajo (los donantes, mecenas, socios…), se lo crean, lo sientan, estén felices por el simple hecho de dar. El asunto va más allá (hay que llenar 288 páginas) y plantea la necesidad de que todo aquel que colabora económicamente con ONG sea muy consciente de porqué lo hace, que no sea una decisión arbitraria, ya que solo de esa forma será capaz de profundizar más en la causa que apoya.
El caso es que creo que es un buen momento para recapitular y recordar algunas de las ideas y motivaciones de los protagonistas del blog que expliquen su comportamiento desinteresado. Es un buen momento para hacer un mini-balance y saber si, como decía William D.Hamilton, el altruismo está directamente relacionado con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Según el razonamiento de los autores de “El arte de dar…”, Hamilton estaría en lo cierto, ya que no hay más relación de parentesco que la que tiene uno consigo mismo.
- Toni, electricista, 54 años, voluntario de Solidarios, lleva 8 años acompañando por la noche a los sin techo de Madrid.
Es mi forma de cambiar el mundo. Además, es el sitio donde cargas las pilas. El voluntariado le aporta más al voluntario. Un porcentaje de las personas que hacen voluntariado viene por temas de carencias personales, emocionales, problemas familiares, etc
- Matt Flannery, creador de Kiva, el revolucionario sistema de microcréditos on line.
Crecí en una familia cristiana … mi madre fue voluntaria para World Vision, mi hermana trabajó para World Vision. Me di cuenta de que tenía espíritu emprendedor y que era para lo que estaba preparado. Inicié varias empresas y fracasé. Todo cambió cuando fui a África, con Jessica (su esposa y confundadora de Kiva). Me encantó hablar con la gente de Kenia sobre sus planes y sueños.Se trataba de un ambiente diferente del que había percibido cuando apadrinaba niños, tenía una idea de África como un lugar desolado. Me pareció divertida y vibrante. Quería transmitir ese sentimiento de esperanza…
- Maite Mompó, 42 años, activista de Greenpeace. Desde hace casi 12 años vive entre el arpón y la ballena. Su motivación:
Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.
- Cristóbal Colón, creador de La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona formada, casi en exclusiva, por personas con enfermedad mental . Su éxito social y empresarial es objeto de estudio en IESE, ESADE o Harvard.
Estoy totalmente en desacuerdo (con La Regla de William D.Hamilton). Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.
- Mamá Afrika (Lucía). Lleva varios años ayudando a la comunidad senegalesa de Castro Urdiales y ofreciendo su humanidad a través del blog Historias de Áfrika.
Es como tener un hijo. Lo cuidas, lo quieres, lo proteges, es lo mismo, no puedes dejar de hacerlo y eres feliz haciéndolo. Así de simple.

3 Comentarios
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Yo creo que en mayor o menor medida todo el mundo necesita dar para seguir viviendo.Va en nuestra naturaleza la necesidad de sentirnos necesarios para alguien; puede que unos satisfagan esa necesidad dando a su familia, a su pareja, a sus amigos… Pero hay gente especial que da también a quien no conoce, a quien no tiene “obligación” de dar. ¿hay un componente genético en ellos para que sean así? Lo dudo mucho. ¿Hay alguna explicación racional para que exista gente así? Lo dudo también.
Comentario Publicado por: Laura | 11 Noviembre 2009 - 12:29
Gracias por el comentario Laura, solo quiero añadir que, ayer, pudo leer una nueva entrevista a Jaume San Llorente, el fundador de Sonriras de Bombay al que he entrevistado aquí y me gustó mucho lo que dijo, “la solidaridad empieza por mejorar y preocupaorte de tu entorno más cercano”
Un saludo
Comentario Publicado por: José Antonio Ritoré | 15 Noviembre 2009 - 23:36
[...] en las razones del altruismo (La regla de William D.Hamilton) y en el camino he encontrado de todo, pero lo más importante es que en España y en todo el mundo siguen surgiendo personas [...]
Pingback Publicado por: Un euro por cada comentario | La regla de William | 22 Abril 2010 - 12:25