El niño que ha llevado agua potable a 640.000 personas
Si te dijera que gracias a un niño de 6 años, más de 640.000 personas de 16 países diferentes tienen acceso a agua potable, es posible que no te lo termines de creer. Pero es así. Te presento a Ryan Hreljac.

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation
De vez en cuando, se producen episodios excepcionales de altruismo protagonizados por niños. Aquí he recogido algún caso, como el de Alex y su limonada para recaudar fondos contra el cáncer o el de Ana Dodson, una niña peruana adoptada por una familia estadounidense que, desde los 11 años, trata de ayudar a otros chicos en orfanatos de Perú. Pero el de Ryan es, sin duda, uno de los casos más sobresalientes, si consideramos los resultados obtenidos.
Todo empezó en enero de 1998, con 6 años, en una escuela de Kemptville (Ontario, Canadá), cuando la profesora de Ryan, Nancy Prest (el origen de la cadena, sin ella nada de esto hubiera pasado) hablaba a su alumnos sobre la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia. Así que convenció a sus padres para realizar pequeños trabajos domésticos hasta ganarse los 70 dólares necesarios, que según había leído su profesora en algún sitio, bastarían para comprar el citado grifo.
Cuando, tras cuatro meses, consiguió reunir el dinero y acudió a un organización social (Watercan) para donarlo sufrió un revés: con eso no bastaba, construir un pequeño sistema de potabilización de agua iba a a requerir algunos dólares más, 2.000 en concreto, pero no se rindió y continuó con sus labores en casa para completar esa cifra. Ryan encontró otro aliado en su camino, a Watercan y a su directora, Nicole Bosley, que se comprometieron con Ryan para lograr juntos el reto. El primer proyecto no terminó con los 2.000 dólares, siguió con una nueva campaña de Ryan (todo el proceso se puede consultar en este artículo de Reader’s Digest) para mejorar aún más un proyecto que, finalmente, iba a tener como destino la aldea de Otwal, en el norte de Uganda, lugar al que llegó Ryan con toda su familia para visitar su “obra” en el verano del año 2000.
Esta es la leyenda, la inspiración. A partir de aquí, la historia del chico que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para llevar agua a los que más lo necesitaban se convirtió en una gran “onda” de solidaridad (Ripple Effect lo bautizaron) que recorrió todos los medios de comunicación de Canadá y EE.UU.

Ryan con Oprah Winfrey. Foto: Ryan's Well Foundation
Este es, por tanto, el germen, de la Fundación Ryan’s Well, constituida oficialmente tres años después, en 2001, para canalizar la gran cantidad de ayuda en forma de donaciones que Ryan era, y es, capaz de atraer. Esos miles de dólares se traducen en proyectos de potabilización, sanitarios y educativos en países de África, Sudamérica y Asia.De hecho, ese Ripple Effect también ha llegado a España y hace unos días, el 29 de octubre, en el Twitter de Ryan’s Well se podía leer que un colegio español se ha comprometido a conseguir 2.000 dólares para un proyecto en Togo.
Y, ¿qué ha pasado con Ryan?
Pues ha seguido desarrollando una vida lo más normal posible dentro de las peculiaridades que tiene convertirte en un líder, en un referente moral cuando eres un niño de seis años. Es decir, ha continuado su educación primaria, secundaria y, en estos momentos, la universitaria en la University of King’s College en Halifax (Canadá). En lo que respecta a su implicación en el proyecto que él inició en 1998, Ryan ha sido su máximo embajador en todo tipo de escenarios (colegios, universidades, organismos internacionales, medios de comunicación), además ha estado involucrado en los aspectos más “terrenales” , visitando con frecuencia las zonas en la que actuaba su fundación.

Ryan, adolescente, en una visita a un proyecto. Foto: Ryan's Well Foundation
En toda esta historia ejemplar hay, todavía, un eslabón más: Jimmy. Cuando la idea de Ryan se empezó a esparcir por la escuela, más niños se quisieron sumar, de forma que crearon lazos de unión con otros chicos de las comunidades en la que se creaban los pozos. Así nació el hermanamiento entre Ryan y Jimmy Akana, un niño de la escuela Angolo en Otwal, el primer destino de Ryan.

Ryan y Jimmy en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation
Jimmy, sin embargo, no lo tuvo nada fácil: en 2003 fue secuestrado por el Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army), un grupo rebelde del norte de Uganda, pero consiguió escapar, llegar hasta uno de los proyectos de la Ryan’s Well Foundation y, finalmente, ser adoptado por la familia Hreljac. Ahora, Jimmy también estudia en la King’s College University, al tiempo que, como Ryan, trata de sensibilizar sobre la necesidad de hacer llegar agua potable a millones de personas.
Está claro que la pieza clave de esta historia, o de lo que nos/me ha llegado de ella, es Ryan. Pero, ¿qué hubiera sido de él sin la profesora que le habla de la sed del “Tercer Mundo”? ¿Hubiera llegado a algo más el buen acto de Ryan de no ser por el apoyo y soporte incondicional de sus padres? ¿Si la ONG Watercan no hubiera creído en él, qué sería ahora de Ryan?
* Puedes conocer las últimas novedades de Ryan y Jimmy en el boletín de otoño de la Fundación.
6 Comentarios
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José Antonio, la labor de Ryan es digna de encomio, todos loa politicos del mundo, deberían tomar buena nota del grado de altruismo, y seguir su gran ejemplo. Personas asi deberian de gobernar el mundo,seguro que otro gallo nos cantara,en hora buena Ryan.
Comentario Publicado por: José Antonio Zafra | 10 Noviembre 2009 - 21:28
Es increible la capacidad de los niños para ver más allá de los adultos. Me encanta la historia de Ryan! Un abrazo.
Comentario Publicado por: Calíope | 11 Noviembre 2009 - 12:21
Hace ya un añito escribí la historia de Ryan de forma más poética:
http://kurioso.es/2008/09/25/el-nino-que-ha-robado-la-sed-a-medio-millon-de-africanos/
Saludos
Comentario Publicado por: kurioso | 16 Noviembre 2009 - 11:43
Hola Kurioso, es un placer recibirte por aquí!! Es una pena, pero me hubiera gustado charlar contigo en EBE. Creo que ya he escrito por aquí que tienes un blog brillante y, sin duda, el post que hiciste sobre Ryan también lo es. Es un chico inspirador, igual que William Kamkwamba, al que dediqué un post en julio http://blogs.lainformacion.com/laregladewilliam/2009/07/20/william-kamkwamba-el-chico-del-molino-de-viento/ (creo que tu escribiste unos días después sobre el mismo asunto, no?)
Lo dicho, un placer recibirte.
Comentario Publicado por: José Antonio Ritoré | 16 Noviembre 2009 - 21:38
Tienes razón, tenemos inquietudes similares. Me fastídia no haber encontrado la historia de William Kamkwamba aquí… y mira que busqué en castellano.
Saludos y buen blog. Te sigo por feed desde hace tiempo
Comentario Publicado por: kurioso | 16 Noviembre 2009 - 22:15
[...] Ryan Hreljac tenía 6 años cuando su Nancy Prest le contó la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia. Así empezó su proyecto este chaval canadiense que ahora acaba de entrar en la Universidad para seguir desarrollando una vida lo más normalizada posible, pero siempre con el peso y la responsabilidad de dar nombre a una organización que ha llevado agua potable a 640.000 personasen 16 países distintos. Ana Dodson. Foto: dosomething.org [...]
Pingback Publicado por: 5 niños para 5 milagros | La regla de William | 20 Noviembre 2009 - 1:22