El “padre” de los inmigrantes africanos
Son casi las cinco de la tarde y una veintena de inmigrantes subsaharianos espera a que se abra el turno vespertino de atención en Karibú. En la planta baja de las humildes oficinas (cedidas por una congregración de religiosas) de la ONG en la madrileña calle de Santa Engracia, varias mujeres se colocan en la fila del dispensario de alimentos, mientras que, en el primer piso, hombres, mujeres y niños esperan la llegada de los médicos y de los abogados para plantearles sus dudas y necesidades. Al fondo está la oficina en la que, cada día, de 8 a 20 horas, Antonio Díaz de Freijo gestiona y dirige una asociación que da la bienvenida (el significado de Karibú en swahili) a todos los subsaharianos que se encuentran solos, perdidos, asustados o, simplemente, necesitados, en Madrid. Tras un muy modesto escritorio y delante de un gran mural pintado en la pared que evoca una playa paradisíaca, se sienta Antonio.

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú
Lleva en esto más de 20 años, desde que él y todos sus compañeros fueron expulsados, en 1987, del campo de refugiados que atendían en Burundi. ¿Alguna diferencia entre lo que vivió en Burundi y lo que lleva vivido en Madrid?
En un mundo tan diferente, al final, las personas necesitan el mismo estilo de protección. Además de las leyes, hay personas que tienen necesidades y el colectivo de inmigrantes africanos se enfrenta a las mismas necesidades que tienen la personas que pueden estar en un campo de refugiados, necesita instalarse, alimentación, asistencia sanitaria, organizar su vida. Lo que me pedía la gente en un campo de refugiados, me lo piden aquí.
Este gallego llegó en 1974, con apenas 24 años, a Burundi para atender a los refugiados que llegaban desde la vecina Ruanda, en un clima que ya hacía presagiar el genocidio de 1994. Pero en 1987, la amenaza de un nuevo conflicto convirtió la presencia de los Mercedarios en un obstáculo, así que el padre Antonio recaló en Madrid para enfrentarse a un nuevo desafío: la inmigración subsahariana.
En aquellos tiempos, decenas de jóvenes africanos se instalaron en Plaza de España y en unas naves en Méndez Alvaro en un estado lamentable, sin ningún tipo de atención, sin acceso a ningún servicio, hasta que la situación estalló y un joven nigeriano, Festus, murió víctima del frío y del abandono. Fue la chispa que prendió la mecha y que empezó a movilizar a la sociedad. Antonio y un grupo de personas se conjuraron para crear una asociación independiente (no depende de la orden de los Mercedarios) para dar protección humanitaria y conseguir la integración social de estas personas. En ese contexto nació Karibú y hoy es un referente para cualquier subsahariano en Madrid y para cualquier persona que quiera saber, de primera mano, cómo es el fenómeno de la inmigración africana.
Yo hablo muchas veces del maltrato que se hace a la inmigración africana. Las leyes son iguales, pero la repercusión que tiene sí que es muy diferente según el colectivo. Las leyes están hechas con la perspectiva de la inmigración normalizada, que se controla, que viene de Latinoamérica, de países del Este, en muchos casos con controles, ofertas de trabajo.
Antonio lamenta los estereotipos y tópicos que abundan en la sociedad y en los medios de comunicación.
Lo que pasa es que estamos desayunando, comiendo y merendando con los africanos y, sobre todo, con las pateras. Nos están repitiendo todos los días la misma historia, entran 150 en una patera, pero por el aeropuerto de Barajas entran, cada día, muchos más. Los africanos subsaharianos son minoritarios.
Efectivamente, según los datos del Ministerio del Interior, entre los 15 países que aportan más inmigrantes no hay un solo país del África Subsahariana. De hecho, el que está en el lugar 15, Polonia cuenta con 85.809 ciudadanos, mientras que el primer país del África “negra” que aparece en la lista, Senegal, tiene 37.739 habitantes registrados en España. Antonio insiste en desmontar mitos.
La gente no viene por ningún efecto llamada. La gente viene porque donde está no puede vivir: guerra, violencia, desastres naturales.
Y luego está el clásico argumento que muchos hemos oìdo de “tienen colapsada la sanidad”.
La gente no sabe que la mayor parte de los inmigrantes africanos no puede acceder a ella, porque no tienen derecho, no tienen tarjeta sanitaria, no tienen ningún tipo de papel.
Se nota, en el tono, en las palabras, en la cara de Antonio que lleva mucho tiempo luchando contra molinos de viento. Y no deja de sorprenderse con las diferencias y excepciones cuando hay intereses políticos o económicos de por medio.
Hay un grave problema con la determinación de la edad de los chicos. Denuncié que para el pirata detenido en el Alakrana es tremendamente difícil determinar su minoría de edad, tanto es así que todavía no lo han hecho. En cambio, para un inmigrante africano “normal” se resuelve en 5 minutos. Se le hace una radiografía de la muñeca, si es que se la hace, y se le dice que es mayor de 18 años.
Eso significa que las autoridades no se responsabilizan de él, es decir, se le echa a la calle. Es lo que le pasó a una de las promesas del atletismo español, el etíope Alemayehu Bezabeh.
Le cogí tirado en la calle, porque le había echado la Comunidad de Madrid diciendo que no era menor de edad. Empieza a correr y resulta que corre más que nadie. Saltó todas las barreras y lo nacionalizaron. Pero lo tuve que coger yo de la calle.
El padre Antonio es muy crítico, se lo puede permitir, ya que no dependen de subvenciones públicas. Todos sus locales, albergues, etc, son donaciones, la mayoría de órdenes religiosas, apenas tienen gastos de personal, casi todo el mundo es voluntario, así que no se calla y reflexiona sobre la situación actual de las políticas en materia de inmigración.
Desde el punto de vista de medios de acogida, de estructura, de medios económicos, nuestro país se ha fortalecido; pero es infraestructura, ahora está la segunda parte, ¿es eficaz? Se crean superestructuras para controlar y defender unos intereses. Que en este momento toca dar la imagen de que en España no entra nadie y que los inmigrantes no acampan por Madrid como les da la gana, entonces hay policías que salen a la calle con la orden de haber detenido, por la noche, cuando vuelvan, a 15 inmigrantes. Eso me ha pasado en la puerta de la asociación, es el colmo, aquello no lo soportamos y lo denunciamos.
Antonio, con sus 60 años a la espalda, se siente todavía fuerte y con ganas, a pesar de que sufre del corazón, sobre todo gracias al tremendo equipo humano de Karibú: más de 150 personas que trabajan de forma totalmente voluntaria: médicos, abogados y profesores, sobre todo. Sus puertas están abiertas a los que quieran echar una mano, eso sí, siempre que puedan aportar algo en ámbitos como la medicina, la asistencia jurídica o la enseñanza, los tres principales campos de trabajo de la asociación.
Se siente muy orgulloso de los logros a los que ha contribuido su asociación, como, por ejemplo, la consolidación de los supuestos de atención sanitaria universal. También destaca la base humanitaria que ofrecen y que permite tener lo básico (ropa, comida, un médico) a las personas que no tienen nada. Y, por encima de todo, se muestra convencido de que las decenas de personas que cada día ve pasar por delante de sus ojos son capaces de prosperar.
Ellos van a salir adelante. Nosotros les damos una plataforma para poder sostenerse, pero luego son ellos, con su fuerza, con su estímulo, los que lo pueden conseguir.
2 Comentarios
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“Nos quitan el trabajo, colapsan la sanidad, nos quitan las becas de colegio…” Pero, piensen e serio ¿qué nos quita un inmigrante subsahariano sin papales? Nada. Nada nos quita porque nada le damos. Sin papeles no existe y si no existe difícilmente “nos quita nada”. Y en el caso de que logre papeles y trabajo ¿qué nos quita? La respuesta vuelve a ser nada. Porque pagará impuestos como todos, tendrá las mismas obligaciones y, por lo tanto, tendrá los mismos derechos. No nos engañemos lo que siempren tendrá es el estigma de ser inmigrante y el “cargar” con la mochila de ser visto como el que viene a quitar en vez de como el que viene a dar.
Comentario Publicado por: Iago | 14 Noviembre 2009 - 23:55
Gracias por la aportación Iago,lo has dejado muy claro. Espero volver a verte por aquí
Un saludo
Comentario Publicado por: José Antonio Ritoré | 15 Noviembre 2009 - 23:33