5 niños para 5 milagros
El pasado domingo, el maestro Juan José Millás escribía en El País Semanal en el especial sobre el 20 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño: “Este es un artículo de cuota, uno más, sobre los desastres de la infancia en el mundo. Estos artículos deberían desaparecer o transformarse en un kit sobre buenos sentimientos que el periódico regalaría los domingos…la vulneración de los derechos de la infancia es un género periodístico agotado…”. Entonces, ¿y si lo cambiamos todo? ¿Y si hablamos en positivo?
Es lo que intentamos con este blog. Por eso, hoy, 20 de noviembre, en el 20 aniversario de la citada Declaración y de la creación de UNICEF, me voy a permitir la licencia de hablar de cinco chicos que han obrado “milagros”, son cinco historias con un elemento común: un niño que decide ayudar a otros niños y a otros mayores. Son casos extraordinarios, sí, no conviene tomarlos como modelo, pero sí como inspiración, como motivación. Si un niño de 6 años ha sido capaz de llevar agua a cientos de pueblos en África, yo tengo que poder aportar, todos podemos aportar.

Hannah Taylor: Foto: Ladybug Foundation
Para empezar, te quiero presentar a Hannah Taylor, una joven de Winnipeg, Canadá, que, cuando solo tenía 5 años, se quedó paralizada al ver a un tipo mayor comiendo los restos de la basura en un día infernal en la ciudad canadiense. Ese pequeño encuentro marcó a Hannah y a los 8 años creó la The Ladybug Foundation (Ladybug significa mariquita), que se dedica a dignificar a las personas sin hogar, a recaudar fondos para donarlos a los albergues, a los comedores y, también, a inspirar a otros chicos a través de un proyecto educativo en escuelas.
Hannah tiene ahora 13 años y en este tiempo ha conseguido más de 2 millones de dólares para apoyar a las personas sin hogar. En todos estos casos, no nos engañemos, también hay detrás una familia, unos padres capaces de entender la inquietud de su hija y canalizarla. En el caso de Hannah, sus padres, Bruce y Colleen, han sido fundamentales, solo es necesario ver un documental sobre su historia para percibir su actitud.
A continuación voy a recuperar cuatro historias que ya he contado aquí, pero que, reunidas, cobran una nueva dimensión.

Alex. Foto: Alex's Lemonade Foundation
Alexandra “Alex” Scott nació en Manchester, Connecticut, el 18 de enero de 1996. Poco antes de su primer cumpleaños, Alex fue diagnosticada con neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil. En el 2000, el día después de su cuarto cumpleaños, recibió un trasplante y decidió que quería hacer algo por sí misma para luchar contra el cáncer “Cuando salga del hospital quiero tener un puesto de limonada”. La primera aparición en escena del puesto de limonada consiguió 2.000 dólares. En agosto de 2004, Alex falleció, tenía 8 años. En ese momento, el proyecto se había multiplicado, hasta recaudar más de un millón de dólares. Hoy, la fundación que lleva su nombre apoya 100 proyectos de investigación y ha conseguido reunir más de 25 millones de dólares.

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation
Ryan Hreljac tenía 6 años cuando su profesora Nancy Prest le contó la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia para algún pueblo del “Tercer Mundo”. Así empezó su proyecto este chaval canadiense que ahora acaba de entrar en la Universidad para seguir desarrollando una vida lo más normalizada posible, pero siempre con el peso y la responsabilidad de dar nombre a una organización que ha llevado agua potable a 640.000 personas en 16 países distintos.

Ana Dodson. Foto: dosomething.org
Ana Dodson fue adoptada cuando era un bebé por una familia norteamericana, de Evergreen (Colorado), en 1992. En el 2003, con 11 años, en un viaje para conocer sus raíces, Ana, que disfruta de una vida acomodada, visitó el orfanato Hogar Mercedes de Jesús Molina, en Anta, alrededores de Cuzco. Allí descubrió la pobreza en la que vivían centenares de niños. Ana comenzó a escribirse con los niños del orfanato y a reunir material escolar. El siguiente paso fue buscar la implicación de amigos y familiares para recaudar dinero y desarrollar un proyecto más ambicioso. Así nació, en 2003, Peruvian Hearts ( “Un solo corazón a la vez” es su lema), la ONG a través de la que ha conseguido dotar de servicios básicos al Hogar.

Emmanuel Jal
La historia de Emmanuel Jal empieza con su madre asesinada por las tropas del Gobierno Sudanés y su padre luchando con los rebeldes, Emmanuel fue enviado a un campo de refugiados en Etiopía, donde él y cientos de niños fueron secuestrados por el Ejército de Liberación Sudanés, enviados a campos de entrenamiento y armados con fusiles Ak 47. Con 12 años consiguió escapar. Finalmente llegó a Waat, en la zona este de Sudán, donde le rescató Emma Mccune, una cooperante británica. Emma lo sacó clandestinamente de Sudán y se instalaron en Nairobi, Kenia, donde ella murió en un accidente de coche en 1993. Jal volvía a estar solo, en los suburbios de una gran ciudad. Sin embargo, allí, gracias al coro gospel de una Iglesia, descubrió el poder de la música y puso los cimientos de su carrera como rapero, una carrera que, con dos álbumes, le ha llevado a compartir escenario con grandes estrellas del pop como Alicia Keys, o a protagonizar un documental sobre su vida, War Child.
Ahora Emmanuel apoya numerosas iniciativas que luchan contra la proliferación de armas y, como es natural, que combaten el uso de niños soldado.
3 Comentarios
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Vivimos tan inmersos en lo negativo, que parece que lo bueno ha dejado de existir, y no es así. Hoy, más que nunca, hay muchas personas buenas y dedicadas a trabajar por los demás, por la conservación de la Naturale<a y la mejora de vida en muchas partes del mundo.
Comentario Publicado por: María de la Soledad Picarzo Cano | 22 Noviembre 2009 - 20:24
Gracias por este post, José Antonio. Creemos que somos muy buenos por despertarnos un día y darnos cuenta de que debemos hacer algo por lo demás, cuando es algo tan evidente que hasta un niño pequeño puede ver. Gracias de verdad, ha sido genial conocer estas historias.
Un saludo.
Comentario Publicado por: Elena | 23 Noviembre 2009 - 19:55
Marisol, Elena, gracias por leerme y por esos mensajes. Un placer veros por aquí, espero seguir haciéndolo
Un abrazo
José Antonio Ritoré
Comentario Publicado por: Jose Antonio Ritoré | 24 Noviembre 2009 - 1:16