Es medianoche en Bhopal
En el momento en el que publico este post (18:35 hora española, 00:05 en Bhopal) justo hace 25 años, en Bhopal (India), saltaba la chispa de una de las mayores catástrofes industriales de todos los tiempos, superior con creces a Chernobyl: un escape tóxico en la fábrica de pesticidas de la empresa norteamericana Union Carbide causaba la muerte inmediata de 8.000 personas y de hasta otras 25.000, según diversas fuentes, debido a la contaminación que, todavía hoy, sigue produciendo estragos. Antes de seguir, un gesto simbólico, un breve “silencio” como homenaje a las víctimas( ).
Todas las historias siempre tienen un punto de esperanza, pero antes de agarrarnos a él, creo que la ocasión merece un resumen rápido para tomar conciencia de lo que supuso Bhopal:
- La explicación científica del “accidente” está muy bien contada en la Wikipedia, así que no me voy a extender en este punto.
- El Gobierno indio pidió a Union Carbide que indemnizara a los afectados de Bhopal por la pérdida de su capacidad para trabajar. Después de cinco años de lucha legal, el gobierno aceptó un acuerdo extrajudicial por 470 millones de dólares, que se firmó en febrero de 1989. El Gobierno indio se quedó con la indemnización y en julio de 2004 la Corte Suprema India falló para que distribuyese entre los 566.876 supervivientes la compensación. La indemnización media por daños personales fue de entre 370 y 533 dólares por persona.
- La empresa Dow Chemical, que compró Union Carbide en 2001, ha abandonado la fábrica dejando alrededor de 5.000 toneladas de residuos y sin responsabilizarse de todos los efectos secundarios, escudándose en el acuerdo extrajudicial firmado en 1989.
- El veneno se ha esparcido en los alrededores de la planta contaminando la tierra y el agua para consumo humano. Unas 30.000 personas continúan hoy bebiendo agua tóxica. Esta versión no la comparte el gobernador de la región. Pero un informe de hoy mismo realizado por un grupo de derechos humanos y por la clínica Sambhavna (de la que hablo un poco más adelante) indica todo lo contrario.
El título de este post es un homenaje al imprescindible libro “Era medianoche en Bhopal” en el que Dominique Lapierre y Javier Moro documentan toda la historia. El corresponsal de ABC en París ha publicado una breve entrevista con Lapierre, yo llevo un par de días intentado localizar (sin éxito) a Javier Moro, pero no me resisto a reproducir aquí un par de respuestas que dio Javier sobre este asunto en una entrevista para la revista de Greenpeace y que pueden ayudar a entender las causas. Según parece, había antecedentes de fallos en la seguridad, un empleado muerto en 1981, la intoxicación de 25 obreros en 1982… ¿Cómo fue posible?
Sí, parece increíble en una empresa como Carbide, famosa por sus medidas de seguridad. A mí me cuesta todavía entenderlo. Se desentendieron de la fábrica. ¿Por qué? porque no daba dinero. Hubo varios años de sequía, los campesinos se arruinaron y no tenían para comprar SEVIN (gas). Habían hecho allí un monstruo que no servía para nada y no daba dinero. Eso hizo que se desentendieran de la fábrica y de su seguridad, a pesar de que mandaron gente a verlo y de la advertencia del ingeniero Ranjit Dutta. Este ingeniero me relató en el verano del 84 que estaba todo lleno de hierbajos, con, la gente tumbada en el suelo y los obreros discutiendo y jugando a las cartas en las esquinas.
Pero siempre, en mitad de cualquier tragedia, surge la esperanza porque las personas somos capaces de sobreponernos a casi todo, especialmente si hay gente dispuesta a ayudar.Como cuenta “Era medianoche en Bophal”, la tragedia provocó una solidaridad tremenda en el país de las mil castas: los farmacéuticos distribuyeron gratuitamente sus stocks de medicamentos, los estudiantes de la Facultad de Medicina estuvieron de pie durante tres días atendiendo a 20.000 pacientes. Organizaciones, empresarios y comerciantes se volcaron en la ayuda: los transportistas ofrecieron camiones para llevar a la ciudad madera para las cremaciones, el restaurante más popular de Bhopal preparó 20.000 comidas que repartió gratuitamente a las víctimas…
El impacto que provocó en los autores del libro semejante acontecimiento movió a Lapierre y Moro, a través de la Fundación de la Ciudad de la Alegría, a colaborar en la creación de la Sambhavna Clinic, un hospital que en la actualidad ofrece asistencia sanitaria gratuita a todos los que siguen sufriendo las secuelas.
Hoy se están celebrando todo tipo de actos para que esta historia no quede en el olvido, puedes seguirlos vía Twitter con el hashtag #bhopal25.

2 Comentarios
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Me leí el libro de Javier Moro que comentas hace unos cinco años y me dejó muy impactada. Bhopal forma parte de las “tragedias olvidadas”, esas que siempre suceden en África, en la India, en distintos países de Latinoamérica… ¿se hará algo para compensar a las víctimas? Desués de 25 años la esperanza tiene poco espacio pero no por ello hay que dejar de denunciarlo. Gracias por hacernos “no olvidar”
Comentario Publicado por: Calíope | 6 diciembre 2009 - 20:41
El libro es impresionante (como cualquiera de los dos autores). Totalmente recomendable aunque muy duro, pues sabiendo que lo que vas a leer no es nada agradable, ya se te ponen los pelos de punta desde el principio.
Lo curioso es, como dice “calíope”, que se olvide, pues yo lo he comentado con gente y “algo le suena” remotamente en su cabeza… y a la mayoría no le atrae tanto la idea de leer el libro. Es una pena, y es un tópico, pero así es.
un abrazo
verónica
Comentario Publicado por: cercadeafrica | 28 febrero 2010 - 21:34