Contra la Pena de Muerte, Helen Prejean

La Hermana Helen Prejean
Pena de muerte. Para un momento a pensar, pronuncia con pausa las tres palabras Pena – de – muerte. Se me revuelve el estómago cada vez que las oigo y estos días, con motivo del 4 Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, en el que ha estado Zapatero, las estamos escuchando bastante. Lo deseable es que no las tuviéramos que oír más, eso está claro. No puedo imaginar la angustia de todos aquellos que un día fueron sentenciados a muerte y que, después, fueron absueltos. El País Semanal publicó el pasado mes de enero A un paso de la muerte un reportaje impactante sobre cómo estas personas intentan rehacer su vida.
En el proceso de recuperación interviene de una forma decisiva Witness to Innocence (Testigos para la Inocencia), una ONG que aglutina a los 139 ex-condenados a la pena capital que han logrado demostrar su inocencia y cuyo objetivo final es conseguir su abolición en los EE.UU. Tres de sus miembros también han estado estos días en Ginebra. Uno de ellos, Ray Krone, pasó 10 años en Arizona, incluidos tres en el Corredor, antes de ser exonerado en el año 2002. Ahora es el Director de Comunicación de la ONG y viaja por todo el mundo buscando apoyos.
Es difícil describir lo que supone estar en el Corredor de la Muerte sabiendo que eres inocente. Todo lo que sabes es que lo parece una horrible pesadilla se convierte en una realidad, una realidad más allá de toda comprensión.
Witness nació en Filadelfia en el año 2005 gracias a Helen Prejean, un nombre que seguramente no conozcas, pero te aseguro que es una persona de la que probablemente sepas más de lo que crees. Helen es la monja a la que dio vida Susan Sarandon en la película Pena de muerte, y si la has visto, es difícil que se te haya olvidado.
La hermana Helen Prejean (Louisiana. 1939) es un monja católica que lidera en EE.UU. la lucha contra la pena de muerte. La película citada está basada en sus experiencias como consejera espiritual de los condenados y, más específicamente, en su relación con Elmo Patrick Sonnier (Sean Penn), que fue ejecutado el 5 de abril de 1984. La experiencia de Helen proviene, precisamente, de su contacto como consejera con diversos presos, de ahí nació también Survive, una organización que fundó en los primeros años para ofrecer consuelo y atención a los familiares. Helen es una activista “total” que centra sus esfuerzos no solo en su trabajo personal con los citados 139 condenados absueltos, sino, sobre todo, en sensibilizar a la opinión pública norteamericana a través de libros, charlas… La puedes seguir a través de su blog, de su perfil en Facebook, e incluso, de su Twitter. Sus argumentos son claros.
El Papa dice que debemos estar incondicionalmente a favor de la vida, en contra del aborto, en contra de la eutanasia, contra el suicidio y la pena de muerte.
Helen también está en Ginebra, en el 4º Congreso Mundial sobre la Pena de Muerte, un encuentro que tiene numerosas sesiones plenarias, charlas, mesas redondas, conciertos, happenings… ¿De verdad es necesario tres días y cientos de actividades con cientos de personas para que el mundo tome nota de que la pena de muerte es una barbaridad? ¿Tan mal estamos? Por lo que nos cuenta Amnistía Internacional, parece que sí.











