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Contra la Pena de Muerte, Helen Prejean

26 febrero 2010 - 8:32 - Autor:

La Hermana Helen Prejean

La Hermana Helen Prejean

Pena de muerte. Para un momento a pensar, pronuncia con pausa las tres palabras Pena – de – muerte. Se me revuelve el estómago cada vez que las oigo y estos días, con motivo del 4 Congreso Mundial contra la Pena de Muerte, en el que ha estado Zapatero, las estamos escuchando bastante. Lo deseable es que no las tuviéramos que oír más, eso está claro. No puedo imaginar la angustia de todos aquellos que un día fueron sentenciados a muerte y que, después, fueron absueltos. El País Semanal publicó el pasado mes de enero  A un paso de la muerte un reportaje impactante sobre cómo estas personas intentan rehacer su vida.

En el proceso de recuperación interviene de una forma decisiva  Witness to Innocence (Testigos para la Inocencia), una ONG que aglutina a los 139 ex-condenados a la pena capital que han logrado demostrar su inocencia y cuyo objetivo final es conseguir su abolición en los EE.UU. Tres de sus miembros también han estado estos días en Ginebra. Uno de ellos, Ray Krone, pasó 10 años en Arizona, incluidos tres en el Corredor, antes de ser exonerado en el año 2002. Ahora es el Director de Comunicación de la ONG y viaja por todo el mundo buscando apoyos.

Es difícil describir lo que supone estar en el Corredor de la Muerte sabiendo que eres inocente. Todo lo que sabes es que lo parece una horrible pesadilla se convierte en una realidad, una realidad más allá de toda comprensión.

Witness nació en Filadelfia en el año 2005 gracias a Helen Prejean, un nombre que seguramente no conozcas, pero te aseguro que es una persona de la que probablemente sepas más de lo que crees. Helen es la monja a la que dio vida Susan Sarandon en la película Pena de muerte, y si la has visto, es difícil que se te haya olvidado.

La hermana Helen Prejean (Louisiana. 1939) es un monja católica que lidera en EE.UU. la lucha contra la pena de muerte. La película citada está basada en sus experiencias como consejera espiritual de los condenados y, más específicamente, en su relación con Elmo Patrick Sonnier (Sean Penn), que fue ejecutado el 5 de abril de 1984. La experiencia de Helen proviene, precisamente, de su contacto como consejera con diversos presos, de ahí nació también Survive, una organización que fundó en los primeros años para ofrecer consuelo y atención a los familiares. Helen es una activista “total” que centra sus esfuerzos no solo en su trabajo personal con los citados 139 condenados absueltos, sino, sobre todo, en sensibilizar a la opinión pública norteamericana a través de libros, charlas… La puedes seguir a través de su blog, de su perfil en Facebook, e incluso, de su Twitter. Sus argumentos son claros.

El Papa dice que debemos estar incondicionalmente a favor de la vida, en contra del aborto, en contra de la eutanasia, contra el suicidio y la pena de muerte.

Helen también está en Ginebra, en el  4º Congreso Mundial sobre la Pena de Muerte, un encuentro que tiene numerosas sesiones plenarias, charlas, mesas redondas, conciertos, happenings… ¿De verdad es necesario tres días y cientos de actividades con cientos de personas para que el mundo tome nota de que la pena de muerte es una barbaridad? ¿Tan mal estamos? Por lo que nos cuenta Amnistía Internacional, parece que sí.

Nunca pongas a un africano de clase media en la portada de tu libro

24 febrero 2010 - 23:39 - Autor:

De vez en cuando te topas con un blog auténtico, que te engancha, en el que cada nuevo post, cada nueva historia, es un absoluto descubrimiento. En el mundo de lo social, de la cooperación, de la solidaridad hay, en general, pocas bitácoras que tengan un reconocimiento público, que formen parte habitual de comunidades como bitacoras.com o como Menéame, que entren en el juego de recomendaciones, tweets y retweets que es tan habitual en los blogs que hablan sobre tecnología, gadgets o marketing 2.0. Es una pena, pero lo cierto es que no hay una “comunidad”, una “tribu”, como diría Seth Godin, alrededor de estos temas.

Hay algunos blogs muy interesantes sobre África, muchos de ellos los he descubierto a través de Global Voices o Maneno, pero Por fin en África me ha interesado porque combina sensibilización, información, ironía, ritmo… y, lo más importante, ofrece la cara B del continente, es decir, la positiva, aporta una visión esperanzadora. El blog lo escribe una periodista, Aurora Moreno, 28 años, que ha estado trabajando en Sudáfrica y viajando por otros países como Kenia o Mozambique. Felicidades Aurora.

Ghana. Locally fabricated radio station: Ghana 101.7 FM. Foto: Whiteafrican

Ghana. Locally fabricated radio station: Ghana 101.7 FM. Foto: Whiteafrican

Así que me voy a permitir acudir a uno de sus posts para reflejar aquí algunos de los tópicos clásicos de la literatura sobre el continente, tópicos, por otra parte, en los que todos caemos al hablar o pensar en África, y que reunió el escritor y periodista kenyata Binyavanga Wainaina en un artículo en la revista Granta en 2005 y que Aurora ha traducido en su blog.

  • Nunca pongas la imagen de un africano de clase media en la portada de tu libro, ni dentro, a no ser que haya ganado un Premio Nobel. Un AK- 47, costillas prominentes, pechos desnudos: utiliza estas.
  • En tu texto, trata a África como si fuera un solo país. Hace calor y es polvoriento, lleno de praderas onduladas y enormes manadas de animales junto a gentes altas, delgadas y famélicas.
  • Temas tabú: escenas ordinarias de la vida cotidiana, amor entre africanos (a no ser que esté relacionado con la muerte), referencia a escritores africanos o intelectuales, la mención de niños que van al colegio y que no sufren virus, ni ébola, ni mutilación genital femenina.
  • Asegúrate de que muestras cómo los africanos tienen la música y el ritmo profundamente arraigados en sus almas y comen cosas que ningún otro humano come.
  • Los elefantes son bondadosos y comprensivos, así como buenos feministas o dignos patriarcas. También los gorilas. Nunca, nunca se te ocurra decir nada negativo acerca de un gorila o un elefante.
  • Cualquier blanco bronceado que vista de caqui y que alguna vez en su vida haya tenido un antílope como mascota o una granja es un conservacionista, uno que está preservando la rica herencia africana.
  • Cuando le entrevistes (al blanco bronceado) nunca le preguntes cuántos fondos tiene; no le preguntes cuánto dinero gana con su reserva y mucho menos cuánto paga a sus empleados.
  • Termina siempre tu libro citando a Nelson Mandela diciendo algo acerca de arcoiris y renacimientos. Porque a ti te importa África.

No dejes de leer todo el post en el blog Por fin en África.

Una última recomendación. Hace unas semanas me reencontré con un amigo de la infancia al que no veía desde hacía 18 años. Entre las diversas cosas que hace escribe un blog “Mind Guerrilla” muy relacionado con África y Nigeria y, lo más interesante, inspirado en un personaje apasionante: Gustavus Bassa, escritor africano del siglo XVIII, no te lo pierdas.

Ismael Martínez – Liébana, al límite de la superación

23 febrero 2010 - 20:13 - Autor:

En 2002, Ismael Martínez-Liébana consiguió algo único, tanto que ninguna otra persona lo ha logrado todavía: convertirse en el primer profesor titular ciego en la Universidad española. Ismael acude cada día a la Facultad de Filosofía de Madrid a enseñar a sus alumnos los vericuetos de la metafísica. Sí, el reto de Ismael tuvo que ser mastodóntico: profesor y, además, de algo tan complejo como metafísica. Sacrificio, trabajo y mucho apoyo de la familia: esa es su receta. Ismael, además, es un incisivo observador de la realidad universitaria española y de la situación actual de las personas con discapacidad en el entorno educativo. Es una persona a tener en cuenta y nosotros, los medios, los que escribimos, en papel, en internet, donde sea, no nos podemos permitir el lujo de acordarnos de él solo cuando vuelva a ser noticia porque se convierta en Catedrático, su siguiente escala en el viaje de la superación personal.

Ismael Martínez - Liébana

Ismael Martínez - Liébana

P. ¿Sigues siendo el único profesor titular ciego?

R. Sí, puede haber alguna persona mayor que haya perdido la vista y siga en el ejercicio, lo cual es minoría, porque todo el mundo suele pedir la jubilación anticipada.

P. ¿No te parece extraño?

R. Modestamente, no es fácil, exige un sacrificio, una dedicación casi de sacerdocio, tiene que gustarte mucho además, porque la consulta bibliográfica, escribir, es una dinámica bastante complicada.

P. Supongo que ha habido personas fundamentales en este proceso.

R. Sin duda, sin ayuda no habría podido llegar. Desde niño, la familia, la figura de mi padre, que me influyó muchísimo y después la ONCE que ha estado proporcionando materiales, bibliografías en braille, grabaciones sonoras. Y todos los colaboradores en la Universidad.

P. ¿Sigues charlando con tu padre de metafísica?

R. Cumplió 96 años hace poco y ya se cansa un poco, pero sigo charlando con él todos los días.

P. Has dedicado buena parte de tu vida a investigar en el ámbito de la educación en España ¿Qué evolución has notado desde que llegaste a la Universidad, en los 90?

R. Ha cambiado mucho, sobre todo el tipo de alumno. Ahora, quizás, carece de una idea clara de lo que es lo universitario. Lo entiende más bien como una oportunidad profesional que, en muchos casos, se ve frustrada por el mercado del trabajo. Se ha perdido un poco el espíritu de lo universitario, de la cultura, sobre todo en el campo de las Humanidades, en el que uno debe formarse, adoptar una posición crítica, echo de menos eso. Los jóvenes, en general, vienen a buscar un título.

P. ¿Y desde el punto de vista de los alumnos con discapacidad?

R. Desde el punto de vista de los estudiantes con discapacidad sí ha cambiado mucho, la sociedad se ha sensibilizado, se ha hecho presente en todos los ámbitos, en la Universidad se tiene mucho más en cuenta, hay departamentos específicos… con mayor y menor acierto. En muchos casos, con menor, porque muchas veces se crean estructuras de cara a la galería. Ahora habría que potenciarlas mucho más.

P. Algunos autores, como Francesc Torralba, hablan de una juventud nihilista, cínica posmoderna, que no se compromete, que no tiene ideales más allá de lo práctico, tú tienes contacto cada día con los jóvenes ¿Qué percibes?

R. Más que eso, que parece un mal general de la sociedad y no específico de los estudiantes. En la Universidad lo que más constato es lo que comentaba antes, una falta de idea general de lo universitario, una falta de preocupación, una vivencia. Vienen a la Universidad para aprender una serie de técnicas muy concretas y para después intentar, sin más, el acceso al mundo del trabajo, pero muchas veces se ve frustrado y surge la pregunta “¿Para que habré hecho yo estos estudios?”.

P. Decías antes que se han creado estructuras para atender a las personas con discapacidad y desde hace años también se viene hablando de planes y proyectos para eliminar las barreras arquitectónicas y, sobre todo, sociales. ¿Eso lo notas, lo percibes en el día a día?

R. Esas estructuras muchas veces sirven de galería, de escaparate político a gestores y directivos, en este caso, de la Universidad. Se utilizan como medio de autopromoción personal, en muchos casos, o de promoción de lo universitario, pero los que constatamos las carencias vemos que no están desarrolladas en absoluto. Las barreras arquitectónicas son las de menor importancia, las más importantes son las que tienen que ver con unas metodologías obsoletas para las personas con discapacidad. Tienen que ver, por ejemplo, con la falta de orientación a la hora de elegir las carreras.

P. Has investigado mucho sobre el braille y ahora estamos en la época de la accesibilidad web, ¿esta sustituyendo internet al braille?

R. El braille es fundamental para la formación, el empleo, pero, curiosamente, cada vez el adiestramiento y el manejo por parte de los ciegos es menor, no está suficientemente utilizado.

P. ¿Por qué?

R. Es costoso, cuesta mucho aprenderlo, se trata erróneamente de evitar estos esfuerzos al alumno. Hay otros sistemas de acceso a la información, a través de las nuevas tecnologías y la síntesis de voz y eso, de alguna manera, relega al braille a un segundo plano.

P. Por lo que me dices, supongo que has tenido que sufrir mucho y trabajar duro en toda tu carrera de estudiante y de profesor.

R. Date cuenta de que en mi época no había internet.

P. Y, encima, eliges metafísica.

R. Aquí las cosas se complican todavía mucho más.

P. ¿Cómo te ha ayudado la metafísica en tu vida?¿Has encontrado respuestas?

R. Respuestas definitivas nunca, pero la filosofía sí puede ayudar a situar los problemas, a examinarlos, analizarlos y a intentar buscar soluciones, aunque sean provisionales.

P. Si te pusieras en la piel de un padre cuyo hijo es ciego o tiene discapacidad visual, ¿qué consejo le darías?

R. Lo primero que hay que decirle es que el éxito, la superación de esa dificultad depende en un 99% de la familia. No depende de ninguna Administración, ni de ninguna organización específica como pueda ser la ONCE, depende la familia. La familia tiene que implicarse en la formación y atención a su niño y tiene que hacer ver al hijo que se tiene que sacrificar. Todo lo que es valioso cuesta y para lograr una formación tiene que haber un trabajo, un esfuerzo, una dedicación y un sacrificio importante.

P.  Independencia o tutela.

R. De lo que se trata es que la persona con discapacidad desarrolle todas sus posibilidades al máximo, las que tenga. Y para eso me da igual que sea de forma independiente o que sea de forma tutelada, en un centro específico.

El suéter azul de Jacqueline Novogratz

0:27 - Autor:

Este nombre, Jacqueline Novogratz, probablemente no te diga nada, al igual que Acumen Fund. De hecho, suena a Farmacia o algo parecido, pero lo cierto es que Jacqueline está revolucionando el concepto de ayuda al desarrollo en buena parte del Sudeste asiático y de África, y lo está haciendo desde hace casi 10 años a través de una organización global sin ánimo de lucro que aplica una visión empresarial y de negocios al problema de la pobreza en el mundo. A través de Acumen Fund, así se llama la organización, se dedica a dar una oportunidad a pequeños emprendedores de países pobres a desarrollar sus ideas de negocio. Y funciona. Hasta la fecha, han invertido 40 millones de dólares en 44 empresas. Es un modelo bastante parecido al de Ashoka, que comentaba en uno de mis últimos posts.

Bien, pues Jacqueline, como tantos filántropos sociales de EE.UU, empezó su carrera en el mundo de los finanzas, en un gran banco, donde consiguió la experiencia y formación necesaria para lanzarse a una aventura apasionante. Pero, ¿cómo nace en Jacqueline la idea de Acumen, qué le inspiró para cambiar radicalmente de vida, de trabajo, de proyecto? Esta es, resumida, la historia que ha marcado su destino.

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Jacqueline, el pasado mes de enero, en Kibera, Nairobi (Kenia). Foto: Shannon Jensen / Acumen Fund

Cuando tenía 12 años, su tío Ed le regaló un suéter azul. Tenía unas zebras borrosas caminando a lo largo del estómago, y el Monte Kilimanjaro y el Monte Meru estaban  justo a lo largo del pecho, también borrosos. Ella se lo ponía cada vez que podía, pensaba que era precioso. Hasta que un día, en el instituto, con 14 años, en plena adolescencia, un jugador del equipo de Rugby se burló del sueter de Jacqueline, del efecto que hacían las montañas sobre su pecho. Ella se enfadó mucho, corrió a su casa y obligó a su madre a que la llevara al centro de la ciudad a deshacerse del jersey. Lo entregó a un organización de caridad, Goodwill.

A los 25 años Jacqueline se fue a trabajar a Ruanda, y en Kigali, la capital, vio a un niño usando un suéter azul como el suyo, idéntico al suyo. Pensó que era imposible, que habría otra explicación, así que corrió hasta el chico, le agarró y miró en el cuello del jersey buscando una cinta en la que pudiera leer el nombre del propietario. Y ahí estaba su nombre. Era el suéter que le regaló su tío Ed, que había viajado, como ella, miles de kilómetros.

Esta pequeña anécdota articula el libro The Blue Sweater, que Jacqueline publicó hace un año en EE.UU, y en el que habla en profundidad de su vida, de su proyecto, de su experiencia, de la conexión tan tremenda que existe entre los seres del planeta. Como ella misma señala.

A menudo no nos percatamos de lo que nuestra acción e inacción le hace a la gente que pensamos que jamás veremos o conoceremos.

Jacqueline también empezó a reflexionar sobre el tipo de ayuda que prestan organizaciones como Goodwill y se preguntaba si es bueno inundar las ciudades africanas de ropa gratis de segundamano, porque eso supone debilitar la industria local y no permitir el desarrollo natural de una región, de un país.

Las historia del sueter activó a Jacqueline, que pasó un tiempo en Ruanda (85-86) para ayudar a crear un negocio de pastelería a 20 madres solteras. Comprobó el tremendo potencial de las mujeres y cómo, simplemente con un apoyo técnico y algo de ayuda financiera, eran capaces de sacar adelante la empresa. Se sentían importantes, tomaban decisiones, se implicaban, luchaban. La clave está en proporcionar a los pobres las herramientas necesarias para que sean ellos los protagonistas de su proyecto de vida.

Ratas para desactivar minas

18 febrero 2010 - 21:38 - Autor:

Fabricar una mina es muy barato, apenas cuesta 1 dólar, mientras que limpiarla exige 1.000 dólares. En África, uno de los continentes más poblados de minas antipersona, muy pocos países se pueden permitir los costes que supone localizarlas y extirparlas según los métodos tradicionales (detector de metales, perros adiestrados…) pero en los últimos años ha aparecido un nuevo sistema que parece ser efectivo y barato: ratas gigantes. Pero no cualquier tipo de rata, se trata de la Cricetomys gambianus, un tipo característico del África Subsahariana, de gran tamaño,  que puede llegar a los 80 cm (cola incluida), con un gran olfato y que se usan también como mascotas.

Una rata localizando una mina. Foto:  Xavier Rossi. Apopo

Una rata localizando una mina. Foto: Xavier Rossi. Apopo/Herorat

Bart Weetjens es un ingeniero belga que lleva casi todo su vida conviviendo con roedores. Bart estableció una relación especial con ellos desde que a los 9 años le regalaron un hamster por su cumpleaños. En los 90, mientras el mundo debatía cómo y cuando acabar con el uso de minas antipersona, Bart trabajaba diseñando autobuses, coches, etc, pero no era feliz, creía que no estaba aportando nada relevante para cambiar el mundo, así que finalmente decidió dejar su empleo e investigar cómo podía mejorar el proceso de limpieza de minas. Viajó a Angola y a Mozambique, donde participó en sesiones de entrenamiento con perros, pero muchos de ellos, después de varios meses, morían enfermos. La inspiración final llegó cuando descubrió diversos artículos sobre científicos estadounidenses que en los 70 habían trabajado con ratones para la localización de explosivos en aeropuertos.

Bart Weetjens. Sylvain Piraux. Apopo.

Bart Weetjens en Tanzania. Foto: Sylvain Piraux. Apopo/Herorat

En 1997 empieza la aventura de Bart, en un laboratorio en Bélgica. Al año siguiente crea Apopo, la ONG bajo cuyas siglas trabaja y que luego ha sido rebautizada, por pura profilaxis marketiniana como Herorat (rata heroína). En el año 2000, Bart se sumerge en el trabajo sobre el terreno en Tanzania, en colaboración con la Sokoine University of Agriculture, y , finalmente, en 2003 en Mozambique realizan la primera prueba en un campo real de  minas con buenos resultados. A día de hoy, las ratas gigantes de Bart han limpiado ya más de un millón de metros cuadrados, sobre todo en Mozambique. Espectacular.  Supongo que en este punto te estarás haciendo algunas preguntas ¿Qué cualidades especiales tienen estas ratas? y, sobre todo, ¿No explotan al localizar la mina? ¿Están siendo utilizadas como Kamikazes?

Foto: Xavier Rossi. Apopo.

Foto: Xavier Rossi. Apopo/Herorat

Desde Apopo afirman que se trata de animales inteligentes, cariñosos, muy fáciles de amaestrar y de realizar tareas repetitivas siempre que lleven asociadas una recompensa en forma de comida.  Tienen una vida “productiva” de 8 años y son mucho más baratas de mantener y transportar que un perro. Son capaces de inspeccionar 100 metros cuadrados en apenas 20 minutos, mientras que una persona tendría que dedicar casi 2 días para el mismo trabajo.  Su poco peso, de 1 a 3 kilos, convierte en muy improbable que una mina explote aunque la rata la arañe o roce. En este punto, además, la organización afirma rotundamente que no las utilizan como kamikaces, sino que se las trata con mucho cariño para mejorar su estado físico y psicológico.  En la web Apopo profundiza en el tipo de entrenamiento que reciben, dietas, aspectos culturales, etc.

Un último punto a favor de las Cricetomys gambianus de Apopo: son capaces de detectar, vía olfato también, y en un tiempo asombroso, la tuberculosis, una enfermedad que en el África Subsahariana tiene una gran prevalencia y, sobre todo, un alto índice de no detección, se calcula que el 50% de los casos no están diagnosticados. Y uno lo que acaba pensando es, ¿de cuajar el trabajo de estas ratas gigantes? ¿No deberían optar al Premio Nobel de la Paz? Te imaginas a una Cricetomys gambianus en el Ayuntamiento de Oslo, recibiendo honores de manos del último Nobel de la Paz, Barack Obama. Impagable.

Pablo Heras (y otros 2 millones de personas) exigen dignidad

17 febrero 2010 - 0:10 - Autor:

Pablo se hizo voluntario un poco antes de entrar en la crisis de los 40, quizás por eso no tiene pinta de haber pasado por ella. Licenciado en económicas, compatibiliza su jornada laboral en Jazztel con su compromiso como activista en la oficina española de Amnistía Internacional (AI), desde donde centra sus esfuerzos en la campaña “Exige dignidad“, que denuncia los vínculos entre la pobreza y las violaciones de los derechos humanos. Conferenciante habitual de la organización en diversos foros, Pablo se maneja como un auténtico profesional de la comunicación y, además, cree en lo que piensa y en lo que defiende “Mi voz de forma individual no significa mucho, pero unida a la de otros muchos es capaz de hacer cambiar actitudes y políticas”.

P. ¿Por qué te hiciste activista de Amnistía? ¿Cómo surge el espíritu de voluntariado?

R. Nunca había participado en ninguna ONG y con cerca de 40 años me plantee un día que necesitaba hacer algo para procurar que la gente viviera mejor. Me plantee si a través de una dedicación individual era posible cambiar cosas, vi que era imposible y decidí buscar una organización. Las cosas pueden cambiarse a través del esfuerzo individual organizado de forma colectivo. Mi objetivo al hacerme activista era cambiar el mundo, suena utópico, pero es posible.

Pablo Heras en la oficina de Amnistía Internacional en Madrid

Pablo Heras en la oficina de Amnistía Internacional en Madrid

P. ¿No crees que mucha gente para no involucrarse, para no participar, se agarra a la imposibilidad de las utopías, al tópico de que las cosas no se pueden cambiar?

R. El salto, la barrera que nos impide comprender que el activismo en fundamental es la barrera de los tópicos del tipo “de qué va a servir mi firma, no sirve para nada”. Yo he podido comprobar que el esfuerzo de muchas personas sí cambia las cosas, las actitudes. Cuando un gobierno recibe millones de cartas de todo el mundo que reclaman lo mismo hacia un preso político, hacia un condenado a muerte, hacia una población indígena cuyos derechos han sido vulnerados, cambian las cosas. Es importante que sepamos que cada uno somos un granito más.

P. Ahora estás trabajando en la campaña “Exige dignidad”, ¿En qué consiste?

R. La violación de derechos humanos provoca pobreza y esta, a su vez, violación de derechos humanos. Si bien organizaciones como AI se había centrado hasta la fecha en violaciones de naturaleza civil y política, es necesario tener en cuenta los de naturaleza económica, social y cultural, porque un principio fundamental es que todos están relacionados. Es imposible procurar el derecho de la libertad de expresión cuando las personas no se pueden alimentar.

P. ¿Qué hitos tiene la campaña? ¿Qué resultados estáis obteniendo?

R. Es una campaña a largo plazo, que durará muchos años. A corto plazo hemos empezado con 3 temas fundamentales:

  1. Los alojamientos precarios y desalojos forzosos.
  2. La mortalidad materna.
  3. La responsabilidad empresarial de las corporaciones que actúan en los países pobres.

En cuanto a resultados, estamos viendo como algunos gobiernos están reaccionando, tomando en cuenta los informes que vamos lanzando de cada tema. Por ejemplo, tras el informe de mortalidad materna en Burkina Faso, el gobierno ha hecho suyas recomendaciones en cuanto a la gratuidad y  a la eliminación de las barreras a los costes de salud materna de las mujeres de este país, que tienen un índice de mortalidad materna de los más extremos del mundo.

P. Supongo que este tipo de hechos son los que, como voluntario, te hacen pensar que merece la pena el esfuerzo que estás dedicando a la organización y la campaña.

R. Te das cuenta de que tu esfuerzo individual organizado de forma colectiva en organizaciones como AI, que tiene más de 2 millones de socios, y un montón de activistas que nos movemos al unísono, es capaz de presionar a los estados. Mi voz de forma individual no significa mucho, pero unida a la de otros muchos es capaz de hacer cambiar actitudes y políticas.

P. En otras ONG de carácter más asistencial, los beneficios de la labor del voluntario resultan muy tangibles: acompañar a un enfermo, ayudar a descargar comida en un banco de alimentos… mientras que en organizaciones como Amnistía el trabajo es distinto, está centrado en la investigación, en la denuncia, en la presión… ¿Te costó ver el beneficio de tu activismo?

R. Tal vez al principio, cuando no tenía conocimiento de la influencia que podemos tener. Cuando uno entra en una organización como AI en la que aprendes mucho, y te ayudan mucho, piensas, ¿Cómo va a llegar tu mensaje, cómo voy a conseguir cambiar una ley en un país lejano en el que se está vulnerando un derecho humano o en tu propio país, incluso? Desconoces tu capacidad de influir, de lograr un movimiento unido, organizado, de tantas personas a la vez reclamando una misma cosa. Lo fundamental de una organización como la nuestra es la capacidad de provocar cambios, a través de la presión, de la investigación, de la movilización.

P. Me sorprende que, siendo voluntario, seas portavoz de la organización y hayas participado en tantas charlas, conferencias…

R. En AI, el activista es un representante de la organización, con todas las letras.

P. No suele ser lo habitual en las ONG.

R. El voluntario, en función de su capacidad, de su tiempo, etc, puede representar a la organización como cualquier miembro.

P. En La regla de William hemos ido descubriendo cómo el altruismo mejora tanto la vida del que da como del que recibe, ¿A ti también te ha ayudado, te ha mejorado ser activista?

R. Sí, claro, existe esa autosatisfacción. Me veo capaz de de aprender, que es fundamental en este campo, para poder transmitir lo que creo que es justo y para, por lo tanto, poder contribuir a cambiar el mundo.

Emma McCune, madre “adoptiva” de niños soldado

14 febrero 2010 - 20:18 - Autor:

Emma Mccune en la portada del libro "La guerra de Enma", en alemán

Emma Mccune en la portada del libro "La guerra de Enma", en alemán

Otra fecha señalada: el pasado 12 de febrero se celebró el Día Internacional contra la Utilización de Niños y Niñas Soldado. Otra fecha para los medios nos acordemos de que hay 300.000 menores armados en el mundo, matando, malviviendo, siendo torturados, asesinados, etc. Es desalentador comprobar que situaciones como esta no terminan de mejorar con los años. Recuerdo que cuando empecé en Diario 16, hace 11 años, haciendo reportajes sociales, buceamos en este asunto de la mano de Cruz Roja y Save the Children y las cifras eran muy parecidas a las actuales, parece que hay males que nunca desaparecerán.

Como siempre, el consuelo, la esperanza, está en las historias de personas que luchan por sacar a muchos de estos menores de esa situación y, sobre todo, en los propios niños que han tenido la fuerza suficiente para vencer su pasado, sus traumas y su dolor para rehabilitarse e iniciar una nueva vida. De eso sabe bastante Chema Caballero, que lleva 17 años en Sierra Leona salvando a niños soldado. Y también Enmanuel Jal, un joven sudanés, que en 1987, con apenas 7 años, se convirtió en miembro del Ejército de Liberación de Sudán, pero que, ahora, es un estrella mundial del hip-hop que, además, promueve, con su música, mensajes de paz y reconciliación. Su historia tiene diversos aspectos apasionantes y hoy voy a profundizar en uno de ellos: su “madre adoptiva”, Emma Mccune.

Emma McCune (1964 India – 1993 Nairobi) pasó los años más importantes de su vida en África, en Sudán, trabajando como cooperante, primero en el Servicio de Voluntariado Británico y después para la ONG canadiense Street Kids International. Lo que la hace especial es no solo el hecho de que salvara la vida a Enmanuel Jal, sino sobre todo su matrimonio con el líder guerrillero sudanés Riek Machar, algo insólito que llamó la atención de la periodista Deborah Scroggins, corresponsal durante varios años en Sudán, que escribió una biografía no autorizada La guerra de Enma, libro en el que, a su vez, se ha fijado el director Tony Scott para promover un proyecto cinematográfico en el que también está implicada Nicole Kidman. El libro, según algunas reseñas que he ojeado, apunta que se trataba de una mujer idealista, romántica, controvertida, que adquirió un papel relevante en la esfera política al situarse al lado de Riek y que entró en una especie de crisis de identidad que le llevó a abandonar los principios de igualdad, justicia y solidaridad que deben regir el trabajo de una cooperante en tareas humanitarias.

En cualquier caso, Enmanuel la ha definido en alguna entrevista como su “ángel de la guarda”:

Ella me llevó a un colegio,  pagó mis gastos, me dio su ropa. Nunca había recibido una atención así,  no entendía lo que significaba el amor hasta que la conocí. Ella nunca me gritó,  siempre me corrigió suavemente. Ahora que no está me doy cuenta del impacto que ha tenido en mi vida.

Seis meses después de que Enmanuel y Emma se instalaran en Nairobi (Kenia) ella fue asesinada en un accidente de coche. Estaba embarazada.

El padre Ángel, un luchador incómodo

11 febrero 2010 - 15:19 - Autor:

El Padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz

El Padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz

Me recibe con una sonrisa de oreja a oreja, acaba de recoger a su “hijo” (Josué, un chaval que Mensajeros y Ángel trajeron hace unos años desde el Salvador para tratarle unas quemaduras graves y que se ha quedado estudiando en España) en el colegio y se le nota feliz, pero en cuanto empieza la conversación y saco el tema de Haití, el Padre Ángel García cambia el gesto, se revuelve un poco en la silla, manosea su llavero (una manía que le acompaña desde hace años) y se muestra preocupado por la situación que ha quedado en el país.

Los 200.000 muertos es una barbaridad, pero ahora viene lo peor, los contagios, las enfermedades, la gente que no tiene nada, hay que atender a esa gente… Hacen falta guerrilleros, en el buen sentido de la palabra.

El domingo parte, de nuevo, hacia Haití con el equipo de la ONG que preside, Mensajeros de la Paz ( 91 364 39 40),  y  un cargamento humanitario y asegura que lo entregará cueste lo que cueste. Afirma que los haitianos necesitan medicinas y comida y que no sirve de mucho que los países condonen la deuda, eso no da de comer a la gente.

El padre Ángel es una personalidad única por varios motivos. El primero y más evidente es su poca conexión con la jerarquía de la Iglesia: partidario del “Póntelo, pónselo”, defensor de la familia en sus más diversas modalidades, innovador y promotor del concepto 24 horas aplicado a la Iglesia, partidario de los telecuras y de la modernización de la institución “si es que no tenemos ni digitalizadas las partidas de bautismo…”. El segundo, por su ingente trabajo, desde 1962, por la gente más indefensa, por los niños abandonados, por las mujeres maltratados, por los ancianos solos, por los miles y miles de personas que viven en la extrema pobreza en Irak, Benin, Senegal, Haití… En tercer lugar, por su peculiar relación con el poder y los políticos: amigo y admirador de Felipe González (el mejor presidente de la democracia, afirma), vinculado estrechamente a Ana Botella (presidenta de honor de su ONG) y a José María Aznar, con los que sufrió un distanciamiento por manifestarse rotundamente en contra de la guerra de Irak. En definitiva, un hombre a descubrir, del que se puede aprender  mucho a través de la biografía “El padre Ángel, mensajero de la Paz”, de Jesús Bastante Liébana.

Su despacho es muy poco ostentoso, muebles discretos, antiguos, pero sin mucho lustre, no veo ninguno de los cachivaches tecnológicos de los que afirma estar enganchado: ordenador portátil, teléfono móvil… Sí se mantiene toda la entrevista aferrado a su llavero, mientras continuamos con Haití, país al que llegó apenas dos días después de que se produjera el terremoto y en el que ha vuelto a vivir una de las peores tragedias que puede vivir un ser humano: que se te muera un niño entre los brazos, “Es algo que te deja marcado”. Le preocupa que los países no cumplan sus promesas de ayuda, que una vez que la catástrofe haya perdido interés mediático, los políticos se olviden de la gente que queda allí; le sorprende, por ejemplo, que anteayer, en el Senado, no se hablara nada de Haití; que sea noticia de primera página que un buque español ha transportado 12.000 litros de agua, “eso no es nada para 700.000 personas”. No elude preguntas sobre el destino de los fondos que los españoles han donado a las ONG.

Generalmente, los que dudan del trabajo de tal o cual ONG son los más mezquinos, los que no han dado nada. Los que han dado tienen que tener confianza, y si no, que no lo hubieran hecho. En cualquier caso, que exijan  a su organización saber cómo se ha empleado.

El padre Ángel tiene por costumbre predicar con el ejemplo y por eso viaja el primero a aquellos países en los que Mensajeros trabaja o a aquellas situaciones de emergencia, como en Irak o ahora en Haití, que requieren una respuesta urgente.

No me atrevería a mandar a alguien a un país si no voy yo.  Hay que asegurar a las personas que van.

Cree que la sociedad española es más solidaria que nunca y lo comprueba cada día “Ayer se presentó en la oficina una mujer para darnos 5 euros, ¡¡era todo lo que tenía!!, nos dijo, eso te conmueve. Nadie ha recurrido a la crisis cuando se le ha pedido ayuda”.

Ángel nació en plena Guerra Civil en Mieres, Asturias y desde pequeño quedó impresionado por la labor del cura, Don Dimas, por cómo atendía y ayudaba a todo el que se lo pedía.

De pequeño, cuando a uno le preguntan lo que quiere ser de mayor, lo normal es decir futbolista o médico, pero yo quería ser como el cura de mi pueblo.

Recién ordenado sacerdote, ingresó como capellán en el orfanato de Oviedo y pudo comprobar la situación de desamparo de decenas de menores abandonados, así que no tardó un año en crear la Asociación Cruz de Ángeles y fundar los primeros hogares en los que se ofrecía a los chavales un entorno lo más parecido a una familia. Así comenzaba un proyecto que ha ido creciendo de forma brutal para dar respuesta a las nuevas necesidades sociales: mujeres maltratadas, jóvenes en riesgo de exclusión, mayores solos, y que ha merecido numerosos reconocimientos, entre ellos el Príncipe de Asturias de la Concordia.

Ahora está empeñado en “modernizar” algún conceptos eclesiásticos: que las iglesias estén abiertas las 24 horas (él tuvo una en Madrid, en la calle Santa Engracia abierta las 24 durante un tiempo, pero se la cerraron), que sean lugares de encuentro, acogida, diálogo, y no solo de culto. También defiende ideas como que los sacerdotes se puedan desplazar a las casas o atender por teléfono a la gente que lo necesite. Cree que la Iglesia está perdiendo muchos fieles porque es incapaz de adaptarse a los tiempos y de vivir más pegada a la realidad, cree que la familia no está en crisis y que si los curas bendicen a los animales en San Antón, a los monumentos cuando se inauguran, cómo se va a negar él a bendecir la unión de dos seres humanos, ya sea hombre con hombre, hombre con mujer o mujer con mujer. Afirma que le inspira gente como el cardenal Tarancón, Casaldaliga, Vicente Ferrer y los curas obreros y trabajadores. En su biografía afirma, “he conocido a curas que iban a a la cárcel por defender a los pobres… eso ya no existe”.

Los momentos de felicidad y de preocupación que ha vivido con Josué y las sensaciones que le han transmitido los cientos de niños a los que ha ayudado le han llevado a arrepentirse de no haber tenido hijos, según cuenta en el libro de Liébana. Afirma que el amor es fundamental, que hay que “querer y dejarse querer”, cree en la gente; sostiene que se es más feliz cuanto más se ayuda a los demás, sabe que no es un hombre cómodo, sobre todo para los políticos, porque siempre dice lo que piensa, y, con frecuencia, recurre a una frase de Cantinflas para explicar su particular viusión de la pobreza “Yo no quiero que se acaben los ricos, lo que quiero es que se acaben los pobres”.

Post de “cuota” sobre la ablación

7 febrero 2010 - 21:48 - Autor:

Una nueva fecha para un nuevo artículo de cuota: el 6 de febrero  y el Día Internacional de Lucha contra la Ablación. Efectivamente, en todos los medios (prensa, radio, tv) hemos visto artículos o piezas recordando la vital importancia de no mutilar genitalmente a las mujeres. Unos medios se han hecho eco de la visita e España de la activista de Ghana Efua Dorkenno y su campaña con la ONG Equalily Now, otros han entrevistado a Khady Koita, senegalesa, presidenta de la Red Europea de Lucha contra la Mutilación Genital Femenina, en la radio he escuchado a la gente de World Vision hablando de la campaña Stop Ablación. Aquí, en La regla de William casi siempre optamos por historias personales, es nuestro sello. Por aquí ya hemos hablado de Boge Gebre, otra heroína que ha ayudado a cientos de mujeres de Kenia a superar el trauma de la mutilación.

Foto de World Vision. Campaña "Stop Ablación". 6 de febrero de 2010

Foto de World Vision. Campaña "Stop Ablación". 6 de febrero de 2010

Son, sin duda, historias de esperanza, que invitan a la gente, a ti, a tu vecino, a pensar que hay problemas con solución. Sin embargo, no deja de ser un problema que afecta a “otras” y que quién nos lo cuenta también son “otras”. Básicamente, no hay ese componente de proximidad que a la mayoría de nosotros nos hace conmovernos y, quizás, plantearnos colaborar de alguna forma con una causa.  ¿Alguien prestó ayer atención o profundizó en estos reportajes en televisión o en los artículos de prensa?

Por eso lo que más me gustó del sábado es el tratamiento que hicieron los medios de Cataluña, que se fijaron en la incidencia de la ablación en su territorio. Así, La Vanguardia señalaba que existen 6.000 mujeres en riesgo de sufrir la ablación de clítoris, mientras que El Periódico explicaba que pediatras y Mossos evitaron 200 mutilaciones en 2008. Ahora sí es más fácil conectarse a esta historia. Y seguimos , en RTVE una pieza de informativos recoge el trabajo de Adama Boiro, senegalesa que lleva años sensibilizando en Cataluña sobre los perjuicios de la mutilación, y del sistema de alerta que funciona para evitar estas prácticas.

En esta misma línea, esta semana charlaba con Médicos del Mundo Aragón, que desarrolla un interesante proyecto de prevención a través de la formación y sensibilización entre médicos, enfermeras, matronas, etc. Además, cuentan con un equipo de mediadoras que se acercan a las familias y hablan de igual a igual con las mujeres que son susceptibles de enviar a sus hijas al horror de la cuchilla. Lo desarrollan en las maternidades del Miguel Servet, el Clínico Universitario y el San Jorge de Huesca. Definitivamente, ya es más fácil entender el alcance e implicaciones de la mutilación genital femenina ¡¡Está pasando alrededor nuestro!!

Y así termina este post de “cuota” sobre una efeméride nada agradable. Antes de cerrar el asunto y volver a él dentro de un año, un par de recomendaciones más: la entrevista en canalsolidario.com a Efua Dorkendo y, sobre todo, invitar a todos a conocer la historia de Kim Manresa, el fotógrafo que hace 10 años descubrió a los ojos de España y de Occidente lo que significaba la mutilación genital femenina.

¿Todos podemos cambiar el mundo?

3 febrero 2010 - 22:51 - Autor:

Estos días en Madrid se puede ver una campaña de publicidad exterior (vallas, marquesinas, etc) con esta frase “Todos podemos cambiar el mundo”. Al eslogan le acompañan diversas fotografías de emprendedores sociales españoles seleccionados por Ashoka. Y, ¿Qué es Ashoka? Se trata de una institución que promueve y potencia el trabajo de personas y organizaciones que buscan mejorar el mundo. Y lo hacen a través de una lógica empresarial: es decir busca individuos orientados a objetivos, con capacidad para hacer negocios, pero cuyo fin no es lucrarse sino promover un cambio social.

Campaña "Todos podemos cambiar el mundo". En este cartel, Pau Llop

Campaña "Todos podemos cambiar el mundo". En este cartel, Pau Llop

Lo viene haciendo desde 1981 a través de más de 2.000 emprendedores de 60 países, incluido España. Junto a la campaña de difusión también han lanzado una comunidad on line para buscar y detectar a nuevos changemakers, así que si estás luchando por mejorar tu barrio, tu comunidad, tu centro social o educativo… no dudes en contarlo y buscar la ayuda de una institución que te va a reforzar en tus objetivos.

Detrás de cualquier empresa, de cualquier proyecto, siempre hay personas y lo que me llama la atención de Ashoka es que siendo una iniciativa tan potente, tan importante, tan revolucionaria, su fundador e inspirador, Bill Drayton, apenas tiene protagonismo mediático. No sé si se debe a su deseo o, simplemente, a que su historia nunca ha interesado. En cualquier caso, creo que merece que dedique unas líneas a una persona que ha cambiado el guión de cientos y cientos de personas.

Hijo de una inmigrante australiana en EE.UU y de un aventurero, Bill estudió en Harvard y Yale y pronto llegó a la élite de las empresas de consultoría, Mckinsey, desde donde pasó a trabajar para la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU hasta que, finalmente, en 1980 se decidió a crear Ashoka. Pero antes de llegar a este punto, busquemos la inspiración, ¿Qué fue lo que removió a Drayton, lo que le transformó? Parece que en el verano de 1963, con apenas 20 años, Bill fue testigo de cómo un líder y una idea cambiaron el modo de vida de miles de personas. Ocurrió en la India y el protagonista fue Vinoba Bhave, un discípulo de Gandhi que recorrió durante años todo el país para conseguir una redistribución justa de las tierras y las propiedades entre las castas más bajas. Drayton caminó al lado de Vinoba durante ese verano y quedó marcado para siempre.

Bill Drayton en una foto reciente. Fuente: Wikipedia

Bill Drayton en una foto reciente. Fuente: Wikipedia

La India es clave en el proceso de creación del proyecto. En primer lugar, el nombre lo tomó del que se considera el fundador del país: el emperador Ashoka el Grande. En segundo lugar, en la India encontró Drayton a su primer emprendedor, en el año 1982.

Llegando al final del post y tras conocer la historia de Drayton y bucear en algunos de los emprendedores que propone Ashoka, la pregunta es ¿Todos podemos cambiar el mundo? ¿Es solo un eslogan que suena bien o realmente cualquier persona tiene esa capacidad? Creo que todos podemos hacer algo, cada uno en función de sus limitaciones, de sus condicionantes, pero ¿cambiar el mundo? No sé, si no somos capaces de sonreír cuando nos para un voluntario de un ONG que quiere “adoptarnos” (hacernos socios) para su causa o si renegamos cada vez que vamos a comprar el pan y nos cruzamos con el senegalés que vende La Farola, ¿realmente podemos cambiar el mundo? No lo creo, empecemos por los pequeños gestos cotidianos, por mejorar lo que tenemos más a mano y seguro que podremos seguir por objetivos más grandes.

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Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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