Diego de Azqueta, el guardián de los indígenas

Diego de Azqueta (izqda) con Sidney Possuelo, con barba, en Brasil, con la tribu de los Zoes. Más info sobre Sidney al final de la entrevista.
Cuando Diego de Azqueta (Bilbao, 1952) se adentraba en las selvas de Ecuador para descubrir los secretos de los Jíbaros, un servidor todavía no había nacido. Corría el año 73, Diego estudiaba Derecho y quería viajar, escribir, conocer mundo.
El contacto con los indígenas le transformó, no podía salir de allí con unas fotos y olvidarse de ellos y de sus problemas, de las injusticias que les machacaban y amenazaban su supervivencia. Así que plantó en España la bandera de la causa indígena y fundó, primero, la sección española de Survival y, luego, Watu Acción Indígena. Ahora se ha retirado del primer plano del activismo, pero sigue contribuyendo al respeto y conocimiento de los pueblos con libros como Los Guardianes de la Biodiversidad, que apenas lleva unos meses editado.
P. Habrá gente que piense que los guardianes de la biodiversidad no son los indígenas, sino científicos como Craig Venter
R. Muchas organizaciones que están patentando genes tanto para productos agrícolas como para medicinas usan el conocimiento indígena de los chamanes porque se tarda unos 11 años en producir un medicamento, pero si vas con un chamán y le robas su conocimiento tradicional, en un año o dos lo puedes hacer.
P. La indígena, ¿es una causa perdida?
R. No es una causa perdida. El mundo siempre lo ha cambiado David contra Goliat. Sí es una causa difícil porque los grandes intereses de la sociedad globalizada son cada vez más poderosos, y los lobbies, más fuertes; pero las ONG aguerridas, con información, pueden influir y pueden hacer que cambien las cosas.
P. Es fundamental el activismo, la presión social.
R. Los políticos están cada día más preocupados por lo que piensen de ellos, porque las campañas pueden hacerles daño. De hecho, hace 30 años, cuando fundé Survival en España, a los indígenas aislados no les dábamos 10 años de vida, pero han pasado 30 y todavía quedan grupos aislados gracias a campañas de muchas ONG.
P. ¿Falta apoyo e información en los medios de comunicación?
R. El mundo indígena no está de moda, pero gracias a Premios como el Bartolomé de las Casas, hemos conseguido que “aparezcan en la foto”. En España, gracias a este Premio, también hemos conseguido neutralizar acciones contra los indígenas. Por ejemplo, cuando dimos el premio a FENAMAD (Federación de Comunidades Nativas del Río Madre de Dios y Afluentes) de Perú, donde había indios aislados, invitamos al presidente de unas compañías que estaban afectando a los indios a que asistieran al acto y con eso paramos tres años las acciones.
P. Has compartido vivencias con cientos de indígenas y retratado a muchos de ellos ¿Qué tienen en común todas esas personas, todas las miradas?
R. Lo que les une es la hospitalidad, el optimismo, el buen humor. Cuando no han sido acosados, son muy hospitalarios. La mirada de los indígenas es la alegría.
P. Has viajado por el todo el mundo y conocido a decenas de pueblos y tribus ¿Tienes predilección por algún pueblo en especial?
R. Los Zo’é, los Kamayuras, en Brasil, los Matí, en el valle del Javari, son todos pueblos bastante aislados, pero son cariñosos y hospitalarios. Con ellos lo he pasado muy bien.
P. ¿Cómo entraste en este mundo?
R. Yo era un estudiante de Derecho y me gustaba la fotografía y los viajes. Estuve visitando en Ecuador un yacimiento preincaico con un grupo de arqueólogos de la Universidad Complutense y luego me metí en la Selva, porque me interesaban los Jíbaros. Y conocí a un misionero español, Alejandro Labaca, me hice muy amigo suyo y vi cantidad de injusticias, terribles, violaciones de derechos humanos. Me quedé muy alterado. Y, a la vuelta, un amigo, Eduardo Muñoz Seca, que a día de hoy no ha salido del indigenismo, vive en Filipinas, en una aldea de pescadores, me habló de Survival, me cogí un avión, me fui a Londres y me traje la representación y el encargo de hacer la organización en España.
P. Te transformó lo que viste.
R. Fue un tema de sensibilidad. Como se hace todo, por pasión. No podía hacer fotos de aquellos hombres, mujeres y niños sin darme cuenta de los problemas enormes que sufrían.
P. Y llegó Survival y, luego Watu.
R. En Survival fue la denuncia, lobby; y en Watu, la cooperación. Los indios también necesitaban recursos para poder hacer cosas.
P. ¿De qué proyectos te sientes más orgulloso?
En Watu, por ejemplo, conseguimos un avión y hacer muchos avistamientos de pueblos indígenas aislados y de pistas ilegales de narcotraficantes en el valle del Javarí (Brasil/Perú). Gracias a una ONG pequeñita la policía pudo dinamitar muchas de esas pistas. También ayudamos a representantes indígenas a que estuvieran en la Primera Cumbre del Convenio de Diversidad Biológica de Buenos Aires. Así, su voz podía ser escuchada junto a la de los mandatarios de los países.
P. Y, ahora, ¿qué papel tienes en Watu o Survival?
R. Ahora sigo en estos temas, pero fuera de las organizaciones. No hay que perpetuarse, las organizaciones tienen que contar con gente llena de frescura y cuando llevas mucho tiempo pierdes la imaginación, las ideas…
P. Crees que libros como el tuyo pueden ayudar a que la gente mire con otros ojos a los indígenas.
R. El libro es de denuncia, quería plasmar lo que los indígenas me han dicho a lo largo de tantos años: denuncias, pensamientos… Filosóficamente es una protesta de los indígenas sobre cómo les castigamos, les robamos la tierra, les alcoholizamos…
También es un libro de consulta. No quería solo concienciar y después… ¿qué? En los anexos hay información de organizaciones indígenas locales, internacionales… Es un libro de consulta para ONG, periodistas, viajeros, curiosos…
* Diego insiste en los auténticos guardianes son los indígenas y personas como Sidney Possuelo. Diego nos resume en tres líneas algunos de lo logros de Sidney: “Ex presidente de FUNAI (Fundación Nacional del Indio), la persona que más territorio indígena ha demarcado en Brasil en toda la vida, protegiendo el Parque Nacional Yanomami y otras áreas indígenas para la posteridad. También ha sido el director y fundador del Departamento de Indios Aislados de Brasil y el “sertanista” (Experto en temas indígenas) explorador amazónico más importante del Siglo XXI, contactando con 6 grupos aislados en largas expedicciones en Brasil.”
2 Comentarios
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Una entrevista muy interesante! Mi más sincera enhorabuena a Diego Azqueta por el libro Los Guardianes de la Biodiversidad. Un ejemplo muy recomendable de buena fotografía acompañada por textos cortos llenos de sabiduría indígena.
Comentario Publicado por: HS | 22 julio 2010 - 10:31
[...] otro día Diego de Azqueta me decía que él no era un guardían de los indígenas, que Sydney sí es un auténtico defensor de los [...]
Pingback Publicado por: Sydney Possuelo, el mejor amigo de los indios amazónicos | La regla de William | 8 agosto 2010 - 23:19