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Luis Guitarra, un revolucionario con mal nombre de guerra

10 Diciembre 2010 - 0:45 - Autor:

Luis Guitarra, además de músico, periodista y fundador de una ONG, es un marciano. Para empezar, ¿a qué cantante se le ocurre que el precio de los discos los ponga el comprador?; para seguir, los ingresos los destina a proyectos a través de la ONG Como tú, como yo, que creó hace 8 años. Más, sus canciones siempre respiran solidaridad, hablan de temas sociales, fruto de su experiencia durante más de un década como cooperante y de su formación como periodista. Aquí no acaba la cosa, es católico y algunas de sus letras también están impregnadas de su fe. Y para rematar la faena está su apellido artístico “guitarra”: “Es muy feo, pero de feo que es se te queda y no se te olvida nunca. Y luego cuando lo has oído varias veces, te acostumbras”.

Pregunta. ¿Se pueden vender discos que hablen de temas sociales?

Respuesta. Yo llevo más de 15 años, desde el primero “Como tú, como yo”, que salió en el 96. En ese ya contaba historias de personas que vivían en la calle o estaban en la cárcel. La gente los ha pedido, los ha solicitado dentro de esta forma peculiar que es el precio libre.

P. Lo del precio libre dará para un libro de anécdotas.

R. Hay gente que aparentemente no da nada, pero luego nos llegan ingresos anónimos. Recuerdo una amiga que me pidió un disco y en ese momento no me dio nada, pero al cabo de los dos meses, como ella pintaba, me ofreció aportar al proyecto lo que le dieran por el primer cuadro que vendiera. Y fueron 40.000 pesetas.

Una vez me llamó un niño de 12 o 13 años y me preguntó cuántas canciones tenía el disco. Lo quería saber porque iba a dar un euro por cada canción, iba a quitare un euro de su paga.

P. Así que podemos confiar en la bondad de la raza humana.

R. Cada día, soy un testigo privilegiado. Es muy raro el día que no llama alguien que pide un material o realiza una aportación. El pretexto fue la música y sigue siéndolo, pero hay muchas más cosas que se generan a través de la música.

P. Por ejemplo, los proyectos de Como tú, como yo, la organización que fundaste a partir de la música, ¿cómo nace?

R. La ONG nace en 2002 y toma el nombre del primer disco. Cuando todo empezó no había voluntad de hacer proyectos sociales o conseguir fondos, simplemente que las canciones que hablaban de gente y de situaciones difíciles sirvieran. Lo que ocurrió es que, aunque las dejabas sin precio, la gente colaboraba. Y el dinero que fue llegando lo volcamos en realizar proyectos de centros de acogida, en dispensarios fuera de España… en proyectos de este tipo. Cada vez quería colaborar más gente y ya no era una historia de estamos ayudando a Fulanito, era un grupo grande, creciente de gente, y ahí nos constituimos como ONG. No deja de ser una organización chiquitita, la sede está en mi casa, así no hay gastos, no pedimos subvenciones, solo aceptamos donaciones de particulares.

P. Y funcionáis de forma independiente, con tus discos como medio de financiación.

R. Bueno no sólo están mis discos. También hay discos de otros autores, hay libros, hay materiales didácticos, hay tarjetas… y lo común en todas estas cosas es que se distribuyen desde esa filosofía del precio libre y que todos se pueden conseguir en los conciertos o solicitándolos desde la página web de Como tú, Como yo o desde la mía propia.

P. Pero tú ya tenías experiencia previa en el sector de las ONG y la obtención de fondos.

R. Yo había estado 11 años trabajando en cooperación internacional, pidiendo subvenciones, justificando proyectos en muchos organismos y por eso pensé que si hacíamos una nueva ONG tenía que ser otra cosa distinta.

Esto es igual que pasa con los discos. Del que más he distribuido han sido 8.000 copias. Serrat cuando saca disco ha vendido esa cifra la primera mañana. Pero lo maravilloso de esto es que cada una de esas copias está ayudando a muchos otros y que todo lo que nos dan por los discos se destina a proyectos y actividades de desarrollo. Algunas discográficas se han interesado por distribuir los trabajos o por que me metiera con ellos y su oferta era que me daban medio euro por copia vendida. Es decir que en el mejor de los casos, por esas 8.000 copias, tendría 4.000 euros… Cuando les decía que solo con un disco habíamos conseguido 60.000 euros, las propias discográficas me acababan diciendo que siguiera haciéndolo y distribuyéndolo directamente.

P. Tu vida en una ONG viajando por países de África o América te habrá dejado un buen puñado de experiencias a las que poner letra.

R. Estuve 11 años en una ONG de la salud, Liberia, Ghana, Camerún, Senegal… Visitas cortas, pero que me dieron una visión distinta del mundo y del hombre.

P. ¿Cómo cambió tu forma de ver el mundo?

R. Un aprendizaje fundamental es que lo que realmente hacen falta son personas. El dinero es necesario en muchas situaciones de extrema pobreza, pero en estos países se ha enviado ya mucho dinero y no han cambiado las cosas, con lo cual el dinero no es la solución única como a veces podemos pensar. Es más importante y soluciona y desarrolla más una zona una persona que realmente se lo crea, que dedica su vida, que tener muchos fondos que se gestionan mal o desaparecen directamente. Y esto pasa en cualquier país del mundo.

P. Hay que creer más en las personas.

R. Cuando hay una persona que realmente se compromete con las necesidades de los demás empiezan a pasar cosas buenas.

P. Eso lo has plasmado en tus letras, en tus historias.

R. Yo soy periodista y música de formación. Entre contar cómo es la realidad, que es lo que hace el periodista, y cantar solo hay una vocal de diferencia. Siempre he intentado cantar desde esa vocación periodística de observador. Por ejemplo, hay más de 100.000 presos en la cárceles españolas, pero yo he conocido cantando en la cárcel a un hombre cuyo sueño de libertad me ha conmovido. Esa personalización sí que llega la gente. Cuando se deja de hablar de cifras y se empieza a hablar de personas.

P. Te has encontrado con gente a la que tu música les haya ayudado, que haya funcionado como una especie de terapia.

R. Casi a diario. No sé como suena esto, pero aunque no estás en tiendas, ni en circuitos, sí me muevo en internet y cada día recibo muchos emails o mensajes en Facebook y me llegan ecos de este tipo, y son realmente bonitos y te ayudan a seguir. Hay una canción, “Quién”, que está colgada con un montaje en Youtube que está oyéndose en Argentina mucho, cada semana me escriben desde allí pidiendo el playback, preguntando por el significado, explicando que la han utilizado. Esa canción tardé en escribirla ocho meses. La empecé en Ecuador y la terminé ocho meses después en Mozambique, recoge 28 preguntas que tienen que ver con el ser humano. La cantas y se crea un silencio especial.

P. Alguna palabra fetiche, alguna que utilices con frecuencia en tus letras.

R. Cinco: esperanza, sueños, tú, todos y azul.

P. ¿Azul?

R. El color azul tiene un simbolismo muy importante para mí. Mucha gente me comenta que se repite en las canciones, la interpretación la dejo para el que las escuche.

P. La religión, la fe católica también es una constante en tus canciones, eso es bastante raro en la industria musical.

R. Hay muchos casos de creyentes, seguro. Yo lo tengo bastante integrado y he cantado en sitios muy distintos, lo mismo frente al Papá cuando estuvo en Cuatro Vientos, que en una caseta del Partido Comunista, por decir cosas extremas. Y en ningún momento traicionando nada en lo que creo, cantando las mismas canciones. Es cierto que cuando tú cuentas lo que es real y no intentas adoctrinar, la gente lo recoge muy bien. Habrá quién no le guste la música, me parece muy bien, no pasa nada.

P. ¿No has tenido la tentación alguna vez de ser más “canalla”?

R. Bueno, también hago mis pinitos… Sí es cierto que me piden un tipo de canciones muy concretas y yo me reconozco en todas y me identifico en todas. Antes de esto estuve en un grupo pop-rock y allí experimenté lo de las listas de ventas, conciertos más grandes… vi lo que eso me aportaba como persona y, comparando, me quedo con lo que estoy haciendo ahora.

P. Has tocado con muchos músicos, algunos populares, ¿son solidarios los músicos?

R. Cualquier autor, artista creativo es sensible a lo que le pasa a la gente, otra cosa es que luego lo plasmen de una forma más o menos acertada. En estos años y en los cuatro discos, he conocido a muchos músicos que han colaborado, los que graban conmigo lo hacen siempre desinteresadamente y, además, son discos en los que participan muchos, en el último, 30.

Al principio tenía que llamar a la gente y ahora la mayoría se ofrecen ellos directamente. Está la imagen de que los músicos solo están metidos en lo suyo y quieren ganar dinero, pero mi experiencia es muy distinta. Gente con muchos años de profesión, con mucha experiencia, que se meten en esto y se vuelcan y disfrutan y aportan mucho más de lo que yo me atrevo a pedirles.

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Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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