Negro rico negro pobre
Es inevitable que en nuestra visión de África siempre haya moscas, niños desnutridos y harapos. Son ya muchos años de la cultura de la miseria alimentada por los medios de comunicación y muchas organizaciones sin ánimo de lucro. Es innegable, de eso hay en África, pero también aquí, en la Cañada Real, por ejemplo.
Hace unos meses escribía sobre algunos de los tópicos reincidentes en la literatura occidental “Nunca pongas a un africano de clase media en la portada de tu libro“; en agosto os invitaba a conocer a Emeka Okafor, un descubridor de talentos tecnológicos; y ahora traigo el proyecto personal de un cooperante canadiense de la organización Ingenieros sin Fronteras. Duncan McNichol ha creado el proyecto fotográfico Perspectives of poverty a raíz de su trabajo en Malawi para invitarnos a reflexionar sobre el efecto que puede tener en el desarrollo de muchas comunidades africanas el tipo de imágenes y mensajes informativos que construimos desde el Norte.
La verdad es que el sector de la cooperación al desarrollo, al igual que cualquier otro negocio, necesita ingresos para sobrevivir. Con demasiada frecuencia esta búsqueda de financiación utiliza imágenes que deshumanizan para, así, llamar a la piedad, a la caridad, y, finalmente, a las donaciones de un público, en gran medida, desprevenido. Me pareció indignante que una historia tan incompleta e imprecisa fuera perpetuada por las organizaciones que trabajan sobre el terreno.
Así que Duncan lleva algunos meses proponiendo un interesante juego de identidades e imágenes.
Estoy tomando dos fotografías de la misma persona, una con los símbolos típicos de la pobreza (aspecto cansado, ropa rasgada, etc), y otra de la misma persona en su mejor versión, para así mostrar cómo una imagen puede ser construida cuidadosamente para presentar la misma persona de formas muy diferentes. Quiero poner de manifiesto algunos de los diferentes acepciones que hacemos sobre una persona, especialmente cuando vemos una imagen de “pobreza” de las zonas rurales de África.
Con Bauleni Banda, el protagonista de las dos primeras fotos, Duncan convivió varios meses. Bauleni vive de la agricultura en un pueblo de Malawi y Duncan le propuso que él eligiera la ropa, la postura y el gesto.
Arop huyó de Darfur (Somalia) hacia Malawi, donde vive en un campamento en unas condiciones bastante duras. La primera foto muestra el lugar en el que duerme. Arop es ingeniero de telecomunicaciones, habla un inglés perfecto y es brillante e inteligente, según Duncan.



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[...] José Antonio Ritoré, en su línea habitual, nos da qué pensar sobre la influencia de los estereotipos y las imágenes en la creación de prejuicios a través de Negro rico, negro pobre. [...]
Pingback Publicado por: En-red-ando con crí@s… (23) | Hij@s de Eva y Adán | 20 diciembre 2010 - 17:05