Los Reyes Magos son medicina
Para comprender el valor de pequeños gestos y acciones solidarias, a veces, es necesario vivir una experiencia en primera persona, saltando los límites del trabajo como periodista. Estos días estoy conociendo más de cerca el trabajo de pediatría del hospital San Rafael en Madrid. Y no hablo solo de la labor de médicos y enfermeras, fundamental, claro, sino de la de los voluntarios y de los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora.
Cuando escuchas a un niño que pasa horas llorando de dolor entiendes que la visita de un payaso que consigue entretener y divertir a la madre y al niño durante unos minutos es auténtica medicina. Cuando te cuentan que hay chavales que llevan días, semanas, ingresados, sabes que la rutinaria visita de futbolistas con regalos gestionados, seguramente, por el Hospital o por sus clubes es una acontecimiento que hará olvidar al enfermo que está conectado a la vida por unos cuantos cables.
Cuando observas cómo las enfermeras preparan todo para que los Reyes Magos también pasen esta noche por el Hospital entiendes que en la recuperación de un niño o de un adulto influyen muchas más cosas que en un cocktail de pastillas y antibióticos.
Y también entiendes y das el valor que merece que Mensajeros de la Paz organice todos los años su campaña “Los mayores también creen en los Reyes Magos“, porque debe ser muy duro estar pasando los últimos años de tu vida solo, en una residencia. Así que mañana, muchos de ellos, gracias a la solidaridad de cientos de españoles, recibirán el día con otro ánimo, con otra ilusión, casi como si fueran niños, recibiendo guantes, bufandas, colonias… Es curioso ver en la lista de los regalos más solicitados por los mayores que predominan las prendas de abrigo, es curioso comprobar cómo un niño siempre tiene calor y un abuelo, siempre frío.
Lo bueno de ocasiones como la llegada de los Reyes Magos es que siempre supone una oportunidad para salir de la rutina, para inventar iniciativas nuevas, ilusionantes. Por ejemplo, los chicos de Proyecto Hombre en Madrid han estado reuniendo juguetes rotos y en mal estado para arreglarlos, darles brillo y ofrecérselos a sus majestades a su paso por la capital.
En Barcelona, la asociación Buena Voluntad y el portal miaportacion.org, han convocado a decenas de “Reyes Majos” que se implicaran en la búsqueda de regalos para el colectivo de inmigrantes y personas en exclusión que atiende la asociación.
Al final, uno comprueba que creas o no en la Navidad, en la historia de Jesús y el portal de Belén, creas o no en los Reyes Magos, en la Estrella de Oriente y en el oro, incienso y mirra, hay algo que es incuestionable: esto cura.


2 Comentarios
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Precioso artículo y grandes, bien grandes los corazones de todos estos reyes magos y sus pajes, que con su esfuerzo hacen posible que mucha gente, olvide por un momento su difícil situación.
Como tú bien dices “esto cura”.
Un saludo.
Comentario Publicado por: Jorge Matute | 10 enero 2011 - 20:56
[...] también José Antonio Ritoré quien ha tenido la suerte -dentro de las circunstancias- de conocer su labor de cerca, al igual que otras entidades con iniciativas similares para ofrecer(se) a otros colectivos. Otro [...]
Pingback Publicado por: En-red-ando con crí@s… (26) | Hij@s de Eva y Adán | 12 enero 2011 - 17:51