El virus del macarrón solidario
Estamos en Valencia, en casa de Paula y Manuel. Un domingo, en el mes de noviembre de 2008, a los hijos de Manuel les tocaba comer con su padre (Manuel tiene hijos de un matrimonio anterior). Él preparó su plato estrella, una paella, pero los chicos, finalmente, no pudieron ir. La paella estaba en la mesa y la decepción de Manuel también, así que Paula se propuso animarle “¿Recordás que varias veces tuvimos la intención de compartir una paella con esta gente menesterosa? Pues esta es nuestra oportunidad!”. Así que bajaron a la calle con su paella y la compartieron con tres chicos subsaharianos. A ese día le siguieron muchos otros, de los tres chavales han pasado, en la actualidad, a 60 y a todos les han abierto las puertas de su casa para compartir lo que tienen y lo que no tienen, han conseguido movilizar a voluntarios “que no sabían cómo canalizar su solidaridad” y han enganchado a decenas de personas a su blog El macarrón solidario. Paula nos cuenta la historia del macarrón.
P. Una curiosidad, ¿por qué el cambio de la paella a los macarrones?
R. Para la segunda vez, a la semana siguiente, ya decidimos sentarnos y ver cómo lo hacíamos, porque hacer paella era muy caro; pensando una y otra cosa, al final volvimos a pensar en los gustos de los hijos de Manuel y que otro de sus platos preferidos son los macarrones. Y como la pasta es de gusto universal y es saciante, además de económica y rica…ya quedó decidido. Así que con el detalle de comprar solamente carne de ternera (por los muchos musulmanes que hay entre ellos) el segundo sábado fueron macarrones, unas 10 raciones que fueron aumentando en 40-50 durante los primeros 6 meses.
P. ¿Y nace el blog?
R. Cuando vimos que nuestros comensales eran muchos, le comenté a Manuel que a algunas empresas que tienen una fecha tope para entregar mercaderías en la cadena de distribución pero que todavía tienen varios meses antes de su caducidad, así que les escribimos. Pero de cara a las empresas necesitábamos algo “tangible” y así fue que surgió el tema del blog.
P. ¿Qué cosas buenas os ha aportado el blog? ¿Alguna mala?
R. Aunque el objetivo primero era de cara a las empresas, el blog nos abrió un mundo que desconocíamos, lleno de posibilidades y entre ellas conocer gente de la mejor, “de selección”, porque todo aquel que decide venir a formar parte de la familia macarroniana es porque comparte esa misma inquietud solidaria que un día nos motivó a nosotros pero que muchos no saben cómo y dónde canalizar.
Mala, propiamente mala, ninguna, salvo alguna decepción en comentarios de personas que nunca tuvieron necesidad alguna de nada y que no conocen la empatía, y que no ven la hora de que el gobierno le libre de ellos como si fueran despojos o animales sin sentimientos.
P. En el blog he visto que no solo salís a la calle sino que desde hace tiempo también abrís las puertas de vuestra casa ¿Marcáis alguna distancia con las personas a las que ayudáis?
R. Si miras las fotos del facebook, que es donde ponemos toooodas las que hacemos, verás que la mayoría de las veces los hacemos entrar en casa, se sientan, se prueban ropas que nos traen, a veces vienen con hambre, les hacemos bocatas o algo caliente, nos cuentan sus penas, les preparamos las bolsitas con mercaderías y se van.
El 99% de las veces son chicos muy respetuosos, super agradecidos con lo poco o mucho que se le pueda dar según la ocasión. El 1 % restante, dolorosamente hay que poner ciertos límites, porque al fin y al cabo la nuestra es una casa de familia y no una ONG abierta al público, y aún si fuéramos una ONG las mismas también tienen sus horarios y limitaciones. Pues nosotros también, tenemos nuestros horarios y tareas familiares como el resto de las familias, por eso los chavales suelen ser muy respetuosos con los horarios que les damos para venir a retirar alguna cosa, que son los viernes entre las 19hs y las 21hs, salvo alguno que otro de los que conocemos ya hace 2 años que alguna tarde se aparecen por algo puntual.
Siempre son necesarios ciertos límites y distanciamientos porque la necesidad y carencias de casi todo y el estar de continuo sin estabilidad, sin amparo y en la calle, te va comiendo la cabeza hasta dejar de sentirte persona, hasta dejar de sentir que tenés derechos,…hasta dejar de sentir, sólo sobrevivir y sufrir hacia adentro.
P. Cada semana convivís con historias difíciles y dolorosas, con personas que sufren ¿en alguna ocasión os ha pedido el corazón involucraros más, ir más allá de lo que teníais previsto? ¿Lo habéis hecho?
R. Un domingo de mañana del invierno pasado salimos a dar nuestro primer café con leche , entre las 9:30-10:00 de la mañana, allí estaban en un parque 3 o 4 tirados sobre cartones y tapados de pies a cabeza con mantas viejas…les dimos el café con leche calentito y unas bollerías. Allí estaba Oliver, 8 años en la calle, ya lo habíamos visto ebrio varias veces pero eso nunca nos impidió acercarnos, fue una de las noches más frías de ese invierno. Hablamos 5 minutitos con él, nos dimos la vuelta y regresábamos a casa en silencio, pensando los dos lo mismo pero sin decirnos nada, …a los pocos metros Manuel me dice…-si yo pudiera lo invitaba a casa a ducharse y ponerse ropa limpia… “hacelo” – le dije-.
La casa tardó un par de horas en renovarse de aquel “perfume de miseria” que dejó nuestro invitado luego de ducharse en nuestro baño, pero su mirada nos ayudó a sobrellevar aquel momento (Ver la historia en el blog)
Meses después volvimos a encontrarlo, sobrio, lo había ayudado una iglesia a alejarse de la bebida, al menos de momento lo está consiguiendo. Nos contó con detalles y resignación sus penurias como quien cuenta una noticia, y nuevamente sucumbimos ante su lucha y le ofrecimos cosas nuestras, de las que teníamos en casa. (Ver le post con la visita de Oliver a casa de Paula y Manuel).
P. Vosotros conocéis de primera mano las vidas y los sueños de numerosos de esos inmigrantes que para la mayoría de nosotros son invisibles, ¿cómo son? ¿que esperan encontrar aquí? ¿Qué piensan de nosotros?
Ellos siempre responden lo mismo y en este orden: queremos trabajar y ser feliz como cualquier persona normal y poder ayudar a nuestras familias, muchas de las cuales hicieron grandes esfuerzos para lograr que alguno venga a España.
Son personas muy alegres y agradecidas por la oportunidad que les da la vida de estar aquí luchando por sus papeles para trabajar y ser feliz. Los que ya tienen papeles y trabajan en la fruta se esfuerzan por hacer cursos para superarse y lograr tener un trabajo mejor.
De los españoles dicen no entender porqué los miran con desprecio, con miedo y sobre todo señalándolos como culpables de algo o de la situación de crisis actual… …”si somos personas. Ellos son personas, nosotros somos personas…acaso no tenemos los mismos derechos de trabajar y ser feliz seamos del país que seamos? ”
Eso en cuanto a los subsaharianos, que son con quienes más nos involucramos por el hecho de que los veíamos en pie siempre buscándose la vida, monedita a monedita, con frío o con calor, o con lluvia. Nosotros no somos nada para entrar en el peligroso terreno de juzgar quien necesita más o quién necesita menos, por eso de camino hacia nuestro punto de encuentro con estos xavales nos encontramos un grupo de personas de países del este que se empezaron a acercar y siempre tenemos una bandeja de macarrones para ellos también. Y últimamente atendemos un grupito de unos 20 españoles, con estos dos últimos grupos ya no tenemos tanto acercamiento como con los primeros, estamos de alguna manera “aprendiendo la lección” y resguardando (si se puede) nuestra salud emocional, que no es fácil.
P. Mucha gente piensa que para hacer algo como lo vuestro es necesario dinero (bastante) y tiempo (muuucho), ¿contáis vosotros con esos dos elementos?
R. Ni dinero, ni tiempo.
Manuel es el único que trabaja en casa, pero por un embargo de su sueldo le quitan de su nómina 1300 cada mes hace 2 años, sí-si, mil trescientos cada mes. Tenemos la casa embargada y en cualquier momento nos la pide el Banco, la seguridad social se llevó el coche hace año y medio, y las cuentas nunca cierran a fin de mes.
Tiempo?… todo el domingo, y entre semana cuando traen cosas, acomodarlas y reacomodarlas en casa para que quepan y esté relativamente ordenado todo.
Tiempo para hacer el blog, para poner fotos y comentarios en el facebook, para responder mails, llamadas de teléfono, entrevistas, escribir otros tantos mails cada tanto a otras empresas cuando alguna ya no puede seguir colaborando por el motivo que sea.
No, no tenemos ese tiempo, pero ahí estamos. No tenemos dinero, pero el Macarrón no sería nada sin sus macarronianos.
P. Qué valores o virtudes creéis que es importante que tenga alguien que quiera poner en marcha un proyecto similar al vuestro.
R. Hablás de proyecto…Sabés?…lo nuestro no nació como un proyecto, sino, como lo llamo yo, es una “i.s.i.”, una iniciativa solidaria individual, personalmente estoy convencida de que son las iniciativas individuales las que salen desde un lugar que desconocemos en nuestro corazón y se llevan a cabo como un compromiso de empatía y acción hacia alguien que lo necesita.
El Macarrón Solidario nació con 3 personas, luego con 10 y llegamos hasta 110, ahora damos unas 50-60, pero no importa la cantidad, importa hacerlo, ahora, mientras andamos por la vida, recogiendo estrellas de mar y devolviéndolas al agua, como la historia que es nuestro lema en el blog.
Me gusta y me siento identificada con una palabra, empatía. No sé si hacen falta virtudes o valores, creo que abriendo los ojos a la realidad que nos rodea, los valores y las virtudes despiertan estén donde estén adormilados. Hay mucha gente que tiene inquietudes solidarias, pero no saben cómo canalizarlas. En estos dos años esta es la frase más dicha de todos los macarronianos cada vez que venían por primera vez.
No pretendemos que la gente haga macarrones por el resto del mundo, el ejemplo que queremos dar es que no hace falta ir lejos para hacer algo por los demás, que el que pueda que lo haga, perfecto, pero el que no, que vaya caminando por la playa de su vida y no dude en devolver al mar una estrella a la deriva, nunca sabremos el impacto y el resultado, pero no importa saberlo, importa que para quien lo viva, le cambie la vida aunque nunca nos enteremos de la repercusión que pude tener un pequeño gesto nuestro.
Siempre tiene sentido hacer algo por los demás.
P. ¿Dónde está el límite de vuestro proyecto personal?
R. Hasta donde nuestras fuerzas nos acompañen seguiremos caminando por la playa, algunas veces con el macarrón otras veces no lo sabemos, pero lo que importa no es el nombre ni la actividad que hagamos, lo importante es seguir siendo conscientes de que todo lo que hacemos siempre tiene sentido.


2 Comentarios
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Buenas noches, verdaderamente pienso que todos tenemos esos deseos de compartir con nuestros semejantes mas necesitados, pero tambien es cierto que existe temos de hacerlo, bien sea por nuestras necesidades, la inseguridad o por quedarnos sin nada, pienso que lo que verdaderamente dará la decisión de hacerlo seria unica y exclusivamente el amor a Dios y al progimo como dice su mandato y ustedes son el vivo ejemplo de eso, desde mi corazon !Felicitaciones ! valentes, salvadores y esperanzadores de estas personas que solo tienen esperanzas y ustedes son parte de ellas, mil bendiciones, que los santos digan amen y los coros angelicales velen por ustedes. Bravoooooooo.desde venezuela un admirador de sus obras..
Comentario Publicado por: Marcos Mena Padre | 27 enero 2011 - 3:14
[...] pero con el mismo o más entusiasmo y, sobre todo, sin los recursos de Bruno, Paula y Manuel, el Macarrón solidario, siguen con sus ollas gigantes de macarrones y carne los domingos en los aledaños de su casa de [...]
Pingback Publicado por: Héroes sociales entre fogones | La regla de William | 27 marzo 2011 - 23:23