Primero la esperanza, luego la desilusión
Estaba preparando un artículo sobre innovaciones tecnológicas que están mejorando la vida de las personas en los países pobres cuando me he topado con PlayPump. Lo he descubierto a través del libro Capitalismo 2.0, del que hablé hace unas semanas. Playpump es una rueda en forma de tiovivo que al ser impulsada por los niños extrae agua del suelo y la transporta a un tanque de almacenamiento.
Parece un invento brillante, una forma sencilla de obtener agua favoreciendo el juego y la diversión entre los niños. Perfecto. Pero, ¿a qué precio? ¿cuánto cuesta?¿cuánto tiempo tienen que estar los niños moviendo el tiovivo para extraer agua?
Los medios de comunicación, y los blogs en especial, corremos el riesgo de quedarnos en la superficie de los temas: el vértigo de esta era de los 140 caracteres nos lleva a saltar de una historia a otra en apenas unos segundos. Hemos llevado a la red la filosofía del zapping y de la lectura diagonal. Un titular y una buena foto nos bastan para sacar conclusiones casi definitivas.
PlayPumps es una de esas ideas que “van a revolucionar el mundo” hasta que acaban abandonadas por su ineficiencia. Este invento, nos cuentan en el blog Aidwatchers, ha sido un fenómeno de marketing: ganador de un concurso del Banco Mundial, apadrinado por Laura Bush, mujer del ex-presidente de los EE.UU, protagonista de potentes campañas de captación de fondos “100 pumps in 100 days”…
Y llega el choque con la realidad, el fin de los sueños: es cuatro veces más caro que cualquier otro sistema de bombeo, los recambios son difíciles de encontrar y precisa de un mantenimiento complejo que no pueden asumir las poblaciones beneficiarias.
Y luego está la experiencia del uso. Un cooperante canadiense en Malawi escribió una serie de posts sobre el uso que daban las poblaciones a los pozos y a las bombas y comprobó como solo cuando aparecía “el hombre blanco” los niños se lanzaban a mover el tiovivo. Son las mujeres las que, con sus manos, se esfuerzan por mover el dispositivo para extraer agua.
PlayPump no es malo, es una solución creativa, nos seduce, nos apasiona, nos gustaría que, de verdad, fuera una auténtica revolución para las zonas que no tienen acceso al agua, pero lo cierto es que hay mejores opciones, más baratas, más eficientes. Y eso, en el mundo de la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria es crucial.


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[...] de salud y educación en la región de Afar, a unos 500 km al este de Addis. Por otro lado, en Primero la esperanza, luego la desilusión nos alerta sobre los riesgos de una cooperación mal entendida, donde la utilidad real o los costes [...]
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