Entrevista con Danny, el indigente de Manhattan que se ha reencontrado con su hija gracias a Twitter
Cuando tres jóvenes publicitarios irrumpieron en el albergue del número 90 de Lafayette Street en Manhattan para pedir cuatro voluntarios dispuestos a twittear desde un teléfono móvil, Danny Morales, un puertorriqueño de 58 años que vive en la calle desde el mes de diciembre, no se imaginaba que su vida, tres semanas después, iba a cambiar radicalmente.
Danny (@putodanny), Derrick (@awitness2011), Carlos (@jessie550) y Albert (@albert814) están participando en Underheard New York, un proyecto que está demostrando el poder de las redes sociales para provocar cambios positivos en las vidas de personas marginadas.
Danny publicó el siguiente mensaje el 23 de febrero.
Danny lanzó un grito de auxilio en twitter para que la comunidad le ayudara a encontrar a su hija. Unas horas después subió una foto de Sarah, su hija, a Twitpic.
Una de las seguidoras de Danny buscó a Sarah en Facebook, la encontró y le pasó el teléfono de su padre. El sábado, en Bryant Park, tras 11 años de separación, se produjo el reencuentro. Ayer a las 17:30 hora española estuve charlando 15 minutos con Danny por teléfono. Este es el resultado de la conversación.
P. ¿Cuánto tiempo llevabas sin ver a tu hija?
R. Hacía 11 años que la mamá decidió apartarla de mí. Desaparecieron para otro estado.
P. ¿Dónde vivía?
R. Vivía en Virginia, pero se acaba de mudar a Nueva York y también ella andaba buscándome.
P. ¿Cuándo te separaste de ella?
R. En el 2000, yo fui a Puerto Rico a visitar a mi madre, que estaba enferma. Llegué y murió y le mandé un pasaje a mi hija para que fuera a Puerto Rico y estuviese conmigo. Estuvo un mes y, al regresar, la madre (mi mujer) se la llevó a otro estado y nunca me dijeron dónde.
P. ¿Cómo fue el proceso hasta que diste con ella?
R. Yo puse el tweet, con una foto. Una señora vio la foto y la buscó en Facebook y la contactó, enviándole mi número de teléfono.
P. Y ayer os visteis en Bryant Park.
R. Fue algo bonito, a pesar de que estaba lloviendo, pero la felicidad fue más fuerte que el agua, que la lluvia.
P. Qué fue lo primero que hiciste al verla.
R. Darle un beso, un abrazo.
P. Además, tienes dos nietos, ¿sabías que existían?
R. No tenía ni idea.
P. ¿Sabías lo que era Twitter?
No, no tenía una idea sobre Twitter.
P. ¿Te está sorprendiendo su impacto?
R. Ya me ha ayudado de una manera inmensa. Nunca pensaba que a través de este proyecto iba a encontrar a mi hija. Ya esto es una ayuda grande. Pero todavía sigo homeless, y desempleado. Estoy a ver si aparece algún trabajito, y cualquier ayuda que aparezca la recibo, porque ya no soy yo solo, ya somos cuatro.
P. Tu hija, ¿vive bien? ¿tiene recursos par salir adelante?
R. No, no, no, desgraciadamente ella está pasando sus problemas, estaba viviendo en otro estado y se vino huyendo del marido, un desgraciado que le pegaba. Su condición no es buena.
P. ¿No tiene casa?
R. No tiene un hogar. Ella está en un albergue de gente que están pasando por crisis, porque el marido le daba. La tienen en un lugar que ni yo sé donde está, está protegida.
P. ¿Cómo has llegado tú a esta situación de homeless?
R. Tenía mi empleo como guardia de seguridad y me caí por unas escaleras, me lastimé mi cintura y estuve un par de años luchando con el seguro y apenas me dieron 4.000 dólares. En diciembre ya no pude más pagar la renta, ni la luz ni el gas y tuve que salir del apartamento para vivir en la calle.
P. Ahora te has convertido en protagonista, los periodistas queremos saber todo sobre ti.
R. Gracias a Dios, por la suerte divina de este Dios grande, la gente me sigue y ahora con la suerte de encontrar a mi hija todo se ha enfocado en mí. Y ahora mismo tengo 4.000 personas que me siguen todos los días. Me han llamado todos los medios del área metropolitana, CBS, CNN en español… Todo el mundo quiere mi historia, pero no ha entrado nada… lo único que quiero es un trabajo en realidad.
P. ¿Qué tipo de trabajo?
R. Guardia de seguridad, o guiando una guagua, tengo mi licencia, o aunque sea limpiando “toilets”, no me molesta. Yo lo que necesito es una entrada para tener un lugar al que llevar a mi hija y a mis dos nietos.
P. Encontrar a tu hija, imagino que te ha dado más ánimo para seguir luchando.
R. Ah, claro, eso me da más fuerza. Apenas cumplí 58 años, pero estoy fuerte todavía y me siento como de 40.
P. Mucha suerte Danny
R. Muchas gracias. Un saludo para España.
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Reportaje en CNN en español.
























