Solidarios en acción. Un techo para Chile
Aquel grupo de jóvenes universitarios chilenos que, en el año 1997, liderados por el jesuita Felipe Berríos, construyeron 350 viviendas de emergencia en Curanilahue (sur de Chile) no se imaginaban que, 13 años después, su proyecto iba a ser capaz de reunir a 80.000 voluntarios para dar un techo a 24.000 familias destrozadas por un terremoto.
Esta es la historia de Un techo para Chile, un proyecto que nació para conseguir “un Chile sin campamentos, con barrios sustentables y familias integradas a la sociedad” y que ahora está presente en otros 18 países de América Latina.
La piedra angular del proyecto es la “mediagua“. Se trata de una vivienda de emergencia que se compone de ocho paneles prefabricados de madera de pino radiata, dos ventanas, una puerta, y una serie de elementos complementarios (clavos, zinc, etc…). Esas son las especificaciones técnicas marcadas por el Gobierno de Chile y por la propia institución para un tipo de casa que constituye una solución temporal, un trampolín para que aquellos que viven en la miseria recuperen su dignidad y puedan afrontar un proyecto de vida.

Voluntarios de un Techo para Chile construyendo 'mediaguas'. Marzo de 2010. Foto: Un techo para Chile
Tras las primeras 350 ‘mediaguas’ de 1997, el padre Felipe Berrios y su equipo de voluntarios se fijó un nuevo reto: construir otras 2.000 viviendas antes del año 2000. Lo consiguieron,y antes de lo previsto. El modelo funcionaba y en 2001 se exportó a otros países latinoamericanos, 18 en la actualidad. Estos son los resultados: más de 76.000 casas y 400.000 voluntarios comprometidos. De ‘Un techo para Chile’ nacía Un techo para mi país.
Ahora el objetivo es reducir la pobreza en todo el continente, facilitar viviendas y emponderar a las comunidades más desfavorecidas con el apoyo de los voluntarios universitarios. Y no paran. Ayer mismo iniciaban la construcción de viviendas de emergencia en La Paz, Bolivia.
El proyecto que fundó Felipe Berríos y que es motivo de orgullo en Chile no se ha librado de críticas y dudas, sobre todo por el carácter temporal de sus soluciones. Por eso, la organización avanzó hacia un modelo más sostenible con los proyectos de ‘Habilitación social‘ y de ‘Vivienda definitiva‘. El primero se basa en la idea de crear una comunidad y de darle las herramientas y conocimientos necesarias para crecer. El segundo acompaña y ayuda a los que quieren “una casa propia”: gestionan los terrenos, los planes de obra, la construcción…
¿No debería asumir el Gobierno el compromiso proporcionar una vivienda digna a sus ciudadanos? ¿No está la ONG ejerciendo un papel que no le corresponde? En España y Europa no estamos acostumbrados a este tipo de iniciativa, aquí las políticas de vivienda protegida las promueven siempre las instituciones públicas, ¿tendría sentido que una organización se dedicara a construir viviendas para personas sin recursos?¿Qué criterios fijaría para la selección de los beneficiarios?
Lo cierto es que las relaciones entre ‘Un techo para Chile’ y el gobierno chileno fueron complicadas durante las labores de construcción posteriores al terremoto del 28 de febrero.

Felipe Berríos, fundador de Un techo para Chile, y Marcelo Bielsa, seleccionador de fútbol de Chile, visitan zonas afectadas por el terremoto de 2010. Foto: Un techo para Chile
Con la catástrofe, la ONG movilizó a todo el país para ayudar a los que se habían quedado sin nada. Bajo el lema ‘La tierra se movió, ahora muévete tú por Chile’ aglutinó a miles de personas para poner en pie 24.000 ‘mediaguas’. En el proceso, la organización encontró un ‘competidor’: el gobierno, que también recurrió a la fórmula de la ‘mediagua’. Ambos trabajaron con un objetivo común, pero con algunos problemas de coordinación.
La historia reciente de la organización tiene otro episodio destacado: Haití, enero de 2010. Allí, la ONG ha levantado 826 viviendas “transitorias” (otro de los términos con los que la propia entidad define sus construcciones).
En la primavera de 2010, Berríos se colgó por última vez las herramientas de construcción. Lo hizo en el mismo lugar en el que comenzó todo, en Curanilahue. Levantó con sus manos, como en 1997, una ‘mediagua’ y se despidió de su país rumbo a una nueva misión en Burundi, África: “No tengo límites. Voy como si fuera a quedarme para siempre”.


7 Comentarios
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que es muy bueno que jovenes ayuden y aprenda a ser solidarios y mejores npersonas para cuando sean adultos ayuden a los demas . yo tengo 11 años y voy en 6 año a y me gustaria ayudar vay
Comentario Publicado por: maria javiera | 11 abril 2011 - 22:18
que bueno y bonito que es ten alludando a las personas con mediagus
Comentario Publicado por: tiare solange cortes vergara | 16 abril 2011 - 20:15
es bonito que digamos
Comentario Publicado por: rfg | 8 agosto 2011 - 1:21
holi soy yoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
Comentario Publicado por: rfg | 8 agosto 2011 - 1:21
FELICIDADES POR SUS TRABAJOS
Comentario Publicado por: //SERVICES CLEANING// | 29 septiembre 2011 - 5:17
es buuuuuuuuuuuuuuuuuena
Comentario Publicado por: Anónimo | 28 marzo 2012 - 14:53
mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm…………… como la gente es tan tonta disculpenme la palabra pero disen qe no les sirven las casas
Comentario Publicado por: alexandra | 2 abril 2012 - 19:11