Estos españoles cuidan del niño africano
El Día del Niño Africano (16 de junio) es una buena excusa para que recordemos la indecente situación en la que viven millones de niños en ese continente y también para acercarnos a las historias de varios españoles que un día se propusieron luchar por un futuro mejor para esos millones de niños. Estos son algunos de ellos:
José Carlos Rodríguez Soto. Este “ángel de la guarda” y ex-misionero comboniano ha pasado media vida, en el norte de Uganda, protegiendo a los niños del ataque de las guerrillas paramilitares. Hace tres años dejó el sacerdocio, se casó y ha tenido dos hijos, pero su compromiso con aquel continente y con sus jóvenes sigue al rojo vivo a través de su trabajo en la ONG Red Deporte y Cooperación. “Se suele decir que cuando las guerras terminan en los campos de batalla se inician en el corazón de las personas”.
Ángel Olarán. Más de 18 años en Etiopía y otros 20 en Tanzania, el misionero vasco Ángel Olarán es “Abba Malaku” (Ángel de Dios) para los habitantes de la región de Tigray, en Etiopía. Allí, entre otros proyectos, trabaja para dar cobijo, sanidad y educación a más de 2.000 niños huérfanos.
El padre Olarán decía en un entrevista reciente que le enfada la idea tan extendida en España de “ser generoso, solidarios con África”, ya que solo se puede hablar de solidaridad cuando se está en un plano de igualdad. Pero eso no ocurre, Olarán afirma que estamos expoliando África con medidas como la protección de la agricultura, que provoca la llegada de productos básicos de Europa a Etiopía cuyo precio es más barato que el de las materias locales.
Alexia Viera. La fundadora de la ONG Khanimanbo recorrió 8.000 kilómetros con 24 años para establecerse en Xai Xai, una región de Mozambique, convencida de que ella podía cambiar el futuro de muchos niños. Cinco años después, además de traer al mundo a su hija Martina, su proyecto ayuda a 200 chavales. “Sabes que no vas a cambiar el mundo, pero no puedes renunciar a formar parte del intento”.
Rafael Selas. Hace 10 años fue a la boda de un amigo en Kenia y decidió quedarse allí, en Lamu, una pequeña isla al norte de Mombasa, para ofrecer un salvavidas a decenas de huérfanos. Empezó tirando de sus ahorros para alimentar a los niños que encontraba en la calle y ahora ha levantado una Casa de Acogida en la que atiende a más de 250 niños. El apoyo de la Fundación Pablo Horstmann ha sido y es fundamental en Anidan (así se llama la ONG de Rafael). “La capacidad de cambio de un niño es tan asombrosa que rápidamente vuelve a estar feliz y transmitiendo esa felicidad. No hay nada más agradecido”.
Chema Caballero apenas necesita presentación. Hace casi 20 años empezó una lucha titánica: rehabilitar a los niños soldados de Sierra Leona. Este misionero javeriano está convencido de que no hay que tirar nunca la toalla con el ser humano, él no lo hizo en noviembre de 2009 cuando sus superiores le invitaron a pasar una temporada en España, en Madrid, tras haber entregado 17 años a Sierra Leona.
Chema ya no está allí, pero sí sigue el proyecto que puso en pie (la ONG DYES), y también sigue pendiente de aquel país y aquel continente a través de su blog. Imprescindible.
Paco Moreno está en Afar, 500 km al este de Addis Abeba, capital de Etiopía. Allí, a través de su ONG Amigos de Silva, trabaja en proyectos de nutrición infantil, en educación y en la creación de pozos de agua para que las mujeres y , sobre todo, las niñas, no tengan que andar kilómetros y kilómetros para abastecerse. Madrileño, de 37 años, Paco cambió un bufete de abogados de prestigio por un lugar sin agua ni luz, pero es feliz. “Vivo en una zona con unas condiciones que parecen medievales, llego a España y puedo beber agua del grifo, tengo luz todos los días. La clave está en saber disfrutar lo que tienes en cada momento”.
La Casa de Agua de Coco es el proyecto en el que José Luis Guirao lleva inmerso los últimos 16 años de su vida. Veterinario, natural de Granada y apasionado de Madagascar, donde vive, a través de La Casa alimenta el cuerpo y el espíritu de cientos, miles de niños. El cuerpo, con programas de nutrición; el espíritu, con proyecciones de cine que funcionan como material didáctico.
Si quieres conocer la historia del nombre de la ONG y la historia de José Luis, no dejes de leer la entrevista que le hice a finales de 2009.
Si conoces más españoles como ellos, que trabajan por conseguir un futuro mejor por los niños africanos, comenta en el post y colabora para rendirles un humilde homenaje.







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