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Ponte en los zapatos de un refugiado

20 junio 2011 - 0:10 - Autor:

Un grupo de refugiados del genocidio de Ruanda en 1994. Foto: UNHCER / J. Stjerneklar

Ponte en la piel de una familia de Puerto Príncipe Haití, ponte en la piel de una madre que con dos hijos pequeños perdió todo en el terremoto de enero de 2010, una madre que vivió 18 meses en un campamento improvisado, sin agua corriente, ni retretes, ni electricidad y que, finalmente, reunió el dinero necesario para coger un avión y viajar hasta Quito, Ecuador, donde les esperaba un pariente, pero los controles de aduana les denegaron el paso y el estatus de refugiado y fueron devueltos a la misma tienda de campaña, en el mismo lugar insalubre, sin esperanza, sin futuro.

ACNUR quiere que hoy, Día Mudial del Refugiado, “nos pongamos en los zapatos” de los 43 millones de refugiados que viven lejos de su hogar en todo el mundo, desplazados por la violencia u otras causas. ACNUR quiere que entendamos la situación de estas personas, que nos identifiquemos con ellos y para ello han diseñado una amplia campaña de sensibilizaciónPonte en los zapatos de un refugiado y da el primer paso para entender su situación” que lanza hoy con el apoyo de rostros conocidos como Jesús Vázquez, embajador de la organización, o Víctor Ullate.

Angelina Jolie habla ayer con un grupo de mujeres solicitantes de asilo en una base área de Malta. Foto: Acnur/Jtanner

También como parte de las acciones de información y difusión, Angelina Jolie, embajadora de buena voluntad de la organización, viajó ayer hasta la isla italiana de Lampedusa para reunirse con las personas que han llegado en pateras desde el norte de África, huyendo de los disturbios en la región.

Los 43,7 millones de desplazados que señala ACNUR en su último informe de 2010, no incluye los datos de Libia, Costa de Marfil o Siria, todos conflictos de este año 2011. El dato que causa asombro es que el 80% de estos refugiados están acogidos en países en desarrollo. O lo que es lo mismo, solo un 20% vive en los países ricos o “desarrollados”.

Hace 10 años conocí a María, una mujer colombiana recién aterrizada en Madrid. Su marido, un político local, había sido asesinado por la guerrilla, su hija, de 10 años, secuestrada (después consiguió liberarla) y ella pudo llegar a España, cruzar la frontera y, meses más tarde, obtener el estatus de refugiada. Solo estuve una tarde con ella, pero pude percibir el dolor que había pasado y que estaba pasando (su hija no había podido viajar con ella), pero al mismo tiempo, descubrí una energía y una esperanza inquebrantables. Ahora lleva una vida feliz en España, con dos hijas y un marido. Seguramente la mejor forma de “ponernos en sus zapatos” es poder hablar con personas como María.

Precisamente Colombia es el epicentro de la migración en América Latina, según Merlys Mosquera, Directora del Servicio Jesuita a Refugiados para América Latina y Caribe (SJR-LAC).

Vuelvo a Haití, un país con una ingente cantidad de personas viviendo desplazadas, no por guerras o violencia, como en Colombia, sino por el terremoto, el cólera y, ahora, la época de huracanes, que ya está sembrando la destrucción en un lugar ya arrasado.

“El país sigue a la espera de soluciones de viviendas durables y dignas para 680.000 desplazados que siguen viviendo en tiendas de campaña así como para las comunidades de retorno”, según el jefe de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Haití, Luca Dall’oglio. Además, el Servicio Jesuita a Refugiados (SJR) y Entreculturas han observado falta de asistencia en algunos de los países de acogida del pueblo haitiano.

Con semejante paisaje, ¿cómo podemos “ponernos en los zapatos” de los haitianos? Me temo que, ahora, en España, los únicos capaces de conectar de alguna manera con el pueblo haitiano son los vecinos de Lorca. Además, ellos también están viviendo esto que en España y en todo el mundo es tan habitual: el olvido.

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1 Comentario

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La campaña “ponte en los zapatos de un refugiado” parece una copia total de la campaña “Put yourself in my shoes” de Global Movement for Children,presentada hace 6 meses. Vamos, que a mi parecer y el de todas las personas a las que he preguntado, es idéntica. ¿por qué pasan estas cosas entre ONG’S?

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Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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