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Respuestas sobre la hambruna de Somalia, por Olivier Longué

28 julio 2011 - 17:49 - Autor:

Olivier Longué

La situación sigue siendo insostenible, la ayuda sigue siendo urgente, mantener viva a Somalia en nuestra memoria sigue siendo imprescindible y ya es tiempo de profundizar en las causas y en cómo evitarlas. José Carlos Rodríguez Soto, ex-misionero comboniano y uno de los mejores conocedores de la realidad de países como Somalia, Congo, Etiopía, Uganda escribió ayer en su blog sobre las causas del desastre. Hoy, Olivier Longué, Director General de la ONG Acción contra el Hambre nos da algunas claves sobre esta crisis.

Pregunta. Ya en 2008, el Director del Programa de Alimentos de Naciones Unidas advertía de un “tsunami silencioso”, refiriéndose a la situación de África, ¿Qué teníamos que haber hecho para no llegar, de nuevo, a esta “hambruna”?

Respuesta. Hoy por hoy la desnutrición aguda, uno de los principales indicadores de la hambruna, es una enfermedad diagnosticable, tratable y prevenible. Tenemos sistemas de alerta eficaces para detectar las distintas fases de una crisis alimentaria y medios y conocimiento para evitar que esta degenere hasta sus estadios más graves.

Pero, una vez más, la comunidad internacional se moviliza sólo en la fase final de la crisis. Esto es un fracaso de la gobernanza mundial, incapaz de asegurar uno de los derechos más básicos de las personas: el derecho a alimentarse.

Pregunta. ¿Es un “man-made” disaster, como sostiene The Guardian?

Respuesta. El hambre del siglo XXI ya no es una fatalidad. El hombre es, en última instancia, por su acción a veces y otras veces por su inacción, el responsable último de lo que está pasando en Somalia.

Pregunta. El aumento del precio de los alimentos, el uso de materias primas como biocombustible, la persecución y desaparición de los pastores nómadas. ¿Hay alguna causa que se pueda significar por encima de las demás?

Respuesta. Hay que diferenciar causas de factores desencadenantes. En el Cuerno de África el factor desencadenante más determinante ha sido la sequía más grave de los últimos 60 años, provocando la pérdida de ganado, la precipitación de sus precios y la subida de los alimentos básicos. Pero tras estas causas hay que buscar factores estructurales: la pobreza, sin duda, es uno de ellos. Si esta población vive de por sí en un equilibrio extremadamente precario, la menor amenaza externa supone el colapso de sus medios de vida y de sus mecanismos de adaptación.

Pregunta. En época de “indignación” y de participación ciudadana ¿Qué puedo hacer yo, anónimo, para contribuir a que esto no vuelva a suceder?

Respuesta. En primer lugar informarte y concienciarte: el hambre es un problema global que mata a 10.000 niños cada día y hoy tenemos los medios y el conocimiento necesario para acabar con ello. No valen excusas. En segundo lugar puedes exigir a tus gobernantes que pongan este problema en la agenda política. Por último puede sumarte a un proyecto como el de Acción contra el Hambre para revertir esta situación.

* Contacta con Acción contra el hambre en www.accioncontraelhambre.org o en el  902 100 822.

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26 julio 2011 - 12:45 - Autor:

Campo de refugiados de Dadaab, Kenia. © Aisha Dodwell / MSF

Sí, el titular de este post es un número de cuenta bancaria. En concreto pertenece a Médicos sin Fronteras y es una de las múltiples opciones que ofrece la entidad para hacer un donativo y ayudar en la lucha contra la hambruna en el Cuerno de África. Nunca en la historia ha sido tan fácil hacer una transferencia de dinero, nunca ha sido tan fácil ayudar sin tener que mover apenas un dedo, un click. Merece la pena.

“Toda la culpa es de los gobiernos y del sistema capitalista, de los bancos, de las grandes empresas alimentarias”, “No hay nada que hacer”, “La ayuda se pierde”… son letanías típicas que todos escuchamos y muchos pronunciamos cuando acontecen estas crisis humanitarias.

Es lógico, los grandes expertos en marketing para conseguir fondos siempre dicen que el ser humano se siente impotente ante desafíos de esta magnitud, no se ve capaz de aportar algo relevante, la dimensión de la catástrofe le supera y no es capaz de ver la relación directa entre su ayuda y el beneficio que produce. Por eso funcionan también las campañas de apadrinamiento: desde el primer momento tienes claro el resultado de tu colaboración.

Las grandes catástrofes, en cualquier caso, siempre despiertan el instinto solidario y compasivo del ser humano. Eso sí, siempre y cuando los medios de comunicación apuesten por convertir la información en un servicio humanitario. No vale con abrir un informativo o darle un lugar destacado un día y abandonar la historia al siguiente. En Haití, la atención mediática fue constante y los resultados de donación fueron espectaculares.

Con el Cuerno de África, la semana pasada alcanzamos el clímax de relevancia: la iniciativa lanzada por el blog 3500 millones llevó el hashtag “AyudaAfrica” a ser “Trending Topic”, el nuevo paradigma de la teoría de La Espiral del Silencio, incluso un periódico en papel, ABC, dedicó su portada a Somalia.

Ahora, la cuestión es “convertir” esa ola de incidencia mediática en ayuda contante y sonante y, por supuesto, indagar en las causas de semejante tragedia para saber si tiene solución y si esto es un bucle que se repetirá como un estribillo, cada dos estrofas.

Lo de “convertir” es, como decía al principio, muy sencillo. Es un acto de fe hacia el trabajo serio, constante y sacrificado de la organización que elijamos. Es importante saber que aquel que dice “la ayuda nunca llega” o “las ONG…” es alguien que, al 99%, nunca ha ayudado ni tiene pensado hacerlo. Esa frase es su auto justificación. Pero hay mucha gente que sí está ayudando, colaborando con las organizaciones que están trabajando sobre el terreno, desde Canalsolidario han hecho un magnífico trabajo para recopilar toda esa información y que así puedas elegir.

Un niño toma Plumpy Nut

Solo una razón para terminar de convencerte de que merece la pena ayudar y de que tu esfuerzo sí tendrá una recompensa, ¿te acuerdas del Plumpy nut? Es un producto hecho a base de crema de cacahuete que utilizan las agencias humanitarias para salvar a los niños que sufren desnutrición severa. ¿El coste de un tratamiento completo? 10 euros. 10 euros que salvan la vida de un niño. 10 euros, el precio de un menú del día, de una entrada del cine, de un libro… 10 euros.

Echa un vistazo a este video de Acción contra el Hambre desde Mogadiscio (capital de Somalia) y verás qué están comiendo los niños.

En cuanto a las causas. Bien, aquí el asunto se complica. Lo más lógico es acudir a los que mejor conocen la trayectoria y situación actual de la zona. Por ejemplo, Marta Arias, de UNICEF, en el blog 3500

Es un recurso fácil el de acusar a las organizaciones humanitarias de tremendistas. También se ha hecho cuando hemos hablado del impacto del cambio climático sobre las sequías en Africa (recordemos que la que ahora padece la región es la peor en los últimos 60 años), o de cómo la crisis financiera en el norte estaba opacando el terrible drama de la crisis alimentaria y la escalada brutal del precio de los alimentos en algunos de los países más pobres (en algunas zonas de Somalia el precio de alimentos básicos ha subido hasta un 270% en tan solo un año).

Es decir, tenemos ya dos factores: sequía y precio de los alimentos. El primer punto es difícil de controlar por el ser humano. El segundo, no. La campaña Crece de Intermón/Oxfam nos da más pistas sobre el segundo punto. También Gonzalo Fanjul, editor del blog 3500, relexionaba hacer poco sobre la responsabilidad de los mercados e instituciones financieras. Añade algunas claves más el post “El negocio del hambre“, que recoge información de varias fuentes acreditadas.

The Guardian, a través de una de sus firmas, introduce dos variables más: la guerra, incluido el hecho de que Somalia es uno de los países protagonistas de la “Guerra contra el terrorismo” de EE.UU; y la desaparición de los pastores nómadas, marginados por los gobiernos de los países africanos y arrinconados por las grandes extensiones de cultivo y los parques nacionales. John Vidal nos recuerda que en 2008, el Director del Programa Mundial de Alimentos anunciaba un “tsunami silencioso” para avisar sobre las crisis alimentaria.

Con este escenario, la sensación es que la ayuda de emergencia aprobada por el Banco Mundial será un alivio, desde luego, pero no impedirá que, dentro de uno o dos años, se produzca una nueva hambruna.

¿Qué nos queda a los ciudadanos de a pie? Seguir confiando en las organizaciones sin ánimo de lucro que salvan vidas y sumar nuestra voz a la de otras muchas personas para reclamar una ayuda al desarrollo más eficiente y un compromiso real de los países ricos para rescatar del hambre a miles de personas. Quizás no estaría de más que todas las ONG que trabajan en estos ámbitos dejaran de lanzar sus campañas individuales y se uniesen todas para que el mensaje llegue más fuerte y más claro.

Inés Grau derrota a la esclerosis en el Kilimanjaro

21 julio 2011 - 22:47 - Autor:

Siete personas de 29 no pudieron alcanzar el punto más alto, pero sin duda alcanzaron su cima personal. Porque todos lo hemos dado todo, empezando por lo inimaginable y acabando por lo que creíamos inexistente en nosotros.

Es parte del relato en primera persona de Inés Grau, una joven barcelonesa de 24 años, licenciada en psicología, que acaba de coronar el Monte Kilimanjaro, en Kenia. Un reto titánico para cualquier persona, un reto cuya superación, imagino, debe activar todos y cada uno de los músculos de la felicidad, especialmente si en algún momento de tu vida, todos, incluido tú, han dudado de tus posibilidades, si han dudado de que la esclerosis múltiple que sufres podría pararte. No ha sido el caso de Inés.

La expedición en la cima del Kilimanjaro. Foto. Jeff Rennicke

Diez personas con Esclerosis Múltiple (EM) y otras cuatro con párkinson tenían previsto coronar el pasado lunes, 18 de julio, el Kilimanjaro, la cima más alta de África, con 5.892 metros. Formaban parte de la expedicción “Kilimanjaro Leap of Faith Adventure“, cuyo objetivo era decir alto y claro al mundo que las enfermedades neurodegenerativas no representan el final de una vida “normal”, sino que las personas que viven con estas patologías también pueden conseguir grandes proezas.

Inés Grau, antes de la ascensión, mostrando su equipo. Foto Flickr: Soni Methu

Finalmente, tres personas del equipo, tres personas con EM no pudieron alcanzar la cumbre. Inés sí lo logró.

El origen de esta aventura está en la visita a España en 2010 de Lori Schneider, 55 años, norteamericana, la primera persona con Esclerosis Múltiple que corona el Everest y las Siete Cumbres (los siete picos más altos de cada continente). Lori estuvo en nuestro país de la mano de la Federación Española de Esclerosis Múltiple para contar la historia de su vida y tratar de inspirar a otras personas con un mensaje cargado de optimismo “Piensa en grande y cree en lo increíble”.

Lori es la fundadora del movimiento Empowerment Through Adventure” (Empoderamiento a través de la aventura) y la impulsora de este reto que ha reunido en Tanzania a 10 personas con EM, cuatro con párkinson y un equipo de otras 15 personas entre médicos, acompañantes, etc.

A mis 17 años, tras una parálisis facial y sin que nadie me pidiera permiso, fui diagnosticada de Esclerosis Múltiple…Cuando digerí un poco la noticia del diagnóstico, me di cuenta de que mi futuro se había bifurcado en dos caminos: uno que me llevaba al lamento diario y otro que me llevaba a asumirlo y tirar hacia adelante. Escogí, sin dudarlo, el segundo. Desde entonces, he intentado no parar.

El blog Muévete por la Esclerosis Múltiple ha ido reflejando el entrenamiento (seis días a la semana) y el viaje psicológico y físico de Inés Grau hasta la cima del Monte Kilimanjaro. Unas veces en primera persona, otras de forma indirecta, a través del equipo de comunicación de la Federación, hemos podido vibrar con esta historia de superación.Si tienes dos minutos, nos dejes de ver un breve video de dos minutos sobre Inés, su Esclerosis y su fuerza vital.

Contactar con Inés en Tanzania ha sido imposible, pero a partir del lunes estará de nuevo en España para compartir más sensaciones e impresiones. Lo que queda bien claro es que, de nuevo, la vida de Inés ha dado un gran salto.

Ahora sólo siento admiración por el resto del equipo, cada cual más fuerte. Hice cumbre con una señora de 68 años afectada de Parkinson. No digo más.

Y la verdad es que ya no hay marcha atrás; no se si volveré a subir el Kilimanjaro, pero sin duda creo que hay que seguir enfrentándose así a los retos que vaya imponiéndonos la vida; un pie delante del otro y siempre por encima de nuestras limitaciones.

Apadriña a un niño (español)

18 julio 2011 - 4:49 - Autor:

Eleanor Rooselvelt sostiene a Kerman Iriondo, niño vasco acogido en una colonia inglesa de la ONG PLAN

“Este es José. Soy su padre. Cuando Santander caiga, yo seré fusilado. Al que encuentre a mi hijo, le ruego que cuidé de él”. Es lo que rezaba el cartel que  llevaba José, un niño de seis años en las colinas de Santander en el verano de 1937. Es el mensaje que terminó de convencer al periodista y escritor John Langdon-Davies y al voluntario británico Eric Muggeridge para poner en marcha una plan que salvara a los niños que estaban quedando huérfanos, víctimas de la guerra civil.

Así nació “Foster Parents Plan for Children in Spain” (Plan de Familias de Acogida para Niños de España). Hoy, esa organización que nació en plena Guerra Civil Española se llama Plan y trabaja en 65 países, ayudando a más de un millón y medio de niños.

John Langdon-Davies nació en Sudáfrica, pero a los seis años se estableció en Inglaterra. En Oxford se diplomó en antropología e historia, publicó sus primeros libros de poesía y se casó, hasta que en los años 20 se mudó a Cataluña y estuvo viviendo un par de años en Ripoll, en los Pirineos, donde entró en contacto con intelectuales de izquierda y nacionalistas catalanes. Luego se movió entre EE.UU, Inglaterra y, nuevamente, Cataluña, en concreto, Sant Feliú de Guixols, de  1926 a 1928. En 1936 volvió a España como corresponsal del periódico inglés News Chronicle. Su experiencia en los primeros meses de guerra quedaron reflejados en el libro Detrás de las barricadas españolas.

John Langdon - Davies

Davies se juntó con Eric Muggeridge, voluntario británico, la activista australiana Esme Rodgers y Nick Carter, un estadounidense de New Hampshire que participaba como voluntario conduciendo camiones. Todos vivieron de cerca los daños y los traumas que estaba provocando la guerra, especialmente entre los niños que quedaban huérfanos. Así, dibujaron la posibilidad de buscar “padrinos” en Inglaterra para esos niños y de organizar “colonias”, casas de acogida temporales para darles un hogar. Le plantearon la idea a Katharine Ramsay, la presidenta del National Joint Committee for Spanish Relief, el principal organismo que recogía fondos y apoyaba la causa republicana en Inglaterra, y se pusieron en marcha.

En Puigcerdá, Girona, estuvo la primera casa de acogida, que dirigió durante un tiempo Nick Carter. Desde aquí tuvieron que salir a Biarritz, en Francia, y el movimiento se volvió imparable, creando también colonias en Inglaterra y, más tarde, con la Guerra Mundial, ampliando el radio de acción a toda Europa.

Nick Carter, que era de una familia rica y con poderosas amistades en los Estados Unidos, viajó junto con John Langdon-Davies a Nueva York para buscar nuevos padrinos. Lo consiguieron. El aspecto emocional del proyecto, la parte de relación personal, vía carta, entre los padrinos y los apadrinados convenció a la sociedad norteamericana. De hecho, la sede de la organización quedó en los EE.UU, hasta que en 1993 volvió a Inglaterra.

El primer paso fue la presentación del proyecto en el Hotel Algonquin, en 1938. Desde ahí, creció y alcanzó a muchos personajes populares, desde Eleanor Rooselvelt hasta actores como Gary Cooper, Groucho Marx, Bob Hope o Dorothy Parker. En ese momento, la organización ya atendía a víctimas de la Segunda Guerra Mundial y cambió su nombre por “Foster Parents Plan for War Children”.  Después, en la década de 1970, pasó a ser Plan Internacional y, finalmente, a partir del 2000, Plan.

Esme Rodgers. Foto: Plan

Una vez en pie la organización, el periodista John Langdon-Davies prefirió quedar fuera de foco, alejado de la gestión administrativa y acabó viviendo en Cataluña, mientras que al frente del proyecto quedó, sobre el terreno, la australiana Esme Rodgers.

La fórmula que creó Plan “child sponsorship” es la base de todo los apadrinamientos que son tan célebres en estos tiempos. Las familias británicas y estadounidenses proporcionaban dinero, alimentos… y, muy importante, cariño a través de las cartas que solían escribir los niños a sus “apadrinados” españoles. Ese vínculo emocional es lo que hace que funcione el sistema. Eso sí, sin olvidar que, ahora, el dinero que facilita un padrino se destina a la comunidad en la que vive el destinatario de la ayuda.

Al mismo tiempo, la idea de alcanzar a personajes famosos para expandir el mensaje de la organización es una constante en el trabajo de la ONG Plan, con campañas como la protagonizada por Iker Casillas o por el jugador de baloncesto Rudy Fernández.

Lo que no deja de ser revelador es que ese sistema a través del que nosotros, los españoles, nos hemos volcado con los niños de África y, sobre todo, de Sudamérica, nació para atendernos y ayudarnos a nosotros. Es una cadena en la que siempre habrá un eslabón fuerte que ayude a uno débil. Ojalá seamos siempre el eslabón fuerte.

Mira esto, ¿qué piensas hacer?

15 julio 2011 - 9:45 - Autor:

Sí, este es un artículo destinado a provocar una reacción directa, a generar remordimiento de conciencia, a conseguir que cada uno de los que lo leáis, optéis por apoyar a, por lo menos, una de las organizaciones de las que se habla aquí. Podéis donar, podéis haceros socios, podéis difundir el mensaje de estas organizaciones de absoluta confianza y eficacia. No os abrumaremos con datos, pero hay una cosa muy cierta: millones de personas mueren de hambre en el cuerno de África, la zona que ocupan Somalia y Etiopía.

Este reportaje de Al Jazzeera es muy elocuente.

1. Save the Children

 

Niños en el campamento de Kanjara, donde Save The Children está distribuyendo kits de supervivencia. Foto: Save the Children

2. Intermón Oxfam

Una mujer recoge agua de los camiones de Intermón en el campamento de Waridaad. Foto Flickr: Intermón

3. Médicos sin Fronteras

Fátima, 60 años, en el campo de refugiados de Dadaab. Foto: MSF

Y, ahora, es tu turno. Solo una dato que puede ayudarte a decidir: con 10 euros puedes salvar la vida de un niño con desnutrición severa, gracias al Plumpy Nut (producto alimenticio a base de crema de cacahuete). Si no lo crees, echa un vistazo a este artículo.

Teixidors, una utopía rentable

12 julio 2011 - 23:05 - Autor:

El equipo de Teixidors. Foto: Gabriela Bhaskar

El equipo de Teixidors. Foto: Gabriela Bhaskar

Suena utópico. Una empresa que fabrica productos textiles de primera calidad elaborados a mano, artesanalmente, y en la que un 80% de los trabajadores presentan discapacidad intelectual. Suena utópico, pero es real. El milagro se llama “Teixidors” , está en Terrasa, y lleva desde el año 83 aplicando una fórmula que se adapta a los ciclos económicos, pero que mantiene la esencia: mejorar la vida de las personas que trabajan en ella y las de su entorno más cercano. Los artífices son Juan Ruiz y Marta Ribás. Juan, murciano, desembarcó con 19 años en la Universidad Laboral de Tarragona y allí conoció a Marta Ribas, asistente social, cuyo sueño era poder ganarse la vida en un proyecto que ayudará a desarrollar sus actitudes a las personas con discapacidad. Así nació el Centro Especial de Empleo Teixidors, que actualmente da trabajo a 43 personas. Juan Ruiz nos explica la trayectoria de su proyecto de vida.

Pregunta. Una fábrica con telares de madera, en el que personas con discapacidad elaboran manualmente mantas, telas, corbatas.. A priori parece un proyecto quijotesco? ¿En algún momento tuvisteis esa sensación?

Respuesta. No, la verdad que no, si la tienes, igual no te metes. Lo que sí teníamos era dos ideas claras o dos cosas que nos empujaban.

Trabajar por una economía social y que ese trabajo tuviese un componente de mejora individual de las actitudes. Siempre lo hemos pensado. Hablo en plural porque el proyecto lo iniciamos Marta Ribas, mi mujer, y yo. De hecho, la idea es de ella, el mérito de que Teixidors exista es exclusivamente suyo como idea, después hemos ido haciéndolo juntos.

Marta había estado trabajando en un psiquiátrico como asistente social y allí el concepto de trabajo, laborterapia se llamaba, no era muy edificante. Así que en el origen de Teixidors está que el trabajo fuera beneficioso para desarrollar las actitudes de las personas con discapacidad y también que nos pudiésemos ganar la vida, todos.

P. Me recuerda mucho a Cristóbal Colón y la Fageda, la cooperativa que fabrica productos lácteos, que compite con Danone, y en la que la mayoría de la plantilla la forman personas con enfermedad mental.

R. Son historias muy paralelas. Nos conocemos casi de toda la vida y seguimos viéndonos. Ellos lo dirigieron básicamente a personas con trastorno mental y nosotros a personas con discapacidad intelectual sin pasar por la enfermedad mental.

P. Y coincidís en que la mejor terapia es la satisfacción de un trabajo bien hecho…

Es lo más natural del mundo. Cualquier persona a la que le gusta su trabajo y lo hace contento tiene una actividad terapéutica entre las manos.

P. Pero vosotros estáis demostrando que las personas con discapacidad pueden hacer el mismo trabajo que una persona que no la tenga.

R. En el fondo, todo depende del grado de confianza que se le dé a la persona. Lo importante es acompañar, dar la formación y el soporte adecuado.

Estamos utilizando las reglas más elementales que utiliza cualquier empresa o cualquier grupo. Primero, para asumir a la gente joven que llega. Antes se veía mucho más claro ¿Qué hacían los aprendices? Pasar todo un proceso al lado de un maestro que le iba dando soporte hasta que el alumno se convertía en oficial y de oficial a maestro.

P. Pero es que eso ya apenas se ve.

R. No inventamos nada nuevo, lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a ser todos auto suficientes desde el primer momento y salimos de la escuela teniendo muy claro que nos podemos comer el mundo. En el fondo, allá donde vamos, seamos universitarios o no, empezamos de la mano de alguien que nos está enseñando, aunque nos creamos muy autosuficientes.

En nuestro caso tenemos muy claro que cualquier persona que trabaja en un Centro Especial de Empleo necesita un soporte, la gracia está en dárselo y potenciar todo lo que puede dar. A partir de aquí, unas personas serán más, otras menos.

P. Y también compartís con La Fageda el principio básico de tener un buen producto para competir en el mercado. Ellos presumen de hacer los mejores yogures del mundo. ¿Hacéis vosotros las mejores telas?

R. Hacemos cosas muy buenas, no sé si son las mejores del mundo. Tal y como las hacemos, en muchos kilómetros a la redonda son las mejores, pero simplemente porque hacemos como cualquier restaurante bueno. Que los ingredientes sean los mejores y después tratarlo como cada cosa se debe. Así ya tienes el 50% de la batalla ganada.

Si compras lana buena, lino, cachemir bueno, la materia, cuando esté convertida en un producto, te lo va a devolver. Si después tienes el acierto de trabajarlo bien, de añadir un diseño atractivo, eso el otro 50%. Es lo que intenta hacer todo el mundo, pero nuestra única posibilidad de vendernos es que el producto sea buenísimo porque sino no podemos competir con nadie. Para que la gente cuando lo toque, cuando lo vea, diga que esto tiene algo diferente y que, al final, pueda dar el paso y pague un tercio o un 50% o un 100% más por algo similar, pero que no es lo mismo.

P. En los útimos años la crisis os ha empujado a exportar y buscar nuevos mercados.

R. Hemos vivido del mercado nacional durante muchísimos años. Exportábamos alguna cosa porque venían compradores a la feria de Barcelona, de Madrid, de Valencia… En la medida que la economía del país ha ido evolucionando a desaparecer el sector textil y a captar menos la demanda de compradores extranjeros, nos ha obligado a tomar la exportación como un papel activo. El 40% de nuestras ventas son fuera de España.

P. ¿Es rentable Teixidors?

R. Teixidors casi siempre ha dado beneficios, justitos, pero beneficios, excepto un par de años. Como no hay reparto de dividendos, todos han ido a reservas, a ampliar la capacidad de solvencia patrimonial. Teixidors lo montamos con 1,5 millones de pesetas y todos hemos hecho una aportación simbólica de capital. Este es el tercer año consecutivo que no cobramos pagas de verano. Hemos acordado que podemos dejar la paga como préstamo y esa cantidad es una menos que tenemos que buscar fuera.

P. ¡Es una gestión milagro!

R. No, yo creo que es una gestión tozuda. Esto es lo que tenemos. La gracia está en que demos con cuál es nuestro canal de venta, nuestro nicho y en este sentido nos ayuda la inversión en exportación y el soporte que tenemos en todo momento por parte del ICEX para salir fuera y formarnos. Nos ha profesionalizado en un área en el que intuíamos que podíamos hacer un trabajo y el tiempo nos está dando la razón. A base de prueba – error nos vamos defendiendo

P. Desde el año 83, en el que nació la empresa, habréis pasado por muchos ciclos.

R. Desde que empezamos, estaríamos en la cuarta generación de cambios profundos. El último nos viene de la mano de la BBVA, con ESADE (Momentum Project), queriendo apostar por fondos de inversión en empresas como las nuestras. Esa es una novedad muy importante. Permitir a un coste cero estudiar la situación en profundidad, con alguien que te va a ayudar, y tomar las mejores decisiones de cara a los próximos cinco años.

P. Y también habéis dado el salto digital.

R. En 2007 renovamos totalmente la imagen; en 2010 hemos entrado en la tecnología 2.0. Es importantísima la comunicación y el blog. Y hacerlo barato, con un costo muy asumible. Tenemos que crear marca para que se nos reconozca, para que podamos salir en alguna publicación, en revistas especializadas. Si tuviéramos que pagarlo, sería imposible. Internet es sensacional para eso.

P. Más que una empresa o un trabajo, Teixidors es como una vocación, un proyecto de vida.

R. Sí, podríamos decir que sí, la vocación es el compromiso de querer trabajar en un entorno en el que importan los compañeros de viaje y en el que uno de los retornos es que todos vivamos mejor.

No le daría mucho énfasis al tema de la vocación, pero sí hay un compromiso y una coherencia en cómo quieres hacer la cosas y sentir la repercusión de lo que haces cada día en tu entorno más cercano.

P. ¿Mantenéis el espíritu inconformista que os impulsó a crear Teixidors?

R. Madura con el tiempo como el vino. Y el énfasis no se da en las mismas cosas, ni significan lo mismo; pero el fondo es mucho más exigente, el compromiso se va destilando y vas viendo mucho más claro y te mantienes ahí gracias a la trayectoria, al esfuerzo y ves que ese es el sitio en el que mejor te encuentras y no nos hemos visto con la necesidad de renunciar.

P. Cristóbal Colón afirmaba que ahora estaba preocupado por la sucesión, por el futuro de La Fageda sin él, ¿ Cómo es el futuro de Teixidors?

R. Ahora hay que asegurar la no dependencia de una persona o de un equipo de personas de un proyecto en el que ya hay más de 40 personas (43 personas, 34 con discapacidad). Sería un error muy grande. Y yo creo que lo tenemos conseguido. Si me jubilase mañana, no pasaría absolutamente nada y Cristóbal también lo tiene asegurado.

P. ¿En algún momento pensaste en tirar la toalla?

R. Ganas de tirar la toalla siempre te encuentras, momentos muy difíciles, pero también hay una mezcla de los problemas externos con la falta de coherencia interna. Pero si te mantienes, como dice San Ignacio, “En tiempos de crisis, no hagas mudanzas”, si te mantienes un poco, vas viendo hacia donde vas. Tuvimos la suerte de que no nos desesperamos lo suficiente como para tirar la toalla. Y eso tiene su recompensa, te vas afianzando y viendo claro que es un camino muy bueno.

El crowdfunding solidario se abre paso

11 julio 2011 - 16:29 - Autor:

 

Programa hidrosanitario de Ingeniería sin Fronteras en Tanzania. Foto Flickr: Ingeniería sin Fronteras

En un escenario en el que las ayudas a ONG de los ministerios, comunidades autónomas, ayuntamientos y obras sociales de las cajas de ahorros están cada vez más secas, la autofinanciación parece el salvavidas de muchas organizaciones. Disponer de una buena base social es, ahora mismo, la única garantía de continuidad, pero muy pocas ONG han preparado el terreno para vivir solo de sus socios.

Los gestores de las ONG, de todas, intentan remar para acercarse al donante, al ciudadano anónimo comprometido dispuesto a sumarse a un proyecto que merezca la pena. Y ya no vale el “Hazte socio” o el “Dona”, a secas. Hay mucha competencia, el “mercado” está lleno de proyectos, de buenas ideas y de mejores intenciones. La diferencia está en los que saben cómo llegar y pueden llegar y los que ni saben ni pueden.

Los departamentos de marketing bullen para captar socios, ya sea en la calle, a través del llamado “Diálogo directo”, ya sea vía carta, telemarketing, email, redes sociales… En un entorno tan competitivo, empiezan a surgir nuevas vías, nuevas fórmulas para solucionar viejos problemas: el crowdfunding (financiación colectiva) para proyectos solidarios  asoma la cabeza para intentar convencernos de que cualquiera, con una pequeña aportación, puede cambiar la vida de muchas personas.

En España, Lánzanos es el mejor y más asentado ejemplo de plataforma de crowdfunding. Y, dentro de Lánzanos, la Fundación Hazloposible ha abierto el camino para, en colaboración con diversas organizaciones, probar las posibilidades de éxito de esta vía alternativa. Arancha Cejudo es la responsable de proyectos emergentes de Hazloposible.

Debemos darnos cuenta de que hay mucha gente con muchas ganas de apoyar, con tiempo, con recursos, con conocimiento…pero tenemos que acercarnos a ellos, comunicándonos de otra forma. Tenemos que dejar de usar estándares de comunicación del siglo pasado. El reto de las ONG, además de la financiación, es transmitir lo que somos, porque eso te deja hacer cosas.

El modelo de participación en este tipo de proyectos es sencillo: la ONG fija un objetivo económico (no debe ser muy ambicioso), presenta  el proyecto para el que pide las donaciones y determina un periodo máximo de participación. Si al terminar el plazo no se ha cubierto el objetivo, no se cargan los importes comprometidos a ninguno de los donantes. Es una forma de que el usuario se sienta parte del proyecto y de sus fines.

Funcionan los proyectos que sean tangibles, que tengan cara, que sean finalistas: “Financio una escuela para 30 niños en el barrio tal o material para residencia de ancianos”…Funcionan los proyectos que sientes, los que apelan a emociones. Todo lo alejado de la racionalidad.

Arancha afirma que es una forma de conectar a las ONG con un nuevo público, los usuarios más activos de internet, los bloggers, los tuiteros, pero que también es fundamental comunicar el proyecto a los socios, involucrarles en algo nuevo, en algo que, además, pueden viralizar, compartir. Y, todo, siempre con la imagen como principal argumento para enganchar.

Son proyectos que o son visuales o no son. Un video, unas fotos, una actualización de cómo va el proyecto… y si vas a construir un pozo en África, como hicimos con Ingeniería sin Fronteras, la gente quiere ver el pozo, pero también quiere ver lo que hay alrededor. No todas las entidades están dispuestas a incluir fotos del beneficiario. Uno de los retos es ese: cómo comunicamos a nivel de imágenes.

Hasta el momento, de cuatro tentativas, tres han acabado en éxito:

El reto es convencer a las organizaciones de que el crowdfunding es más que una vía de encontrar financiación, es innovación, es posicionamiento…

A muchas no les compensa, a otras les compensa por hacer la prueba. Esto es una mezcla de visibilidad de proyecto, de hacer otras cosas; si son 150 o 200 donantes, son personas que luego puedes acercar a tu base social. Las ONG siempre nos quejamos de que nadie nos escucha, nadie se acerca a nosotros, que somos siempre los mismos. Aquí, además de conseguir fondos, te abres a la sociedad y das información directa.

La Fundación Hazloposible tiene previsto lanzar su propio portal de financiación colectivo a la vuelta del verano: una plataforma para todo el sector social. En países como EE.UU. o Inglaterra, este tipo de proyectos están más arraigados, tienen una cultura de la participación mucha más fuerte que aquí, pero merece la pena intentarlo, ¿no?

No dejes de echar un vistazo a las principales plataformas de Crowdfunding en EE.UU. y, especialmente, al mejor ejemplo de perfil solidario, Firstgiving y al de carácter socio-educativo Donorschoose.

Un cohete amarillo que salva vidas

5 julio 2011 - 21:45 - Autor:

Juan Carlos Arnanz en los ensayos del concierto de Voces del pasado 12 de junio. Foto: Voces para la Paz.

“La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos…” A Jack Kerouac (autor de la novela En el camino y de la cita anterior) le hubiera gustado Juan Carlos Arnanz. En más de una hora de conversación, el fundador de la ONG Voces para la Paz viaja de un tema a otro, de un hilo al siguiente, atropellado por la pasión y la emoción.

Yo le sigo, olvidando el guión de la entrevista, dejándome guiar por los cohetes amarillos que hace saltar por los aires al hablar. Juan Carlos tiene 55 años y está preocupado: acaba de prejubilarse, tras más de 37 años en Caja Madrid, ahora va a tener todo el día para pensar en Voces para la Paz, y le da un poco de miedo. Antes desconectaba mientras atendía a los clientes de su oficina de Francisco Silvela, en Madrid. Ahora ya no podrá desconectar. Y eso le preocupa a él y a su familia: “Yo no vivo”, afirma con una sonrisa diáfana, sincera, de 180 grados, lo que te hace dudar de la afirmación anterior.

Juan Carlos Arnanz lleva desde el 98 “enganchado” a una adicción muy potente: salvar vidas.

Todo empezó con una promesa: dejar de fumar. Corría el año 92 y Juan Carlos convirtió la nicotina en ayuda. Cada día, al llegar a casa, guardaba los 120 pesetas de la cajetilla de Ducados que no había gastado en una caja “solidaria”, estaba reuniendo dinero para ayudar a una familia, a unos amigos que estaban pasando una mala racha.

Cuando reunió el dinero suficiente, no paró. Y llegó el día.

Después de ayudar a estas personas, seguía echando dinero… Y con ese dinero, en el 98, el 14 de abril, en un momento de rebeldía o lo que sea, decidí llamar a mis amigos los músicos para hacer un concierto solidario.

Juan Carlos también fue cantante profesional, “bajo” en el Coro de la Comunidad de Madrid; pero, a la hora de elegir un camino, eligió seguir el de la caja de ahorros y convertir su pasión por la música en un arma de solidaridad. Así, en el verano del 98 reunió en el Teatro Monumental  a 140 amigos de varios coros y los tres millones de pesetas recaudados los destinó, íntegros, a Médicos sin Fronteras para atender a las víctimas del Huracán Mitch. Así nació Voces para la Paz.

Aquel proyecto que surgió para un concierto, para una ocasión especial, sin más pretensiones, lleva en pie más de 13 años. Más de 13 años organizando conciertos en los que cientos de músicos se reúnen para, con el dinero conseguido, apoyar proyectos de cooperación en países pobres. Pero Voces es más que eso, hay varios aspectos que lo convierten en un proyecto único.

Juan Carlos asegura que en Voces para la Paz ninguno de los participantes en los conciertos cobra un solo euro. Por otro lado, es tal el volumen y la calidad de los componentes que su contratación sería costosísima, casi impagable.

En Voces se hace gratis lo que nunca se podría pagar.

Los conciertos son celebraciones, auténticas fiestas, tanto para el público, como, sobre todo, para las orquestas y coros “es como una noche de bodas para los músicos: lloran, bailan, vibran…”. Según cuenta, la de músico es una carrera muy competitiva y con egos bastante elevados, pero en Voces todo eso queda en un segundo plano.

Dos “testigos” me confirman todo lo que me cuenta con tanta pasión Juan Carlos.

Un momento del concierto del pasado 12 de junio. Foto: Voces para la Paz.

La última prueba de lo insólito del proyecto está en el último concierto, celebrado el pasado 12 de junio: 420 personas, entre músicos y voluntarios, ofrecieron un espectáculo irrepetible a más de 2.000 personas (ahora está preparando el CD y el video). A Juan Carlos se le amontonan decenas de instantes de aquel día, aquí va uno.

Este año se ha compuesto una Amazing Grace… Le dije a un amigo, Pedro Villaroig, un compositor, que hiciera un arreglo, quería que fuera la última pieza y un símbolo de la lucha contra la esclavitud. Quería un gaitero, una gaita, en medio del escenario…. Luego se le juntaron las cuerdas, luego empieza el coro, con cuerdas y metales… y luego más de 22 gaitas por los laterales y, al final, un coro de 280 voces… Era un símbolo de la lucha contra la esclavitud, y la música se tenía que expandir, igual que esa lucha, que no se acaba cuando desaparecen los grilletes…

Juan Carlos vibra cuando habla de música y de cómo prepara los conciertos durante todo el año para que el resultado marque la diferencia, para que siempre supongan un reto para los músicos, para que la motivación sea doble: ayudar a los demás y ayudarse a sí mismos.

Lo fácil es la quinta de Beethoven, el réquiem de Mozart… eso lo sabe todo el mundo, está escrito…eso lo hace todo el mundo. Con eso consigues un concierto bonito, ¡qué bien suena!, pero el músico no ha hecho nada, no ha sentido, el público no ha visto nada especial… pero, ¿qué hemos hecho? ¿hemos salvado vidas? No hemos hecho nada especial, no hemos puesto el sentimiento que requiere.

¿Cómo se recluta a 400 músicos para que se impliquen hasta la médula en un proyecto así? Juan Carlos, este año, ha recorrido todas y cada una de las orquestas y de los coros, con este mensaje:

Señores, en Níger hay 5.000 personas que no tienen acceso al agua, el 15% de los nacimientos son mortales…Si nosotros hacemos pozos para 5.000 personas  va a llegar algo de agricultura, sanidad, educación y escuelas. El que quiera salvar vidas, que se apunte. El que no, no tiene derecho a la discrepancia. No tiene por qué venir.

Él cree ciegamente en la música y en el trabajo de los músicos.

Después del último concierto me decía un fagotista que había aprendido a tocar con un nudo en la garganta. Es frecuente ver a los músicos llorar… en el último concierto, al terminar, le dije al público “Les habéis aplaudido como músicos, pero eso lo tienen todos los días. Por favor, aplaudidles como buenas personas”. Ahí estaban los compañeros llorando. Esa concienciación de que su trabajo vale para algo es lo que marca la diferencia . Y lo que diferencia otros conciertos solidarios de este. La vida de 5.000 personas dependía de ese fagotista… Él podrá decir: si no voy, no pasa nada. Sí pasa, pasa que no está tu fuerza ni tu espíritu…Nos salió un Oboe de Gabriel que alucinas…

También cree en las ONG y ha podido comprobar sobre el terreno, con Ayuda en Acción, los resultados de uno de los proyectos para los que colaboró Voces.

Estoy hasta las narices de que la gente diga “Uy, las ONG…”. Yo les pregunto, “¿Hay alguna buena? Sí alguna… Bueno, pues da en esa”. Siempre encontramos argumentos para no implicarnos.

El torbellino no cesa, Juan Carlos encadena temas como si estuviera en una Jam Session. Cuando le pregunto por el futuro de Voces confiesa que está cansado, que no tiene vida, que no puede seguir así, pero al minuto siguiente abre los ojos al explicar que el 12 de junio tocaron el “Americanos” de Bienvenido Mr Marshall y que  sacaron a unos bailarines para hacer El lago de los Cisnes y que el coro al completo bailó y vibró con West Side Story

El corazón le dice una cosa, y la cabeza otra; pero me temo que quién manda es el corazón, por ahora

Juan Carlos se pasa varios meses cuadrando las agendas de todas las orquestas y coros, preparando el programa, gestionado los permisos, las licencias (por cierto, en el último concierto la SGAE no cobró nada), los arreglos. Cuando se acerca la fecha hay que cerrar el programa, los patrocinios para cubrir los gastos (alquiler teatro, producción CD…) y que la recaudación vaya íntegra a los proyectos (este año, a la ONG Acción contra el Hambre). Y todo lo hace este hombre-orquesta. Se nota que le cuesta delegar, pero, al menos, se deja ayudar, sobre todo por familiares y amigos. Y luego está la colaboración de instituciones como la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid, esencial para el proyecto, según Juan Carlos.

Después de cada concierto se le pasa por la cabeza parar, descansar, pasar el testigo, pero enseguida empieza a diseñar un nuevo concierto, ahora ya está pensado en uno para la Navidad de 2012. Tiene claro que, tras el bombazo de este año, lo siguiente tiene que ser distinto.  El réquiem de Juan Carlos Arnanz está todavía muy, muy lejos. Y como lo suyo es innovar, buscar propuestas originales para cada nuevo proyecto, ahí va una sugerencia para la Navidad de 2012: Happy Xmas, de John Lennon.

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Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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