Teixidors, una utopía rentable
Suena utópico. Una empresa que fabrica productos textiles de primera calidad elaborados a mano, artesanalmente, y en la que un 80% de los trabajadores presentan discapacidad intelectual. Suena utópico, pero es real. El milagro se llama “Teixidors” , está en Terrasa, y lleva desde el año 83 aplicando una fórmula que se adapta a los ciclos económicos, pero que mantiene la esencia: mejorar la vida de las personas que trabajan en ella y las de su entorno más cercano. Los artífices son Juan Ruiz y Marta Ribás. Juan, murciano, desembarcó con 19 años en la Universidad Laboral de Tarragona y allí conoció a Marta Ribas, asistente social, cuyo sueño era poder ganarse la vida en un proyecto que ayudará a desarrollar sus actitudes a las personas con discapacidad. Así nació el Centro Especial de Empleo Teixidors, que actualmente da trabajo a 43 personas. Juan Ruiz nos explica la trayectoria de su proyecto de vida.
Pregunta. Una fábrica con telares de madera, en el que personas con discapacidad elaboran manualmente mantas, telas, corbatas.. A priori parece un proyecto quijotesco? ¿En algún momento tuvisteis esa sensación?
Respuesta. No, la verdad que no, si la tienes, igual no te metes. Lo que sí teníamos era dos ideas claras o dos cosas que nos empujaban.
Trabajar por una economía social y que ese trabajo tuviese un componente de mejora individual de las actitudes. Siempre lo hemos pensado. Hablo en plural porque el proyecto lo iniciamos Marta Ribas, mi mujer, y yo. De hecho, la idea es de ella, el mérito de que Teixidors exista es exclusivamente suyo como idea, después hemos ido haciéndolo juntos.
Marta había estado trabajando en un psiquiátrico como asistente social y allí el concepto de trabajo, laborterapia se llamaba, no era muy edificante. Así que en el origen de Teixidors está que el trabajo fuera beneficioso para desarrollar las actitudes de las personas con discapacidad y también que nos pudiésemos ganar la vida, todos.
P. Me recuerda mucho a Cristóbal Colón y la Fageda, la cooperativa que fabrica productos lácteos, que compite con Danone, y en la que la mayoría de la plantilla la forman personas con enfermedad mental.
R. Son historias muy paralelas. Nos conocemos casi de toda la vida y seguimos viéndonos. Ellos lo dirigieron básicamente a personas con trastorno mental y nosotros a personas con discapacidad intelectual sin pasar por la enfermedad mental.
P. Y coincidís en que la mejor terapia es la satisfacción de un trabajo bien hecho…
Es lo más natural del mundo. Cualquier persona a la que le gusta su trabajo y lo hace contento tiene una actividad terapéutica entre las manos.
P. Pero vosotros estáis demostrando que las personas con discapacidad pueden hacer el mismo trabajo que una persona que no la tenga.
R. En el fondo, todo depende del grado de confianza que se le dé a la persona. Lo importante es acompañar, dar la formación y el soporte adecuado.
Estamos utilizando las reglas más elementales que utiliza cualquier empresa o cualquier grupo. Primero, para asumir a la gente joven que llega. Antes se veía mucho más claro ¿Qué hacían los aprendices? Pasar todo un proceso al lado de un maestro que le iba dando soporte hasta que el alumno se convertía en oficial y de oficial a maestro.
P. Pero es que eso ya apenas se ve.
R. No inventamos nada nuevo, lo que pasa es que nos hemos acostumbrado a ser todos auto suficientes desde el primer momento y salimos de la escuela teniendo muy claro que nos podemos comer el mundo. En el fondo, allá donde vamos, seamos universitarios o no, empezamos de la mano de alguien que nos está enseñando, aunque nos creamos muy autosuficientes.
En nuestro caso tenemos muy claro que cualquier persona que trabaja en un Centro Especial de Empleo necesita un soporte, la gracia está en dárselo y potenciar todo lo que puede dar. A partir de aquí, unas personas serán más, otras menos.
P. Y también compartís con La Fageda el principio básico de tener un buen producto para competir en el mercado. Ellos presumen de hacer los mejores yogures del mundo. ¿Hacéis vosotros las mejores telas?
R. Hacemos cosas muy buenas, no sé si son las mejores del mundo. Tal y como las hacemos, en muchos kilómetros a la redonda son las mejores, pero simplemente porque hacemos como cualquier restaurante bueno. Que los ingredientes sean los mejores y después tratarlo como cada cosa se debe. Así ya tienes el 50% de la batalla ganada.
Si compras lana buena, lino, cachemir bueno, la materia, cuando esté convertida en un producto, te lo va a devolver. Si después tienes el acierto de trabajarlo bien, de añadir un diseño atractivo, eso el otro 50%. Es lo que intenta hacer todo el mundo, pero nuestra única posibilidad de vendernos es que el producto sea buenísimo porque sino no podemos competir con nadie. Para que la gente cuando lo toque, cuando lo vea, diga que esto tiene algo diferente y que, al final, pueda dar el paso y pague un tercio o un 50% o un 100% más por algo similar, pero que no es lo mismo.
P. En los útimos años la crisis os ha empujado a exportar y buscar nuevos mercados.
R. Hemos vivido del mercado nacional durante muchísimos años. Exportábamos alguna cosa porque venían compradores a la feria de Barcelona, de Madrid, de Valencia… En la medida que la economía del país ha ido evolucionando a desaparecer el sector textil y a captar menos la demanda de compradores extranjeros, nos ha obligado a tomar la exportación como un papel activo. El 40% de nuestras ventas son fuera de España.
P. ¿Es rentable Teixidors?
R. Teixidors casi siempre ha dado beneficios, justitos, pero beneficios, excepto un par de años. Como no hay reparto de dividendos, todos han ido a reservas, a ampliar la capacidad de solvencia patrimonial. Teixidors lo montamos con 1,5 millones de pesetas y todos hemos hecho una aportación simbólica de capital. Este es el tercer año consecutivo que no cobramos pagas de verano. Hemos acordado que podemos dejar la paga como préstamo y esa cantidad es una menos que tenemos que buscar fuera.
P. ¡Es una gestión milagro!
R. No, yo creo que es una gestión tozuda. Esto es lo que tenemos. La gracia está en que demos con cuál es nuestro canal de venta, nuestro nicho y en este sentido nos ayuda la inversión en exportación y el soporte que tenemos en todo momento por parte del ICEX para salir fuera y formarnos. Nos ha profesionalizado en un área en el que intuíamos que podíamos hacer un trabajo y el tiempo nos está dando la razón. A base de prueba – error nos vamos defendiendo
P. Desde el año 83, en el que nació la empresa, habréis pasado por muchos ciclos.
R. Desde que empezamos, estaríamos en la cuarta generación de cambios profundos. El último nos viene de la mano de la BBVA, con ESADE (Momentum Project), queriendo apostar por fondos de inversión en empresas como las nuestras. Esa es una novedad muy importante. Permitir a un coste cero estudiar la situación en profundidad, con alguien que te va a ayudar, y tomar las mejores decisiones de cara a los próximos cinco años.
P. Y también habéis dado el salto digital.
R. En 2007 renovamos totalmente la imagen; en 2010 hemos entrado en la tecnología 2.0. Es importantísima la comunicación y el blog. Y hacerlo barato, con un costo muy asumible. Tenemos que crear marca para que se nos reconozca, para que podamos salir en alguna publicación, en revistas especializadas. Si tuviéramos que pagarlo, sería imposible. Internet es sensacional para eso.
P. Más que una empresa o un trabajo, Teixidors es como una vocación, un proyecto de vida.
R. Sí, podríamos decir que sí, la vocación es el compromiso de querer trabajar en un entorno en el que importan los compañeros de viaje y en el que uno de los retornos es que todos vivamos mejor.
No le daría mucho énfasis al tema de la vocación, pero sí hay un compromiso y una coherencia en cómo quieres hacer la cosas y sentir la repercusión de lo que haces cada día en tu entorno más cercano.
P. ¿Mantenéis el espíritu inconformista que os impulsó a crear Teixidors?
R. Madura con el tiempo como el vino. Y el énfasis no se da en las mismas cosas, ni significan lo mismo; pero el fondo es mucho más exigente, el compromiso se va destilando y vas viendo mucho más claro y te mantienes ahí gracias a la trayectoria, al esfuerzo y ves que ese es el sitio en el que mejor te encuentras y no nos hemos visto con la necesidad de renunciar.
P. Cristóbal Colón afirmaba que ahora estaba preocupado por la sucesión, por el futuro de La Fageda sin él, ¿ Cómo es el futuro de Teixidors?
R. Ahora hay que asegurar la no dependencia de una persona o de un equipo de personas de un proyecto en el que ya hay más de 40 personas (43 personas, 34 con discapacidad). Sería un error muy grande. Y yo creo que lo tenemos conseguido. Si me jubilase mañana, no pasaría absolutamente nada y Cristóbal también lo tiene asegurado.
P. ¿En algún momento pensaste en tirar la toalla?
R. Ganas de tirar la toalla siempre te encuentras, momentos muy difíciles, pero también hay una mezcla de los problemas externos con la falta de coherencia interna. Pero si te mantienes, como dice San Ignacio, “En tiempos de crisis, no hagas mudanzas”, si te mantienes un poco, vas viendo hacia donde vas. Tuvimos la suerte de que no nos desesperamos lo suficiente como para tirar la toalla. Y eso tiene su recompensa, te vas afianzando y viendo claro que es un camino muy bueno.

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