Con 25 años, Mar Cogollos comenzó una nueva vida, un accidente de tráfico la dejó en una silla de ruedas, lesión medular, tetraplejia. Desde entonces, Mar ha luchado por superar las limitaciones propias y a las ajenas mediante una fórmula sencilla: ayudar a los demás para ayudarse a sí misma. Parece que lo ha conseguido, tanto en su vida profesional como personal.
Desde AESLEME, Asociación para el estudio de la lesión medular espinal, Mar, como directora, trata de hacer llegar un mensaje muy claro a la sociedad: te puede pasar. En casa, sus dos hijas mellizas de 19 años, una que ya conduce y otra que está a punto, saben muy bien lo que tienen que hacer, pero eso no implica que desaparezca el miedo: “Te da miedo, pero sabes que tienen que conducir y coger práctica”, Mar aporta una reflexión muy certera “Los padres no debemos escatimar en las clases de conducir, no vale con 5 o 10 clasecillas. Eso no es aprender a conducir, no es tomarse en serio lo que es coger el coche. Daría un tirón de orejas a los padres que intentan ahorrar ahí y que luego les llevan a una universidad privada”. En esta entrevista Mar Cogollos nos ayuda a entender lo que puede suponer ser imprudente al volante y también nos da pistas para superar lo que nunca, nadie, pensamos que nos va a ocurrir. Hasta que ocurre.
Pregunta. Estamos en “temporada alta de prevención”, aunque suene un poco machacón, no hay que dejar de insistir, ¿no? Respetemos las normas de circulación, seamos prudentes.
Respuesta. Todos sabemos lo que hay que hacer, lo que ocurre es que a veces bajamos la guardia en ciertos periodos concretos. Sabemos que hay que llevar el cinturón de seguridad, que a los niños hay que llevarles con sistemas de protección infantil, etc. pero lo cierto es que alrededor del 20% de las personas que fallecen no llevaban puesto el cinturón. La mitad de los niños que mueren no llevaban puesto el sistema de retención infantil. Cuando sabemos todos que esto salva la vida.
Hay ciertas cosas que no por mucho repetirlas parece que la sociedad las impregna. A lo mejor, no lo hace en un viaje largo, pero sí en ese desplazamiento corto del hotel a la playa, o a ese que va a un pueblo cercano, a las fiestas. El tema del alcohol, en los viajes largos, la gente lo tiene asimilado, pero no en los cortos.
O el móvil. Un montón de personas sigue usándolo, tanto el manos libres o no manos libres. Para mí es igual de peligroso porque reduce la capacidad de atención, hace que no veas muchas de las señales, te metes en una conversación y no puedes conducir bien y hablar a la vez.
Pregunta. Siempre pensamos que los accidentes, al igual que la discapacidad o las enfermedades, les ocurren a los otros, nunca a nosotros.
Respuesta. Exacto. El lema de la campaña de AESLEME es “Te puede pasar”. Creemos que los accidentes les ocurren a otros, porque creemos que tenemos más capacidades o más destreza o porque valoramos que el riesgo es de otros. Si le preguntas a cualquier conductor español, “¿Cree que la gente conduce mal?” Si hablas de otros, dirá que sí. Si le preguntas, “¿usted conduce bien y respeta las normas?” Dirá que sí. Pensamos que el resto de la humanidad son los peligrosos, los que no guardan la distancia, conducen mal…pero lo cierto es que todos, si fuéramos capaces de reconocerlo, nos daríamos cuenta de que nos jugamos la vida muchas veces.
Esto es como las papeletas de la lotería. Estás jugando 100 papeletas haciendo cosas mal. A lo mejor no te pasa nada hasta la 101 y cuando pasa, no tiene remedio.
Pregunta. Y cuando llega ese momento que nadie esperamos, hay alguna clave, alguna recomendación para afrontarlo.
R. Tenemos dos cosas, cuando una persona fallece, sobre todo si es un hijo, para los padres es algo que no se puede superar. Cuando hablamos que la consecuencia es que tu hijo, tu marido o tu novio se queda con tetraplejia, tiene que afrontarlo la persona y el entorno.
Al principio empiezas a pensar en todo lo que no puedes hacer, haces la lista. Pasa el tiempo y llega el momento en el que aprendes a valorar lo que sí puedes hacer y a aceptarte. Y dices, es cierto que me he quedado en una silla de ruedas, que la voy a llevar de compañera toda la vida, es cierto que no puedo mover las piernas, que tengo dolores, que necesito ayuda de otra persona, pero siento que estoy vivo. Y sacas fuerzas para seguir adelante, para seguir estudiando, para trabajar, pero para eso necesitas tiempo y mucho apoyo psicológico en tu entorno, sobre todo en la familia.
Pregunta. ¿Has conocido alguien que no se haya derrumbado en los primeros momentos tras un accidente?
Respuesta. Por la fase de depresión, de mejor morirme que quedarme en esta situación, siempre te encuentras, sobre todo al principio, luego cambia radicalmente. He visto personas en silla de ruedas por un suicidio, que se han quedado así porque querían acabar con su vida, que después del accidente tenían más ganas de vivir que antes.
Hay personas que les cuesta afrontar esta situación, porque hablamos de tener un entorno familiar bueno, de tener trabajo, de tener recursos económicos. Si vives en un tercero sin ascensor, no tienes ninguna atención, no te dan ninguna indemnización y no puedes salir de casa porque tu madre tiene 80 años, a esa persona le va a costar mucho más. Las situaciones de las personas son muy variadas. Nunca hay dos casos iguales. Yo me he encontrado con que un 99% de los casos quieren vivir y se aferran a la vida, pero puede haber un 1% al que realmente se le hace muy cuesta arriba.
Pregunta. En tu caso, siempre dices que te ayudo mucho poder ayudar a los demás. ¿Es una terapia que se puede aplicar a todo el mundo?
Respuesta. Ayudar a los demás siempre ayuda a uno mismo, tengas discapacidad o no. Ya en el momento del hospital, más que en mi recuperación, asumía que el de la habitación de al lado tenía un día chungo y preparaba una salida de varios pacientes, con fisios, enfermeras, etc, y nos íbamos por ahí, a cenar, a tomar algo… En el año y medio del hospital preparé un montón de salidas enormes. A la gente le chocaba cuando veía entrar a 40 personas, con silla de ruedas, con muletas… no sabían si era una excursión del IMSERSO o si íbamos a Lourdes.
Eso es parte de la terapia. Mi trabajo antes eran los Recursos Humanos y tenía que despedir a gente y lo pasaba muy mal y, de repente, ahora, en AESLEME, sé que puedo salvar vidas, que puedo ayudar a personas. A todos los que trabajamos aquí nos gratifica mucho que podamos estar ganando nuestro pan no a base de enriquecer a otros, sino de ayudar a los demás a evitar sufrimiento. Si la gente lo supiera, haría más voluntariado.
Pregunta. Por la experiencia de otras personas con lesión medular como Teresa Silva, la recuperación en el Hospital de Parapléjicos de Toledo es transformadora ¿Cómo es ese proceso?
Respuesta. La verdad es que hay poca rehabilitación psicológica en los hospitales. Yo estuve dos años de psicóloga en La Paz y, de repente, decidieron que no hacía falta psicólogo para los lesionados medulares.
Sí es cierto que funciona muy bien estar entre iguales, estar en el gimnasio y conocer las circunstancias de unos y otros y ver cómo es tu lesión, pero que hay otras peores. Entonces empiezas a ver la suerte que has tenido. Siempre miramos al que está un poco mejor que nosotros, pero podemos mirar al que está peor.
Pregunta. ¿Lo más difícil es la pérdida de independencia?
Respuesta. Sí, yo era una persona muy independiente, 25 años, ¡¡¡te comes la vida!!! y pensar que para salir de casa tengo que tener programado una persona que me ayuda, que me vista… Luego sales y te mueves por ahí en taxi o con un conductor, pero no puedes andar sola por la calle, cualquier bordillo, bache o escalón te impide ir sola…O simplemente que te enfadas un día y te apetece dar un portazo y salir a la calle.
Pregunta. Eres psicóloga, has trabajado en Recursos Humamos, en el Hospital de La Paz, ahora en AESLEME, ¿es cierto que no se conoce realmente a una persona, su verdadera personalidad, hasta que no se enfrenta a una situación de estas?
R. De alguna manera, te coloca un poco la cabeza, tu escala de valores se organiza. Estamos tan acostumbrados a que respiramos, a que nuestro problema sea que nos deje la novia, que tengamos una disputa con un familiar, los problemas cotidianos… pero cuando tienes que asumir un problema de estos que no te esperas, que te ocurre en un periodo de vida en el que crees que todo va a ir hacia arriba y vas a comerte el mundo, tu cabeza piensa “El proyecto de vida que había establecido, ahora, ¿cómo lo hago”, pero de repente te agarras con fuerza a lo que puedes hacer, a lo que todavía está ahí y empiezas a olvidarte de lo que no puedes.
Pregunta. Miedo, parece claro que no podemos vivir con miedo, tengamos o no una discapacidad, tengamos 19 años o 50.
Respuesta. Tienes que ser prudente, pero disfrutar del día a día. La vida solo es una ¡¡Hay tantas cosas que podemos hacer que pueden hacer felices a otros!! Me encanta la película Cadena de favores, a veces se trata simplemente de una sonrisa, de escuchar a una persona mayor que nos repite dos o tres veces la misma historia. Creo que la vida es muy bonita como para quedarnos en casa.