Saltar al contenido

« ver todos los blogs

Gerry Douglas, cómo informatizar el sistema sanitario de un país pobre con dos duros

12 abril 2010 - 23:05 - Autor:

Gerry Douglas. Foto: William Kamkwamba

Gerry Douglas. Foto: William Kamkwamba

Imagínate que fuéramos capaces de informatizar el sistema de salud español con un coste de 70 céntimos de euro por persona. Supongo que no tienes ninguna referencia para saber si es mucho o poco. Ahí va una: en España, desde el 2006, se ha invertido 252 millones de euros para poner en marcha el sistema “Sanidad en línea”, que busca promover el uso de las tecnologías de la información para apoyar el trabajo de los profesionales sanitarios en beneficio del ciudadano. Bien, divide 252 millones de euros entre la población 44.708.964 (INE 2006) y salimos a 5,6 euros por persona. En Malawi, el ingeniero Gerry Douglas ha conseguido informatizar los datos de 1,1 millones de personas de 10 ciudades con una inversión de 1 millón de dólares.

Douglas, canadiense, nacido en Gran Bretaña, se fue a Malaui en 1996 con el Servicio de Volumtariado en el Extranjero (unas de las más prestigiosas instituciones de voluntariado del mundo). Allí conoció a su futura esposa, la Doctora Bui Thuy, una voluntaria del Peace Corps. Douglas se había licenciado el año anterior en informática por la Universidad de Victoria. En Malaui, comenzó a trabajar organizando los datos sanitarios del Ministerio de Salud y allí empezó su interés por aplicar las posibilidades de las nuevas tecnologías al ámbito médico.

El i-opener. Foto: Ildar Sagdejev (Specious). Wikimedia

El i-opener. Foto: Ildar Sagdejev (Specious). Wikimedia

En 2001, Douglas puso en marcha, gracias a un ayuda del Gobierno Británico, Baobab Health, la organización sin ánimo de lucro a través de la que ha conseguido informatizar los datos médicos del 10% de la población del país. Gerry comenzó su aventura (muy al estilo de los pioneros de Silicon Valley) comprando en Ebay 8  I-Opener, un tipo de ordenador muy especial,  que desapareció del mercado en 2002 porque la empresa que lo fabricaba aspiraba a venderlos baratos, pero monopolizando el servicio de acceso a internet: fracasó, la máquina fue hackeada.

Gerry convirtió los equipos en ordenadores táctiles y así consiguió que los usuarios (médicos – enfermeros – personal sanitario) no necesitaran conocimientos avanzados para manejarlos. Además, gracias al fiasco comercial del modelo de ordenador, consiguió cientos de ellos a precios ridículos.

¿Los beneficios? Aquí, en España, es hasta cierto punto natural que nuestro historial clínico esté informatizado, que

Una doctora ern Malaui usando el sistema creado por Baobab Health

Una doctora ern Malaui usando el sistema creado por Baobab Health

tengamos una tarjeta sanitaria que nos sirve para identificarnos, pedir cita, etc, pero ¿un país como Malaui, que ocupa la posición 160 (de 182) en el Índice de Desarrollo Humano? Es una herramienta muy poderosa para diagnosticar y tratar con mayor seguridad, especialmente enfermedades como el SIDA, que necesitan un seguimiento muy escrupuloso; es útil para evitar esperas innecesarias en centros de salud y hospitales, para ahorrar tiempo administrativo a personal médico… Lo disfrutan, por ahora, 11 hospitales y centros de salud, pero, sobre todo, el Kamuzu Central Hospital de Lilongwe, la capital del país.

Es un ejemplo más de que la innovación social, ya sea en el ámbito de la telefonía móvil aplicada a la geolocalización en desastres humaniotarios, en el de los microcréditos o en  cualquier otro, puede ayudar a mejorar la salud, la educación y el proyecto de futuro de millones de africanos.

Dedicado a Pablo y Mohamed

24 marzo 2010 - 1:13 - Autor:

Ana y Mudhat, una niña que fue operada con éxito en Madrid

Ana y Mudhat, una niña que fue operada con éxito en Madrid

Ana Sendagorta (1962) es oftalmóloga en el hospital Ramón y Cajal de Madrid. En el 2003 empezó a viajar al norte de Kenia para tratar problemas de visión y ceguera a niños malnutridos. En el 2006, un accidente se llevó a Pablo, 12 años, uno de sus cinco hijos, y ella decidió volcarse en su trabajo social en África y en España. Así nacía, unos meses después, la Fundación Pablo Hortsmann, que en apenas dos años ha construido un Hospital pediátrico en Lamu (Kenia) y ha reunido a más de 300 voluntarios dispuestos a acompañar a enfermos, a personas con discapacidad… Hablo con Ana apenas unos días después de que haya muerto Mohamed, un niño de Lamu de cuatro años que vino a operarse de un problema cardiaco.

P. ¿Cómo empieza tu trabajo en África?¿Cómo llegas hasta alí?

R. Fue en 2003 en respuesta a un misionero que nos hizo saber que en Turkana, en el norte de Kenia, había un índice de ceguera infantil enorme. En aquel momento, con dos amigas oftalmólogas y una enfermera nos fuimos para montar una consulta-quirófano. Vimos que las necesidades eran tremendas y que la ceguera se debía, sobre todo, a la malnutrición. Empezamos a montar una red de prevención, con una unidad móvil, apoyándonos en unas misioneras que atendían en las escuelas.

P. ¿Qué actitud debe adoptar uno al llegar a un sitio como Turkana u otros parecidos?

R. Fuimos con la idea de querer ayudar mucho, pero sin saber muy bien a lo que íbamos. Lo primero que aprendes es que para ayudar tienes que saber escuchar mucho, tienes que ser tremendamente humilde y querer integrarte en las redes sanitarias o misioneras locales y, lo más importante, que las motives, estimules y empujes.  Antes de crear la Fundación estaba claro que íbamos a viajar allí uno o dos meses al año, pero lo que se quedaba era lo que hubiéramos dejado de formación, prevención. Empezamos a formar personal y a dotarlo.

P. Y lo conseguiste.

R. La gran alegría es que en quinto año se inauguró la primera unidad oftalmológica de toda la región con quirófano y tres consultas. El personal local ha ido aprendiendo y  a alguno de ellos le hemos pagado la formación en Nairobi. Así que Turkana tiene en el Hospital de Distrito una unidad oftalmológica abierta, con servicio permanente. Todo esto fue antes de la creación de la Fundación.

P. Así que los africanos deben ser los protagonistas de su desarrollo.

R. No se trata de llegar tú y hacer una gran acción, sino de llegar, integrarte, motivar al personal local, darle los recursos y la formación y, una vez que lo has capacitado, entregarle el proyecto, ya que realmente es suyo.

Ana y Mudhat, en Lamu, después de ser operada

Ana y Mudhat, en Lamu, después de ser operada

P. En el 2007 nace la Fundación Pablo Horstmann, inspirada en vuestro hijo.

R. Lo que pasó es que cuando murió mi hijo Pablo (agosto 2006) quisimos hacer una fundación en su nombre, para recordarle. En su memoria, hacer todas las cosas buenas que pensamos que Pablo, con su alegría y generosidad, hubiera hecho en este mundo.

Siempre que había ido a las campañas oftalmológicas había vuelto contenta de la acción, pero con un poquito de sensación de impotencia por todos los niños que dejábamos atrás sin poder curarlos, porque nosotros, desgraciadamente, solo somos oftalmólogos. Por coincidencias de la vida, cuando estaba buscando dónde empezar a construir un hospital pediátrico, me encontré con Rafael Selas y él me hizo saber que en Lamu había unas necesidades sanitarias impresionantes: una zona rural mal comunicada y con una asistencia médica muy mala, un único médico para toda la población, ningún pediatra, apenas vacunas, el servicio no es gratuito…

P. Hemos hablado del trabajo de Rafael en este blog, ¿cómo se concretó el proyecto?

R. Rafael estaba muy angustiado porque había vivido la muerte de muchos niños sin poder hacer nada por ellos y después de visitar la zona con expertos en la materia, con el Jefe de Servicio de Enfermedades Tropicales del Ramón y Cajal, un especialista en prevención y una pediatra, decidimos hacer este hospital, que se ha convertido, en apenas 2 años, en el Hospital Pediátrico de referencia de todo el distrito.

P. Y todo, tirando vosotros, sacando, imagino, dinero de las piedras.

R. Empezamos con mucho voluntarismo, en un movimiento privado, de amigos y de socios y de empresas que confiaron en que esta idea era posible e iba a ser eficaz, como creo que se ha demostrado. Ahora podemos decir que hemos tratado a 30.000 niños y que se han salvado muchas vidas. Tratamos a 100 niños de media al día. También, los fines de semana, se ve a unos 300 niños en poblados, se vacuna a muchísimos. Ahora vamos a ampliar el hospital y vamos a iniciar un departamento de renutrición e inaugurar una unidad de HIV.

Exterior del Hospital Pediátrico de Lamu

Exterior del Hospital Pediátrico de Lamu

P. Me contabas que habéis traído aquí a un chico que no ha podido sobrevivir.

R. Allí tenemos unos recursos como de centro de salud o hospital rural, pero no tenemos quirófano o UVI. Yo lo llamo Hospital, pero te tienes que hacer a la idea que es más bien como un centro de salud con posibilidad de ingreso. Los pacientes que requieren técnicas diagnósticas o tratamientos más complejos, procuramos pagárselos. Los niños que requieren un TAC o resonancia o cirugía, les remitimos dentro de Kenia a Mombasa o Nairobi, pero, en algunos casos, hasta ahora siete en estos dos años, no han tenido solución en el propio país. Tenían patologías cardiacas tan complejas que allí no hay ningún hospital que se atreva con ellos. Seis han ido fenomenal, felices; pero Mohamed, que vino con cuatro años y que ha sido un verdadero luchador, pasando seis meses entre la planta y la UVI, murió la semana pasada.

P. Supongo que ante situaciones como esta te quedas con todo lo que habéis hecho por salvar su vida y lo que vais a seguir haciendo por los que vengan.

R. Bueno, yo lo que le explico a todo el mundo es que es triste y no quiero quitarme esa tristeza. Me parece normal y humano que para mí y todos los voluntarios haya supuesto un golpe emocional, pero eso no significa que nos desanime en nuestra idea de ayudar, incluso con más ahínco aún, a todos los que vengan a partir de ahora. De hecho, es al revés, no quiero apartar la cara de Mohamed, sino ponerla delante porque, cada vez que esté cansada o sobrepasada, miraré su cara y lucharé y pelearé por cada uno de los niños que nos lleguen en un futuro. Lo haremos en su memoria.

P. Una última pregunta, me llama la atención el logo de la Fundación, las ranas.

Logo de la Fundación Pablo Horstmann

Logo de la Fundación Pablo Horstmann

R. Cuando murió Pablo e iniciamos la Fundación le pregunté a su mejor amigo, su primo Jerónimo, qué logo quería poner pensando en que le gustara mucho a Pablo. En cualquier caso, tenía que expresar lazos de unión, de apoyo, amor, uno que ayuda a otro, pero que no se sabe quién es el que ayuda y quién el ayudado y él dijo “Ya está, dos ranas abrazándose”, le salió de forma espontánea, sin pensar.

Nunca pongas a un africano de clase media en la portada de tu libro

24 febrero 2010 - 23:39 - Autor:

De vez en cuando te topas con un blog auténtico, que te engancha, en el que cada nuevo post, cada nueva historia, es un absoluto descubrimiento. En el mundo de lo social, de la cooperación, de la solidaridad hay, en general, pocas bitácoras que tengan un reconocimiento público, que formen parte habitual de comunidades como bitacoras.com o como Menéame, que entren en el juego de recomendaciones, tweets y retweets que es tan habitual en los blogs que hablan sobre tecnología, gadgets o marketing 2.0. Es una pena, pero lo cierto es que no hay una “comunidad”, una “tribu”, como diría Seth Godin, alrededor de estos temas.

Hay algunos blogs muy interesantes sobre África, muchos de ellos los he descubierto a través de Global Voices o Maneno, pero Por fin en África me ha interesado porque combina sensibilización, información, ironía, ritmo… y, lo más importante, ofrece la cara B del continente, es decir, la positiva, aporta una visión esperanzadora. El blog lo escribe una periodista, Aurora Moreno, 28 años, que ha estado trabajando en Sudáfrica y viajando por otros países como Kenia o Mozambique. Felicidades Aurora.

Ghana. Locally fabricated radio station: Ghana 101.7 FM. Foto: Whiteafrican

Ghana. Locally fabricated radio station: Ghana 101.7 FM. Foto: Whiteafrican

Así que me voy a permitir acudir a uno de sus posts para reflejar aquí algunos de los tópicos clásicos de la literatura sobre el continente, tópicos, por otra parte, en los que todos caemos al hablar o pensar en África, y que reunió el escritor y periodista kenyata Binyavanga Wainaina en un artículo en la revista Granta en 2005 y que Aurora ha traducido en su blog.

  • Nunca pongas la imagen de un africano de clase media en la portada de tu libro, ni dentro, a no ser que haya ganado un Premio Nobel. Un AK- 47, costillas prominentes, pechos desnudos: utiliza estas.
  • En tu texto, trata a África como si fuera un solo país. Hace calor y es polvoriento, lleno de praderas onduladas y enormes manadas de animales junto a gentes altas, delgadas y famélicas.
  • Temas tabú: escenas ordinarias de la vida cotidiana, amor entre africanos (a no ser que esté relacionado con la muerte), referencia a escritores africanos o intelectuales, la mención de niños que van al colegio y que no sufren virus, ni ébola, ni mutilación genital femenina.
  • Asegúrate de que muestras cómo los africanos tienen la música y el ritmo profundamente arraigados en sus almas y comen cosas que ningún otro humano come.
  • Los elefantes son bondadosos y comprensivos, así como buenos feministas o dignos patriarcas. También los gorilas. Nunca, nunca se te ocurra decir nada negativo acerca de un gorila o un elefante.
  • Cualquier blanco bronceado que vista de caqui y que alguna vez en su vida haya tenido un antílope como mascota o una granja es un conservacionista, uno que está preservando la rica herencia africana.
  • Cuando le entrevistes (al blanco bronceado) nunca le preguntes cuántos fondos tiene; no le preguntes cuánto dinero gana con su reserva y mucho menos cuánto paga a sus empleados.
  • Termina siempre tu libro citando a Nelson Mandela diciendo algo acerca de arcoiris y renacimientos. Porque a ti te importa África.

No dejes de leer todo el post en el blog Por fin en África.

Una última recomendación. Hace unas semanas me reencontré con un amigo de la infancia al que no veía desde hacía 18 años. Entre las diversas cosas que hace escribe un blog “Mind Guerrilla” muy relacionado con África y Nigeria y, lo más interesante, inspirado en un personaje apasionante: Gustavus Bassa, escritor africano del siglo XVIII, no te lo pierdas.

Ratas para desactivar minas

18 febrero 2010 - 21:38 - Autor:

Fabricar una mina es muy barato, apenas cuesta 1 dólar, mientras que limpiarla exige 1.000 dólares. En África, uno de los continentes más poblados de minas antipersona, muy pocos países se pueden permitir los costes que supone localizarlas y extirparlas según los métodos tradicionales (detector de metales, perros adiestrados…) pero en los últimos años ha aparecido un nuevo sistema que parece ser efectivo y barato: ratas gigantes. Pero no cualquier tipo de rata, se trata de la Cricetomys gambianus, un tipo característico del África Subsahariana, de gran tamaño,  que puede llegar a los 80 cm (cola incluida), con un gran olfato y que se usan también como mascotas.

Una rata localizando una mina. Foto:  Xavier Rossi. Apopo

Una rata localizando una mina. Foto: Xavier Rossi. Apopo/Herorat

Bart Weetjens es un ingeniero belga que lleva casi todo su vida conviviendo con roedores. Bart estableció una relación especial con ellos desde que a los 9 años le regalaron un hamster por su cumpleaños. En los 90, mientras el mundo debatía cómo y cuando acabar con el uso de minas antipersona, Bart trabajaba diseñando autobuses, coches, etc, pero no era feliz, creía que no estaba aportando nada relevante para cambiar el mundo, así que finalmente decidió dejar su empleo e investigar cómo podía mejorar el proceso de limpieza de minas. Viajó a Angola y a Mozambique, donde participó en sesiones de entrenamiento con perros, pero muchos de ellos, después de varios meses, morían enfermos. La inspiración final llegó cuando descubrió diversos artículos sobre científicos estadounidenses que en los 70 habían trabajado con ratones para la localización de explosivos en aeropuertos.

Bart Weetjens. Sylvain Piraux. Apopo.

Bart Weetjens en Tanzania. Foto: Sylvain Piraux. Apopo/Herorat

En 1997 empieza la aventura de Bart, en un laboratorio en Bélgica. Al año siguiente crea Apopo, la ONG bajo cuyas siglas trabaja y que luego ha sido rebautizada, por pura profilaxis marketiniana como Herorat (rata heroína). En el año 2000, Bart se sumerge en el trabajo sobre el terreno en Tanzania, en colaboración con la Sokoine University of Agriculture, y , finalmente, en 2003 en Mozambique realizan la primera prueba en un campo real de  minas con buenos resultados. A día de hoy, las ratas gigantes de Bart han limpiado ya más de un millón de metros cuadrados, sobre todo en Mozambique. Espectacular.  Supongo que en este punto te estarás haciendo algunas preguntas ¿Qué cualidades especiales tienen estas ratas? y, sobre todo, ¿No explotan al localizar la mina? ¿Están siendo utilizadas como Kamikazes?

Foto: Xavier Rossi. Apopo.

Foto: Xavier Rossi. Apopo/Herorat

Desde Apopo afirman que se trata de animales inteligentes, cariñosos, muy fáciles de amaestrar y de realizar tareas repetitivas siempre que lleven asociadas una recompensa en forma de comida.  Tienen una vida “productiva” de 8 años y son mucho más baratas de mantener y transportar que un perro. Son capaces de inspeccionar 100 metros cuadrados en apenas 20 minutos, mientras que una persona tendría que dedicar casi 2 días para el mismo trabajo.  Su poco peso, de 1 a 3 kilos, convierte en muy improbable que una mina explote aunque la rata la arañe o roce. En este punto, además, la organización afirma rotundamente que no las utilizan como kamikaces, sino que se las trata con mucho cariño para mejorar su estado físico y psicológico.  En la web Apopo profundiza en el tipo de entrenamiento que reciben, dietas, aspectos culturales, etc.

Un último punto a favor de las Cricetomys gambianus de Apopo: son capaces de detectar, vía olfato también, y en un tiempo asombroso, la tuberculosis, una enfermedad que en el África Subsahariana tiene una gran prevalencia y, sobre todo, un alto índice de no detección, se calcula que el 50% de los casos no están diagnosticados. Y uno lo que acaba pensando es, ¿de cuajar el trabajo de estas ratas gigantes? ¿No deberían optar al Premio Nobel de la Paz? Te imaginas a una Cricetomys gambianus en el Ayuntamiento de Oslo, recibiendo honores de manos del último Nobel de la Paz, Barack Obama. Impagable.

Champios for África y los campeones de la solidaridad

22 diciembre 2009 - 1:22 - Autor:

Cartel del partido Champions for África

Cartel del partido Champions for África

Hoy se celebra en el estadio Bernabéu el partido benéfico Champios for África, promovido por Unicef y la Fundación Kanouté. A las 20:00 horas, se enfrentará una selección de la Liga BBVA frente a un combinado de jugadores africanos. La recaudación íntegra del partido se destinará a los programas de educación Escuelas para África de UNICEF y a la Ciudad de los Niños de la Fundación Kanouté en África.

Los organizadores del partido y toda la gente que se ha involucrado está haciendo verdaderos esfuerzos para que la convocatoria sea un éxito que repercuta, directamente, en la educación de cientos de niños. Desde luego, en internet, diversos blogueros y twiteros están difundiendo la causa y en Tuenti más de 7.000 personas han mostrado su intención de asistir. Espero que la amenaza del clima no interfiera en un proyecto tan bonito como este y que la gente responda porque el fin es bueno.

Aprovechando la ocasión, voy a hacer un top de deportistas involucrados en temas sociales, educativos, culturales… No es una competición, no están jerarquizados, son, simplemente, los diez deportistas de élite de los que más conozco su labor altruista. Eso sí, tengamos claro que muchos de estos señores tienen unos ingresos tan descomunales que lo lógico es que parte de ellos los destinen a proyectos sociales ¿Es lo normal entre los deportistas de élite, están sensibilizados, les importa? Estoy seguro de que muchos no tienen ni idea de lo que podrían hacer donando una mínima parte de sus salarios. Creo que en este aspecto, los equipos a los que pertenecen tienen una importante responsabilidad. Existe en EE.UU. una iniciativa muy interesante, Athletes for hope, una entidad, fundada por diversos deportistas, cuya misión es, precisamente, asesorarlos en el desarrollo de proyectos y acciones que beneficien a la comunidad. Por otro lado, la única forma de comprobar el grado de solidaridad es investigando en las fundaciones que han creado, evidentemente desconozco si otros deportistas colaboran de forma anónima con otros proyectos y organizaciones.

1. Kanouté. Por alusiones, el futbolista del Sevilla, promotor del partido de mañana, tiene una Fundación a través de la que está intentando poner en marcha la Ciudad de los Niños en su país natal, Malí. Es uno de esos futbolistas que suele demostrar un comportamiento ejemplar tanto en el campo, como fuera.

El futbolista Iker Casillas en el centro de Chema Caballero. Foto: ONG Dyes

El futbolista Iker Casillas en el centro de Chema Caballero. Foto: ONG Dyes

2. Iker Casillas. No hace falta que diga que es uno de los deportistas más queridos, tanto por madridistas como por los que no lo son. Desde hace años le veo involucrado en diferentes causas, como la del misionero Chema Caballero y su proyecto de rehabilitación de niños soldado en Sierra Leona y, últimamente, con la Fundación Plan, con la que ha colaborado en la campaña Paremos la pobreza infantil.

Teresa Perales

Teresa Perales

3. Teresa Perales. Menos conocida para el gran público, pero sí mucho en el entorno social. Una de las más premiados deportistas paralímpicas españolas, 16 medallas olímpicas en natación, esta zaragozana que trabaja en política (Partido Aragonés) es una muy activa defensora de los derechos de las personas con discapacidad y siempre busca tiempo para apoyar a entidades como la Fundación También o para participar en documentales como La teoría del espiralismo

4. Samuel Etoo. El ex-jugador del Barcelona es una persona con cierta propensión a sobreactuar y, a veces, parece mostrarse caprichoso, pero no deja de ser cierto que su Fundación desarrolla un trabajo bastante potente en su país Camerún y que él se compromete personalmente con sus proyectos.

5. Lance Amstrong. Sí, a muchos es un tipo que nos cae bastante gordo, pero es un genio capaz de ganar siete Tours consecutivos después de pasar por un cáncer. Desde que en 1997 creó la Fundación Livestrong apoya numerosas iniciativas relacionadas con el cáncer: ayudas a organizaciones privadas y públicas, becas de investigación, proyectos de educación y voluntariado. Además, es fácil seguir sus pasos, está en todas las redes sociales: Facebook (más de 1,1 millones de fans!!), Twitter (2,3 millones de seguidores!)…

6. Andre Agassi. Andre creó su Fundación en 1994 para ayudar a jóvenes en riesgo de exclusión social en Las Vegas, ciudad natal del tenista. Desde su creación, ha apoyado a más de 20 organizaciones y recaudado más de 60 millones para programas destinados a potenciar la educación y el deporte de jóvenes sin recursos.

Steffi Graf

Steffi Graf

7. Steffi Graf. La pareja de André también se ha volcado en los últimos años en labores humanitarias desde Children for Tomorrow, la organización que ha fundado y cuya sede está en Hamburgo. Desarrolla proyectos para rehabilitar física y mentalmente a niños víctimas de la violencia o de las guerras en Kosovo, Mozambique, Eritrea y Sudáfrica.

8. Muhammad Ali. El mejor boxeador de todos los tiempos, afectado por la enfermedad de Parkinson desde hace años, es también un tipo comprometido, que ha sido embajador de la paz de la ONU y ha recibido numerosos premios por su labor humanitaria, como el que le concedió Amnistía Internacional o el Congreso de los EE.UU.

9. “Magic” Johnson. El mago de la NBA abandonó el deporte profesional cuando en 1991 hizo público que había contraído el virus VIH. Ese mismo año creó una Fundación para, sobre todo, sensibilizar e informar sobre la importancia de la prevención.

10. Edmund Hillary. Para terminar, un reconocimiento póstumo, el del mítico alpinista neozelandés que conquistó el Everest. Hillary dedicó buena parte de su vida a luchar por el pueblo Sherpa del Nepal, donde fundó escuelas y hospitales. Puedes echar un vistazo en la web de su Fundación.

El “padre” de los inmigrantes africanos

13 noviembre 2009 - 1:18 - Autor:

Son casi las cinco de la tarde y una veintena de inmigrantes subsaharianos espera a que se abra el turno vespertino de atención en Karibú. En la planta baja de las humildes oficinas (cedidas por una congregración de religiosas) de la ONG en la madrileña calle de Santa Engracia, varias mujeres se colocan en la fila del dispensario de alimentos, mientras que, en el primer piso, hombres, mujeres y niños esperan la llegada de los médicos y de los abogados para plantearles sus dudas y necesidades. Al fondo está la oficina en la que, cada día, de 8 a 20 horas, Antonio Díaz de Freijo gestiona y dirige una asociación que da la bienvenida (el significado de Karibú en swahili) a todos los subsaharianos que se encuentran solos, perdidos, asustados o, simplemente, necesitados, en Madrid. Tras un muy modesto escritorio y delante de un gran mural pintado en la pared que evoca una playa paradisíaca, se sienta Antonio.

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú

Lleva en esto más de 20 años, desde que él y todos sus compañeros fueron expulsados, en 1987, del campo de refugiados que atendían en Burundi. ¿Alguna diferencia entre lo que vivió en Burundi y lo que lleva vivido en Madrid?

En un mundo tan diferente, al final, las personas necesitan el mismo estilo de protección. Además de las leyes, hay personas que tienen necesidades y el colectivo de inmigrantes africanos se enfrenta a las mismas necesidades que tienen la personas que pueden estar en un campo de refugiados, necesita instalarse, alimentación, asistencia sanitaria, organizar su vida. Lo que me pedía la gente en un campo de refugiados, me lo piden aquí.

Este gallego llegó en 1974, con apenas 24 años, a Burundi para atender a los refugiados que llegaban desde la vecina Ruanda, en un clima que ya hacía presagiar el genocidio de 1994.  Pero en 1987, la amenaza de un nuevo conflicto convirtió la presencia de los Mercedarios en un obstáculo, así que el padre Antonio recaló en Madrid para enfrentarse a un nuevo desafío: la inmigración subsahariana.

En aquellos tiempos, decenas de jóvenes africanos se instalaron en Plaza de España y en unas naves en Méndez Alvaro en un estado lamentable, sin ningún tipo de atención, sin  acceso a ningún servicio, hasta que la situación estalló y un joven nigeriano, Festus, murió víctima del frío y del abandono. Fue la chispa que prendió la mecha y que empezó a movilizar a la sociedad. Antonio y un grupo de personas se conjuraron para crear una asociación independiente (no depende de la orden de los Mercedarios) para dar protección humanitaria y conseguir la integración social  de estas personas.  En ese contexto nació Karibú y hoy es un referente para cualquier subsahariano en Madrid y para cualquier persona que quiera saber, de primera mano, cómo es el fenómeno de la inmigración africana.

Yo hablo muchas veces del maltrato que se hace a la inmigración africana. Las leyes son iguales, pero la repercusión que tiene sí que es muy diferente según el colectivo. Las leyes están hechas con la perspectiva de la inmigración normalizada, que se controla, que viene de Latinoamérica, de países del Este, en muchos casos con controles, ofertas de trabajo.

Antonio lamenta los estereotipos y tópicos que abundan en la sociedad y  en los medios de comunicación.

Lo que pasa es que estamos desayunando, comiendo y merendando con los africanos y, sobre todo, con las pateras. Nos están repitiendo todos los días la misma historia, entran 150 en una patera, pero por el aeropuerto de Barajas entran, cada día, muchos más. Los africanos subsaharianos son minoritarios.

Efectivamente, según los datos del Ministerio del Interior, entre los 15 países que aportan más inmigrantes no hay un solo país del África Subsahariana. De hecho, el que está en el lugar 15, Polonia cuenta con 85.809 ciudadanos, mientras que el primer país del África “negra” que aparece en la lista, Senegal, tiene 37.739 habitantes registrados en España. Antonio insiste en desmontar mitos.

La gente no viene por ningún efecto llamada. La gente viene porque donde está no puede vivir: guerra, violencia, desastres naturales.

Y luego está el clásico argumento que muchos hemos oìdo de “tienen colapsada la sanidad”.

La gente no sabe que la mayor parte de los inmigrantes africanos no puede acceder a ella, porque no tienen derecho, no tienen tarjeta sanitaria, no tienen ningún tipo de papel.

Se nota, en el tono, en las palabras, en la cara de Antonio que lleva mucho tiempo luchando contra molinos de viento. Y no deja de sorprenderse con las diferencias y excepciones cuando hay intereses políticos o económicos de por medio.

Hay un grave problema con la determinación de la edad de los chicos. Denuncié que para el pirata detenido en el Alakrana es tremendamente difícil determinar su minoría de edad, tanto es así que todavía no lo han hecho. En cambio, para un inmigrante africano “normal” se resuelve en 5 minutos. Se le hace una radiografía de la muñeca, si es que se la hace, y se le dice que es mayor de 18 años.

Eso significa que las autoridades no se responsabilizan de él, es decir, se le echa a la calle. Es lo que le pasó a una de las promesas del atletismo español, el etíope Alemayehu Bezabeh.

Le cogí tirado en la calle, porque le había echado la Comunidad de Madrid diciendo que no era menor de edad. Empieza a correr y resulta que corre más que nadie. Saltó todas las barreras y lo nacionalizaron. Pero lo tuve que coger yo de la calle.

El padre Antonio es muy crítico, se lo puede permitir, ya que no dependen de subvenciones públicas. Todos sus locales, albergues, etc, son donaciones, la mayoría de órdenes religiosas, apenas tienen gastos de personal, casi todo el mundo es voluntario, así que no se calla y reflexiona sobre la situación actual de las políticas en materia de inmigración.

Desde el punto de vista de medios de acogida, de estructura, de medios económicos, nuestro país se ha fortalecido; pero es infraestructura, ahora está la segunda parte, ¿es eficaz? Se crean superestructuras para controlar y defender unos intereses. Que  en este momento toca dar la imagen de que en España no entra nadie y que los inmigrantes no acampan por Madrid como les da la gana, entonces hay policías que salen a la calle con la orden de haber detenido, por la noche, cuando vuelvan, a 15 inmigrantes. Eso me ha pasado en la puerta de la asociación, es el colmo, aquello no lo soportamos y lo denunciamos.

Antonio, con sus 60 años a la espalda, se siente todavía fuerte y con ganas, a pesar de que sufre del corazón, sobre todo gracias al tremendo equipo humano de Karibú: más de 150 personas que trabajan de forma totalmente voluntaria: médicos, abogados y profesores, sobre todo. Sus puertas están abiertas a los que quieran echar una mano, eso sí, siempre que puedan aportar algo en ámbitos como la medicina, la asistencia jurídica o la enseñanza, los tres principales campos de trabajo de la asociación.

Se siente muy orgulloso de los logros a los que ha contribuido su asociación, como, por ejemplo, la consolidación de los supuestos de atención sanitaria universal. También destaca la base humanitaria que ofrecen y que permite tener lo básico (ropa, comida, un médico) a las personas que no tienen nada. Y, por encima de todo, se muestra convencido de que las decenas de personas que cada día ve pasar por delante de sus ojos son capaces de prosperar.

Ellos van a salir adelante. Nosotros les damos una plataforma para poder sostenerse, pero luego son ellos, con su fuerza, con su estímulo, los que lo pueden conseguir.

Mama Àfrika, los inmigrantes no están solos

23 septiembre 2009 - 22:38 - Autor:

Lucía y su hija Elena

Lucía y su hija Elena

Es bastante difícil encontrar blogs en España en los que hablen los protagonistas de la acción social, los voluntarios, los trabajadores sociales. Estoy convencido de que tienen mucho que decir, pero seguramente no tienen el tiempo, los recursos y la mentalidad necesaria. Hace unos días Antonio Cambronero – Blogpocket (Gracias Antonio), me invitaba a enviarle algunas sugerencias de blogs sociales, el lunes publicó un post en su blog de abc.es con la conversación que tuvimos. Entre las alternativas que le comentaba estaba Historias de Áfrika, la bitácora de Lucía (Mama Afrika) y su hija Elena, en la que cuentan su experiencia en el contacto diario con inmigrantes subsaharianos en la zona de Castro Urdiales. Naturalidad, sinceridad y humildad son algunos de los valores que han convertido a Lucía en una “madre” para todos los africanos con los que comparte horas de sueños y pesadillas; y son también las cualidades que hacen de Historias de Áfrika una propuesta de la que aprender. Hablamos con Lucía y Elena.

P. El blog empezó como un regalo de cumpleaños, pero se ha convertido en un referente en internet (premios Día Internet 2008) ¿Cuál es el secreto del éxito?

R. Elena. No nos consideramos un referente, pero sí un blog muy interesante para acercar culturas, tumbar intolerancias y vencer prejuicios. Creo que el secreto del éxito está en la combinación de varios factores: la
naturalidad con la que Mamá Afrika transmite estas pequeñas historias
personales del día a día es fundamental; y también que no se trata de
un blog con pretensiones de ser ejemplarizante o educativo, sino que
intenta compartir un sentimiento solidario auténtico, nada más y nada
menos. Parecerá que lo digo como hija que habla de su madre, pero el
blog es como su autora: natural y auténtico.

P. Tu relación con los africanos empezó en otoño de 2006. ¿Qué balance puedes hacer? ¿Qué has aprendido de ellos y qué mensajes has tratado y tratas de enviarles?

R. Lucía. Nunca olvidaré a ese primer grupo que estaba cogiendo castañas cuando los vi por primera vez. El balance es positivo. De estos chicos, con vidas tan diferentes a las nuestras se aprende todos los días. Su tranquilidad, que definen así de bien: prisa, mata. Su vivir al día, su espiritualidad, su respeto a la familia y a los mayores… muchas cosas. El mensaje que quiero transmitirles es que no están solos, que tienen gente queriendo ayudarles, queriendo que no sufran de soledad y abandono estando tan lejos de su país y de los suyos.

P. Tu nivel de ayuda y compromiso ha ido creciendo, o al menos es lo que se percibe en el blog. En La regla de William buscamos las razones de los comportamientos altruistas, ¿qué te mueve?¿qué te motiva?

R. Lucía. Es como tener un hijo. Lo cuidas, lo quieres, lo proteges, es lo mismo, no puedes dejar de hacerlo y eres feliz haciéndolo. Así de simple.

Elena, Sidia y Lucía - Mama Afrika

Elena, Sidia y Lucía - Mama Afrika

P. Si tuvieras que elegir dos posts del blog, ¿cuáles serían y por
qué?

R. Elena. El que más me ha emocionado es Regalos, que cuenta la historia de una carta de agradecimiento que envió Djendé a Mamá Afrika. Es tan sincera y agradecida, y dice tanto de lo maravilloso que es ayudar a los demás, de la recompensa inmensa que supone, que no puedo dejar de elegir este post. Y el otro que elijo, por su enorme carga emocional y por sus protagonistas, es Bass y los niños.

P. La sensación que transmite el blog es que muchos de los chicos lo que necesitan muchas veces es alguien que les escuche. ¿Qué les preocupa? ¿Qué idea tenían de España antes de llegar y cómo la ven ahora?

R. Elena. Desde mi humilde experiencia creo que los inmigrantes africanos con los que nosotras tratamos necesitan de todo: por supuesto el cariño, la cercanía y el sentirse escuchados, queridos y apoyados es fundamental, pero también requieren ayuda para encontrar trabajo, un piso donde vivir, hacer los papeles para legalizar su situación, desplazarse y en los peores momentos, tener algo que llevarse a la boca.

R. Lucía. Un tapicero me dijo que había venido porque hay pocas sillas para tapizar en su país. La pobreza les empuja. Dicen que aquí todos tenemos casa y coche, y creen que es fácil conseguir lo mismo. El desencanto es terrible y les resulta muy difícil hacérselo entender a los que esperan la ayuda en sus países. Volver sin nada es fracasar.

P. ¿Planes de futuro para el blog? ¿ No se ha animado ningún chico
a escribir su propio diario personal en internet?

R. Elena. Yo personalmente me conformo con seguir como estamos, con el blog no tenemos más objetivos que los que ya cumplimos y dejamos los sueños de futuro para la asociación Castro Somos Todos.

P. ¿Cómo podemos ayudar cada uno de nosotros a que los inmigrantes no se sientan rechazados e ignorados?

R. Lucía. Ayudar a quien lo necesita es muy bueno. Si das, recibes. Os recomiendo que habléis sin reparo con alguno. Tomar un café y escucharle, jugar un partido de fútbol o ir al supermercado para comprar la cena, hace sentir bien a cualquiera. A cualquiera de las dos partes.

Rafael Selas, un hogar para los huérfanos de Kenia

18 junio 2009 - 22:37 - Autor:

Hace ocho años fue a la boda de un amigo en Kenia y decidió quedarse allí, en Lamu, una pequeña isla al norte de Mombasa, para ofrecer un salvavidas a decenas de huérfanos. Empezó tirando de sus ahorros para alimentar a los niños que encontraba en la calle  y ahora ha levantado una Casa de Acogida  en la que atiende a más de 250 niños. Rafael, o Arafati, como le conocen los kenianos, acaba de aterrizar en Madrid para reponer fuerzas, visitar médicos y tratar de dar a conocer su trabajo y a su asociación Anidan ( Tf: 91 300 07 90). En Lamu le espera su pareja, Nyebwana, y la posible noticia de que será padre en unos meses.

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida

P. Tu primer contacto con Lamu fue como turista, ibas a la boda de un amigo.

R. Hace 8 años fui a la boda de un amigo arquitecto que llevaba mucho tiempo trabajando con ONG y nos tocó vivir un poco África de primera mano porque se iba a casar con una mujer nativa y nos integramos en su familia. En ese viaje enfermé de Malaria, me tuve que medicar y pasar por el hospital de allí y vi a los niños del medio rural africano, desprotegidos y abandonado a su suerte.

P. ¿Cómo es el proceso por el que decides cambiar tu vida y marcharte a Kenia: instantáneo, gradual, te lo piensas?

R. Es gradual, porque vuelvo al año siguiente sin que yo haya abierto un proyecto, simplemente habiéndome dedicado a ayudar a gente concreta y a casos particulares que me llegaban. Al año siguiente vuelvo a visitar el orfanato de Lamu y me doy cuenta de que tiene unas carencias terribles y de que la ayuda que yo había dado se había evaporado y que los niños recibían un trato despótico. Ahí me planteo abrir un lugar alternativo en el que los niños estén cuidados y tengan un grado de libertad distinto al que tienen.

P. ¿Cómo un hombre solo, una persona que no pertenece a una gran ONG se gana la confianza de la gente de Lamu y de los niños?

R. Es el trabajo, la seriedad y los resultados de ese trabajo los que te van dando la razón. Cuando te vas a un lugar así te encuentras con un viaje en el tiempo, una sociedad con muchos prejuicios, un espacio que está aislado y muchas reservas por parte de mucha gente.

P. Empiezas creando un comedor social.

R. Los niños no estudiaban y ganármelos para que estudiaran y se valorasen ha sido una labor psicológica  muy fuerte. Al principio, la comida fue una manera de atraerlos. Me di cuenta de que el índice de desnutrición era salvaje, que el niño era el último en comer en muchas casas. En mi casa era todo lo contrario, era el primero en comer aunque muchos días supusiera que mi pareja y yo nos acostáramos esa noche sin comer.

Rafael en el comedor de la Casa de Acogida

Rafael en el comedor de la Casa de Acogida

P. La comida fue el primer paso para recuperarlos, ¿qué viene luego?

R. Se trata de un proyecto integral que incluye muchas cosas: primero la comida, luego empezamos a jugar y cantar, la música es muy importante para ellos, el baile es un escape maravilloso… todo fue muy gradual hasta que abrimos los libros. Igual que fue muy gradual hasta que nos sentamos en una mesa a comer, suelen comer en el suelo y compartiendo todo con las manos. Hemos ido introduciendo cosas poco a poco conforme se van recuperando de traumas muy gordos.

P. El proyecto se multiplica, creáis la casa de acogida, un hospital… ¿Cómo habéis conseguido crecer de esta forma?

R. Es muy difícil porque cada socio es una conquista, cada socio con 15 ó 20 euros al mes es una seguridad enorme. Y no entran tantos socios, menos ahora con la crisis. Ha sido un esfuerzo de boca a boca durante estos siete años. Empece con mis ahorros y lo poco que tenía y con mucha esperanza de que dándolo a conocer la gente ayudara, porque tengo la idea de que vivimos en uno de los países más solidarios. Así que creamos la ONG Anidan para poder acoger a más niños. Esto suponía complicarme la vida, pero una vez metido en esa realidad, con tal grado de injusticia, de hambre, de problemas, intentas ayudar a los más que puedes.

P. Cuando empezaste, ¿imaginaste que el proyecto iba a llegar a esta dimensión?

R. Es lo que quieres imaginar. Trabajas con ilusión para ayudar a un gran número de gente, pero jamás hubiera pensado en el nivel de apoyo desde España estando en África.

P. ¿Hacéis un seguimiento? ¿Sabéis como continúan su vida los chicos que han pasado por vuestra casa?

R. Los primeros niños que tuvimos ya están trabajando: uno en una empresa de autobuses, otro en una de informática, otro es policía. También tenemos algunas chicas que han conseguido entrar en la Universidad, pese a competir desde el medio rural con las chicas que viven en los centros urbanos. Es lo que menos esperaba, una reacción tan rápida. Pensaba en generaciones posteriores, que han entrado muy jóvenes en el proyecto y que han tenido más apoyo escolar, pero esta generación me tiene admirado por su capacidad de reacción.

P. ¿Qué has aprendido de tu vida en Kenia?

R. Es un país apasionante. Los primeros años lo que he hecho es, más que nada, aprender mucho. Es difícil porque hay que desaprender otras cosas de aquí (España): el nivel de confort, de necesidades que uno se crea, tienes que ajustarte a la realidad africana porque si no lo vas a pasar muy mal.

Casa de Acogida, dormitores y comedor de Anidan en Lamu

Casa de Acogida, dormitorios y comedor de Anidan en Lamu

P. ¿Echas de menos Lamu cuando estás aquí?

R. Enseguida, porque allí te sientes muy realizado. La capacidad de cambio de un niño es tan asombrosa que rápidamente vuelve a estar feliz y transmitiendo esa felicidad. No hay nada más agradecido.

P. En el blog, buscamos los orígenes del altruismo, intentamos saber si está relacionado con el parentesco, como indicó William D.Hamilton. ¿Tú te fuiste allí sin que hubiera ninguna variable relacionada con esta regla?

R. Efectivamente, de hecho la posibilidad de irme allí surgió porque no estaba muy atado, no tenía hijos, ni una relación estable y me pareció una oportunidad. También es cierto que al ayudar te sientes muy bien, es muy gratificante.

P. ¿Piensas volver a España?

R. Mi vida está allí, ojalá consiga mantener la salud, que es lo más importante, porque cada año que paso allí es una Malaria más y, al final, el organismo parece que no aguanta todo eso. Llevo en siete años, cinco Malarias y un Dengue, pero espero aguantar fuerte muchos años.

P. ¿Temes que tengas que abandonar el proyecto en algún momento o dar el relevo a alguien?

R. Afortunadamente se va consolidando un grupo de trabajo muy importante, está muy basado en la confianza en el keniano y mi situación es más desahogada. Antes era un sinvivir las 24 horas, ahora el equipo de trabajo funciona cada vez mejor. De momento me veo con energía para seguir unos cuantos años.

Chema Caballero, 17 años rehabilitando niños soldado

8 junio 2009 - 8:30 - Autor:

Chema Caballero. Foto: ONG Dyes/Josep García

Chema Caballero. Foto: Dyes/Josep García

Desde hace 17 años lucha por  rehabilitar a los niños soldados de Sierra Leona, Chema Caballero, misionero javeriano, está convencido de que no hay que tirar nunca la toalla con el ser humano. Estos días anda por España (toma vacaciones cada tres años) y me atiende con la máxima amabilidad, aunque se le nota un poco cansado.

P. ¿Qué hacía Chema Caballero antes de Sierra leona?

R. Estudié Derecho en la Autónoma, luego entré con los javerianos y estudié teología. Después de los 2 primeros años en Sierra Leona, estuve en el Bronx 3 años antes de volver otra vez a Sierra Leona.

P. ¿Cómo fue la experiencia en el Bronx?

R. En 20 minutos de metro pasaba de South Bronx a la Quinta Avenida, la desigualdad se veía mucho más y esto creaba mucha frustración. De forma que era casi más difícil trabajar con los jóvenes del Bronx que con los menores soldado.

P. Después del Bronx, vuelves en el 98 a Sierra Leona y empiezas tu trabajo con los niños soldado. ¿Cómo se consigue rehabilitar a un niño soldado?

La clave está en la paciencia, en la disciplina, en saber estar cerca de ellos. Los niños y las niñas poco a poco, se van abriendo, encuentran su camino, sacan sus vivencias y sentimientos y es entonces cuando puedes empezar a trabajar con ellos. Luego es un trabajo de mucha paciencia y de mucho compartir.

P. Has mencionado niñas. Muchas veces parece que el tema de los menores soldado se asocia solo a chicos, pero ¿cómo es el trabajo con las niñas?

R. En mi caso personal, es mi gran espina, mi gran fracaso. Nuestro programa, que es pionero y muy exitoso en la rehabilitación de niños soldado, con las niñas tiene una asignatura pendiente. Porque ellas, además de ser soldados, también han sido esclavas sexuales y es un tema más difícil de sacar a flote, de comentar, son heridas que quedan mucho más dentro. Ha sido mucho más difícil trabajar con chicas, reinsertarlas, rehabilitarlas, muy pocas han salido adelante.

P. Pero, siempre hay una segunda oportunidad, especialmente con personas tan jóvenes.

R. Sí, siempre. Una de las cosas que me ha enseñado esta experiencia es que nunca hay que tirar la toalla con el ser humano. Si se dan las oportunidades necesarias, el ser humano es capaz de rehabilitarse y salir adelante y vale la pena seguir luchando, seguir ofreciendo oportunidades hasta que encuentren su camino.

P. Una vez que pasan por vuestro centro, ¿cuál es el futuro que les espera?

R. Lo ideal es que vuelvan a sus familias o, por lo menos, a un entorno lo más parecido. Aquellos que son rechazados por su familia o no la encuentran están en pisos tuteladas o los más mayores les ayudan a vivir de forma independiente. Hay un seguimiento en sus familias, en sus aldeas.

P. Hace poco contábamos la historia de
Emmanuel Jal, un niño soldado que ha acabado convertido en una estrella del rap. En tu centro, ¿has tenido casos de éxito social?

R. Tenemos muchos taxistas, carpinteros, sastres y también tenemos a un grupo fuerte que está en la Universidad. Esto yo lo veo como un caso de triunfo social.

P. En estos 17 años has ayudado a cambiar la vida de muchas personas. Pero,  ¿cómo ha cambiado la vida de Chema Caballero?

La gente podrá decirlo, seguramente, mucho mejor que yo. Posiblemente  valoro más el contacto humano, la capacidad de escuchar, el no tener prisa para nada, las cosas vienen como vienen, en una filosofía muy africana. ¿Por qué correr? ¿Por qué enfadarse por las cosas? Se puede vivir de una forma más relajada. La experiencia también te dice que nunca hay que tirar la toalla.

P. Habrás tenido que enfrentarte más de una vez a una pregunta que suena más a una acusación ¿Cuánto hay de evangelización en tu trabajo?

R. Ninguna. El objetivo no ha sido nunca bautizar, el objetivo es siempre recuperar personas. He respetado mucho la religión de cada uno. Y siempre digo que posiblemente haya convertido a más gente al Real Madrid que a la religión católica. A veces cuando estás en contacto con la gente, hay algunos que preguntan, se acercan y se han bautizado, pero nunca ha sido el objetivo.

El futbolista Iker Casillas en el centro de Chema Caballero. Foto: ONG Dyes

El futbolista Iker Casillas en el centro de Chema Caballero. Foto: Dyes


P. Has pasado por épocas muy convulsas, momentos muy peligrosos, como en mayo de 2000 cuando estuviste sitiado por fuerzas rebeldes. ¿Has pensado en tirar la toalla?

R. Hay muchos momentos en los que uno se desanima, te dejas ganar por el pesimismo. Lo que pasa es que ver que hay chavales que salen adelante te ayuda a superar esos momentos. He tenido momentos muy difíciles, sobre todo del 98 al 2002,  año en que se firmó la paz. Momentos en los que estás cansado emocionalmente.

P. Hace mucho que Sierra Leona no está en los medios ¿Siginifica que no pasa nada?

África solo sale en las noticias cuando hay catástrofes. Ahora estamos viviendo una época de paz, prendida por alfileres porque las causas que originaron la guerra siguen presentes. Pero es una época en la que los jóvenes tienen ilusión, a pesar de la frustración que crea no tener oportunidades y que la educación sea un privilegio al que muy pocos puedan acceder. Pero es un momento en el que se ven que las cosas pueden cambiar. Nosotros estamos invirtiendo mucho en que los jóvenes puedan estudiar y tengan una salida sociolaboral porque esa es la clave para que la paz se consolide, que no sea solo ausencia de tiros, que se pueda empezar a hablar de justicia y otro tipo de cosas.

P. ¿Cómo ve su futuro Chema Caballero?

R. Estoy allí, estoy contento. No tengo ninguna idea de cambio. Mi corazón está en Sierra Leona y espero seguir allí muchos años.

Boge Gebre, una mujer contra la ablación

25 mayo 2009 - 0:37 - Autor:

Hace 10 años, cuando comencé mi carrera periodística en el mundo de la información social en el desaparecido Diario 16, uno de los temas que más impactó a la opinión pública, fue la ablación (mutilación genital femenina) de una niña de 5 años, Kadi, que retrató el fotógrafo barcelonés Kim Manresa. Es muy interesante todo lo que originó aquel reportaje fotográfico, los premios, la mala conciencia del fotógrafo que llevó a Kim de vuelta a Kadi para ofrecerse como padrino y mecenas de su educación.

La ablación sigue siendo un problema mundial de primer nivel. Por eso, hoy 25 de mayo, que se celebra el Día de África, quiero contaros la historia de una mujer etíope que ha desafiado todos los tabúes para convertirse en un referente mundial en la lucha contra esta práctica. Se llama Bogaletch (Boge) Gebre y la he conocido a través del estupendo blog Mamá Etiopía.

Boge Gebre (que significa “Luz Brillante”) nació en la década de los 50 en Kembatta, una aldea etíope en la zona sur del país. Sujeta a los prejuicios de una sociedad analfabeta, que desprecia a las mujeres y que considera la ablación un símtoma de pureza, a los 14 años,  sufrió la mutilación del clítoris y la hemorragia estuvo a punto de matarla. Consiguió escapar del matrimonio forzoso hasta en cuatro ocasiones y se convirtió en la primera mujer de su país en matricularse en ciencias en la Universidad de Addis Abeba. Porteriormente, gracias a diversas becas, completó sus estudios en Jerusalén y en Massachusetts (EE:UU).

Boge Gebre en 2000 con un grupo de mujeres etíopes

Boge Gebre, 2ª por la izquierda en primer plano, en 2000 con un grupo de mujeres etíopes

Finalmente, en 1997, con el soporte de Parents International Ethiopia, la organización que fundó en 1985 en EE:UU,  regresó a su aldea y a su país para crear el Centro de Autoayuda para Mujeres de Kembatta donde recupera física y psicológicamente a las mujeres que han sufrido la ablación.

“La mutilación es algo que las mujeres han aceptado con naturalidad, como parte de su vida, y cuando descubren que pueden ser curadas, que pueden ser reconstruidas es impresionante, dicen que es un milagro. Se arrollidan en el suelo de la clínica y dan las gracias a Dios.”

Son palabras pronunciadas, casi entre lágrimas, en una breve entrevista por una mujer que ha conseguido que la mayoría de los distritos de influencia de su Centro hayan erradicado la ablación.

Fotograma de la entrevista en Global Health TV

Fotograma de la entrevista en Global Health TV

Con Boge y con la música de Bassekou Kouyate, un músico de Malí (colaborador de Youssou N’Dour) que tocó el pasado sábado en el Paraninfo de la Ciudad Universitaria, os deseo un Feliz Día de África.

Buscador

Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

Secciones

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube iPhone iPad Android