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50 litros de agua y una idea

22 marzo 2012 - 5:16 - Autor:

“Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro es casi imposible erradicarla”. Considera este post casi como un experimento, un experimento que consiste en que dejes entrar en tu vida una sola idea, una, que contribuya a reducir tu consumo de agua y a cambiar tu percepción de su valor.

¿Por qué?

Por que hoy es el Día Mundial del Agua, por que recibirás tal avalancha de noticias, datos, sensaciones e imágenes que, al final del día, no habrás podido ni querido guardar nada en tu disco duro. Si la forma en que las ONG se comunican con la sociedad ha cambiado, porque no cambiar, por un día, la forma en la que un blog se comunica con sus lectores.

Este experimento tiene su origen en otro: “3 personas, 21 días, 50 litros“. Una iniciativa de ONGAWA, Ingeniería para el desarrollo humano.

Durante tres semanas, tres miembros de la ONG han vivido con 50 litros de agua al día. En estos 50 litros se ha incluido el agua para beber, higiene, lavado de ropa, alimentación y limpieza del hogar. Es decir, todo. Para tener un marco de referencia, el consumo medio en España es de 149 litros por persona y día (INE 2009), una ducha gasta 10 litros al minuto y un retrete 3 litros cada vez que tiramos de la cadena.

Las instituciones internacionales consideran que 50 litros de agua al día es el mínimo necesario para una vida digna, cantidad que no tienen garantizada  884 millones de personas en el mundo. Por ello, el objetivo del proyecto también es proponer acciones a realizar en España para contribuir a la consecución del Derecho Humano al Agua.

El experimento lo han contado Alberto, Jorge e Itziar en un blog y hoy, en rueda de prensa, expondrán las conclusiones, aunque Jorge nos ha adelantado lo fundamental.

Realmente el problema del agua es muy importante. Hemos estado viviendo con 50 litros y hemos tenido nuestros problemas, imagínate en el caso de los países del Sur que viven esta situación cada día y, muchas veces, con bastantes menos litros.

A Jorge, por ejemplo, los domingos se le hacían muy cuesta arriba, él juega al fútbol y cuando llegaba la tarde ya había gastado los 50 litros. Pero nunca lo sobrepaso.

En cualquier caso, debemos reconocer que es muy complicado cambiar comportamientos en nuestra sociedad. En nuestra vida hemos interiorizado actitudes (dejar el grifo correr, tirar de la cadena con mucha frecuencia, lavarnos las manos constantemente…) propiciadas por una cultura en la que el precio del agua es casi simbólico, por ahora.

Voluntarios de ONGAWA en una representación sobre el Derecho Mundial al Saneamiento

Por eso, es tan importante que seamos valientes y atrevidos para incorporar algún cambio en nuestro día a día. Por ejemplo, ¿qué ha descubierto Jorge en estos 21 días que vaya a asumir como cotidiano?

Para mi ha sido un descubrimiento ducharse con un cubo de agua, colocar un cubo entre las piernas, recoger el agua de la ducha y utilizarla luego para la cisterna. Es sencilla y permite ahorrar entre 5 y 7 litros cada día.

Brillante y sencillo, ¿no? Es una de las recomendaciones de Jorge, en el blog nos han ido proponiendo muchas más, pero, ¿Por qué no fijarnos en una sola? Una sola idea.

Una idea es lo que hizo que un niño de 7 años, Ryan Hreljac, impresionado por la situación que le describía su profesora de primera se empeñará en construir pozos de agua en África y que, ahora, 13 años después, más de 750.000 personas hayan tenido acceso a un agua limpia.

Una idea es lo que inspiró a Scott Harrison para crear Charity Water, una organización que coopera en 20 países para llevar agua salubre a más de 2,5 millones de personas.

“Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro es casi imposible erradicarla”. ¿Probamos?

 

Primero la esperanza, luego la desilusión

28 enero 2011 - 1:33 - Autor:

Estaba preparando un artículo sobre innovaciones tecnológicas que están mejorando la vida de las personas en los países pobres cuando me he topado con PlayPump. Lo he descubierto a través del libro Capitalismo 2.0, del que hablé hace unas semanas. Playpump es una rueda en forma de tiovivo que al ser impulsada por los niños extrae agua del suelo y la transporta a un tanque de almacenamiento.

Parece un invento brillante, una forma sencilla de obtener agua favoreciendo el juego y la diversión entre los niños. Perfecto. Pero, ¿a qué precio? ¿cuánto cuesta?¿cuánto tiempo tienen que estar los niños moviendo el tiovivo para extraer agua?

Los medios de comunicación, y los blogs en especial, corremos el riesgo de quedarnos en la superficie de los temas: el vértigo de esta era de los 140 caracteres nos lleva a saltar de una historia a otra en apenas unos segundos. Hemos llevado a la red la filosofía del zapping y de la lectura diagonal. Un titular y una buena foto nos bastan para sacar conclusiones casi definitivas.

PlayPumps es una de esas ideas que “van a revolucionar el mundo” hasta que acaban abandonadas por su ineficiencia. Este invento, nos cuentan en el blog Aidwatchers, ha sido un fenómeno de marketing: ganador de un concurso del Banco Mundial, apadrinado por Laura Bush, mujer del ex-presidente de los EE.UU, protagonista de potentes campañas de captación de fondos “100 pumps in 100 days”…

Y llega el choque con la realidad, el fin de los sueños: es cuatro veces más caro que cualquier otro sistema de bombeo, los recambios son difíciles de encontrar y precisa de un mantenimiento complejo que no pueden asumir las poblaciones beneficiarias.

Y luego está la experiencia del uso. Un cooperante canadiense en Malawi escribió una serie de posts sobre el uso que daban las poblaciones a los pozos y a las bombas y comprobó como solo cuando aparecía “el hombre blanco” los niños se lanzaban a mover el tiovivo. Son las mujeres las que, con sus manos, se esfuerzan por mover el dispositivo para extraer agua.

Al fondo, mujeres moviendo el PlayPump en una aldea de Malawi. Foto: Owen Scott

PlayPump no es malo, es una solución creativa, nos seduce, nos apasiona, nos gustaría que, de verdad, fuera una auténtica revolución para las zonas que no tienen acceso al agua,  pero lo cierto es que hay mejores opciones, más baratas, más eficientes. Y eso, en el mundo de la cooperación al desarrollo y la ayuda humanitaria es crucial.

El activismo en los tiempos del cólera

25 octubre 2010 - 17:15 - Autor:

5.707 blogs de 143 países escribimos el pasado 15 de octubre un artículo sobre el agua. La Casa Blanca reflexionaba sobre sus logros para mejorar el acceso al agua; TechCrunch escribía sobre startups que están tratando de aportar soluciones tecnológicas; TreeHuger nos contaba ocho aspectos que desconocíamos (hay más móviles que aseos en el mundo); yo escribía sobre Charity Water, la ONG superventas… Y, en Haití, mientras, se estaba gestando una epidemia de cólera causada por la falta de agua limpia.

La de Haití no es la única crisis por el cólera que ha vivido el mundo en los últimos tiempos.

Solo hay que dar una vuelta por la web de Unicef. Camerún está viviendo su peor epidemia de los últimos 20 años, con más de 7.000 casos y 500 muertes. En Chad, las inundaciones que sufren desde el mes de julio provocan en tres provincias, la capital incluida, 50 casos al día.

También en Nigeria están sufriendo los estragos de la enfermedad, con más de 1.500 muertos en lo que va de año.

El pasado 15 de octubre reflexionaba en un blog de marketing con el que colaboro si no hubiera sido más efectivo centrar el impacto del Blog Action Day en un solo tema, una sola causa, una sola petición y no que cada uno escribiera sobre lo que le apetecía (siempre relacionado con el agua). ¿A qué viene esto?

Viene a que el 15 de octubre también se celebraba el Tercer Global Handwashing Day, una iniciativa para promover que los niños se laven bien las manos para prevenir contagios y enfermedades. ¿Mató el Blog Action Day al Handwashing Day? ¿Qué era más importante?

Viene a que el origen de este post era contar diversas iniciativas novedosas para mejorar el acceso al agua potable de los más pobres. Proyectos como el de unos investigadores de la Universidad de Stanford, en California, que han descubierto un sistema sencillo y barato de filtros para matar el 98% de las bacterias que pueda haber en el agua. Podéis leer un artículo en The Economist o, directamente, consultar la investigación completa en la revista científica Nano Letters.

Pero creo que es el momento de la acción, o de la ciberacción para ser más exactos. Si en el Blog Action Day se hubiera propuesto que todos los bloggers plantearan a sus lectores que apoyasen la campaña de la ONU para llevar agua limpia a todo el mundo, quizás las  14.000 firmas actuales en change.org pudieran ser 500.000 o 1 millón; o las 600 de actuable.es podrían ser 3.000.

Todavía hay tiempo. Yo he firmado. ¿Y tú?

¿Quién puede frenar el cólera en Haití?

24 octubre 2010 - 21:53 - Autor:

Una enferma de cólera en Saint Marc. Foto: Operation Blessing International.

Dolor abdominal, diarrea, calambres, taquicardia, deshidratación… Son los síntomas de una enfermedad que, sin el tratamiento adecuado, te puede llevar a la tumba en apenas unas horas. El cólera apareció por la India en el siglo XIX para asolar Europa y América. Desde hace más de un siglo en Occidente apenas tenemos noticias de él, pero en África, Asia y Latinoamérica ha seguido haciendo estragos: la suciedad, el hacinamiento y la podredumbre son sus mejores aliados.

Nueve meses después de un terremoto que mató a miles de personas, Haití sufre un brote ya ha causado más de 200 muertes y ha llegado a la capital, donde se han registrado los primeros casos y se teme que puede llegar a los campamentos de refugiados establecidos tras el terremoto de enero. El país ya ha declarado el estado de emergencia sanitario y desde la ONU afirman que es necesario prepararse para lo peor.

¿Por qué se ha producido este brote? ¿Cómo se puede detener?

Muchas veces las buenas organizaciones sociales son la mejor fuente de información para conocer mejor los causas y las soluciones de un problema. Y Partners in Health (PIH) desde luego es una de ellas: más de 20 años luchando por la salud de los haitianos la avalan. No lo digo yo, lo dijo un editorial del New York Times, el 29 de agosto de este año, calificando de “ejemplar” el trabajo de la organización.

El pasado 22 de octubre, Joia Mukherjee, responsable médico de la organización en Haití, relataba en un extenso post la situación actual, sus causas y sus soluciones. El foco del problema es el agua.

Inundaciones en 2008. Foto: Operation Blessing International

La región de la que ha partido la epidemia, Artibonite, y sus principales ciudades, Saint Marc y Gonaives, llevan más de 10 años con un fallido proyecto para mejorar sus sistemas de abastecimiento de agua, a lo que se suman inundaciones en 2004, huracanes en 2008 y la llegada de más de 300.000 refugiados desde Puerto Príncipe. Joia Mukherjee explica.

En 2000, un conjunto de préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo al Gobierno de Haití para el agua, el saneamiento y la salud fueron bloqueadas por razones políticas. La ciudad de St. Marc (220.000 habitantes) y la parte baja de Artibonite (600.000 habitantes) se encuentran entre las áreas programadas para el mejoramiento del suministro de agua pública. Este proyecto se retrasó más de una década y aún no ha concluido.

Y continúa explicando el origen del problema.

Además, en Gonaives, la capital de la Artibonite, (el sistema de agua) fue destruido en dos oleadas de inundaciones y deslizamientos de tierra, después de la tormenta tropical Jeanne en 2004 y después de la serie de huracanes en el 2008. La destrucción contaminó el suministro de agua y dejó en ruinas la infraestructura (incluida la de salud) de Artibonite, obligando a la gente a buscar alojamiento y atención médica en St. Marc

El éxodo de 300.000 personas desde Puerto Príncipe terminó, según el responsable de PIH, de agravar la situación.

Como no hay campamentos en la región, estas personas desplazadas se unieron a otros parientes en condiciones de hacinamiento, sin acceso a un agua limpia o a saneamiento adecuado.

¿Qué están haciendo las ONG en Haití?

Desde que se detectó la epidemia, PIH está desplegando a sus trabajadores para informar a la población de las medidas preventivas y repartir sueros y jabón. Desde, España, la Agencia Española de Cooperación está coordinando con las ONG la forma de hacer llegar agua potable y medicamentos. Médicos sin Fronteras está atendiendo a los pacientes afectados en el hospital de Saint Marc, intentando aislar los casos de cólera.

Hospital en Saint Marc. Foto: Operation Blessing International

¿Quién está destrás de Partners in Health?

Paul Farmer. Foto: Partners in health

Paul Farmer nació en 1959 en un pueblo de Alabama, EE.UU, en el seno de una familia bohemia, que viajaba y vivía en un destartalado autobús. Paul estudió medicina y antropología en Harvard y a los 24 años, recién graduado, viajó hasta Cange, un polvoriento pueblo en la meseta central de Haití, a unos 80 kilómetros al norte de la capital, para crear un sistema de salud comunitario. Dos años después ponía en pie una pequeña clínica y en 1987 fundaba Partners in Health. Hoy, su organización tiene 11.000 empleados trabajando en 49 centros de salud repartidos entre 11 países.

La clínica que Paul Farmer construyó en 1985 se convirtió en el Zanmi Lasante (Zanmi Lasante significa Partners in Health en criollo) Sociomedical Complex, un potente hospital que da servicio a más de un millón de personas de la Meseta Central y de la zona baja de Artibonite (el foco del cólera).

No puedo dormir. Siempre hay alguien que no está siendo tratado. Eso es algo que no puedo soportar.

Esa es la declaración de principios de Paul Farmer, el hombre que decidió ocuparse de la salud de un país condenado al olvido cuando, siendo un joven y brillante estudiante, conoció de cerca las historias que le contaban los inmigrantes haitianos que recogían las cosechas de algodón en Carolina del Norte. Desde el corazón de Haití, Farmer ha dedicado buena parte de su vida a luchar contra la tuberculosis y sus hallazgos han sido reconocidos internacionalmente y adoptados por la Organización Mundial de la Salud.

Apoyado por Harvard y por grandes mecenas como la Fundación Gates o Bill Clinton, Farmer ha seguido investigando para mejorar el tratamiento y prevención de la Tuberculosis, la Malaria y el VIH en países como Rusia, Perú, Leshoto o Ruanda, en donde reside actualmente con su mujer Didi, su hija Catherine, su bebe Sebastian, nacido en Ruanda, y su hija Elizabeth, adoptada también en el país africano.

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5 niños para 5 milagros

20 noviembre 2009 - 1:20 - Autor:

El pasado domingo, el maestro Juan José Millás escribía en El País Semanal en el especial sobre el 20 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño: “Este es un artículo de cuota, uno más, sobre los desastres de la infancia en el mundo. Estos artículos deberían desaparecer o transformarse en un kit sobre buenos sentimientos que el periódico regalaría los domingos…la vulneración de los derechos de la infancia es un género periodístico agotado…”. Entonces, ¿y si lo cambiamos todo? ¿Y si hablamos en positivo?

Es lo que intentamos con este blog. Por eso, hoy, 20 de noviembre, en el 20 aniversario de la citada Declaración y de la creación de UNICEF, me voy a permitir la licencia de hablar de cinco chicos que han obrado “milagros”, son cinco historias con un elemento común: un niño que decide ayudar a otros niños y a otros mayores. Son casos extraordinarios, sí, no conviene tomarlos como modelo, pero sí como inspiración, como motivación. Si un niño de 6 años ha sido capaz de llevar agua a cientos de pueblos en África, yo tengo que poder aportar, todos podemos aportar.

Hannah Taylor: Foto:

Hannah Taylor: Foto: Ladybug Foundation

Para empezar, te quiero presentar a Hannah Taylor, una joven de Winnipeg, Canadá, que, cuando solo tenía 5 años, se quedó paralizada al ver a un tipo mayor comiendo los restos de la basura en un día infernal en la ciudad canadiense. Ese pequeño encuentro marcó a Hannah y a los 8 años creó la The Ladybug Foundation (Ladybug significa mariquita), que se dedica a dignificar a las personas sin hogar, a recaudar fondos para donarlos a los albergues, a los comedores y, también, a inspirar a otros chicos a través de un proyecto educativo en escuelas.

Hannah tiene ahora 13 años y en este tiempo ha conseguido más de 2 millones de dólares para apoyar a las personas sin hogar. En todos estos casos, no nos engañemos, también hay detrás una familia, unos padres capaces de entender la inquietud de su hija y canalizarla. En el caso de Hannah, sus padres, Bruce y Colleen,  han sido fundamentales, solo es necesario ver un documental sobre su historia para percibir su actitud.

A continuación voy a recuperar cuatro historias que ya he contado aquí, pero que, reunidas, cobran una nueva dimensión.

Alex y su puesto de limonada. Foto: Alex's Lemonade Foundation

Alex. Foto: Alex's Lemonade Foundation

Alexandra “Alex” Scott nació en Manchester, Connecticut, el 18 de enero de 1996. Poco antes de su primer cumpleaños, Alex fue diagnosticada con neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil. En el 2000, el día después de su cuarto cumpleaños,  recibió un trasplante  y decidió que quería hacer algo por sí misma para luchar contra el cáncer “Cuando salga del hospital quiero tener un puesto de limonada”. La primera aparición en escena del puesto de limonada consiguió 2.000 dólares. En agosto de 2004, Alex falleció, tenía 8 años. En ese momento, el proyecto se había multiplicado, hasta recaudar más de un millón de dólares. Hoy, la fundación que lleva su nombre apoya 100 proyectos de investigación y ha conseguido reunir más de 25 millones de dólares.

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

Ryan Hreljac tenía 6 años cuando su profesora Nancy Prest le contó la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia para algún pueblo del “Tercer Mundo”. Así empezó su proyecto este chaval canadiense que ahora acaba de entrar en la Universidad para seguir desarrollando una vida lo más normalizada posible, pero siempre con el peso y la responsabilidad de dar nombre a una organización que ha llevado agua potable a 640.000 personas en 16 países distintos.

Ana Dodson. Foto: dosomething.org

Ana Dodson. Foto: dosomething.org

Ana Dodson fue adoptada cuando era un bebé por una familia norteamericana, de Evergreen (Colorado), en 1992. En el 2003, con 11 años, en un viaje para conocer sus raíces, Ana, que disfruta de una vida acomodada, visitó el orfanato Hogar Mercedes de Jesús Molina, en Anta, alrededores de Cuzco. Allí descubrió la pobreza en la que vivían centenares de niños. Ana comenzó a escribirse con los niños del orfanato y a reunir material escolar. El siguiente paso fue buscar la implicación de amigos y familiares para recaudar dinero y desarrollar un proyecto más ambicioso. Así nació, en 2003, Peruvian Hearts ( “Un solo corazón a la vez” es su lema), la ONG a través de la que ha conseguido dotar de servicios básicos al Hogar.

Emmanuel Jal

Emmanuel Jal

La historia de Emmanuel Jal empieza con su madre asesinada por las tropas del Gobierno Sudanés y su padre luchando con los rebeldes, Emmanuel fue enviado a un campo de refugiados en Etiopía, donde él y cientos de niños fueron secuestrados por el Ejército de Liberación Sudanés, enviados a campos de entrenamiento y armados con fusiles Ak 47. Con 12 años consiguió escapar. Finalmente llegó a Waat, en la zona este de Sudán, donde le rescató Emma Mccune, una cooperante británica. Emma lo sacó clandestinamente de Sudán y se instalaron en Nairobi, Kenia, donde ella murió en un accidente de coche en 1993. Jal volvía a estar solo, en los suburbios de una gran ciudad. Sin embargo, allí, gracias al coro gospel de una Iglesia, descubrió el poder de la música y puso los cimientos de su carrera como rapero, una carrera que, con dos álbumes, le ha llevado a compartir escenario con grandes estrellas del pop como Alicia Keys, o a protagonizar un documental sobre su vida,  War Child.

Ahora Emmanuel apoya numerosas iniciativas que luchan contra la proliferación de armas y, como es natural, que combaten el uso de niños soldado.

El niño que ha llevado agua potable a 640.000 personas

10 noviembre 2009 - 2:21 - Autor:

Si te dijera que gracias a un niño de 6 años, más de 640.000 personas de 16 países diferentes tienen acceso a agua potable, es posible que no te lo termines de creer. Pero es así. Te presento a Ryan Hreljac.

Ryan, en el año 200

Ryan, en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

De vez en cuando, se producen episodios excepcionales de altruismo protagonizados por niños. Aquí he recogido algún caso, como el de Alex y su limonada para recaudar fondos contra el cáncer o el de Ana Dodson, una niña peruana adoptada por una familia estadounidense que, desde los 11 años, trata de ayudar a otros chicos en orfanatos de Perú. Pero el de Ryan es, sin duda, uno de los casos más sobresalientes, si consideramos los resultados obtenidos.

Todo empezó en enero de 1998, con 6 años, en una escuela de Kemptville (Ontario, Canadá), cuando la profesora de Ryan, Nancy Prest (el origen de la cadena, sin ella nada de esto hubiera pasado) hablaba a su alumnos sobre la realidad que sufren miles de personas, que enferman y mueren por no disponer de agua potable. El chico quedó tan impresionado de que algo tan elemental en el mundo desarrollado, el acceso al agua potable, fuera inaccesible para tantas personas, que decidió conseguir el dinero necesario para poder comprar una bomba de mano y un grifo que proporcionara agua limpia. Así que convenció a sus padres para realizar pequeños trabajos domésticos hasta ganarse los 70 dólares necesarios, que según había leído su profesora en algún sitio, bastarían para comprar el citado grifo.

Cuando, tras cuatro meses, consiguió reunir el dinero y acudió a un organización social (Watercan) para donarlo sufrió un revés: con eso no bastaba, construir un pequeño sistema de potabilización de agua iba a a requerir algunos dólares más, 2.000 en concreto, pero no se rindió y continuó con sus labores en casa para completar esa cifra. Ryan encontró otro aliado en su camino, a Watercan y a su directora, Nicole Bosley, que se comprometieron con Ryan para lograr juntos el reto. El primer proyecto no terminó con los 2.000 dólares, siguió con una nueva campaña de Ryan (todo el proceso se puede consultar en este artículo de Reader’s Digest)  para mejorar aún más un proyecto que, finalmente, iba a tener como destino la aldea de Otwal, en el norte de Uganda, lugar al que llegó Ryan con toda su familia para visitar su “obra” en el verano del año 2000.

Esta es la leyenda, la inspiración. A partir de aquí, la historia del chico que estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para llevar agua a los que más lo necesitaban se convirtió en una gran “onda” de solidaridad (Ripple Effect lo bautizaron) que recorrió todos los medios de comunicación de Canadá y EE.UU.

Ryan con Oprah Winfrey

Ryan con Oprah Winfrey. Foto: Ryan's Well Foundation

Este es, por tanto, el germen, de la Fundación Ryan’s Well, constituida oficialmente tres años después, en 2001, para canalizar la gran cantidad de ayuda en forma de donaciones que Ryan era, y es, capaz de atraer. Esos miles de dólares se traducen en proyectos de potabilización, sanitarios y educativos en países de África, Sudamérica y Asia.De hecho, ese Ripple Effect también ha llegado a España y hace unos días, el 29 de octubre, en el Twitter de Ryan’s Well se podía leer que un colegio español se ha comprometido a conseguir 2.000 dólares para un proyecto en Togo.

Y, ¿qué ha pasado con Ryan?

Pues ha seguido desarrollando una vida lo más normal posible dentro de las peculiaridades que tiene convertirte en un líder, en un referente moral cuando eres un niño de seis años. Es decir, ha continuado su educación primaria, secundaria y, en estos momentos, la universitaria en la University of King’s College en Halifax (Canadá). En lo que respecta a su implicación en el proyecto  que él inició en 1998, Ryan ha sido su máximo embajador en todo tipo de escenarios (colegios, universidades, organismos internacionales, medios de comunicación), además ha estado involucrado en los aspectos más “terrenales” , visitando con frecuencia las zonas en la que actuaba su fundación.

Ryan, adolescente, en una visita a un proyecto

Ryan, adolescente, en una visita a un proyecto. Foto: Ryan's Well Foundation

En toda esta historia ejemplar hay, todavía, un eslabón más: Jimmy. Cuando la idea de Ryan se empezó a esparcir por la escuela, más niños se quisieron sumar, de forma que crearon lazos de unión con otros chicos de las comunidades en la que se creaban los pozos. Así nació el hermanamiento entre Ryan y Jimmy Akana, un niño de la  escuela Angolo en Otwal, el primer destino de Ryan.

Ryan y Jimmy en el año 2000

Ryan y Jimmy en el año 2000. Foto: Ryan's Well Foundation

Jimmy, sin embargo, no lo tuvo nada fácil: en 2003 fue secuestrado por el Ejército de Resistencia del Señor (Lord’s Resistance Army), un grupo rebelde del norte de Uganda, pero consiguió escapar, llegar hasta uno de los proyectos de la Ryan’s Well Foundation y, finalmente, ser adoptado por la familia Hreljac. Ahora, Jimmy también estudia en la King’s College University, al tiempo que, como Ryan, trata de sensibilizar sobre la necesidad de hacer llegar agua potable a millones de personas.

Está claro que la pieza clave de esta historia, o de lo que nos/me ha llegado de ella, es Ryan. Pero, ¿qué hubiera sido de él sin la profesora que le habla de la sed del “Tercer Mundo”? ¿Hubiera llegado a algo más el buen acto de Ryan de no ser por el apoyo y soporte incondicional de sus padres? ¿Si la ONG Watercan no hubiera creído en él, qué sería ahora de Ryan?

* Puedes conocer las últimas novedades de Ryan y Jimmy en el boletín de otoño de la Fundación.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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