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Los 30 mejores emprendedores sociales del mundo, según Forbes

13 diciembre 2011 - 23:20 - Autor:

Un bebé recién nacido en un saco térmico de Embrace Global

Un bebé recién nacido en la India, en un saco térmico de Embrace Global. Foto: Embrace Global

Por primera vez en sus 94 años de historia, la prestigiosa revista Forbes se ha decidido a elegir a los emprendedores sociales con mayor impacto en el mundo: Forbes Impact 30.

Un estudiante de 20 años que abandonó la Universidad de Princetown y creó una empresa, Terracycle, que recoge residuos en 14 países y los convierte en productos para el colegio, para la oficina o para el jardín con un toque “fashion”. Los vende en grandes almacenes como Wallmart y dona a obras sociales 2 céntimos de dólar por cada desperdicio que recupera.

Envases reciclados por Terracycle

Rafael Álvarez, un ingeniero mejicano que tras trabajar más de 11 años en HP creó una organización, GenesysWorks,  que ofrece a los estudiantes con menos recursos económicos una beca para, durante su último año de instituto, especializarse en perfiles tecnológicos y trabajar en grandes corporaciones de Houston y Chicago. El objetivo: convencer al estudiante, y a la empresa, de que cualquier persona, con la motivación y entrenamiento adecuados, pueden alcanzar el éxito.

Son dos de los 30 emprendedores sociales elegidos, una figura que Forbes define como “una persona que utiliza los negocios para resolver problemas sociales“. Es decir, no son solo organizaciones sin ánimo de lucro; se trata, sobre todo, de empresas que crean y venden productos o servicios.

La lista la componen casi exclusivamente emprendedores norteamericanos o con empresas cuya sede está en Estados Unidos. Es lógico, el jurado que los ha elegido es estadounidense, incluido el fundador de Ashoka (red mundial de 3.000 emprendedores sociales) y Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, Bill Drayton.

No nos engañemos, al igual que el sector de las empresas tecnológicas y de internet, el de los emprendedores sociales y la filantropía está monopolizado por el país de las barras y estrellas.

Entre los 30 seleccionados están algunos proyectos de los que hemos hablado aquí. Por ejemplo, Scott Harrison y Charity Water, que está llevando agua limpia a más de 2 millones de personas en 19 países o Jacqueline Novogratz, creadora de Acumen Fund, un fondo de ayuda a emprendedores de países pobres.

Además de las personas ya citadas, me han gustado especialmente, por su innovación y por su capacidad para transformar realidades, proyectos como el de Sam Goldman y Ned Tozun, dos jóvenes de 32 años que han creado D.light Design, una compañía que fabrica lámparas portátiles alimentadas por energía solar.

Sam Goldman y Ned Tozun, creadores de D.Light Design

En un mundo en el que una quinta parte de la población no tiene electricidad y se alumbra con fuego, con candiles de queroseno y otros recursos tan poco seguros, las lámparas que fabrican estos dos ex-alumnos de Stanford se venden a precios razonables, de 10 a 40 dólares, en más de 30 países.

Teach for America es una iniciativa apasionante que busca acabar con el fracaso escolar y las desigualdades educativas en Estados Unidos. Para ello, recluta a algunos de los mejores licenciados de las mejores universidades del país y les entrena para triunfar enseñando en las escuelas urbanas y rurales más deprimidas. Una suerte de “brigadistas” que durante un mínimo de dos años se dejan la piel para sacar del desastre a decenas de chavales.

Wendy Kopp creó esta organización en 1990, tras realizar su tesis doctoral en Princetown sobre los desequilibrios e injusticias del modelo educativo estadounidense. En 21 años, 33.000 profesores han enseñado a más de tres millones de alumnos. Ahora, Wendy está exportando Teach for America a otros países.

También me ha sorprendido el saco térmico para bebés de Jane Chen, un invento pensado para paliar las muertes de bebés prematuros en países pobres en los que los hospitales no pueden permitirse incubadoras y no gozan de sistemas eléctricos que garanticen los adecuados niveles de calor que necesitan los nacidos antes de tiempo.

El saco que ha creado permite mantener durante horas la temperatura corporal. Según datos de Embrace Global, la organización de Chen, cada año nacen 20 millones de niños prematuros o con bajo peso y 450 muere cada hora.

Son todos proyectos, empresas y organizaciones innovadoras, creativas, orientadas a dar un vuelco a problemas sociales, diseñadas para marcar la diferencia. Su foco no es atender necesidades pasajeras, su misión es transformar. Como dijo Drayton en su visita a España “Es el momento de cambiar el sistema“.

Capitalismo 2.0: las empresas sociales cambiarán el mundo

29 diciembre 2010 - 0:44 - Autor:

Si estás enfadado puedes ser un emprendedor social. Según el libro Capitalismo 2.0: el poder del ciudadano para cambiar el mundo (Plataforma Editorial) escrito por Patricia Sáez y Luis Pareras, “estar enfadado es importante. En el mundo emprendedor, las mejores oportunidades aparecen cuando alguien está muy enfadado”.

Un ejemplo: Mikkel Vestergaard estaba enfadado porque millones de personas mueren cada año por no tener acceso a agua potable. Mikkel, danés, 39 años, descendiente de una familia de comerciantes, puso en marcha una empresa con fines sociales y en 2005 lanzó uno de sus productos estrella:LifeStraw, un dispositivo sencillo y relativamente barato (alrededor de 3,5 euros para ONG y 25,87 euros para particulares)  en forma de tubo que elimina las bacterias y virus del agua.

Patricia Saéz es la directora académica del primer  MBA Social de España, impartido por la UOC y lleva más de cuatro años analizando las mejores prácticas de todo el mundo y asesorando a decenas de emprendedores a definir su proyecto. Está convencida de que 2011 será el año del emprendimiento social y tiene muy claro que el Estado y las ONG no son suficientes para acabar con la pobreza.

Necesitamos soluciones más duraderas. Estamos cansados del discurso 10 euros para este niño, 10 euros para tal… creemos que la solución no va por ahí, mover dinero de un sitio a otro, sino que pasa por crear soluciones que cambien las cosas. La innovación social va por ahí, intentar regenerar sectores enteros.

Ahora bien, el camino para crear en España un tejido relevante de empresas sociales no es fácil, nos cuesta mucho emprender y todavía más si se trata de hacerlo con un fin no meramente económico. Y, además, está el espacio que ocupan las ONG. 29.000 entidades sociales sin ánimo de lucro trabajan en la actualidad en nuestro país.

Nosotros no planteamos prescindir de las ONG, ni decimos que lo hagan mal, simplemente vemos que las cosas están marchando muy bien en esa hibridación de tres sectores: las mejores prácticas del mercado, el mejor acercamiento del gobierno y la voluntad y modo de trabajo de las ONG.

Capitalismo 2.0 recorre la incipiente historia de este nuevo fenómeno social, analiza los diferentes modelos de negocio y reúne numerosos ejemplos de iniciativas de éxito. Es un buen libro para inspirarse, para buscar ideas y confrontar con la realidad nuestras utopías, “Nunca antes en la historia de la humanidad la capacidad de los individuos había sido mayor para cambiar las cosas“, señalan los autores al inicio.

Kimanza Secondary Schoo, Kenia. Foto: Neil Thomas

Escuela de cocina de DC Central Kitchen. Foto: DC Central Kitchen

Los microcréditos on line de Kiva, la base de la pirámide, Bill Drayton y Ashoka, la movilización de los agricultores y productores de café de Liga Masiva, la barrita de crema de cacahuete que salva a los niños desnutridos, la escuela de cocina para adultos excluidos de DC Central Kitchen, el modelo de integración de inmigrantes de Jean Claude Rodríguez, el compostaje de Eugeni Castejón … son algunas de las historias que nos propone el libro de Patricia Sáez y Luis Pareras. ¿Alguna especialmente simbólica?

Patricia comenta la auténtica revolución que ha supuesto el modelo de microcréditos creado por Yunnus o el avance que supone poder diagnosticar y prevenir enfermedades como la malaria o la hepatitis mediante una solución de biotecnología que sustituye la toma de una muestra sanguínea en medio líquido (imposible de almacenar y transportar en muchos lugares de África) por una toma sobre papel de filtro. Es lo que hace Diagnostics for all.

A los que hacen una fiesta de todo” es la dedicatoria que encabeza el libro, una filosofía que inspira a los emprendedores y de la que se ha contagiado Patricia, que lleva tres meses viendo una media de 3 o 4 proyectos al día, con lo que no es raro que se le hayan pasado por la cabeza diversas ideas y proyectos interesantes para poner en marcha. Por ejemplo.

Una empresa que haga un catálogo de iniciativas sociales que hayan triunfado en otras partes del primer mundo y disponga de franquiciados.

¿Qué falta para que la empresa social adquiera en España la relevancia y trascendencia que ya tiene en países como Estados Unidos?

Muchas cosas, desde transferencia de conocimiento entre las academias y los emprendedores… la cultura de las entidades educativas que tienden a evitar los riesgos, la falta de incentivos desde el Gobierno… Este ecosistema está por hacer, veremos surgir muchas cosas en 2011.

Vicky Bernadet “Se ignora que el abuso sexual infantil intrafamiliar supone el 85% de los casos”

7 septiembre 2010 - 14:30 - Autor:

Vicki Bernadet. Foto: Fundación Vicki Bernadet

Vicki Bernadet sufrió abusos sexuales desde los 9 a los 17 años. Tardó 20 años en decirlo en voz alta y, cuando lo hizo, comprobó que no había atención especializada y que los adultos eran invisibles, “nadie comprendía lo que yo estaba buscando, lo que estaba sufriendo por dentro”.  Por eso creó en 1997 la Fundación Fada, para atender a las víctimas y, por eso, en 2006 amplió el horizonte de la Fundación más allá de Cataluña y pasó a llamarse Fundación Vicki Berdanet (Tef 93 318 97 69). Vicki tiene ahora 56 años y cree que queda mucho trabajo por hacer para erradicar los abusos sexuales a menores, sobre todo porque no somos conscientes de que el 85% de los casos se producen en el entorno familiar. La verdad asusta.

P. Me llama mucho la atención que el último estudio sobre la incidencia del abuso sexual a menores es del año 94, ¿A qué se debe?

R. Es un reflejo de la situación a nivel social. A veces puede parecer que este tema está a la orden del día porque salen noticias sobre detección de abusos en internet, redes de pornografía infantil… pero, en realidad, solo está a la orden del día el abuso familiar “extrafamiliar”, pero el “intrafamiliar”, que representa el 85% de los casos, se ignora, no se quiere hablar de eso, se quiere hacer como que no pasa.

P. ¿Por qué se produce esto? ¿Es duro admitir que los abusadores “están entre nosotros”?

R. Tiene que ver con que la gente lo ve como algo posible externo a su familia. “Esto sucede porque hay personas psicópatas, enfermas, porque hay personas depravadas…” estas son las frases que más escucho. En cambio, el hecho de que un padre abuse de una hija o un abuelo de su nieto, eso ya es otra historia. A la familia le cuesta mucho admitir que pueda suceder.

P. Esto me recuerda a esa sensación en la que vivimos de que la discapacidad y la enfermedad siempre le ocurren a los demás, nunca a nosotros. Establecemos una barrera.

R. Exacto, está admitido psicológicamente que estas cosas tan extremas pueden pasar, pero que esa cotidianeidad, esos abusos en el silencio dentro de la familia es otra historia, cuesta creerlo. Me cuesta que la gente se crea las estadísticas, que se crea que hay un 23% de niñas que haya sufrido algún tipo de abuso. Incluso con un estudio, con el aval del Ministerio, la gente no se lo cree.

Si desde el año 94 no existe otro estudio tan completo quiere decir que la sociedad no lo reclama y los políticos aprovechan que no se demanda y no se hace, un problema menos.

P. Para solucionar un problema, lo primero es reconocerlo.

R. Cuando me preguntan “¿Cómo hacemos para detectar que nuestros hijos han sufrido abusos?”,  siempre contesto: “Primero, que piensen desde el realismo que esto te puede pasar.” Nunca vas a detectar algo que no tienes presente. Por mucho que te dé orientación, si tú no eres consciente de que te puede pasar a ti, en tu familia, en tu entorno, siempre vas a pensar que es otra cosa.

P. Desde la experiencia de la Fundación, ¿hay algún rasco común entre todas las personas que han sufrido abuso?

R. Hay una serie de indicadores bastante comunes: la vergüenza, el sentimiento de culpa, la baja autoestima, la dificultad para emprender relaciones que impliquen confianza. Después, cada persona y su entorno tiene reacciones muy distintas. El abuso sexual tiene muchas características diferenciales según la persona, dónde viene, el tipo de familia, etc.

P. Las huellas que deja el abuso, ¿se pueden borrar?

R. No se puede porque nadie puede borrar nada que le haya pasado, no solamente el abuso, nuestras vivencias e historias determinan cómo somos. Eso sí, una persona que sufre una experiencia traumática puede tardar más o menos en su recuperación, pero sí es posible recuperarse si buscas ayuda a tiempo, si la ayuda es buena, si las personas que te atienden están bien preparadas… Sí es posible tener, entre comillas, una vida normal.

P. Con sus complicaciones…

R. A veces me preguntan “La persona que ha sufrido abusos tiene problemas sexuales”. Sí, seguramente que muchas sí, es una de las consecuencias más evidentes, pero también es verdad que en las consultas de los sexólogos no todos los que acuden por algún problema sexual ha sufrido abuso.

P. Eso sí, es necesario ayuda externa para superarlo.

R. La mayoría la necesita, aunque hay personas que tienen una resilencia innata y que después de un proceso de duelo, de recuperación, pueden haber hecho un salto para conseguir una vida normalizada antes que otras personas. Hay personas que necesitan muchos años de terapia y otras que no lo habrán necesitado, aunque sí algo de ayuda. Imagínate (aunque sea casi una utopía) que una persona cuando lo habla recibe el apoyo y ayuda de toda la familia. Esa persona tienen muchas posibilidades de que no necesite ir a una terapia.

P. ¿Cuándo son necesarias las terapias?

R. Hemos tenido que recurrir a ellas por falta de apoyo en nuestro entorno y en nuestra familia.

P. Es fundamental que tu entorno más cercano te comprenda.

R. Más que comprender, es necesario que te crea. La mayoría de personas cuando ya son adultas y hablan, su problema es la credibilidad.Todavía sucede y mucho que no se les cree. “Siempre has tenido una imaginación, no sé cómo puedes pensar estas cosas…” Eso un retroceso brutal para su recuperación.

P. Desde el 97, año en el que empezaste, ¿has notado alguna mejora en la concienciación, en la denuncia?

R. Si hiciéramos un estudio como el del 94, creo que las personas mayores de edad, desde el anonimato, se sentirían más libres que en los 90 para reconocer que han sufrido abuso. También ha habido un cambio en las personas que se dedican a la asistencia, a la salud, servicios sociales… ahora quieren saber más, quieren hacer las cosas mejor. A nivel social, hace falta muchísimo, cuando vas a una conferencia, las preguntas son las mismas que hace 5 o 10 años, la gente te pregunta lo mismo, eso es lo que más me asusta, hay un trabajo más lento de lo que uno cree.

P. ¿Cuáles son esas preguntas?

R. Si los abusadores son enfermos mentales, si esto solo pasa en familias pobres o donde hay alcoholismo, o bien porque hay homosexualidad…

P. ¿Cuál es la clave en un terapia con una persona que ha sufrido abuso?

R. La primera intervención marcará el éxito. Cuando un niño hace un revelación, lo que pasa en su entorno determinará que el niño siga adelante o bien que se asuste y se retraiga. En eso hemos avanzado bastante. Los profesionales son más conscientes. Cuando yo empecé, hablaba con ellos y te decían “Yo soy psicólogo, perdone”.

P. Y,  ¿Qué esperas de los políticos? ¿Crees que alguien se preocupara por estudiar el problema a fondo y crear políticas para solucionarlo?

Creo en la lucha de las personas que nos dedicamos a este tema para presionar. Espontáneamente es difícil que destapen una problemática de este tipo. El que haya una redada y detengan a una red de pornografía infantil da medallas, pero que en los colegios se haga prevención de abusos, eso no lo van a hacer. Si presionamos, al final surge. En Cataluña nos ha costado mucho, pero hemos firmado un acuerdo con la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia para trabajar en ello, con profesionales especializados.

No dejes de visitar la web de la Fundación Vicki Bernadet y de adherirte al Manifiesto “Abuso sexual infantil: un problema social”.

Roberto Epple, el guardián del agua dulce

22 marzo 2010 - 8:23 - Autor:

Roberto Epple. Foto: jenashoka

Roberto Epple. Foto: jenashoka

Las fechas internacionales están fijadas, sobre todo, para generar remordimiento de conciencia en todos nosotros y, de paso, reivindicar un poco de atención para temas que suelen habitar en el olvido de los gobiernos, de los medios y de las sociedad. El Día Mundial del Agua no es una excepción.  La regla de William no ignora la protesta, pero apuesta por la propuesta. Por eso, siempre se pueden encontrar aquí historias de personas que un día decidieron ponerserse en marcha para cambiar aquello que no les gustaba.

En el asunto del agua es ejemplar el caso de Ryan, un niño canadiense que con 6 años decidió que era inadmisible que miles de personas en países pobres enfermaran y murieran por no disponer de agua potable: su fundación ha cortado la des a 640.000 personas en 16 países distintos. Otra historia inspiradora es la de Scott Harrison, fundador de Charity Water, una de las organizaciones con más empuje en los EE.UU. Scott era un relaciones públicas cuyo habitat natural eran los clubes de moda de Manhattan, hastiado de su vida, se fue como voluntario a África y acabó transformado. Desde 2006 trabaja para llevar agua potable a los lugares más desesperados del planeta y todo lo documentan en su web. Es una de esas organizaciones cuyo trabajo de comunicación es tan brillante o más como su trabajo de campo.

El post de hoy está dedicado a los ríos y a uno de sus más reconocidos conservadores: Roberto Epple. Roberto se convirtió en un personaje público cuando en los 90 encabezó una multitudinaria resistencia para evitar construir una serie de presas en el Loira francés. Suizo, procedente del ámbito de la comunicación empresarial, Roberto lideró un movimiento que consiguió frenar a las autoridades francesas mediante la cooperación: fue capaz de unir a diversas organizaciones que estaban dispersas y ponerlas de acuerdo para lograr un objetivo común. Así nació la la Red de Ríos Europeos (ERN), una alianza que cruza las fronteras y las jurisdicciones y hace prevalecer el concepto de solidaridad entre las diferentes comunidades, regiones y organizaciones que comparten la vida de un río.

Fundada en 1994, la red que dirige Roberto (que también ha sido reconocido como emprendedor Ashoka) trabaja en lo micro (lo local), pero también en lo macro, en la sensiblización y comunicación global. Empezaron en el Loira, donde, entre otras acciones, Epple movilizó a la gente para que se adueñara del espacio público, organizando baños multitudinarios. Al Loira le siguió el Elba, donde en 2002 tuvo lugar el primer Día Internacional del Baño en el Elba. Se trataba de celebrar que uno de los ríos más contaminados de Europa había sido recuperado. ¿Cómo? Invitando a los habitantes de su cuenca a disfrutar de él, a encontrarse de nuevo con la vida alrededor del río. Así, se establecieron 55 lugares a lo largo de 1.000 km, desde la República Checa hasta Hamburgo, y participaron más de 100.000 personas.

Cartel de WWF en el Big Jump de 2009

Cartel de WWF en el Big Jump de 2009

El éxito llevó a Epple a ampliar la idea y así nació el Big Jump, que podemos traducir como “Gran chapuzón”. En España lo coordina WWF, el año pasado se celebró en diversas localizaciones, y este año la cita es el 11 de julio. En el horizonte está el año 2015, fecha límite fijada por la UE para que los Estados Miembros recuperen el buen estado ecológico de sus ríos. Y para Roberto y el ERN no es suficiente con que los Estados pongan en marcha (de forma más o menos tímida) proyectos de recuperación: lo fundamental es dar el protagonismo a la gente, a las personas que viven el río.

El suéter azul de Jacqueline Novogratz

23 febrero 2010 - 0:27 - Autor:

Este nombre, Jacqueline Novogratz, probablemente no te diga nada, al igual que Acumen Fund. De hecho, suena a Farmacia o algo parecido, pero lo cierto es que Jacqueline está revolucionando el concepto de ayuda al desarrollo en buena parte del Sudeste asiático y de África, y lo está haciendo desde hace casi 10 años a través de una organización global sin ánimo de lucro que aplica una visión empresarial y de negocios al problema de la pobreza en el mundo. A través de Acumen Fund, así se llama la organización, se dedica a dar una oportunidad a pequeños emprendedores de países pobres a desarrollar sus ideas de negocio. Y funciona. Hasta la fecha, han invertido 40 millones de dólares en 44 empresas. Es un modelo bastante parecido al de Ashoka, que comentaba en uno de mis últimos posts.

Bien, pues Jacqueline, como tantos filántropos sociales de EE.UU, empezó su carrera en el mundo de los finanzas, en un gran banco, donde consiguió la experiencia y formación necesaria para lanzarse a una aventura apasionante. Pero, ¿cómo nace en Jacqueline la idea de Acumen, qué le inspiró para cambiar radicalmente de vida, de trabajo, de proyecto? Esta es, resumida, la historia que ha marcado su destino.

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Jacqueline, el pasado mes de enero, en Kibera, Nairobi (Kenia). Foto: Shannon Jensen / Acumen Fund

Cuando tenía 12 años, su tío Ed le regaló un suéter azul. Tenía unas zebras borrosas caminando a lo largo del estómago, y el Monte Kilimanjaro y el Monte Meru estaban  justo a lo largo del pecho, también borrosos. Ella se lo ponía cada vez que podía, pensaba que era precioso. Hasta que un día, en el instituto, con 14 años, en plena adolescencia, un jugador del equipo de Rugby se burló del sueter de Jacqueline, del efecto que hacían las montañas sobre su pecho. Ella se enfadó mucho, corrió a su casa y obligó a su madre a que la llevara al centro de la ciudad a deshacerse del jersey. Lo entregó a un organización de caridad, Goodwill.

A los 25 años Jacqueline se fue a trabajar a Ruanda, y en Kigali, la capital, vio a un niño usando un suéter azul como el suyo, idéntico al suyo. Pensó que era imposible, que habría otra explicación, así que corrió hasta el chico, le agarró y miró en el cuello del jersey buscando una cinta en la que pudiera leer el nombre del propietario. Y ahí estaba su nombre. Era el suéter que le regaló su tío Ed, que había viajado, como ella, miles de kilómetros.

Esta pequeña anécdota articula el libro The Blue Sweater, que Jacqueline publicó hace un año en EE.UU, y en el que habla en profundidad de su vida, de su proyecto, de su experiencia, de la conexión tan tremenda que existe entre los seres del planeta. Como ella misma señala.

A menudo no nos percatamos de lo que nuestra acción e inacción le hace a la gente que pensamos que jamás veremos o conoceremos.

Jacqueline también empezó a reflexionar sobre el tipo de ayuda que prestan organizaciones como Goodwill y se preguntaba si es bueno inundar las ciudades africanas de ropa gratis de segundamano, porque eso supone debilitar la industria local y no permitir el desarrollo natural de una región, de un país.

Las historia del sueter activó a Jacqueline, que pasó un tiempo en Ruanda (85-86) para ayudar a crear un negocio de pastelería a 20 madres solteras. Comprobó el tremendo potencial de las mujeres y cómo, simplemente con un apoyo técnico y algo de ayuda financiera, eran capaces de sacar adelante la empresa. Se sentían importantes, tomaban decisiones, se implicaban, luchaban. La clave está en proporcionar a los pobres las herramientas necesarias para que sean ellos los protagonistas de su proyecto de vida.

¿Todos podemos cambiar el mundo?

3 febrero 2010 - 22:51 - Autor:

Estos días en Madrid se puede ver una campaña de publicidad exterior (vallas, marquesinas, etc) con esta frase “Todos podemos cambiar el mundo”. Al eslogan le acompañan diversas fotografías de emprendedores sociales españoles seleccionados por Ashoka. Y, ¿Qué es Ashoka? Se trata de una institución que promueve y potencia el trabajo de personas y organizaciones que buscan mejorar el mundo. Y lo hacen a través de una lógica empresarial: es decir busca individuos orientados a objetivos, con capacidad para hacer negocios, pero cuyo fin no es lucrarse sino promover un cambio social.

Campaña "Todos podemos cambiar el mundo". En este cartel, Pau Llop

Campaña "Todos podemos cambiar el mundo". En este cartel, Pau Llop

Lo viene haciendo desde 1981 a través de más de 2.000 emprendedores de 60 países, incluido España. Junto a la campaña de difusión también han lanzado una comunidad on line para buscar y detectar a nuevos changemakers, así que si estás luchando por mejorar tu barrio, tu comunidad, tu centro social o educativo… no dudes en contarlo y buscar la ayuda de una institución que te va a reforzar en tus objetivos.

Detrás de cualquier empresa, de cualquier proyecto, siempre hay personas y lo que me llama la atención de Ashoka es que siendo una iniciativa tan potente, tan importante, tan revolucionaria, su fundador e inspirador, Bill Drayton, apenas tiene protagonismo mediático. No sé si se debe a su deseo o, simplemente, a que su historia nunca ha interesado. En cualquier caso, creo que merece que dedique unas líneas a una persona que ha cambiado el guión de cientos y cientos de personas.

Hijo de una inmigrante australiana en EE.UU y de un aventurero, Bill estudió en Harvard y Yale y pronto llegó a la élite de las empresas de consultoría, Mckinsey, desde donde pasó a trabajar para la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU hasta que, finalmente, en 1980 se decidió a crear Ashoka. Pero antes de llegar a este punto, busquemos la inspiración, ¿Qué fue lo que removió a Drayton, lo que le transformó? Parece que en el verano de 1963, con apenas 20 años, Bill fue testigo de cómo un líder y una idea cambiaron el modo de vida de miles de personas. Ocurrió en la India y el protagonista fue Vinoba Bhave, un discípulo de Gandhi que recorrió durante años todo el país para conseguir una redistribución justa de las tierras y las propiedades entre las castas más bajas. Drayton caminó al lado de Vinoba durante ese verano y quedó marcado para siempre.

Bill Drayton en una foto reciente. Fuente: Wikipedia

Bill Drayton en una foto reciente. Fuente: Wikipedia

La India es clave en el proceso de creación del proyecto. En primer lugar, el nombre lo tomó del que se considera el fundador del país: el emperador Ashoka el Grande. En segundo lugar, en la India encontró Drayton a su primer emprendedor, en el año 1982.

Llegando al final del post y tras conocer la historia de Drayton y bucear en algunos de los emprendedores que propone Ashoka, la pregunta es ¿Todos podemos cambiar el mundo? ¿Es solo un eslogan que suena bien o realmente cualquier persona tiene esa capacidad? Creo que todos podemos hacer algo, cada uno en función de sus limitaciones, de sus condicionantes, pero ¿cambiar el mundo? No sé, si no somos capaces de sonreír cuando nos para un voluntario de un ONG que quiere “adoptarnos” (hacernos socios) para su causa o si renegamos cada vez que vamos a comprar el pan y nos cruzamos con el senegalés que vende La Farola, ¿realmente podemos cambiar el mundo? No lo creo, empecemos por los pequeños gestos cotidianos, por mejorar lo que tenemos más a mano y seguro que podremos seguir por objetivos más grandes.

Coopa Roca, de la favela a la pasarela

4 octubre 2009 - 22:34 - Autor:

Ahora que Río de Janeiro se ha llevado las Olimpiadas de 2016, estoy seguro de que los medios pondrán el foco en ella y que con cierta frecuencia llegarán hasta nosotros noticias sobre la vida que palpita en la ciudad. Además de los puntos calientes típicos, Carnavales, Maracaná y Copacabana, estoy seguro de que empezaremos a escuchar y leer historias sobre la violencia, los niños de la calle, las favelas, etc. La historia que voy a contar ocurre en Rocihna, la que hasta este pasado mes de agosto era la favela más grande de Río y que ahora ha pasado al tercer lugar.

Panorámica de la Favela da Rocinha. Foto: Eric Schockmel (Eschock).

Panorámica de la favela da Rocinha. Foto: Eric Schockmel (Eschock).

Situada en la zona sur, es uno de los diez barrios con más bajo índice de desarrollo humano, en el que el 22% de sus 60.000 habitantes vive bajo el umbral de la pobreza. Rocihna es el escenario de una aventura con final, por ahora, feliz. La aventura la inició Maria Teresa Leal,una socióloga que detectó las habilidades para coser y diseñar de muchas mujeres de la barriada y creó la cooperativa Coopa Roca, cuya ropa está hoy en algunas de las mejores tiendas del mundo.

Las mujeres de Coppa Roca en Rocinha, con Maria Teresa Leal, de blanco, en el centro de la foto. Foto: Murillo Meirelles

Las mujeres de Coopa Roca en Rocinha, con Maria Teresa Leal, de blanco, en el centro de la foto. Foto: Murillo Meirelles

Maria Teresa Leal, Teté, una mujer de clase media-alta, licenciada, acomodada, tenía inoculado el “virus” del altruismo gracias a su padre, un prestigioso doctor que, cada sábado, acudía voluntariamente a las favelas, y de su madre, educadora. Descubrió el potencial de las mujeres gracias a las visitas que realizaba periódicamente con la asistenta de la familia, que vivía allí.

Observó que muchas de las chicas que iba conociendo eran costureras cualificadas, pero no tenían los medios para aprovechar su potencial y generar ingresos. Así que a principios de los 80 montó una cooperativa para reciclar los restos de tela que tiraban las grandes fábricas y comenzó a producir edredones, almohadas, bolsos… Poco a poco, fueron adquiriendo experiencia y habilidades hasta que su trabajo se hizo más profesional.

El salto se produjo cuando Teté, atraída por el mundo de la moda, convenció a la cooperativa para diseñar y crear ropa. En 1994 llegó su presentación en público en un desfile en Río y, a partir de ahí, el interés de los medios (Vogue, Elle, etc) y el acuerdo con diseñadores como Carlos Miele, presidente de Mr Officer, una marca de gran prestigio en Brasil. Ahora Coopa Roca diseña ropa y objetos de decoración para Miele, para grandes almacenes como C&A o diseñadores como el británico Paul Smith.

La cooperativa da trabajo a más de 150 mujeres, la mayoría amas de casa que nunca había trabajado antes y que cosen desde sus hogares.  Todas las decisiones se toman colectivamente y se comparten las responsabilidades de producción, administración y publicidad. Se trata de un caso de éxito más de emprendimiento social, un caso reconocido por la mayor red de emprendedores del mundo, Ashoka, y que es objeto de estudio en Universidades. Solo espero que cuando se acerquen los Juegos de Río, los medios de comunicación nos inviten a conocer a gente como María Tereal Leal, Teté.

Ingrid Lemus reinventa La Limonada

17 septiembre 2009 - 0:11 - Autor:

A veces, la solución a los grandes problemas está en las ideas sencillas. No siempre hay que inventar la fórmula de la Coca-Cola, ni contratar a una multinacional de la consultoría para que diseñe un plan estratégico. En el caso del barrio de La Limonada, en Guatemala, el problema es la contaminación, la ingente cantidad de deshechos, especialmente plástico, que acumulan los vecinos. Pues unos jóvenes universitarios han aplicado el sentido común, la visión empresarial y el esfuerzo personal para ayudar a los habitantes a limpiar sus espacios públicos y, de paso, obtener unos ingresos para la comunidad.

Ingrid Lemus trabaja para Students in Free Enterprise (SIFE), una ONG presente en 47 países que promueve el desarrollo de proyectos empresariales que mejoren la calidad de vida de los individuos de la comunidad. En concreto, Ingrid desarrolla su labor desde la oficina de SIFE en la Universidad del Valle de Guatemala. A través de una fundación que ofrece educación a los niños de la barriada, Ingrid y su equipo entraron en contacto con la realidad de La Limonada y del río que le atraviesa, uno de los más contaminados del país.

¿Qué han hecho?

  • Programas de educación para el reciclaje en colegios, restaurantes y bloques de viviendas.
  • Creación de almacenes en los que reunir todos los deshechos reutilizables, especialmente plástico.
  • Puesta en marcha de un programa de formación para que grupos de mujeres aprendan a fabricar bolsas elaboradas con el desecho industrial de las envolturas de frituras, para luego venderlas, sobre todo en EE.UU.


Suena bien, ¿no? Suena fácil y sencillo. Lo difícil en muchos de estos casos es que el proyecto tenga éxito, que la comunidad se implique, que los delincuentes del barrio, las “maras” te permitan trabajar.

Entrar a una comunidad que es conocida por ser cuna de delincuentes no es fácil. Además, es un reto encontrar a personas que quieran entrar… No podemos llegar solos, y si es en el sector de Mandarina alguno de la comunidad nos tiene que acompañar. Ha resultado un poco difícil hacer que las personas adultas se involucren en el reciclaje; es más fácil educar a los niños que a los que ya tienen sus costumbres y hábitos. Además, tuvimos que convencerlos de que lo que estamos haciendo los beneficia directamente a ellos.

Es lo que contaba Ingrid en uno de los blogs de change.org (uno de las comunidades de referencia en EE.UU. en relación al emprendimiento social y a las ONG). El proyecto también forma parte de la comunidad Ashoka, una de las más importantes redes que promueven en el mundo las empresas sociales y el desarrollo de ideas y proyectos innovadores para mejorar la vida de las comunidades.

Enlazando con el argumento inicial del post, proyectos como Reinventando La Limonada nos demuestran, como ya conté en un reciente post sobre la Fundación BillGates, que muchas veces es más importante conocer el entorno en el que te mueves, saber trabajar un proyecto desde la base, escuchar de primera mano las necesidades de los que viven el problema.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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