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El 0,7 agoniza, ¿larga vida al 0,4?

10 noviembre 2011 - 22:57 - Autor:

Foto: AECID.

¿Es realista pensar que en España alcanzaremos en un futuro próximo el 0,7% de la Renta Nacional Bruta para Ayuda al Desarrollo (AOD)?

La historia de esta mítica reinvindicación se remonta en España al año 1981, ¡¡¡1981!!! Han pasado 30 años, 30 años en los que el movimiento ha vivido  victorias que invitaron a la esperanza, al optimismo, pero que, finalmente, ante la crisis económica, se han revelado insuficientes.

Las organizaciones sociales promotoras del 0,7 llegaron a reunir 500.000 firmas en 1994 y las entregaron en el Congreso de los Diputados. Después, ante la falta de compromisos políticos firmes, llegaron todo tipo de acciones de protesta: manifestaciones, acampadas, huelgas de hambre…

Todavía recuerdo que en mi bautismo en radio, en Radio Voz, en 1998, conectamos en directo con Sergi, un activista que se colgó durante 15 días en el campanario de la catedral de Lleida.

Y, por fin, llegaron los compromisos, Zapatero prometió en 2007 llegar al 0,7%. Pero se topó con la realidad, una realidad que Intermón ha venido estudiando y explicando en los últimos años a través de sus informes “La realidad de la ayuda”.

Nunca hemos llegado. El máximo ha sido el 0,5%

En 2011 estamos en el 0,4% de la Renta Nacional Bruta y esto, claro, tiene un impacto en los países destinatarios. ¿Acabaremos dando por bueno ese porcentaje? Recordemos que en 2003 estaba en el 0,23%.

Entonces, ¿qué podemos esperar ahora? Las ONG ya hicieron su lista de peticiones, pero ¿dónde han puesto el límite los partidos políticos que concurren a las elecciones del 20N?

Para empezar con una poco de perspectiva, si te sobra el tiempo y la moral, puedes bucear en el Informe de la Subcomisión para el estudio de las perspectivas de la cooperación internacional para el desarrollo española.

Y ahora, puedes buscar los programas electorales de los partidos. Ayer, en la presentación del Estudio sobre el Estado de Opinión de la Cooperación Española, todos los partidos coincideron en la importancia de, a largo plazo, aspirar al 0,7, pero ni PP , página 207 de su programa,  ni PSOE, página 139,  recogen compromisos concretos.

Seguramente las ONG sigan presionando para conseguir el 0,7, es su misión, están entrenadas para ello. Y, entretanto, ¿qué? ¿qué hace la sociedad civil? ¿Conformarse? ¿Seguir como meros espectadores?

“Si nadie nos tiene que mandar, a qué esperamos” es una frase que bien podría estar en el ideario de los nuevos movimientos cívicos. Como dice Xavi Creus, del proyecto  “No somos hormigas”, “Frente al debate sobre lo público y lo privado, lo que hacen los ciudadanos es compartir lo que tienen”.

En este nuevo escenario surgen iniciativas lideradas por personas o grupos de personas que se unen y que acaban resultando tan sencillas como eficaces.

Si los poderes públicos o privados no son capaces de organizar una respuesta ante tanta desigualdad e injusticia, los ciudadanos serán capaces de organizarse e impulsar iniciativas solidarias.

Un ejemplo es el Teaming, la idea de Jil Van Eyle por la que cada empleado dona un euro de su sueldo a final de mes a una causa compartida.

Más de 1.000 empresas practican teaming y generan más de 200.000 euros al mes.

Ahora, un iniciativa en Estados Unidas propone ceder un día de nuestro salario a una causa. One day wages nos invita a donar un 0,4% del sueldo (un día de trabajo) a proyectos para reducir la pobreza, preferentemente proyectos de base, que trabajen directamente con las comunidades beneficiarias.

Se trata de una iniciativa puesta en marcha por un matrimonio de clase media de Seattle que un día decidió dejar de quejarse, de ponerse excusas y comenzaron por, ellos mismos, donar un año de su salario. Ellos, como Jil, han iniciado un movimiento al que se han sumado ya miles de personas. Como ellos mismos dicen “No queremos reinventar la rueda, solo queremos recordarte que tú puedes marcar la diferencia”.

Qué pueden hacer las enfermeras para promover el desarrollo

24 octubre 2011 - 7:57 - Autor:

Enfermeras españolas en la República Dominicana.

Enfermeras españolas en la República Dominicana. Foto: FUDEN

Hoy es Día Mundial de la Información sobre Desarrollo. Se instauró en 1972 para recordar que tal día como hoy, en 1945, empezaba a regir la Carta de las Naciones Unidas. Hoy, el blog recoge una colaboración especial para hablar de cooperación enfermera.

Desde hace tres años vengo siguiendo el trabajo de la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería. Al principio me llamó la atención simplemente el hecho de que exsitiera una organización que se dedicara a la cooperación en el ámbito de la enfermería, sobre todo en un sector tan acostumbrado a que los médicos sean los protagonistas.

Con el paso del tiempo he descubierto un trabajo constante, serio y bien comunicado. Por eso, le he pedido a Juan Andrés Siles, periodista, bloguero y responsable de comunicación de FUDEN, que nos escriba sobre el papel de la enfermería y de las enfermeras en el desarrollo de los países más pobres. Juan Andrés defiende la función vital del colectivo, entre otras cosas, por el impacto de su acción y su bajo coste, justo en un momento en el que se debate la eficacia de la ayuda humanitaria. Escribe Juan Andrés Siles.

700 enfermeras españolas han aprendido a cooperar al tiempo que han aumentado su conciencia sobre los problemas de salud en el mundo con los proyectos que ha realizado en el último año la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN).

La necesidad de transformar la realidad para mejorar la salud de las poblaciones empobrecidas es la razón de ser de los proyectos de cooperación enfermera. Es un propósito de futuro que se convierte en presente a través de la sensibilización de nuestro entorno cercano, mostrando a la sociedad española cómo es la vida en los países donde está presente la Fundación.

Gemma Menéndez ha comprobado en primera persona la realidad de países como Nicaragua, donde ha pasado un mes conociendo el terreno.

A nivel personal y humano te das cuenta de otra realidad, que a veces se nos olvida estando aquí, en España. Nos hemos sensibilizado como personas y como profesionales de salud. Ahora tenemos la responsabilidad de llevar nuestras vivencias a nuestras comunidades, a nuestros compañeros. Creo que es importante que la gente conozca la realidad del sur, cómo se trabaja y cómo se vive.

En la propia Nicaragua, en El Salvador y en Níger, se está poniendo en marcha un aula virtual para compartir el conocimiento de la enfermería española con las profesionales de América y África. De hecho, este proyecto replica la experiencia de la Fundación en España, donde más de 70.000 enfermeras ya se forman con este tipo de herramientas.

El aprendizaje adquiere una mayor relevancia si tenemos en cuenta la actual coyuntura económica así como el debate actual sobre la eficacia de la ayuda con el foro de Busán como horizonte inmediato. En este sentido, la enfermería aparece como una figura eficiente, puesto que su principal arma de acción, la promoción de la salud, no requiere grandes inversiones en recursos e infraestructuras, sino una formación adecuada y cualificada que las dote de los conocimientos necesarios para promover cambios en el ámbito de los cuidados y mejorar la salud de la población.

De ahí la importancia de potenciar el trabajo de las enfermeras en América y África, como afirma Juan José Fernández, cooperante de la organización que en estos momentos trabaja en un proyecto para mejorar la gestión de los hospitales públicos en Guinea Ecuatorial.

Hay que tener en cuenta que el 80 por ciento de la problemática de salud de las personas en los países que están saliendo del subdesarrollo son resueltos por la enfermería. Así de claro. Tienes que hacer hincapié en estos profesionales para lograr que el sistema funcione y preste sus servicios lo más correctamente posible.

A lo largo de los últimos años las enfermeras han asumido de forma progresiva nuevos roles y funciones en las acciones solidarias, un hecho que las convierte en un agente de desarrollo esencial para lograr los Objetivos del Milenio. La cooperación enfermera es básica para reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años, mejorar la salud materna y disminuir la incidencia de enfermedades como el VIH/Sida, la malaria y la tuberculosis.

Así lo explica Victoria Núñez, cooperante con experiencia en Níger y Haití.

Estamos facultadas para desarrollar los Objetivos del Milenio, tanto a nivel profesional como personal, tanto a nivel asistencial como docente. Tenemos toda la formación que necesitamos y tenemos coraje y ganas de lograrlo..

Lograr que la población tenga acceso a unos servicios sanitarios de calidad, que respondan a sus necesidades, es el objetivo final de la cooperación enfermera, donde la comunicación es el cauce para aumentar la conciencia de los ciudadanos sobre los problemas mundiales de salud y así lograr cambiar nuestro modelo de relación política, económica y social con las poblaciones de los países más vulnerables.

Quiero irme de cooperante este verano

28 junio 2010 - 0:26 - Autor:

Un voluntario de SETEM en Nicaragua. Foto: SETEM

Quiero irme de cooperante este verano“. Es una frase que he escuchado más de una vez a amigos o conocidos. Está cargada de buenas intenciones, pero cuando avanza la conversación es fácil descubrir que la persona en cuestión tiene algunas ideas equivocadas. Un poco más adelante os facilitaré algunas direcciones y ONG por si no habéis decidido vuestras vacaciones ya, pero antes quiero aclarar varias preguntas habituales sobre este tema:

  • Más que a ayudar, se va, sobre todo, a conocer, a compartir el proyecto. Y suele ser habitual recibir una breve formación.
  • El viaje lo tiene que pagar el viajero/voluntario, ninguna ONG que conozca te paga el avión.

Canalsolidario.org ha hecho un video sencillo y directo en el que explican las diferencias entre Campos de Solidaridad, Brigadas de Solidaridad, Turismo Responsable… Recomendable.

LLego un poco tarde. La mayoría de organizaciones convocan sus “viajes de verano” en febrero-marzo, para que tengan tiempo a impartir la formación-sensibilización. Es el caso de SETEM, de Solidaridad Internacional, o de Asamblea de Cooperación por la Paz, algunas de las alternativas más serias, apuntadlas para el año que viene.

En cualquier caso, todavía tienes oportunidades. Por ejemplo, con la Fundación Casa de Agua de Coco, con cuyo presidente José Luis Guirao hablé hace unos meses. Podéis ir a Madagascar a conocer el buen trabajo que realiza esta ONG, tenéis información en su web y también algunos comentarios en su muro de Facebook. Tampoco tiene mala pinta el Hotel que esta misma ONG tiene en el sur de Madagascar.

Si colaboras con la Fundación Vicente Ferrer seguramente ya sabes que puedes ir a visitar sus proyectos en Anantapur. Hace unas semanas Sasi Kumar, traductor, nos contaba que cada año reciben a 2.000 personas. Por cierto, se acaba de cumplir u año de la muerte de Vicente, podéis ver el especial que ha preparado en su web la Fundación.

También estás a tiempo de apuntarte (hasta el 30 de junio) a los Microproyectos de verano 2010 de la Asociación para la Integración y Progreso de las Culturas AIPC Pandora, así como a los viajes de la ONG especializada en turismo solidario Cooperatour. No conozco cómo trabajan ni AIPC ni Cooperatour, sobre los segundos podéis leer más en un foro de losviajeros.com.

En cualquier caso, recomendaciones básicas: infórmate bien sobre la ONG (pregunta, por ejemplo, en la Coordinadora de ONG de Desarrollo), el proyecto y tu función/labor. Y buen viaje.

Fajardo, pasión por la justicia social y la polémica

15 marzo 2010 - 23:15 - Autor:

Una entrevista a José Carlos García Fajardo no es una entrevista, es una conferencia de prensa con derecho a réplica. A sus 73 años, el “profesor” Fajardo conserva intacta su oratoria y su capacidad para persuadir. En cualquier caso, tampoco hace falta pincharle mucho para que el resultado de una charla de casi dos horas arroje todo tipo de titulares, nombres e ideas, desde su época de asesor de “telegenia” de la plana mayor del PP (Rato, Cascos, Aznar, Aguirre..), hasta, lo más importante, su labor como fundador y, ahora, presidente de honor, de Solidarios para el Desarrollo, la ONG que nació en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense.

El profesor Fajardo, la semana pasada, con la Facultad de Periodismo detrás.

El profesor Fajardo, la semana pasada, con la Facultad de Periodismo detrás.

Parece increíble, pero en “tan solo” 73 años, le ha dado tiempo a estudiar cuatro carreras, aprender ocho idiomas, dirigir la Comunicación en la CEOE, asesorar en materia de imagen a gobiernos y multinacionales de España y Latinoamérica, escribir miles de artículos y un buen número de libros, visitar decenas de países, entre ellos 20 del África Subsahariana durante su año sabático, dar clase a más de 25.000 alumnos de periodismo, presidir y dirigir durante más de 25 años Solidarios. Y, todo eso, con 6 hijos y 11 nietos.

Está claro que Fajardo tiene historia para más de un post, pero voy a intentar extractar lo mejor de su vida y de su proyecto social. Para empezar,¿a qué se dedica ahora? Le fui a ver a su despacho en la Ciudad Universitaria, detrás de la Facultad de CC. de la Información y me lo encontré preparando cartas y mails a conocidos, amigos y simpatizantes de la organización para pedirles ayuda, para invitarles a hacerse socio: Solidarios, como otras muchas ONG, no pasa por sus mejores momentos. Y Fajardo está echando una mano para sostenerla, aunque pasa la mayor parte del tiempo coordinando el Centro de Colaboraciones Solidarias, una especie de “agencia social” que distribuye artículos, gratuitamente, para cientos de medios de comunicación en todo el mundo.

No practico la religión, no soy miembro de ningún partido político, he asumido la causa de los marginados, de los tuercebotas como yo.

¿Cómo nace Solidarios?

Al salir de una de mis clases, un grupo de alumnos me esperaron en el despacho 314, para hablar de “eso”, y yo dije “¿Qué es eso?”, “Cuando usted se va por los cerros de Úbeda”, me contestaron. Les cité de 2 a 3:30 en el aula 315, yo creí que se habían olvidado, pero entré allí estaban unos cuantos. Siempre digo que soy el causante de muchas almorranas, porque como no había sitio, tenían que sentarse en los radiadores.

Estamos hablando de finales de los ochenta y principios de los 90. La Facultad y la clases de Historia del Pensamiento de Fajardo fueron el caldo de cultivo de una generación de periodistas inquietos, a los que Fajardo sabía provocar: podrá caerte mejor o peor, creerle más o menos, podrás conectar o no con su mensaje, pero indiferente no dejaba a nadie.En La regla de William, desde hace un año, intentamos averiguar cuál es el motor de los comportamientos altruistas, en el caso de el profesor Fajardo, la inspiración fue su madre, una mujer de clase media-alta, tampoco rica, que llevaba la casa y se volcaba con los desamparados.

Todo lo mamé de mi madre. Después de la guerra, en el hambre, recuerdo que iba todas las semanas al hospital para ver a gente a la que no visitaba nadie. Recuerdo que, en mi casa, los miércoles, teníamos en la escalera sentados a los pobres y se les servía una taza de caldo y un trozo de pan. Yo veía a mi madre que aprendió a hablar con la manos para ayudar a una muda a la que golpeaba el marido. Nos educó para amar.

Así que inspirado por su madre, motivado por la justicia social y empujado por un grupo de de estudiantes con ganas de cambiar el mundo, Fajardo creó Solidarios para el Desarrollo

A los pocos días de empezar los seminarios suena el teléfono. “Soy Javier, Me llevan a la cárcel, voy a estar largo tiempo. No me falle profesor”. Javier era un alumno de 2º, le había tenido al año anterior y le había dado muy buenas notas. Yo nunca había entrado en una prisión. Al cabo de 20 días estaba en la cárcel de Segovia, visitándole todos los miércoles. Empezaron a acompañarme profesores, otros alumnos… El director de la cárcel me comentó que estaba matando pulgas a cañonazos, porque allí había alumnos de la UNED y no recibían a un profesor en mucho tiempo. Así que le propuse crear un aula de cultura.

Solidarios trabaja en ocho prisiones actualmente. Sus voluntarios fueron los primeros de carácter laico que entraron en estas instituciones penitenciarias, hasta entonces reservadas a las órdenes religiosas.

Fajardo, en Cuba, donde Solidarios enviaba libros y medicamentos

Fajardo, en Cuba, donde Solidarios enviaba libros y medicamentos

Una de las máximas que ha seguido la ONG es ir allá donde la llaman, responder a una demanda. “Como la sangre acude a la llamada de la herida para limpiar, aliviar y ayudar a que cicatrice.”

Los misioneros son enviados, pero nosotros somos llamados, y eso siempre lo tuve claro.

Las cárceles es el proyecto que más emociona a Fajardo.

Tengo mano con los ladrones, con los chorizos, con las putas. El servicio que más me gusta es el de las cárceles, les revoluciono, les provoco, digo que el primer derecho del preso es a fugarse. Les digo que aquello es como un colegio mayor, no tienen que preocuparse de la cocina y, cuando se duermen, tienen a un montón de agentes y guardias civiles para que no entren los ladrones a robar.

Es un provocador, le gusta polemizar y le preocupa cómo se están burocratizando las organizaciones sociales.

Antes, adaptábamos nuestra disponibilidad al servicio social y se hacían las cosas. Ahora se ha considerado que esto es un nicho de empleo. Ahora los trabajadores de las organizaciones sociales tienen el horario estricto de trabajo. Hay tantas exigencias en sus derechos que algunos no están dominados por la pasión de la justicia. Hay algunas ONG sin voluntarios. Hay personas que dirigen ONG que no han visitado una cárcel, que no han estado bañando a un enfermo o acompañando a un terminal. Y eso es lo que transforma tu vida.

Solidarios siempre ha sido un referente como organización de voluntariado: dos horas a la semana es el compromiso. Entre los servicios a elegir: personas mayores, sin hogar, cárceles, hospitales, inmigrantes, prostitutas… Y, lo más importante, el respeto de una serie de valores y principios

Hay gente que cree que el voluntario le hace un favor a la ONG, mientras no erradiquemos eso, estamos perdidos. El favor se lo hacen los pobres, los marginados, los ancianos, para que vayan a caminar con ellos; nosotros, los voluntarios sociales, no vamos a cambiar nada. Ante el sufrimiento y ante el dolor, hay que descalzarse, mentalmente. No podemos ir a una cárcel, a estar con inmigrantes sin acoger, sin guardar silencio, ¿quiénes somos para decirle a un alcohólico que deje de beber?

Como buen periodista y hombre de Comunicación, José Carlos García Fajardo piensa en titulares y en su trabajo al frente de la ONG ha acuñado algunas frases que firmarían muchos de los gurús que pueblan ahora el universo bloguero y  tuitero.

“Lo hicieron porque no sabían que era imposible.”
“A un joven si le pides poco, no da nada. Si le pides mucho, lo da todo.”
“A qué esperamos, si nadie nos tiene que mandar.”
“El que no tenga nada que hacer, que no lo venga a hacer aquí.” (en referencia a los voluntarios “ocasionales”)

Al trabajo en cárceles le siguieron las personas sin hogar.

Empezamos María José (una persona clave en Solidarios) y yo comprando medio litro de leche todos los días, un infiernillo por 170 pesetas en SEPU. En el suelo de despacho, sobre un cartón, calentábamos la leche y salíamos por Argüelles.

Y el acompañamiento a enfermos, personas con discapacidad…

Mi mujer me dijo un día que una prima tenía un hijo en el Hospital de Puerta de Hierro, que fuera a verle, que estaba malo, y al salir, hace 24 años, le dije que tenía SIDA y empezamos a visitarle a él y a otros. Así empezó nuestro servicio a los terminales de SIDA. Por una señora ciego, nos enteramos de que en el Gregorio Marañón, y en otros hospitales, había personas a las que no visitaba nadie. Otro día, llegó una persona que me pidió que fuera a una residencia de personas con grave discapacidad. Comprendí que la gente que trabajaba allí quedaba agotada. Me ofrecí, junto con otros amigos, los sábados y domingos a bañar, a afeitar, a acompañar a dar un paseo a las personas con discapacidad, de 7 a 10 de la mañana. Un día, en la Facultad de Ciencias de la Información, que está hecha con el culo, me encontré a una chica sentada en una silla de ruedas. Le pregunté, “¿qué haces?, “esperando a que alguien me suba”. Ese mismo día colgué carteles en la Facultad para encontrar voluntarios. Así empezó el PAED (Programa de Ayuda a Estudiantes Discapacitados).

Luego llegaron los viajes de voluntarios a países de Sudamérica, 200 chicos viajaban cada año pagándose cada uno el viaje y siendo acogidos por instituciones que los necesitaban, hasta que alguien llamó por teléfono y preguntó por “Viajes Fajardo”. En ese momento comprendió que tenían que acabar con ese modelo; pero sí que pusieron en marcha dos proyectos emblemáticos: el Libro Solidario y el Puente Solidario. A través del primero, han procesado tres millones de libros, de los que ya se han enviado un millón, en bibliotecas de 6.000 volúmenes cada uno, a Universidades y Escuelas de Magisterio de Sudamérica, la zona Atlántica de África, centros de español en Irán, en Irak… Por su parte, el Puente Solidario (iniciativa que ya no tiene activa la organización) clasificó y envió 60 toneladas de medicamentos. Este último proyecto se complementó con la puesta en marcha, durante el año sabático de Fajardo por el África Subsahariana, de centros de medicina preventiva en diversas Universidades de países como Senegal, Malí, Tanzania…

En Camerún, donde Solidarios desarrolló un proyecto de piscifactoría

En Camerún, donde Solidarios desarrolló un proyecto de piscifactoría

Hace tres años que José Carlos García Fajardo pasó a un segundo plano: se jubiló, cedió el testigo de la presidencia de Solidarios y, cómo el mismo afirma, “dejó que el organismo reclamase sus derechos”. Si en África, a los 59 años, las pasó canutas y estuvo muy enfermo por problemas intestinales, desde hace un lustro es el corazón el que le mantiene a raya: 14 pastillas al día. Aunque afirma que no tiene la misma fuerza ni vitalidad, yo le encontré pletórico, volcado en su CSS, obsesionado con la justicia social, recordando a Hélder Cámara, al que conoció personalmente, “Cuando doy de comer a un pobre, me llaman santo; cuando pregunto por qué es pobre, me llaman comunista”.

Tengo que ser mucho más provocador, pero no puede haber protesta sin propuesta alternativa. Por eso, el fin de mi vida es el CSS, difundiendo artículos sobre DDHH, medio ambiente, justicia y solidaridad.

Seguramente José Carlos García Fajardo empezó todo esto por que no sabía que era imposible.

Testimonio directo sobre el tifón en Filipinas

9 octubre 2009 - 14:56 - Autor:

Las personas nos hemos insensibilizado ante las catástrofes que ocurren a miles de kilometros de nosotros. Me temo que la reiteración de imágenes espeluznantes que hemos ido recibiendo a lo largo de los últimos años nos ha obligado a crear una barrera de protección psicológica, no nos afectan mucho. Y, si están lejos, menos. Hace tiempo, cuando hice el reportaje con Toni, de  Solidarios, me decía que la proximidad  es fundamental, que nos movilizamos si el desastre nos “toca”, pero que ante las grandes tragedias (hambrunas en África, tifones en Asia, etc) mantenemos la distancia.

Unos niños reciben ayuda en Filipinas

Pero eso no significa que esas situaciones dejen de existir, están ahí, están ocurriendo, lejos, sí, pero afectando a personas como tú y como yo. Ante las inundaciones de Filipinas pensé en entrevistar a algún cooperante que estuviera en la zona, pero creo que es mejor conocer un testimonio de forma directa, sin intermediación. Contacté con Lourdes (gracias), de Save the Children, y la respuesta ha sido inmediata, la colaboración absoluta. Esta es la historia que cuenta Gia Chu, Directora de Comunicación de Save the Children en Filipinas.

Hoy he estado ayudando a mis compañeros de Save the Children a distribuir artículos de primera necesidad entre las familias afectadas por el tifón Ketsana en Muntinlupa. Cada vez que veo a los niños y  niñas venir con sus padres a recibir los suministros no puedo evitar preguntarme cómo se están sintiendo estos niños y cómo están sobrellevando esta situación tan difícil.

Cuando voy a los centros de evacuación los niños se me acercan deseosos de contarme sus historias. Hoy uno me ha contado cómo rescató a sus hermanos y hermanas pequeños durante la tormenta y cómo cuidó de ellos porque sus padres no estaban en casa cuando llegó el tifón. Otro me ha contado que no tuvo nada de miedo porque su padre estaba a su lado. Dos niñas de un centro de evacuación en Cainta me contaban que echan de menos sus casas y todas las cosas que perdieron en la tormenta. Todos ellos comparten una preocupación común por sus padres ya que les ven luchando por sacar adelante a la familia.

Los niños tienen una gran capacidad de recuperación, a veces incluso mayor que la de los adultos. A pesar de todo lo que les ha ocurrido, todavía son capaces de reírse, cantar, bailar y jugar. Muchos de ellos están impacientes por volver a la escuela para aprender cosas nuevas. Algunos cuidan de sus hermanos pequeños para ayudar a sus padres. Otros ayudan a limpiar su casa dañada por la tormenta y recogen trozos de metal para vender y poder comprar comida para su familia con el poco dinero que ganan.

Necesitamos parecernos más a estos niños. Hay tanto que hacer. Tenemos que continuar trabajando para dar a los niños lo que merecen – un mundo que luche por la supervivencia infantil, un mondo que les proteja, un mundo que priorice su bienestar y desarrollo, y un mundo que les escuche.

Save the Children está proporcionando ayuda de emergencia a los miles de niños y niñas afectados por los desastres naturales en la región de Asia Pacífico. En Filipinas la tormenta tropical Ketsana y el tifón Parmala causaron inundaciones y obligaron a más de 420.000 personas a refugiarse en centros de evacuación. Más de 400 escuelas han sufrido daños a causa de la tormenta, mientras que un total de 226 escuelas se están utilizando como centros de evacuación y refugios, y hay más de 40 familias que están viviendo en las clases. Hasta el momento la organización ha proporcionado ayuda de emergencia – en forma de comida, agua potable, suministros higiénicos y para el hogar, materiales para poder refugiarse y espacios seguros para los niños y niñas – a más 14.800 personas en Filipinas, más de la mitad niños y niñas. Otras ONG como Acción contra el Hambre, Médicos del Mundo o Bomberos Unidos sin Fronteras también están movilizando todos sus recursos para ayudar en la zona.

Cómo ser cooperante y no quemarse en el intento

7 mayo 2009 - 1:01 - Autor:

Si alguna vez has pensado en enrolarte en alguna organización de voluntariado para ayudar en los países pobres (también llamados países del Tercer Mundo), te invito a conocer la experiencia de Miguel Ángel Ramón Tous, un médico que ha dedicado los últimos 15 años de su vida a proyectos de cooperación, junto con Médicos del Mundo, en Ruanda, Kosovo, Mali, Irak, Mozambique… Miguel habla clara y directo sobre, entre otras cosas,  la eficacia de la cooperación, “el circo humanitario”, el Síndrome de “burn-out” y, por supuesto, sobre sus emociones y sensaciones.

Mi primera misión como voluntario fue en el 94 en Burundi, una crisis simétrica a la de Ruanda. Durante casi dos años estuve trabajando en la región de los Grandes Lagos. Tenía 30 años recién cumplidos y afronté situaciones médicas y humanas de una gran intensidad que me han servido mucho porque todo lo que me he encontrado después ha sido menos espantoso.

Miguel en el hospital de campaña de Médicos del Mundo en Calang (Aceh, Sumatra) en 2005

Miguel en el hospital de campaña de Médicos del Mundo en Calang (Aceh, Sumatra) en 2005

Quizás este bautizo tan intenso o, como él mismo dice, la capacidad para poner una cierta distancia con las realidades que ha tenido que afrontar, han salvado a Miguel de “quemarse”.

Lo psicólogos que trabajan en esto descubren un síndrome de “burn-out en el cooperante”, en el que hace emergencias, que está muy definido. Hay unos procedimientos de defensa que consisten en tratar de distanciarse del foco emotivo ya que vives situaciones de guerra, posguerra, te encuentras con huérfanos, viudas o con una tragedia como el SIDA. Me he visto en alguna situación muy jorobada, pero he hecho “brakes”,  he intentado crear una distancia. He conocido a gente que, por tener más fibra sensible, se ha hundido y ha tenido que abandonar un proyecto por estar al borde de desquiciarse.

De lo que no se ha librado, ni se libran la mayoría de cooperantes, es de los riesgos derivados de las enfermedades tropicales. En el caso de Miguel, dos veces ha sufrido el ataque de la Malaria, pero sin llegar a ser graves. La Malaria, la pobreza y el sufrimiento humano están en la esencia de la mayoría de países del África Subsahariana, pero también la generosidad.

Comparten hasta la última gota de agua, te dan todo lo que tienen. Me llama la atención de la sociedad africana esa generosidad auténtica y, sobre todo, la capacidad de los niños de estar siempre riendo y disfrutar de todo cuando no tienen nada. Por ejemplo, los niños ruandeses de los campos de refugiados del Zaire (Congo) se pasaban el día jugando y riendo. Hago el símil con los de la escuela donde va mi hija en Mallorca. Veía a aquellos niños muchos más divertidos, estando en una situación tan límite, viviendo en un campo de refugiados. En cambio, aquí, nuestros niños tienen de todo y siempre se quejan.

Miguel transmite la serenidad del que sabe el terreno que pisa cuando habla de emergencias humanitarias, del África Subsahariana, de la burocratización de la cooperación (luego entraremos en este capítulo) y también de la política informativa de los medios cuando se producen conflictos y crisis en países en los que nunca se posa el foco informativo.

La crisis de los Grandes Lagos queda en el “debe” de todos, las ONG, medios informativos, Gobiernos. Es una de las grandes tragedias del siglo XX. Hace unos días se conmemoraba el 15 aniversario de la muerte de Ayrton Senna (el piloto de Fórmula 1). Eso pasó durante los días, abril del 94, en que comenzaba el genocidio de Ruanda, pero todo el mundo estaba mirando hacia Brasil, hacia los funerales de Senna, mientras se gestaba una de las grandes tragedias. Esto dice muy poco de la condición humana.

Miguel ha vivido en muchos lugares (Kosovo, Irak) la abundancia informativa temporal, para pasar luego al abandono absoluto. Y también ha experimentado el “circo humanitario”, como él mismo lo define:

En la región de Aceh, Sumatra, en el Tsunami de 2004, se produjo un grado de destrucción tremendo. Allí se montó el circo humanitario durante unas semanas: ejércitos de todo el mundo, agencias internacionales, ONG y, cuando pasaron un par meses, no había nadie. Se trabajó mucho menos la fase de rehabilitación y desarrollo posterior. Aunque es cierto que en Indonesia, el Estado, el ejército, la sociedad civil, tienen una capacidad organizativa alta y creo que se ha entrado en una dinámica positiva, pero no por la ayuda exterior, sino por la propia entidad del Estado.

Aquí entramos en un debate permanente, ¿es eficaz la ayuda al desarrollo? Intermón Oxfam elabora periódicamente informes sobre la realidad de esta ayuda. Para Miguel este debate es necesario:

Sí que funciona la cooperación, pero no hay que abandonar un debate crítico. Se mejoran las capacidades técnicas, pero se ha generado una burocracia, unas superestructuras que pueden acabar devorándola, convirtiéndose en un monstruo macrocéfalo. No se debe construir un gigante con los pies de barro que no llegue a los beneficiarios.

Desde el 2005, con la adopción de su hija María, Miguel ha frenado un poco “o adaptas tu vida privada a la cooperación o al revés. Pero las dos cosas es imposible”. Afirma que su mayor satisfacción profesional le llegó en Kosovo, donde pasó cerca de cuatro años reconstruyendo el sistema sanitario y trabajando con intensidad, codo con codo, con  la minorías étnicas.  En cualquier caso, y tras haber pasado haber dedicado más de 15 años a  luchar por centenares de personas en multitud de lugares lejanos, Miguel tiene las cosas claras “no se puede comparar cualquier logro profesional con la paternidad”.  Suerte en el Sáhara.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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