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El arte de dar

6 noviembre 2009 - 0:54 - Autor:

Acaba la semana y quiero cerrarla cambiando un poco el ritmo. Tras más de seis meses de blog, me gustaría volver a los orígenes, a la filosofía que inspira La regla de William: cuál es la razón del altruismo. Acaba de publicarse un libro en EE.UU. que busca respuestas a esa pegunta “The art of giving. Where the Soul Meets a Business Plan (El arte de dar: el alma se encuentra con el plan de negocio). Los autores, Charles Bronfman y Jeffrey Solomo, (directivos de una fundación que promueve valores relacionados con la cultura judía).

Foto Flickr: Slimmer_jimmer

Foto Flickr: Slimmer_jimmer

Una de las tesis principales del libro, según leo en distintos blogs, es que dar/donar es, sobre todo, gratificante para el donante. Una de las reflexiones de los autores me llama la atención.

El placer de recibir a través de dar puede ser tan tangible y tan importante para el éxito general del sector social como la capacidad que tiene la organización de ejecutar su misión.

Es decir, es fundamental que la gente que está trabajando ayudando a los demás y, sobre todo, los que aportan los medios y los recursos para realizar ese trabajo (los donantes, mecenas, socios…), se lo crean, lo sientan, estén felices por el simple hecho de dar. El asunto va más allá (hay que llenar 288 páginas) y plantea la necesidad de que todo aquel que colabora económicamente con ONG sea muy consciente de porqué lo hace, que no sea una decisión arbitraria, ya que solo de esa forma será capaz de profundizar más en la causa que apoya.

El caso es que creo que es un buen momento para recapitular y recordar algunas de las ideas y motivaciones de los protagonistas del blog que expliquen su comportamiento desinteresado. Es un buen momento para hacer un mini-balance y saber si, como decía William D.Hamilton, el altruismo está directamente relacionado con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Según el razonamiento de los autores de “El arte de dar…”, Hamilton estaría en lo cierto, ya que no hay más relación de parentesco que la que tiene uno consigo mismo.

  • Toni, electricista, 54 años, voluntario de Solidarios, lleva 8 años acompañando por la noche a los sin techo de Madrid.

Es mi forma de cambiar el mundo. Además, es el sitio donde cargas las pilas. El voluntariado le aporta más al voluntario. Un porcentaje de las personas que hacen voluntariado viene por temas de carencias personales, emocionales, problemas familiares, etc

  • Matt Flannery, creador de Kiva, el revolucionario sistema de microcréditos on line.

Crecí en una familia cristiana … mi madre fue  voluntaria para World Vision, mi hermana trabajó para World Vision.  Me di cuenta  de que tenía espíritu emprendedor y que era para lo que estaba preparado. Inicié varias empresas y fracasé. Todo cambió cuando fui a África, con Jessica (su esposa y confundadora de Kiva). Me encantó hablar con la gente de Kenia sobre sus planes y sueños.Se trataba de un ambiente diferente del que había percibido cuando apadrinaba niños, tenía una idea de África como un lugar desolado. Me pareció divertida y vibrante. Quería transmitir ese sentimiento de esperanza

  • Maite Mompó, 42 años, activista de Greenpeace. Desde hace casi 12 años vive entre el arpón y la ballena. Su motivación:

Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.

  • Cristóbal Colón, creador de La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona formada, casi en exclusiva, por personas con enfermedad mental . Su éxito social y empresarial es objeto de estudio en  IESE, ESADE o Harvard.

Estoy totalmente en desacuerdo (con La Regla de William D.Hamilton). Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Es como tener un hijo. Lo cuidas, lo quieres, lo proteges, es lo mismo, no puedes dejar de hacerlo y eres feliz haciéndolo. Así de simple.


Cristóbal Colón y los yogures que dan sentido a la vida

2 junio 2009 - 0:28 - Autor:

La tradición familiar le empujaba al negocio de la sastrería, pero las inquietudes personales e intelectuales le llevaron a trabajar en un manicomio en Zaragoza, donde descubrió que el trabajo es el arma fundamental para rehabilitar a los enfermos mentales. Con esa idea creó La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona cuyo éxito social y empresarial es objeto de estudio en Escuelas de Negocios como el IESE y ESADE o Universidades como Harvard. Desde hace 16 años, una empresa formada, mayoritariamente, por personas con discapacidad fabrica unos yogures excelentes (contrastado) que ocupan el tercer lugar en el mercado catalán, donde compite de igual a igual con Danone y Nestlé.

P. ¿Qué le aportó ese tiempo en el psiquiátrico? Después de varios años, afirma que tenía que salir de allí por salud mental. ¿Un psiquiátrico anula no solo a los enfermos sino también a los médicos, celadores, etc, que trabajan en él?

R. En aquella época las instituciones como los hospitales psiquiátricos o las cárceles estaban basadas en una estructura en la que las personas que están dentro no pueden salir y toda su vida la desarrollan dentro. Yo partía de la base de que eso no solo tenía un efecto negativo para los asistidos, sino para los asistentes. No eran hospitales con programas de terapia y recuperación. Eran hospitales donde la gente estaba recluida, sin más. Entendía que no era lo que yo necesitaba, ni lo que necesitaban los enfermos.

P. En 1982 inicia La Fageda, un proyecto para devolver la conciencia a los enfermos mentales a través del trabajo. Y de un trabajo con sentido empresarial, pero empezaron en una época de crisis importante en España. ¿Cómo fueron los primeros años?

R. Fueron unos años muy duros, la tasa de paro era altísima. La situación no era favorecedora, pero tampoco lo era quedarse en el hospital. Arriesgarse merecía la pena. Salimos del hospital con una sola idea: tenemos claro que el trabajo es una herramienta terapéutica muy potente para este tipo de personas, pero para que sea terapéutica tiene que ser un trabajo real. Lo que habíamos hecho era laborterapia, talleres para hacer manualidades, pero no tenían la categoría de trabajo, no era útil para nadie, no había intercambio económico, con lo cual no era un trabajo, era una forma de pasar el rato haciendo cosas con las manos. Para eso decidimos que había que montar una empresa.

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

P. En qué momento La Fageda da el salto y deja de ser uno de tantos centros ocupacionales para convertirse en una empresa de éxito.

R. La idea de tener una empresa real era esencial, lo que no sabíamos era como concretarla, pero, por lo menos, teníamos un horizonte.  Desde el 82 hemos hecho de todo, pero siempre teniendo claro qué es lo que no queríamos hacer. Empezamos, no obstante, trabajando para otros, pero conscientes de que teníamos que buscar un proyecto propio. Finalmente compramos una finca, empezamos a fabricar leche, en el 92  las cuotas lácteas de la UE supusieron un elemento amenazador y nosotros nos planteamos cómo salvar la situación. En ese momento surgió la idea de fabricar yogures. Esa fábrica ha funcionado, llevamos 16 años en ello.

P. ¿Da beneficios La Fageda?

Sí, y, en plena crisis, no estamos perdiendo ventas, estamos ganando. A nuestros clientes o bien no les afecta la crisis o, si les afecta, consideran que están dispuestos a seguir pagando nuestro plus de precio, porque somos más caros que la competencia.

P. Y todo, sin salir de Cataluña, porque han decidido no distribuir más allá ¿Cambiarán este modelo?

Lo mantenemos. Hemos construido una marca en clave territorial y creemos que todavía hay recorrido en Cataluña, no tiene sentido que nos aventuremos. Nuestro producto es frágil, hay que transportarlo en frío, tiene una fecha de caducidad corta… Hoy por hoy la territorialidad forma parte del proyecto de marca.

P. ¿Es importante que los trabajadores con discapacidad que integran La Fageda sientan que están involucrados en una empresa que funciona? ¿Les motiva la buena marcha del proyecto?

R. Desde el punto de vista empresarial somos una empresa de éxito. Cuando uno trabaja en una empresa de éxito, en la parte que le toca es una persona de éxito. Nosotros estamos orgullosos de formar parte de este proyecto. Si te colocas en la piel de una persona que ha pasado de estar toda su vida en un manicomio, que tenía un sentimiento de persona inútil, parasitaria, a formar parte de un proyecto en el que presumimos de ser los mejores fabricantes del mundo de yogures, hay un efecto terapéutico muy claro.

Imagen de marca de los yogures La Fageda

Imagen de marca de los yogures La Fageda

P. Los trabajadores de La Fageda, ¿tienen condiciones laborales a precios de mercado?

Nosotros damos cobertura al 100% de las personas de la comarca de La Garrotxa, no hacemos selección de personal, damos cobertura a todas las personas con discapacidad psíquica o enfermedad mental. De los 140 trabajadores con discapacidad, 40 están en el centro ocupacional. El resto, el que menos cobra, cobra el salario mínimo interprofesional y luego hay cinco categorías por encima. Hay una política de mejora escrita, objetiva y pública, como en cualquier empresa. Queremos que todos tengan un recorrido profesional. Nosotros decimos que trabajamos con personas con capacidades diferentes. Todos servimos para algo, pero sabemos que no todos servimos para lo mismo.

P. ¿Qué le queda por hacer?

R. Voy a cumplir 60 años, estoy moderadamente satisfecho en cuanto a mi vida profesional. Quiero que este proyecto continúe porque las necesidades de estas personas van a seguir. Yo me jubilaré y pasaré a otros intereses.

P. Usted ha comentado que la temprana muerte de su padre y la toma de conciencia de la realidad de la muerte es lo que ha dado sentido a su trayectoria, a sus proyectos. ¿De qué forma?

R. Mi percepción de la muerte me ha ayudado a vivir. Mucha gente solo se acuerda de la muerte cuando la ven delante, pero intentan olvidarla enseguida. Partiendo de la máxima “Muerte cierta, momento incierto”, no hay que hacer muchas cosas, pero sí hacerlas bien. Se trata de hacer lo que te toca, con la máxima honestidad y bondad posible.

P. En este blog buscamos los orígenes del altruismo, intentamos demostrar si la teoría de William D. Hamilton que relaciona altruismo con grado de parentesco se cumple. ¿Comparte La Regla?

R.  Estoy totalmente en desacuerdo. Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Conferencia de Cristóbal Colón en Infonomia:

La regla de William D. Hamilton, aquí empieza todo.

22 abril 2009 - 0:06 - Autor:

williamhamilton

Es posible que este nombre, William D. Hamilton, no te diga nada o, directamente, te recuerde a un piloto de Fórmula 1. Es normal. Este señor (1936 – 2000), biólogo evolucionista, desarrolló una teoría para intentar explicar el origen y las características del altruismo, de los comportamientos desinteresados.

Como cuenta el escritor Lee Alan Dugatkin en su libro ¿Qué es el altruismo? durante más de cien años la comunidad científica debatió acerca del significado del altruismo en los animales y en los seres humanos. Iniciada en 1859, en la polémica participaron biólogos como Charles Darwin (el altruismo amenazaba su teoría de la evolución) o Thomas Henry Huxley, hasta que William D.Hamilton creó una fórmula, una regla  que relaciona el altruismo con la genética, con el parentesco.

Desde este blog nos proponemos poner a prueba esta regla. ¿Cómo? Descubriendo a los protagonistas de auténticas historias de altruismo. Te presentaremos a personas que no son populares, pero que se merecen nuestro reconocimiento y  aliento para que sigan dando lo mejor de sí mismos en sus diferentes proyectos.  Gloria Iglesias (Gracias Gloria), Teresa Silva, Carmen Sacristán, Cristóbal Colón, Jesús Flórez…

Además,  estaremos atentos a ideas e iniciativas on line que están ayudando a muchas personas a tener una vida mejor. Estaremos alerta para detectar proyectos digitales que puedan funcionar a modo de ejemplo para poder construir una web más solidaria.

Si te apetece acompañarnos, te esperamos. Y, si tienes cerca a personas que están trabajando desinteresadamente por los demás, no dudes en contarnos sus historias para que tengan voz en La regla de William.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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