¿Todos podemos cambiar el mundo?
Estos días en Madrid se puede ver una campaña de publicidad exterior (vallas, marquesinas, etc) con esta frase “Todos podemos cambiar el mundo”. Al eslogan le acompañan diversas fotografías de emprendedores sociales españoles seleccionados por Ashoka. Y, ¿Qué es Ashoka? Se trata de una institución que promueve y potencia el trabajo de personas y organizaciones que buscan mejorar el mundo. Y lo hacen a través de una lógica empresarial: es decir busca individuos orientados a objetivos, con capacidad para hacer negocios, pero cuyo fin no es lucrarse sino promover un cambio social.

Campaña "Todos podemos cambiar el mundo". En este cartel, Pau Llop
Lo viene haciendo desde 1981 a través de más de 2.000 emprendedores de 60 países, incluido España. Junto a la campaña de difusión también han lanzado una comunidad on line para buscar y detectar a nuevos changemakers, así que si estás luchando por mejorar tu barrio, tu comunidad, tu centro social o educativo… no dudes en contarlo y buscar la ayuda de una institución que te va a reforzar en tus objetivos.
Detrás de cualquier empresa, de cualquier proyecto, siempre hay personas y lo que me llama la atención de Ashoka es que siendo una iniciativa tan potente, tan importante, tan revolucionaria, su fundador e inspirador, Bill Drayton, apenas tiene protagonismo mediático. No sé si se debe a su deseo o, simplemente, a que su historia nunca ha interesado. En cualquier caso, creo que merece que dedique unas líneas a una persona que ha cambiado el guión de cientos y cientos de personas.
Hijo de una inmigrante australiana en EE.UU y de un aventurero, Bill estudió en Harvard y Yale y pronto llegó a la élite de las empresas de consultoría, Mckinsey, desde donde pasó a trabajar para la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU hasta que, finalmente, en 1980 se decidió a crear Ashoka. Pero antes de llegar a este punto, busquemos la inspiración, ¿Qué fue lo que removió a Drayton, lo que le transformó? Parece que en el verano de 1963, con apenas 20 años, Bill fue testigo de cómo un líder y una idea cambiaron el modo de vida de miles de personas. Ocurrió en la India y el protagonista fue Vinoba Bhave, un discípulo de Gandhi que recorrió durante años todo el país para conseguir una redistribución justa de las tierras y las propiedades entre las castas más bajas. Drayton caminó al lado de Vinoba durante ese verano y quedó marcado para siempre.

Bill Drayton en una foto reciente. Fuente: Wikipedia
La India es clave en el proceso de creación del proyecto. En primer lugar, el nombre lo tomó del que se considera el fundador del país: el emperador Ashoka el Grande. En segundo lugar, en la India encontró Drayton a su primer emprendedor, en el año 1982.
Llegando al final del post y tras conocer la historia de Drayton y bucear en algunos de los emprendedores que propone Ashoka, la pregunta es ¿Todos podemos cambiar el mundo? ¿Es solo un eslogan que suena bien o realmente cualquier persona tiene esa capacidad? Creo que todos podemos hacer algo, cada uno en función de sus limitaciones, de sus condicionantes, pero ¿cambiar el mundo? No sé, si no somos capaces de sonreír cuando nos para un voluntario de un ONG que quiere “adoptarnos” (hacernos socios) para su causa o si renegamos cada vez que vamos a comprar el pan y nos cruzamos con el senegalés que vende La Farola, ¿realmente podemos cambiar el mundo? No lo creo, empecemos por los pequeños gestos cotidianos, por mejorar lo que tenemos más a mano y seguro que podremos seguir por objetivos más grandes.






