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Fiebre por las carreras solidarias

13 abril 2012 - 7:55 - Autor:

Salida de la I Carrera Popular por la Salud Mental. Foto de Sebastián Navarrete (Foto runners)

“La carrera en la que todos ganamos”, “Carrera por la esperanza de las familias con enfermedades raras”, “Carrera solidaria a favor de la integración de las personas con trastorno mental”, “Carrera popular Hortaleza, Trofeo Menudos Corazones”… todas las semanas, en algún punto de España, un grupo de gente corre por una buena causa: las carreras solidarias están de moda.

Una pequeña  muestra de algunas carreras celebradas en el último mes en Madrid: 14 de marzo, a favor de las personas con trastorno mental; 18 de marzo, a favor de la Fundación síndrome de Down Madrid; 15 de abril, “Acerca Madagascar“, a beneficio de Fundación Agua de Coco; 15 de abril, a favor de la asociación Stop Sanfilippo.

Son los nuevos apadrinamientos, las carreras se han convertido en un recurso de sensibilización y también de fundraising para alimentar la maltrecha economía de las ONG en España.

Todos ganan. Las ONG lanzan sus mensajes de sensibilización y consiguen fondos a través de los patrocinios y de las inscripciones (que suelen estar en torno a los 10 euros); y los corredores sienten que están luchando por una causa social al tiempo que hacen su deporte favorito, contrastan sus marcas con la comunidad de runners y disfrutan de circuitos despejados.

El próximo sábado, en el barrio de Las Tablas (Madrid), la asociación Stop Sanfilippo reunirá a cerca de 1.900 corredores. Emilio López, presidente de la asociación, lleva varios meses trabajando en el evento y, aunque prefiere esperar a tener los datos exactos, estima que, al final, podrán reunir entre 15.000 y 20.000 euros para destinarlos a la investigación de la enfermedad que afecta a su hijo Daniel.

Diseño de Kukuxumusu para el cartel y camiseta de la Carrera a favor de Stop Sanfilippo

Emilio ofrece tres puntos clave a la hora de organizar una carrera como esta:

  • Es un evento que requiere de mucha logística, por lo que es casi obligatorio buscar a alguien que tenga experiencia, bien una empresa privada, o bien una Asociación deportiva como ha sido nuestro caso con la Asociación Deportiva Hortaleza (que tiene su propia carrera solidaria el 20 de mayo).
  • Una carrera puede ser un evento perfecto para difundir la causa que se quiere, pero si esperamos obtener fondos es necesario captar patrocinadores y colaboradores que cubran el total de costes. Casi el total de los 10€ de la inscripción se irían a cubrir gastos si no fuera por patrocinadores y colaboradores.
  •  En nuestro caso, implicar a vecinos, comerciantes, y empresas del barrio ha sido clave para que esta carrera sea posible. Es sorprendente la cantidad de ayuda que recibes de tus vecinos, aunque no te conozcan de nada. He de reconocer que me siento muy orgulloso de vivir en este barrio tan solidario.

Las inscripciones ya están cerradas, pero puedes colaborar con la asociación en su “grada cero”.

Hace un  mes, la Fundación Manantial (dedicada a la atención de las personas con enfermedad mental) celebró su primera carrera solidaria, con 1.500 inscripciones y una recaudación estimada en torno a los 10.000 euros. Helena de Carlos, su Directora de Comunicación, ha extraído unas cuantas claves del proceso.

  • Tener un proyecto de sensibilización con unos objetivos claros para facilitar la implicación de la entidad en su conjunto (somos más de 400 profesionales entre Fundación Manantial y Manantial Integra), y la colaboración de entidades externas que patrocinen y apoyen el proyecto.
  • Elaborar estrategias de difusión para la captación de corredores y transmisión de la acción de sensibilización y lucha contra el estigma hacia las personas con trastorno mental grave.
  • Contar con un buen apoyo técnico en la organización de la carrera…y añadiría resistencia a la frustración, porque es difícil toda la tramitación administrativa para conseguir los permisos necesarios.

Para estar al día de todas las carreras que hay en España (solidarias o no) no dejes de visitar el portal de referencia. http://www.carreraspopulares.com.

Beatriz Sancho, valentía para borrar el estigma del trastorno bipolar

7 octubre 2010 - 23:13 - Autor:

Hay que ser valiente para, en la sociedad que hemos creado, declarar públicamente que padeces trastorno bipolar. Todavía hay que ser más atrevido si tu porfesión es el periodismo. ¿Se puede ser aún más osado? Sí, se puede compartir, a través de un blog, tus sentimientos, miedos, experiencias…

Conozco a Beatriz Sancho (35) desde hace dos años, trabaja en la agencia de noticias Servimedia, especializada en información social. En septiembre de 2009 Beatriz decidió compartir con los internautas su historia, convencida de que podría ayudar a otras personas en la misma situación. Y lo ha conseguido. Beatriz es la protagonista perfecta para celebrar el Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre) y reivindicar el derecho a borrar el estigma social que sufren muchas personas como Beatriz.

P. En el primer post que escribiste detallaste el proceso inicial de diagnóstico y los desvelos de tu madre, ¿Ves muy lejos todo aquello? ¿Está superado?

R. Uno no puede ver lejos lo que te sigue afectando día a día y no puede superar aquello que todavía no ha culminado. Lo que sí puedo decir es que he aprendido a vivir en paz con mi dolencia; a saber que cada día que pasa sin recaer es una bendición del Dios en el que creo; que las lecciones que he aprendido en el trayecto hacia una salud duradera son tan peculiares como valiosas; que la experiencia que me ha tocado vivir me señala de por vida, por más que intente mezclarme con el resto, pero que estoy viva y muy agradecida.

Los desvelos de mi madre hoy son mucho menos desvelos, eso está claro. Hoy, precisamente, me decía que sus compañeras de yoga la preguntaban que cómo estaba su hija y que, alegremente, ellas respondía: ‘¿No me lo veis en la cara? Irradio felicidad. Eso es porque mi hija está muy bien’.

P. Un buen diagnóstico es fundamental, ¿qué recomiendas a una persona que esté desorientada porque piense que puede sufrir depresión o trastorno bipolar?

R. Que lo corrobore. Tendría que acudir a su médico de cabecera, exponer sus temores y si el doctor tiene sospechas de que el diagnóstico puede ser un trastorno bipolar, que le mande al especialista, el psiquiatra. Además, hay mucha literatura sobre el trastorno y guías prácticas con los que puede contrastar síntomas. Pero lo mejor es acudir al psiquiatra y cerciorarse de cuál es el diagnóstico. Sin embargo, me gustaría subrayar que encontrar un buen psiquiatra es esencial y no todos son igual de buenos.

P. Escribes que los primeros años te costó concienciarte. Tomar conciencia ¿es el primer paso para iniciar una vida estable?

R. Lo que me costó es concienciarme de seguir rigurosamente el tratamiento farmacológico que tenía indicado porque, además de, en aquel tiempo, opinar que uno podía sanarse así misma, me acuciaron numerosas euforias y, es justo en estos momentos, cuando uno se siente realmente bien, con una autoestima excelente, lleno de vitalidad y energía y, por tanto, tiende a pensar que ya no necesita tratamiento alguno y lo abandona. Craso error.

Tomar conciencia es muy importante para integrar la enfermedad como una faceta de tu vida más, para darle la importancia que requiere, pero también para poder relativizar la gravedad de la misma y llevar una vida normal, que es tan importante como tomar conciencia en su momento. Hay que evitar convertir la enfermedad en tu vida y llegar a sentirte uno más.

P. ¿Qué papel jugó tu familia, tu madre, tu marido?

R. A mi pobre madre intentaba apartarla cada vez que me daba una crisis. Es extraño, ella es mi mejor amiga y mi máximo apoyo, la incondicional absoluta, pero, en esos momentos, su papel consistía en recordarme que estaba mal, cuando yo lo que sentía es que estaba mejor, mejor y mejor. Mi padre hasta hace tres años y medio no consiguió aceptar que tenía una hija con una enfermedad, sino que pensaba que una cuentista y que no quería trabajar, cuando la verdad era que de todas las empresas me despedían.

Mi marido, después de más de tres años de convivencia, sigue pensando que a mí, en realidad, no me pasa nada. Pero doy fe de que estuvo al pie de cañón cuando debía de estar y que sostuvo y sostiene mi mano en todo momento. En verdad, la familia juega un papel importante siempre que les permitas entrar en el juego. Pero el afecto que nos dan, no solo la familia, y recordemos que dicen que el trastorno bipolar parte de una carencia afectiva, es lo fundamental para reconstruir tu vida e integrarte en la vida social y laboralmente. El Amor todo lo cura, menos lo que no tiene remedio.

P. ¿Por qué te decidiste a contar tu historia en primera persona? ¿Estás contenta del paso que diste?

R. La verdad es que cuando entré en Servimedia, hace casi tres años, ‘salí del armario’ por completo y, en poco tiempo, todo el mundo conocía mi enfermedad. Pero un buen día, sabiendo lo bien que me estaba yendo mi inserción socio-laboral, el responsable de Feafes me propuso dar la cara al mundo en el programa ‘Saber vivir’ de TVE y dar un mensaje positivo sobre cómo con una enfermedad mental se puede llevar una vida feliz y normal. Noté que, de alguna manera, mi alma abanderaba esa causa y que, por supuesto, yo podía trasmitir esa idea porque, ciertamente, la encarnaba.

Luego comenzó lo de escribir los reportajes en primera persona porque, a pesar de proseguir con ese mismo espíritu al escribirlos, mi intención era ganar un concurso periodístico relacionado con la enfermedad mental. Sin embargo, desde entonces, la vida ha puesto en mi vida personas que, como yo, sufren una enfermedad mental y me he involucrado con ellas. Creo que ahí surgió la causa solidaria que estaba buscando, mi voluntariado personal que, de hecho, se ha ido hilvanando solo y cobra peso día a día. Es como una misión, pero que tampoco pretendo que sea salvífica. Pero, a decir verdad, aún me sigo cuestionando si hice bien o no. Cualquiera que escriba mi nombre y apellidos en Google descubre inmediatamente que tengo un trastorno bipolar. ¿Esto me afectará un día si, por ejemplo, tengo que buscar un nuevo trabajo? ¿Tendré que confesar mi condición de persona con enfermedad mental me convenga o no en un momento determinado? Soy lo que soy, mi pasado conforma mi presente. Pero, ¿qué consecuencias me deparará la vida por esta apertura total? El tiempo lo dirá. Y espero que sean positivas, solo positivas porque, la verdad, debería engendrar verdad y respeto.

P. El estigma, ¿Cómo podemos luchar todos contra él?

R. Para acabar con el estigma, primero, deberíamos de educar a los medios de comunicación, pero también en escuelas, en los hogares… Otra pieza clave es la empresa. Sin que las compañías nos contraten, no hay posibilidad para nuestra integración. Desde el gobierno se debería incentivar o incluso obligar a que se contrate a personas con enfermedad mental que estén equilibradas mediante tratamiento en un intento de incentivar su integración en la sociedad. Que no mordemos, ¡joder! Luego, las personas con enfermedad mental deberíamos salir a la palestra y reconocernos como personas enfermas, pero completamente capaces de ser uno más. Esto es lo más difícil. Parece que nadie quiere dar la cara, salir del armario. Uno está un poco mejor, se integra en la sociedad y deja el mochuelo al que viene porque él se ha recuperado. Es una especie de mancha en el currículo vital que casi toda persona con enfermedad mental trata de eclipsar, de tapar, de esconder, incluso de olvidar. Así, no se puede.

P. Trabajas, estás casada, pintas… ¿Qué proyectos tiene en marcha? ¿Alguna exposición?
Trabajo como periodista, estoy felizmente casada y pinto con una pasión inaudita, como si se me fuera el alma en ello, aunque nada extraordinario, soy autodidacta y aprendo con cada trazo, poco a poco. El material que sale es muy, muy místico, eso sí, parte de mi idiosincrasia. ¿Exposición? No aspiro a tanto, más que nada porque tampoco tengo obra suficiente, ni calidad que presentar al público.

Mis proyectos…siempre se quedan en proyectos, tengo que reforzar la disciplina. En realidad tengo mil siempre en la cabeza, como si fuera una lluvia de ideas andante porque, eso sí, derrocho creatividad por los cuatro costados. Pero por mentar alguno, quizás mi mayor deseo es que me paguen por hacer blogs en los que trate temas muy variados. Especialmente, me gustaría retratar, sobre todo mediante entrevistas, personas y personajes con talentos o habilidades en cualquier campo, en cualquier disciplina, de la ciencia al arte, de la tecnología a la política, en los que sea capaz de capturar su parte más esencial, su faceta más humana, espiritual o trascendental, esa que muchos no miran y que, personalmente, yo no puedo dejar de buscar.

La guerra contra la depresión del soldado

5 julio 2010 - 0:09 - Autor:

Village visit. Foto Flickr. US Army

Volver a casa es el sueño de cualquier soldado, o no. La angustia y el horror de la guerra destruyen a cualquier ser humano. Además de las secuelas físicas que sufren los veteranos de cualquier bando, están las psicológicas, y estas, muchas veces, acaban por ser más dramáticas.  La celebración del 4 de julio, de la Fiesta Nacional de EE:UU, es una ocasión que los medios aprovechan para rendir honores a los soldados del país.

En el New York Times, por ejemplo, pudimos leer ayer la increíble historia de Brendan Marrocco, un joven recluta de infantería al que, en la Semana Santa de 2009, una mina en Irak dejó sin brazos ni piernas. Es el primer caso de un veterano de los conflictos de Irak y Afganistán que sobrevive sin ninguna de sus cuatro extremidades.

La guerra destrozó el cuerpo de Brendan, pero no la mente, al menos según se deduce del reportaje; pero no es lo habitual. Cientos, miles de veteranos sufren estrés postraumático o eso que se vino a llamar Síndrome del Golfo. La depresión es un arma letal para un soldado.

Cuando vuelven a casa pueden ocurrir cosas muy terribles. Pueden meterse en peleas y acabar en prisión, pueden golpear a sus mujer o a sus hijos y todo esto les hace sentirse horribles y puede llevarles al suicidio.

Habla la doctora Judith T. Broder, una psiquiatra que con 63 años decidió crear The Soldier’s Project, una organización que ofrece atención psicológica y psiquiátrica gratis e ilimitada a veteranos de guerra en EE.UU.

Dos datos:

Judith empezó su proyecto en 2004, después de asistir a una representación de la obra “La Tormenta de Arena: Testimonios del Frente”, una serie de 10 monólogos que describían el trauma de la guerra de Irak desde la perspectiva de Marines en activo. El libreto lo escribió un Marine, Sean Huze, que ha acabado convertido en actor de películas bélicas (Green Zone y En el valle de Elah).

Judith Broder. Foto Flickr. Ganadora Premio Purpose 2009. Copyright Civic Ventures.org 2009

La crudeza y sinceridad de la obra transformó a la doctora Broder. Enseguida alquiló una oficina y un teléfono, contactó con el Ernest S. Lawrence Trauma Center para conseguir apoyos y empezó a reclutar profesionales voluntarios para ofrecer psicoterapia a los soldados y a sus familiares. En Los Ángeles y la zona Sur de California  The Soldier’s Project cuenta con más de 200 voluntarios y desde hace dos años la red va creciendo por otras ciudades del país.

El trabajo de Broder fue honrado con el Purpose Prize, cuya finalidad es reconocer el trabajo de personas que han decidido ponerse al servicio de los demás una vez traspasada la barrera de los 60 años.

* P:D. Referencias cinéfilas. Hay tres películas que me gustan especialmente  que tocan el tema del retorno. Muy recomendables.

* Curiosidad. El canal de Flickr del ejército de los Estados Unidos reúne una colección de fotos de altísima calidad, acompañadas de historias humanas. Inteligente uso de un “medio social” para generar una imagen limpia y humanitaria del ejército.

El orgullo loco de Judi Chamberlin

10 junio 2010 - 20:21 - Autor:

La enfermedad mental es uno de los grandes tabúes de cualquier sociedad y de cualquier familia. Estoy seguro de que todos conocemos a alguna persona que ha sufrido una depresión y estoy seguro de que muchos de nosotros hemos menospreciado a alguna persona deprimida “Lo que le pasa es que tiene mucha cara, que no quiere trabajar…”, pero la realidad siempre es un poco más compleja cuando la palpas de cerca.

Hace tiempo que quería hablar de Judi Chamberlin, pero fui dejando pasar los días, tanto que Judi Chamberlin murió el pasado mes de enero, con 65 años, a causa de una enfermedad pulmonar. Y yo me enteré hace un par de semanas. ¿Quién es Judi Chamberlin? Pues es una de las luchadores más reconocidas por los derechos de los enfermos mentales. Su legado es fundamental en el ámbito de la psiquiatría. De hecho, aquí, en España, un innovador proyecto de la Asociación Psiquiatría y Vida lleva el nombre de la activista. Luego os cuento en qué consiste el Proyecto Chamberlin.

Judi Chamberlin

Judi Chamberlin

Con apenas 20 años  Judi ingresó en un Psiquiátrico del Estado de Nueva York debido a una depresión. La atmósfera de prisión del centro la dejó horrorizada y descubrió que, como paciente, no tenía ningún tipo de derecho. En cuanto salió de allí empezó su activismo para cambiar el modelo de atención psiquiátrica con un movimiento que llamaron “Frente de Liberación de Enfermos Mentales“.

Hay auténtica indignidad y problemas muy reales cuando todas las facetas de tu vida son controladas – cuándo levantarse, comer, ducharse – y los productos químicos se meten dentro de nuestros cuerpos contra nuestra voluntad.

En 1978, su libro “On our own” supuso una revolución por cuanto contaba sus experiencias personales y apostaba por una atención psquiátrica más centrada en el enfermo, más libre, menos represora. De hecho, cuando salió del hospital de Nueva York se fue a Vancouver, dónde convivió con otros enfermos que desarrollan sus tratamientos sin estar “institucionalizados”.

En el 2000 fue una de las autoras e impulsoras de un estudio “Sobre privilegios y derechos” en el que explicaba que temas como poder recibir visitas, llevar tu propia ropa o salir de un centro deberían ser derechos, no privilegios.

Judi contó sus últimos meses de vida en un blog. En los últimos tiempos se la consideraba la abuela del “Mad movement” y del Mad pride.

Como decía, aquí, la Asociación Psiquiatría y Vida tomó, como homenaje, el apellido de Judi para un proyecto de sensibilización. A través de un cómic se informa sobre la esquizofrenia y sobre los actuales tratamientos biopsicosociales que se utilizan para combatirla. El cómic, “Una historia sobre Luis“, se puede ver on line o solicitar una copia en papel.

dibujo de un chico y una chica frente a una pantalla de ordenador

Un dibujo del Cómic "Una historia sobre Luis"

Cristóbal Colón y los yogures que dan sentido a la vida

2 junio 2009 - 0:28 - Autor:

La tradición familiar le empujaba al negocio de la sastrería, pero las inquietudes personales e intelectuales le llevaron a trabajar en un manicomio en Zaragoza, donde descubrió que el trabajo es el arma fundamental para rehabilitar a los enfermos mentales. Con esa idea creó La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona cuyo éxito social y empresarial es objeto de estudio en Escuelas de Negocios como el IESE y ESADE o Universidades como Harvard. Desde hace 16 años, una empresa formada, mayoritariamente, por personas con discapacidad fabrica unos yogures excelentes (contrastado) que ocupan el tercer lugar en el mercado catalán, donde compite de igual a igual con Danone y Nestlé.

P. ¿Qué le aportó ese tiempo en el psiquiátrico? Después de varios años, afirma que tenía que salir de allí por salud mental. ¿Un psiquiátrico anula no solo a los enfermos sino también a los médicos, celadores, etc, que trabajan en él?

R. En aquella época las instituciones como los hospitales psiquiátricos o las cárceles estaban basadas en una estructura en la que las personas que están dentro no pueden salir y toda su vida la desarrollan dentro. Yo partía de la base de que eso no solo tenía un efecto negativo para los asistidos, sino para los asistentes. No eran hospitales con programas de terapia y recuperación. Eran hospitales donde la gente estaba recluida, sin más. Entendía que no era lo que yo necesitaba, ni lo que necesitaban los enfermos.

P. En 1982 inicia La Fageda, un proyecto para devolver la conciencia a los enfermos mentales a través del trabajo. Y de un trabajo con sentido empresarial, pero empezaron en una época de crisis importante en España. ¿Cómo fueron los primeros años?

R. Fueron unos años muy duros, la tasa de paro era altísima. La situación no era favorecedora, pero tampoco lo era quedarse en el hospital. Arriesgarse merecía la pena. Salimos del hospital con una sola idea: tenemos claro que el trabajo es una herramienta terapéutica muy potente para este tipo de personas, pero para que sea terapéutica tiene que ser un trabajo real. Lo que habíamos hecho era laborterapia, talleres para hacer manualidades, pero no tenían la categoría de trabajo, no era útil para nadie, no había intercambio económico, con lo cual no era un trabajo, era una forma de pasar el rato haciendo cosas con las manos. Para eso decidimos que había que montar una empresa.

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

P. En qué momento La Fageda da el salto y deja de ser uno de tantos centros ocupacionales para convertirse en una empresa de éxito.

R. La idea de tener una empresa real era esencial, lo que no sabíamos era como concretarla, pero, por lo menos, teníamos un horizonte.  Desde el 82 hemos hecho de todo, pero siempre teniendo claro qué es lo que no queríamos hacer. Empezamos, no obstante, trabajando para otros, pero conscientes de que teníamos que buscar un proyecto propio. Finalmente compramos una finca, empezamos a fabricar leche, en el 92  las cuotas lácteas de la UE supusieron un elemento amenazador y nosotros nos planteamos cómo salvar la situación. En ese momento surgió la idea de fabricar yogures. Esa fábrica ha funcionado, llevamos 16 años en ello.

P. ¿Da beneficios La Fageda?

Sí, y, en plena crisis, no estamos perdiendo ventas, estamos ganando. A nuestros clientes o bien no les afecta la crisis o, si les afecta, consideran que están dispuestos a seguir pagando nuestro plus de precio, porque somos más caros que la competencia.

P. Y todo, sin salir de Cataluña, porque han decidido no distribuir más allá ¿Cambiarán este modelo?

Lo mantenemos. Hemos construido una marca en clave territorial y creemos que todavía hay recorrido en Cataluña, no tiene sentido que nos aventuremos. Nuestro producto es frágil, hay que transportarlo en frío, tiene una fecha de caducidad corta… Hoy por hoy la territorialidad forma parte del proyecto de marca.

P. ¿Es importante que los trabajadores con discapacidad que integran La Fageda sientan que están involucrados en una empresa que funciona? ¿Les motiva la buena marcha del proyecto?

R. Desde el punto de vista empresarial somos una empresa de éxito. Cuando uno trabaja en una empresa de éxito, en la parte que le toca es una persona de éxito. Nosotros estamos orgullosos de formar parte de este proyecto. Si te colocas en la piel de una persona que ha pasado de estar toda su vida en un manicomio, que tenía un sentimiento de persona inútil, parasitaria, a formar parte de un proyecto en el que presumimos de ser los mejores fabricantes del mundo de yogures, hay un efecto terapéutico muy claro.

Imagen de marca de los yogures La Fageda

Imagen de marca de los yogures La Fageda

P. Los trabajadores de La Fageda, ¿tienen condiciones laborales a precios de mercado?

Nosotros damos cobertura al 100% de las personas de la comarca de La Garrotxa, no hacemos selección de personal, damos cobertura a todas las personas con discapacidad psíquica o enfermedad mental. De los 140 trabajadores con discapacidad, 40 están en el centro ocupacional. El resto, el que menos cobra, cobra el salario mínimo interprofesional y luego hay cinco categorías por encima. Hay una política de mejora escrita, objetiva y pública, como en cualquier empresa. Queremos que todos tengan un recorrido profesional. Nosotros decimos que trabajamos con personas con capacidades diferentes. Todos servimos para algo, pero sabemos que no todos servimos para lo mismo.

P. ¿Qué le queda por hacer?

R. Voy a cumplir 60 años, estoy moderadamente satisfecho en cuanto a mi vida profesional. Quiero que este proyecto continúe porque las necesidades de estas personas van a seguir. Yo me jubilaré y pasaré a otros intereses.

P. Usted ha comentado que la temprana muerte de su padre y la toma de conciencia de la realidad de la muerte es lo que ha dado sentido a su trayectoria, a sus proyectos. ¿De qué forma?

R. Mi percepción de la muerte me ha ayudado a vivir. Mucha gente solo se acuerda de la muerte cuando la ven delante, pero intentan olvidarla enseguida. Partiendo de la máxima “Muerte cierta, momento incierto”, no hay que hacer muchas cosas, pero sí hacerlas bien. Se trata de hacer lo que te toca, con la máxima honestidad y bondad posible.

P. En este blog buscamos los orígenes del altruismo, intentamos demostrar si la teoría de William D. Hamilton que relaciona altruismo con grado de parentesco se cumple. ¿Comparte La Regla?

R.  Estoy totalmente en desacuerdo. Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Conferencia de Cristóbal Colón en Infonomia:

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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