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Estrella, activista por el clima

15 octubre 2009 - 0:07 - Autor:

Estrella Delgado. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Estrella Delgado. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Muchos ya sabréis que hoy se celebra el Blog Action Day, un proyecto cuyo objetivo es conseguir que, por un día, toda la comunidad de bloggers escriba un post relacionado con una causa común: en 2009 es el cambio climático. Como no podía ser de otra forma, desde este blog me sumo a la iniciativa y lo hago contando la historia de una persona a la que seguramente veáis próximamente en la televisión, los periódicos…

Se llama Estrella, tiene 29 años, es enfermera y desde el 2002, voluntaria-activista de Greenpeace. Junto con Vicenç, un mallorquín de 23 años, protagoniza la campaña Activistas por el clima que la organización ecologista ha lanzado con un claro objetivo: conseguir que Zapatero se “moje” y vaya a la próxima cumbre sobre cambio climático en Copenhague.  Así que Estrella, con toda seguridad, será noticia porque se encadenará a una central térmica o bloqueará el acceso a una incineradora o a una central nuclear… todavía no sabe qué será de su vida en las próximas semanas, pero está preparada para todo.

Desde luego Estrella no cuadra con el perfil de activista ecologista melenudo que muchos tienen en la cabeza. Pero es que resulta que muchos de los voluntarios de la ONG no responden a ese estereotipo. Transmite tranquilidad y seguridad, aunque reconoce que las entrevistas (esta es la segunda que hace en su vida) le ponen más nerviosa que las acciones; siempre está sonriendo y en el rato que charlamos comprobé que no hace falta ser un “cabra loca” para luchar por una causa, solo se necesita creer con fuerza en ella.

Estrella empezó a creer a los 6 años, cuando su padre le mostró en el periódico, allá por los 80, una acción de la ONG en un barco.

Me impactó mucho ver lo que podían llegar a hacer esas personas por algo en lo que creían.

En cuanto recibió su primera paga, a los 13 años, decidió vincularse como socia.

Hay causas que se llevan dentro. Estrella, adolescente.

Hay causas que se llevan dentro. Estrella, adolescente.

Y a los 22 años, en noviembre de 2002, participó en su primera “acción”.

Fue inolvidable. Ocurrió en Constantí, Tarragona, en una incineradora de residuos en la que bloqueamos dos puertas. Fue muy emocionante.

Estrella es una buena conocedora de la “arquitectura” energética española. Ha estado en Garoña, Almaraz, Pasaia… Una de las cosas que siempre me han llamado la atención de las acciones de resistencia (las que duran varios días) es cómo se las apañan para comer, dormir, hacer sus necesidades.

En Pasaia estuvimos en la chimenea, que tiene 3 anillos y cada uno es una pasarela estrecha que rodea la torre, donde puedes
estar de pie. Estuvimos cinco activistas durante tres días, dos noches. Llevábamos cacerolas, hornillo, chocolate… de todo, íbamos preparados.

Acción en marzo de 2007 en Pasaia. Foto: Greenpeace

Acción en marzo de 2007 en Pasaia. Foto: Greenpeace

Otra cuestión clave es la preparación física. Greenpeace cuenta con muchos voluntarios escaladores, bomberos… Estrella no escala, aunque me enseña las marcas del entrenamiento que ha estado haciendo el fin de semana.

Lo máximo que he hecho es subir a una torre de un teleférico en Lisboa, con arnés y asegurándote; pero no he hecho escalada de descolgarse.

Muchas de las acciones que vemos en los informativos de televisión acaban con los activistas en los calabozos.  Estrella ha estado en esa situación, al menos, cinco veces y reconoce que son “gajes del oficio”. Afirma que la policía en las comisarias y la Guardia Civil en los cuartelillos siempre les han tratado bien; en el caso de los antidisturbios es otra historia. Me cuentan, no Estrella, que muchas veces, para no llamar la atención de los medios de comunicación que suelen estar presentes en las acciones, usan objetos pequeños, como cucharas, para pincharlos en las costillas de los voluntarios. En otras ocasiones son los “afectados” por las actuaciones de Greenpeace los que pueden llegar a suponer un peligro para los activistas, de hecho, Estrella pasó los peores momentos que recuerda en su vida con los trabajadores de la central nuclear de Almaraz.

En Almaraz bloqueamos la puerta principal de acceso. Fui la única que consiguió engancharse a la puerta, con un cepo en U que tenía puesto en el cuello. Con lo cual, si movían la puerta, me movían a mí. Amenazaron con cortar el cepo con una radial y aparecieron  detrás mío con ella, tuvimos que pedir ayuda a la Guardia Civil porque parecía que los empleados de la central estaban dispuestos a utilizarla. Pasé miedo, sabes que no lo van a hacer, pero te asusta.

Estrella en el hospital 12 de Octubre

Estrella en el hospital 12 de Octubre

En cualquier caso, Estrella no tiene pinta de ser miedosa, su trabajo como enfermera en la UVI del Hospital 12 de Octubre es otra muestra de ello. Lleva ya 10 años allí, en la UVI Polivalente, con pacientes que, la mayoría, están coma. Ella atiende a los enfermos, pero también ayuda a los familiares y reconoce que cuando consigue tranquilizarlos, cuando les reconforta, se siente bien. Estrella es una mujer vocacional, trabaja y colabora en causas que le apasionan y que le llenan. Tiene la suerte de que su novio también es enfermero y le apoya, además, en su activismo ecologista. ¿ Y sus padres? Qué van a decir! Fue su padre el que encendió la mecha. Ella piensa seguir luchando por el medio ambiente el tiempo que haga falta.

Guillermo Fernández, “Mito”, un maestro de la vida

12 octubre 2009 - 1:06 - Autor:

Me hubiera gustado tener un maestro como Mito. En un momento en el que los profesores parecen una especie amenazada, en el que los políticos intentan regular cómo deben interpelarles los alumnos, en un  momento en el que se lanzan iniciativas como el Homenaje al maestro de la FAD o como My teacher, mi hero, para recuperar el valor de los educadores, más que nunca, son necesarias personas con carisma, con motivación, con capacidad para emocionar a sus estudiantes.

Guillermo Fernández, Mito, hace unos días en Senegal. Foto: Sebastián Losada

Guillermo Fernández, Mito, hace unos días en Senegal. Foto: Sebastián Losada

Guillermo Fernández, sus amigos le conocen como Mito, tiene ahora 63 años y desde hace una década está volcado, a través de Ecodesarrollo Gaia, en ayudar a los inmigrantes que llegan a su tierra, Galicia, y en dotar de infraestructuras básicas a Yoff, una barriada de Dakar (Senegal). Pero Guillermo también trabajó muchos años como responsable de juventud y educación de una corporación local, tratando de transmitir a los niños desde los 4 hasta los 20 años conceptos como el desarrollo sostenible…

Recorrimos Galicia caminando, recorriendo todos los pueblos, hablando con los campesinos, desarrollando un intenso programa de conocimiento del medio para acercarlo a los chicos, para que se asombrarán de la importancia trascendental de los procesos naturales, de la belleza del mundo y que se asombraran del respeto por la vida de toda la gente que vive en el campo.

Mito cree que uno de los problemas más serios de este país es el abandono de las políticas dirigidas a la juventud.

Es absolutamente fundamental, y hay que meterse profundamente, en esa etapa se gestan las bases del futuro, de lo que van a tener en la cabeza y en el corazón la gente que dentro de poco va a decidir los destinos de este país. La gente se llena la boca hablando del futuro y el futuro son los jóvenes, no hay más.

Y ese futuro no es muy alentador, según Guillermo, sobre todo porque el tiempo de los jóvenes no lo tenemos los padres o los maestros.

Lo tiene la Sony, las multinacionales, los videojuegos a los que juegan cientos de miles de niños. Se entrenan horas y horas y horas en ser francotirador, en acertar en el medio de la sien, en destruir. Antes, el aburrimiento era fuente de inspiración y la puerta de la introspección. Hoy en día siempre hay una respuesta a ese aburrimiento y es absolutamente negativa y cargada de contenidos bélicos.

No obstante, todavía existe un hueco, unas horas, que debemos aprovechar al máximo, un “tiempo de calidad”, como dicen los que no tienen tiempo de estar con sus hijos. En el ámbito de la escuela, Mito cree fundamental que los profesores a los que les toca hablar de conocimiento del medio, de naturales, de literatura… vivan y sientan lo que cuenten.

Los niños y jóvenes tienen una gran capacidad de percepción, entonces la gente que enseña debe vivirlo. Hay que explicarles la belleza de esta vida, lo importante que es la bondad, su importancia trascendental como una forma superior de inteligencia. La forma de transmisión no puede ser organizada, verbalizada, hay que transmitir vivencias y emociones y eso es lo que nos engancha.  Las emociones son las que nos enganchan.

Mito se fue de su Galicia natal a estudiar Sociología a Alemania en un momento en el que la alternativa verde era una realidad en aquel país y una utopía en el nuestro. Allí se empapó de las nuevas corrientes de opinión que ya alertaban de la contaminación atmosférica, de los tóxicos… A su vuelta a España, quiso transmitir esa nueva mentalidad y, entre otras muchas cosas, estuvo en los orígenes de Greenpeace España, organización con la que sigue colaborando. Desde hace ya unos cuantos años dedica su vida a echar una mano a los inmigrantes que llegan a A Coruña. Desde Ecodesarrollo Gaia les ayudan a integrarse, a encontrar trabajo, a conciliar su pasado con su presente.

Somos una ONG de conciliación, queremos que los inmigrantes
desarrollen su proyecto, pero que éste no entre en colisión, no incida negativamente con la población de acogida.

El año pasado ayudaron a más de 1.700 personas de 80 nacionalidades distintas. Mito se muestra especialmente orgulloso de un proyecto de reinserción de 105 marineros senegaleses en flotas de pesca gallegas. Es un ejemplo de su trabajo. La conversación es muy fluida con Guillermo, transmite con mucha claridad y ofrece continuamente conceptos e ideas muy claras.

El principal derecho que tiene el ser humano es a no emigrar. En segundo lugar, sería a emigrar, pero no en las condiciones
en la que se produce, porque no es emigración. Es expulsión. Se produce una situación muy dolorosa, se produce una especie de regulación afectiva, personal, de ubicación…

Mito ha regresado hace solo unos días de Yoff, una barriada de pescadores de Dakar, la capital de Senegal, que cuenta con apenas 60.000 habitantes. Allí Ecodesarrollo Gaia está realizando un proyecto integral de creación de infraestructuras básicas de educación, de salud, desarrollo económico y formación de los jóvenes.

Entrada de la Escuela "Coruña" en Yoff. Foto: Sebastián Losada

Entrada de la Escuela "Coruña" en Yoff. Foto: Sebastián Losada

Ya han construido un centro de formación para niños, “Escuela Coruña”, y un centro de desarrollo sostenible comunitario regido por mujeres. Están levantando un centro de formación para jóvenes y una casa del mar, buscando siempre dar las herramientas a los senegaleses para sean dueños de su futuro, para que encuentren un trabajo, una vida.

En el último viaje le han acompañado un grupo de médicas voluntarias de A Coruña, que han estado atendiendo a más de 1.500 niños con sarna, hongos, heridas no curadas, problemas en los ojos, problemas en los pies, “hay niños que caminan sobre los talones porque tienen los pies reventados”, dice Mito.

Médica voluntaria atendiendo a mujeres y niños en Yoff. Foto: Sebastián Losada

Médica voluntaria atendiendo a mujeres y niños en Yoff. Foto: Sebastián Losada

También quieren crear una maternidad ya que en la que existe actualmente  unas tijeras y unos cordones de zapato son todo el material médico disponible para traer a los niños a este mundo. Creo que el proyecto de Mito merece la pena, que están dejándose la piel en ello.

Somos gente anticuada, hacemos las cosas y no las publicitamos. Estamos encantados de hacerlas, tenemos una honestidad a prueba de bombas y con cuatro duros vamos tirando  y haciendo las cosas, aquí no se pierde un céntimo, pero estamos siempre sonados.

Ese “sonados” se refiere al dinero necesario para mantener la locomotora funcionando. Cuando entran en escena infraestructuras, los gastos pesan más que los ingresos, especialmente cuando eres “anticuado” como decía Guillermo. Él lleva ya muchos años tirando de ahorros y del dinero que no tiene, pero no piensa parar, tiene una responsabilidad consigo mismo y con la cantidad de gente que depende ahora de él.

Los españoles pasamos de las causas sociales en Facebook

11 junio 2009 - 0:42 - Autor:

La red social líder en el mundo no habla español a la hora de promover la solidaridad y las causas sociales y medioambientales. Los 4,3 millones de españoles que utilizan esta red creada por el estudiante de Harvard Mark Zuckerberg no están por la labor, por ahora, de dedicarse a cuestiones altruistas en Facebook. ¿Dónde está el problema? ¿No hay causas, no enganchan, no se comunican las que hay? o es que los usuarios están a otras cosas. Veamos primero cuáles son los temas de más éxito en la citada red social.

Para saberlo, solo es necesario acceder a la aplicación “Causes“  y curiosear un poco. Dicha aplicación ha sido desarrollada por unos jóvenes emprendedores que se hacen llamar Proyecto Ágape, liderados por, cómo no, un estudiante de Harvard llamado Joe Green. Si te interesa saber más acaban de montar un blog, Causes Exchange, para compartir con los usuarios las novedades de su aplicación.

Una de las páginas de la aplicación "Causes" en Facebook

Una de las páginas de la aplicación "Causes" en Facebook

Como decía, si damos un paseo por Facebook veremos que las causas con más seguidores provienen, lógicamente, de EE.UU. Así, con cerca de 5,5 millones de seguidores, y más de 50.000 dólares donados a través de la citada aplicación, está, en lo más alto del ranking, “The race to end cancer”, en la que se buscan apoyos para el Hospital Infantil de Arkansas que, como indica la descripción de la página, “atiende a niños con cáncer desde que nacen hasta que tienen 21 años”.  Si buscamos causas, páginas o grupos en español relacionados con el cáncer no encontraremos nada relevante, a no ser que te resulte relevante descubrir que existen personas que se apellidan  “Cáncer”.

En la clasificación de causas más populares se sitúa en segundo lugar otra relacionada con la prevención del cáncer (también desde EE.UU); en tercer lugar una campaña para la defensa de los derechos de los animales; en cuarto, con casi 3 millones de seguidores, una iniciativa para frenar el cambio climático promovida por la Alianza para la Protección del Clima; y en quinta posición nos encontramos una de las múltiples acciones destinadas a parar los abusos a menores y la pedofilia.

Si eres usuario habitual de Facebook te habrás dado cuenta de que suelen triunfar iniciativas “graciosas”, ingeniosas o, directamente, idiotas. La prueba es que en la categoría de causas relacionadas con el medio ambiente, en las primeras posiciones está “Salva el agua, bebe cerveza” (972.697 seguidores) a la que siguen, siempre en la misma categoría, todas las combinaciones posibles “Salva el agua, bebe champagne”, “Salva el agua, bebe vino”, “Salva el agua, bebe vodka”…

La pena es que luego no tengamos tiempo para sumarnos a otros proyectos que sí necesitan un apoyo, un impulso social. Por quedarme en la misma modalidad, “medio ambiente”, veo que la campaña antinuclear de Greenpeace España no ha superado los 6.000 seguidores. En comparación con las anteriores, la cifra resulta bastante escasa y, sin embargo, se puede considerar un caso de éxito en un país como el nuestro en el que algunas de las organizaciones más importantes como Médicos sin Fronteras apenas llega a los 5.000 fans; Amnistía Internacional se queda en los  3.167 miembros, mientras que Intermón está en 2.463.

Así, después de este pequeño repaso, me atrevo a sacar algunas conclusiones.

  • La aplicación “Causes”, se ha pervertido en Facebook y necesita un lavado de cara, una orientación más estricta y definida si quiere ser respetada y valorada.
  • En España no hay, todavía, una masa de usuarios consolidados en Facebook  como para que muchas de estas iniciativas tengan reconocimiento (¿A cuánta gente conoces que se ha dado de alta y luego no ha vuelto a pisar su perfil?)
  • Hace falta que las organizaciones sociales dispongan de tiempo y recursos para apostar por este tipo de canales y hacerlo con convicción y, sobre todo, creatividad.

Maite Mompó, entre el arpón y la ballena

5 junio 2009 - 0:08 - Autor:

Maite Mompó. Foto de Greenpeace/Pedro Armestre

Maite Mompó. Foto de Greenpeace/Pedro Armestre

Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y ya sabéis que, con esta “percha”, los medios de comunicación nos lanzamos a contar historias relacionadas con el mal estado en el que estamos dejando nuestro planeta.

Pero en La Regla de William hablamos, sobre todo, de personas. Así que, en un día como este, podría hablar de los “gurús” de la ecología, de los científicos que estudian el cambio climático o de los personajes que han logrado triunfar con ambiciosos proyectos, pero he preferido contaros la historia de una persona que lucha, desde la base, por cambiar las cosas, por mejorarlas.

Se llama Maite Mompó, es marinera y activista de Greenpeace. Ahora está en el Rainbow Warrior,  de camino a Barcelona, después de haber pasado por Sevilla para apoyar una acción de protesta en la Torre del Oro.

Maite nació tierra adentro, en Albacete, hace 42 años, aunque con el mar en la venas: su padre tenía un pequeño velero y desde muy pequeña ya navegaba. Con 21 años llegó el flechazo:

El primer contacto “físico” fue al hacerme socia de Greenpeace España en 1987, gracias a una pegatina en un coche en la que venía la dirección de la sede en Madrid. En aquellos tiempos, contactar no era tan fácil, !no había internet!

Su “enrolamiento” llegó en 1997, con el Zorba, un modesto velero (ya fuera de combate) que funcionaba como barco-escuela. Desde aquí dio el salto a los “grandes”, como ella misma apunta: Artic Sunrise, MV Esperanza y el buque emblema, el Guerrero del Arco Iris, Rainbow Warrior.

Maite en la cubierta del Raimbow Warrior. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Maite en la cubierta del Rainbow Warrior. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Maite sabe lo que es la vida en un barco, pasa la mitad del año en el mar.

El barco es tu casa y tu lugar de trabajo. A ver, el ritmo normal es trabajar de 8 a 5 de lunes a viernes, parando una hora para comer y teniendo también una pausa de media hora por la mañana y por la tarde. Los sábados trabajamos sólo por la mañana. Cada uno aprovecha el tiempo libre como quiere. Pero los que están de guardia durante la navegación (en el puente o en la sala de máquinas) trabajan las mismas 8 horas todos los días. Al ser un barco de Greenpeace, esta rutina de la “vida marinera” se rompe cuando estamos trabajando en una campaña. Entonces, aunque estemos organizados por turnos de trabajo, lo importante es sacar adelante la campaña así que la flexibilidad y la disponibilidad son muy grandes. Según Ana, una compañera: “Greenpeace es ese hombre del que nunca te tendrías que haber enamorado”.

Maite ha visto mucho mundo, como se dice coloquialmente, y ha contemplado muy de cerca desde los hielos de los Polos, hasta las ballenas del Pacífico, y ha sido y es testigo directo del maltrato al que sometemos a los ecosistemas. Además, Maite es activista en numerosas acciones y afirma que lo más importante para participar en una es estar convencido de lo que estás haciendo.

Es muy importante estar preparado para lo que vas a hacer y saber dónde están tus límites porque eres parte de un equipo en el que todos y cada uno dependemos del buen funcionamiento de los demás.

A lo largo de su extensa carrera dentro de la organización, Maite ha estado, literalmente, entre el arpón y la ballena.

Experimentas en tu piel lo más bello y lo más terrible, sucediendo ambos al mismo tiempo. Tienes ante ti indescriptibles icebergs; una fauna que incluye pingüinos, focas, aves únicas y, por supuesto, las ballenas. Y, junto a todo eso, te enfrentas con la crueldad humana, el gran sufrimiento de un animal magnífico. Esta parte es muy dura. Pero, además, en mi caso particular, estaba haciendo algo que, durante gran parte de mi vida creí un sueño irrealizable. He tenido la inmensa suerte de poder estar ahí para hacer frente a los balleneros, hacer de escudo entre el arpón y el animal. He intentado detener la masacre y he podido librar a unas cuantas ballenas de ella. Esto es una recompensa personal muy grande.

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Para terminar, como suelo hacer con la mayoría de los protagonistas que están en este blog, viene el punto en el que buscamos la confrontación con la teoría de William D.Hamilton, ¿Por qué?

Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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