Estrella, activista por el clima

Estrella Delgado. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre
Muchos ya sabréis que hoy se celebra el Blog Action Day, un proyecto cuyo objetivo es conseguir que, por un día, toda la comunidad de bloggers escriba un post relacionado con una causa común: en 2009 es el cambio climático. Como no podía ser de otra forma, desde este blog me sumo a la iniciativa y lo hago contando la historia de una persona a la que seguramente veáis próximamente en la televisión, los periódicos…
Se llama Estrella, tiene 29 años, es enfermera y desde el 2002, voluntaria-activista de Greenpeace. Junto con Vicenç, un mallorquín de 23 años, protagoniza la campaña Activistas por el clima que la organización ecologista ha lanzado con un claro objetivo: conseguir que Zapatero se “moje” y vaya a la próxima cumbre sobre cambio climático en Copenhague. Así que Estrella, con toda seguridad, será noticia porque se encadenará a una central térmica o bloqueará el acceso a una incineradora o a una central nuclear… todavía no sabe qué será de su vida en las próximas semanas, pero está preparada para todo.
Desde luego Estrella no cuadra con el perfil de activista ecologista melenudo que muchos tienen en la cabeza. Pero es que resulta que muchos de los voluntarios de la ONG no responden a ese estereotipo. Transmite tranquilidad y seguridad, aunque reconoce que las entrevistas (esta es la segunda que hace en su vida) le ponen más nerviosa que las acciones; siempre está sonriendo y en el rato que charlamos comprobé que no hace falta ser un “cabra loca” para luchar por una causa, solo se necesita creer con fuerza en ella.
Estrella empezó a creer a los 6 años, cuando su padre le mostró en el periódico, allá por los 80, una acción de la ONG en un barco.
Me impactó mucho ver lo que podían llegar a hacer esas personas por algo en lo que creían.
En cuanto recibió su primera paga, a los 13 años, decidió vincularse como socia.

Hay causas que se llevan dentro. Estrella, adolescente.
Y a los 22 años, en noviembre de 2002, participó en su primera “acción”.
Fue inolvidable. Ocurrió en Constantí, Tarragona, en una incineradora de residuos en la que bloqueamos dos puertas. Fue muy emocionante.
Estrella es una buena conocedora de la “arquitectura” energética española. Ha estado en Garoña, Almaraz, Pasaia… Una de las cosas que siempre me han llamado la atención de las acciones de resistencia (las que duran varios días) es cómo se las apañan para comer, dormir, hacer sus necesidades.
En Pasaia estuvimos en la chimenea, que tiene 3 anillos y cada uno es una pasarela estrecha que rodea la torre, donde puedes
estar de pie. Estuvimos cinco activistas durante tres días, dos noches. Llevábamos cacerolas, hornillo, chocolate… de todo, íbamos preparados.Acción en marzo de 2007 en Pasaia. Foto: Greenpeace
Otra cuestión clave es la preparación física. Greenpeace cuenta con muchos voluntarios escaladores, bomberos… Estrella no escala, aunque me enseña las marcas del entrenamiento que ha estado haciendo el fin de semana.
Lo máximo que he hecho es subir a una torre de un teleférico en Lisboa, con arnés y asegurándote; pero no he hecho escalada de descolgarse.
Muchas de las acciones que vemos en los informativos de televisión acaban con los activistas en los calabozos. Estrella ha estado en esa situación, al menos, cinco veces y reconoce que son “gajes del oficio”. Afirma que la policía en las comisarias y la Guardia Civil en los cuartelillos siempre les han tratado bien; en el caso de los antidisturbios es otra historia. Me cuentan, no Estrella, que muchas veces, para no llamar la atención de los medios de comunicación que suelen estar presentes en las acciones, usan objetos pequeños, como cucharas, para pincharlos en las costillas de los voluntarios. En otras ocasiones son los “afectados” por las actuaciones de Greenpeace los que pueden llegar a suponer un peligro para los activistas, de hecho, Estrella pasó los peores momentos que recuerda en su vida con los trabajadores de la central nuclear de Almaraz.
En Almaraz bloqueamos la puerta principal de acceso. Fui la única que consiguió engancharse a la puerta, con un cepo en U que tenía puesto en el cuello. Con lo cual, si movían la puerta, me movían a mí. Amenazaron con cortar el cepo con una radial y aparecieron detrás mío con ella, tuvimos que pedir ayuda a la Guardia Civil porque parecía que los empleados de la central estaban dispuestos a utilizarla. Pasé miedo, sabes que no lo van a hacer, pero te asusta.

Estrella en el hospital 12 de Octubre
En cualquier caso, Estrella no tiene pinta de ser miedosa, su trabajo como enfermera en la UVI del Hospital 12 de Octubre es otra muestra de ello. Lleva ya 10 años allí, en la UVI Polivalente, con pacientes que, la mayoría, están coma. Ella atiende a los enfermos, pero también ayuda a los familiares y reconoce que cuando consigue tranquilizarlos, cuando les reconforta, se siente bien. Estrella es una mujer vocacional, trabaja y colabora en causas que le apasionan y que le llenan. Tiene la suerte de que su novio también es enfermero y le apoya, además, en su activismo ecologista. ¿ Y sus padres? Qué van a decir! Fue su padre el que encendió la mecha. Ella piensa seguir luchando por el medio ambiente el tiempo que haga falta.







