Ángel García Lorite, BUSF: “Hay que ayudar a los que están vivos”
Hace ya 14 años que este bombero de 42 años del Ayuntamiento de Madrid fundó Bomberos Unidos sin Fronteras, BUSF. Desde el 96 Ángel García Lorite dirige un equipo de voluntarios capaz de presentarse en 24 horas en la otra punta del mundo para salvar vidas. Es lo que ha hecho en Haití, donde BUSF fue la primera fuerza internacional que llegó a las dependencias de las Naciones Unidas en Puerto Príncipe. Ángel se desplazó como jefe de equipo y tras 10 días de trabajo ha regresado a Madrid. Nos atiende desde la sede de la organización, que, ahora mismo, tiene allí desplazado un equipo de 16 personas. “Estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero no nos conformamos, hay que seguir”, afirma.
P. ¿A cuánta gente habéis rescatado?
R. En el Hotel Montana se rescataron 22 personas. Nosotros directamente participamos en el del recepcionista, Darío, que nos llevó 18 horas, y en el de la copropietaria Nadine Cardoso, en el que estuvimos 15 horas. Y compartimos acciones con otros equipos, franceses, estadounidenses y ecuatorianos.

Ángel García Lorite, el primero por la izquierda (con una cuerda). Foto: BUSF
P. ¿Qué haces durante las 18 horas que puede durar una operación de rescate?
R. Lo primero es localizar a la persona y confirmar la ubicación con los perros. Enseguida pasamos a los trabajos de desescombro. En ambos casos nos respondían, Darío con más nitidez porque estaba en mejores condiciones físicas que Nadine, llevaba menos tiempo. Cuando llegas a él, primero está el reconocimiento in situ, le sigue la estabilización para luego sacarlo con seguridad. Son maniobras delicadas y exigentes que tienen que hacerse con mucho cuidado, sobre todo en la estabilización, en la que tiene que haber soporte médico. Nosotros llevábamos un médico y dos técnicos en emergencias médicas.
P. Los expertos dicen que, normalmente, 72 horas es el plazo límite para encontrar supervivientes. Aquí ha habido rescates 7 días después. ¿Qué condiciones especiales se han dado en Haití?
R. Las situaciones desde el punto de vista de estudio médico son diferentes, cada persona es un mundo. Se han dado casos de hasta 10 días. Depende mucho de las circunstancias. Yo lo he vivido directamente en el hotel Montana, donde, por ejemplo, puede haber un grupo de 4 personas atrapada en un ascensor, en una buena situación en la que pueden aguantar dos o tres días sin problema. Ha habido personas que han estado en habitáculos con aire, con agua, eso posibilita que pueda estar más tiempo. Si hablamos de una persona confinada, sepultada en vida, entre dos muros, sin apenas aire, agua o comida, los márgenes se reducen muchísimo.
P. Y Nadine, ¿había bebido o comido algo en esos días?
R. Lo de Nadine es una situación que nos ha sorprendido porque estaba emparedada entre dos muros, en una situación antinatural, una persona mayor, de 63 años…Ha demostrado una fortaleza mental brutal, absoluta, llegando a extremos para sobrevivir que una persona normal seguramente no haría.
P. ¿A qué extremos te refieres? ¿A beberse la orina?
R. Tú lo has dicho.

Momento del rescate de Nadine, del Hotel Montana. Foto: BUSF
P. En los 13 años que llevas en BUSF, ¿es la emergencia más extraordinaria que has vivido?
R. Es, sin duda, la catástrofe de mayor magnitud. Y también el número de rescatados con vida nunca había sido tan alto. Todo obedece a la magnitud, teniendo en cuenta que miles y miles de personas han quedado sepultadas son grandes las posibilidades de encontrar vida
P. ¿ Sientes rabia o impotencia cuando ves a todas esas familias que lo han perdido todo?
R. Son tantas miles de personas que quedan rotas, que te llega, que te impacta, pero al mismo tiempo siempre piensas que tienes que ayudar a los que están vivos y en eso estamos, trabajando en el Hospital General de Puerto Príncipe, potabilizando agua, atendiendo heridos con médicos especialistas. Seguimos, hay que seguir. Vamos a enviar también dos ambulancias. Estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero no nos conformamos, hay que seguir.
P. ¿ Habéis notado algún tipo de inseguridad mientras trabajábais?
R. Hemos estado prácticamente los 10 días en el Hotel Montana con total seguridad. Esa situación de violencia general no la hemos vivido, sí somos conscientes de la ansiedad, de la desesperación de estas personas que no tienen lo más mínimo para beber o comer, pero es normal, uno lo haría también. Pero esa violencia tan desenfrenada no la hemos vivido.
P. ¿Te ha sorprendido el tratamiento informativo, el hecho de que se hayan ofrecido imágenes muy duras que en otras catástrofes nunca se han publicado?
R. Sí, si bien hay que ser riguroso en la información, pero siempre con un tratamiento de esperanza y de ilusión por todo lo que hay que hacer y lo que queda por hacer. No recrearse tanto en la violencia y en los cadáveres.
P. ¿Qué imagen se te ha quedado grabada de estos 10 días?
R. Ahora mismo me viene la del hijo de Nadine. Lo hemos hablado todos dentro del equipo: Nadine dio la vida a su hijo y su hijo le ha dado a ella. Él ha luchado con nosotros día a día, minuto a minuto. Desde que llegamos no se separó de nosotros, ha estado en todo momento como uno más, como un miembro más de Bomberos Unidos sin Fronteras y gracias a su tenacidad, a su búsqueda sin descanso, la madre está hoy con nosotros.

