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Ángel García Lorite, BUSF: “Hay que ayudar a los que están vivos”

26 enero 2010 - 22:12 - Autor:

Hace ya 14 años que este bombero de 42 años del Ayuntamiento de Madrid fundó Bomberos Unidos sin Fronteras, BUSF. Desde el 96 Ángel García Lorite dirige un equipo de voluntarios capaz de presentarse en 24 horas en la otra punta del mundo para salvar vidas. Es lo que ha hecho en Haití, donde BUSF fue la primera fuerza internacional que llegó a las dependencias de las Naciones Unidas en Puerto Príncipe. Ángel se desplazó como jefe de equipo y tras 10 días de trabajo ha regresado a Madrid. Nos atiende desde la sede de la organización, que, ahora mismo, tiene allí desplazado un equipo de 16 personas. “Estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero no nos conformamos, hay que seguir”, afirma.

P. ¿A cuánta gente habéis rescatado?

R. En el Hotel Montana se rescataron 22 personas. Nosotros directamente participamos en el del recepcionista, Darío, que nos llevó 18 horas, y en el de la copropietaria Nadine Cardoso, en el que estuvimos 15 horas. Y compartimos acciones con otros equipos, franceses, estadounidenses y ecuatorianos.

Ángel García Lorite, el primero por la izquierda (con una cuerda). Foto: BUSF

Ángel García Lorite, el primero por la izquierda (con una cuerda). Foto: BUSF

P. ¿Qué haces durante las 18 horas que puede durar una operación de rescate?

R. Lo primero es localizar a la persona y confirmar la ubicación con los perros. Enseguida pasamos a los trabajos de desescombro. En ambos casos nos respondían, Darío con más nitidez porque estaba en mejores condiciones físicas que Nadine, llevaba menos tiempo. Cuando llegas a él, primero está el reconocimiento in situ, le sigue la estabilización para luego sacarlo con seguridad. Son maniobras delicadas y exigentes que tienen que hacerse con mucho cuidado, sobre todo en la estabilización, en la que tiene que haber soporte médico. Nosotros llevábamos un médico y dos técnicos en emergencias médicas.

P. Los expertos dicen que, normalmente,  72 horas es el plazo límite para encontrar supervivientes. Aquí ha habido rescates 7 días después. ¿Qué condiciones especiales se han dado en Haití?

R. Las situaciones desde el punto de vista de estudio médico son diferentes, cada persona es un mundo. Se han dado casos de hasta 10 días. Depende mucho de las circunstancias. Yo lo he vivido directamente en el hotel Montana, donde, por ejemplo, puede haber un grupo de 4 personas atrapada en un ascensor, en una buena situación en la que pueden aguantar dos o tres días sin problema. Ha habido personas que han estado en habitáculos con aire, con agua, eso posibilita que pueda estar más tiempo. Si hablamos de una persona confinada, sepultada en vida, entre dos muros, sin apenas aire, agua o comida, los márgenes se reducen muchísimo.

P. Y Nadine, ¿había bebido o comido algo en esos días?

R. Lo de Nadine es una situación que nos ha sorprendido porque estaba emparedada entre dos muros, en una situación antinatural, una persona mayor, de 63 años…Ha demostrado una fortaleza mental brutal, absoluta, llegando a extremos para sobrevivir que una persona normal seguramente no haría.

P. ¿A qué extremos te refieres? ¿A beberse la orina?

R. Tú lo has dicho.

Momento del rescate de Nadine, del Hotel Montana. Foto: BUSF

Momento del rescate de Nadine, del Hotel Montana. Foto: BUSF

P. En los 13 años que llevas en BUSF, ¿es la emergencia más extraordinaria que has vivido?

R. Es, sin duda, la catástrofe de mayor magnitud. Y también el número de rescatados con vida nunca había sido tan alto. Todo obedece a la magnitud, teniendo en cuenta que miles y miles de personas han quedado sepultadas son grandes las posibilidades de encontrar vida

P. ¿ Sientes rabia o impotencia cuando ves a todas esas familias que lo han perdido todo?

R. Son tantas miles de personas que quedan rotas, que te llega, que te impacta, pero al mismo tiempo siempre piensas que tienes que ayudar a los que están vivos y en eso estamos, trabajando en el Hospital General de Puerto Príncipe, potabilizando agua, atendiendo heridos con médicos especialistas. Seguimos, hay que seguir. Vamos a enviar también dos ambulancias. Estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero no nos conformamos, hay que seguir.

P. ¿ Habéis notado algún tipo de inseguridad mientras trabajábais?

R. Hemos estado prácticamente los 10 días en el Hotel Montana con total seguridad. Esa situación de violencia general no la hemos vivido, sí somos conscientes de la ansiedad, de la desesperación de estas personas que no tienen lo más mínimo para beber o comer, pero es normal, uno lo haría también. Pero esa violencia tan desenfrenada no la hemos vivido.

P. ¿Te ha sorprendido el tratamiento informativo, el hecho de que se hayan ofrecido imágenes muy duras que en otras catástrofes nunca se han publicado?

R. Sí, si bien hay que ser riguroso en la información, pero siempre con un tratamiento de esperanza y de ilusión por todo lo que hay que hacer y lo que queda por hacer. No recrearse tanto en la violencia y en los cadáveres.

P. ¿Qué imagen se te ha quedado grabada de estos 10 días?

R. Ahora mismo me viene la del hijo de Nadine. Lo hemos hablado todos dentro del equipo: Nadine dio la vida a su hijo y su hijo le ha dado a ella. Él ha luchado con nosotros día a día, minuto a minuto. Desde que llegamos no se separó de nosotros, ha estado en todo momento como uno más, como un miembro más de Bomberos Unidos sin Fronteras y gracias a su tenacidad, a su búsqueda sin descanso, la madre está hoy con nosotros.

Optimismo

20 enero 2010 - 19:09 - Autor:

Es difícil ser optimista cuando tu familia, tu casa, tus pertenencias han quedado sepultadas. Es difícil ser optimista cuando vives en uno de los países más pobres del planeta. Hoy, es difícil que un ciudadano de Haití sea optimista. Si en mayo el país ya figuraba entre la lista de los más pesimistas, es evidente que ahora esa sensación se habrá multiplicado por n. Sin embargo, voy a recuperar  un informe que realizó Paul Collier, de la Universidad de Oxford, a principios de 2009 para Naciones Unidas en el que afirmaba que a pesar de los problemas crónicos de Haití, de los huracanes recientes y de la crisis global, “las oportunidades de Haití son mucho mayores que las de otros estados frágiles con los que suele agruparse a ese país”.

Bien, primero, ¿Quién es Paul Collier? Profesor de economía y Director del Centro para el Estudio de las Economías Africanas de la Universidad de Oxford, entre 1998  y 2003 fue director del Grupo de Investigación de Desarrollo del Banco Mundial. Su libro El Club de la Miseria” (2008) profundiza en la causas por las que mil millones de personas en países de África o América no son capaces de salir de la pobreza. Muy recomendables sus conferencias en TED (subtítulos en castellano), de las que me quedo con una frase.

La verdadera pregunta no es ¿podemos ser optimistas? Es ¿cómo podemos dar esperanzas creíbles a esos mil millones de personas?

Collier, según informó Andres Oppenhemer en febrero de 2009, realizó un informe en el que explicaba las razones para no ser muy pesimista con el futuro de Haití: no está en una región turbulenta, no sufre una guerra civil, tiene acceso al mercado más grande el mundo, EE.UU.,  cuenta con abundantes remesas de divisas de emigrantes en países cercanos (Canadá, EE.UU.)… También aportaba las claves para que Haití saliera de la pobreza. Posteriormente, en un artículo en The Guardian, el propio Collier recoge muchas de esas recomendaciones, que se pueden resumir en: que todos los actores clave en la ayuda internacional a Haití -Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Naciones Unidas, Brasil y el propio Gobierno haitiano- “se embarquen en una acción coordinada y simultánea para la reconstrucción del país”, citando literalmente el artículo de Oppenheimer. Si bien la situación es todavía peor que en 2009, seguramente la receta para salir del caos es la misma.

Un momento de la representación de Antología del Optimismo. Foto: Phile Depez para Linz09

Un momento de la representación de Antología del Optimismo. Foto: Phile Depez para Linz09

A todo esto, el título del post es “Optimismo”. Y he elegido ese título porque esta mañana me he encontrado con un evento que ha captado  mi atención. Dentro del festival Escena Contemporánea, esta noche, en La Casa Encendida, Dieter De Buysser, escritor y dramaturgo belga y Jacob Wren, escritor canadiense, representan una obra titulada “Antología del optimismo”. La sinopsis de la obra dice “parte del encuentro creativo entre Jacob Wren y Pieter De Buysser con centenares de personas de diferentes ámbitos, a los que preguntaban qué podría significar para ellos el optimismo en el siglo XXI. La respuesta podía ser una foto, una pieza musical, un objeto, un pequeño texto, un dibujo, una pintura, una película, un vídeo… Con este punto de partida y trabajando también con su propias reflexiones, el tándem elaboró esta antología que espera fomente el desarrollo del optimismo y su aceptación en el futuro”. La referida carta empezaba así:

“An Anthology of Optimism” es la celebración de un optimismo crítico que esperamos aumentará en el siglo XXI

La enviaron a escritores, pensadores, políticos, científicos… y el resultado de esas respuestas, que podían adoptar cualquier formato (música, texto, foto…) se podrá ver esta noche en Madrid. También se puede apreciar en la web que han creado. Esperaremos a las críticas de mañana para ver el resultado y el ánimo (optimistas – pesimistas) de los mismos, aunque parece que la obra ya se ha podido ver en España: el dossier informativo incluye una reseña del Adelanto de Salamanca escrita en junio de 2009.

Y para terminar este post tan heterogéneo y embarullado, no puedo dejar de compartir mis dos citas favoritas sobre esto del “Optimismo”

El optimista tiene siempre un proyecto; el pesimista, una excusa. Anónimo.

y

El optimista cree en los demás y el pesimista sólo cree en sí mismo. Chesterton. Escritor británico.

10 lecciones sobre el terremoto de Haití

19 enero 2010 - 16:10 - Autor:

Un mar de tiendas es el hogar de miles de familias en las colinas de Canapé Vert. Foto: Cruz Roja - IFRC/Eric Quintero

Un mar de tiendas es el hogar de miles de familias en las colinas de Canapé Vert. Foto: Cruz Roja - IFRC/Eric Quintero

Apenas ha pasado una semana desde que tembló Haití, pero tengo la sensación de que ya llevamos una eternidad con esta historia. Supongo que es el resultado de la sobreinformación. De hecho, quizás es pronto para sacar conclusiones definitivas sobre todo lo que ha ocurrido desde el pasado 12 de enero, pero uno, a veces, necesita ordenar un poco sus ideas y ponerlas por escrito. Así que aquí van las 10 lecciones que he sacado, hasta el momento, de este desastre humanitario.

  • Los terremotos tienen predilección por los países más pobres, como demuestra la recopilación que hizo Público de los últimos 20 años. Y, dentro del desastre, los ricos siempre tienen más opciones de salir indemnes, como cuenta Francisco Peregil en El País.
  • El ser humano es asombroso, es capaz de aguantar sepultado casi seis días. Definitivamente, los milagros existen y los protagonizan hombres y mujeres de carne y hueso.
  • La solidaridad, el espíritu de colaboración, el interés por ayudar es positivo por naturaleza, pero, a veces, es bueno saber mantenerse en un discreto segundo plano. Colaborar, sí, pero ¿comunicarlo a toda costa? El post “Vacaciones en el infierno: supercruceros en Haití” nos puede ayudar a comprender.
  • Acontecimientos como éste suelen provocar importantes patinazos en los medios de comunicación que, atropellados por la inmediatez, levantan las barreras de la comprobación de fuentes. Lo que le pasó a TVE con las imágenes de Youtube nos puede ocurrir a cualquiera. Sé que es difícil, pero no nos dejemos llevar por la intensidad y emotividad. Me gusta el tratamiento que está haciendo un medio como Canal Solidario (recién rediseñado).
  • Decenas de ONG españolas se han movilizado para ayudar a la población de Haití. Todas comunican sus cuentas de ayuda y las personas nos volcamos en colaborar. Como ya no hay Telemaratones en TV, estos desafortunados sucesos suponen un pico de ingresos para las ONG. Un consejo: que hagan públicos los donativos, la cantidad que llevan recaudada. Es un síntoma de transparencia y de seriedad que, además, ayudaría mucho a que la gente se vinculara con ellas. Me gusta el trabajo que está haciendo la Cruz Roja Internacional, que ha recaudado 19 millones de dólares vía teléfono móvil, una campaña sin precedentes.
  • Relacionado con el punto anterior: para donar, elige a la organización que te inspire más confianza. Siempre es bueno saber si la entidad estaba trabajando o había trabajado anteriormente en la zona o si está enviando equipos de rescate, sanitarios…
  • Internet y las redes sociales han sido los protagonistas absolutos en el apartado de comunicación y seguimiento ciudadano. Twitter está canalizando mucha información y conversaciones sobre el terremoto. En estos días he descubierto una herramienta sensacional para seguir, en un mismo panel de control y en tiempo real, no solo las noticias, imágenes y videos que se agolpan en canales como Flickr o Youtube, sino también para monitorizar conversaciones de habitantes de la isla (peticiones de auxilio, búsqueda de familiares, amigos…). Se trata de http://haiti.ushahidi.com, una plataforma de crowdsourcing en temas de  información sobre crisis humanitarias. Otros recursos interesantes: la página que ha habilitado Cruz Roja Internacional para localización de víctimas o diversas aplicaciones para móviles especialmente dirigidas a trabajadores humanitarios.
  • Las historias personales siguen siendo la mejor forma de entender la proporción de la catástrofe y de apreciar el esfuerzo solidario que están realizando muchos de los voluntarios (bomberos, médicos, expertos en logística, etc) que están en Haití.
  • Líderes. Todos los grandes proyectos (y el de reconstrucción del país lo será) necesitan líderes. Tiene pinta de que se Obama va a convertir en un referente, pero, como señala el bloguero Nathaniel Whittemore es fundamental implicar a la población local, a la gente que conoce el terreno.
  • La experiencia nos dice que pasará la fiebre informativa y, seguramente, dentro de un par meses, Haití será, de nuevo, un país olvidado. Así que, aunque MSF todavía no ha presentado el informe anual sobre las crisis más olvidadas del 2009, seguro que no difieren mucho de las del 2008. Desde ya, pongamos un post it en nuestro corcho, en la pantalla del ordenador, en la nevera, que diga “Haití, no te olvidaré”.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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