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Buscamos a los 10 no protagonistas de 2010

4 enero 2010 - 23:42 - Autor:

El 2009 terminó con una buena noticia, los 10 no protagonistas del 2009 se convirtieron en protagonistas gracias a los más de 11.500 usuarios únicos que el 31 de diciembre y el 1 de enero decidieron que esas 10 personas merecían un poco de atención. Así que permitidme un breve capítulo de agradecimientos: en primer lugar, a todos y cada uno de vosotros por vuestra visita; a lainformacion.com, por su apuesta por esta temática tan poco mediática, a los que habéis compartido el post en Twitter (61) y Facebook (73), a los que habéis votado el post en meneame.net y en bitacoras.com, a los que habéis comentado en los diferentes canales. Gracias en nombre de los 10.

Y como hemos terminado con tan buenas sensaciones el 2009, queremos comenzar el 2010 invitándoos a que, entre todos, busquemos a los 10 no protagonistas del año. Como he comentado en algún post, todos y cada uno de nosotros tenemos algo que aportar y una buena forma de hacerlo es comunicando, recomendando, difundiendo proyectos y personas que creas que merecen la pena.

Nos gustaría que si conoces a gente que está haciendo mejor la vida a los demás, que lucha por ayudar aquí o en cualquier parte del mundo a los pobres, a los pisoteados, a los indefensos, nos lo cuentes escribiendo a los10dewilliam@gmail.com y explicando brevemente la historia de la persona, junto con alguna referencia (web, blog, etc). No hace falta que sea un héroe o un santo, lo importante es que esté comprometido con la causa que defiende y que su trabajo esté ayudando a cambiar las cosas, esté marcando una diferencia.

Comparte, difunde, comunica y ayudarás a que personas anónimas que trabajan cada día por mejorar el mundo sean visibles.

Flibbertigibbet Silhouettes... Flickr: Kıvanç Niş

Flibbertigibbet Silhouettes... Flickr: Kıvanç Niş

Estas 10 personas no son las protagonistas del 2009

30 diciembre 2009 - 8:46 - Autor:

No son los personajes del 2009 para casi nadie, excepto para La regla de William. Termina el año, llega el momento del balance, de los resúmenes, de las clasificaciones, de los decálogos, de los pequeños cambios para que todo siga igual. Las 10 personas que he seleccionado no han protagonizado ningún hecho especialmente trascendente a lo largo del 2009, no han ocupado portada de medios, blogs, agregadores, etc; simplemente son las 10 personas que, desde que escribo este blog, más me han impresionado. Su trabajo, su pasión, su dedicación, su espíritu de superación, su fuerza, su esperanza en un mundo y una vida mejor, creo que merece un reconocimiento y un poco de aliento para que continúen luchando. Feliz año a todos.

1. Cristóbal Colón. Hace 16 años creó La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona formada, casi en exclusiva, por personas con enfermedad mental. Sus yogures son un manjar que solo se puede disfrutar en Cataluña y su éxito social y empresarial es objeto de estudio en  IESE, ESADE o Harvard.

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

2. Rafael Selas. Hace ocho años fue a la boda de un amigo en Kenia y decidió quedarse allí, en Lamu, una pequeña isla al norte de Mombasa, para ofrecer un salvavidas a decenas de huérfanos. Empezó tirando de sus ahorros para alimentar a los niños que encontraba en la calle  y ahora ha levantado una Casa de Acogida  en la que atiende a más de 250 niños.

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida

Rafael Selas con niños de su Casa de Acogida

3. Guillermo Fernández “Mito”.  Un maestro de los de antes, “Mito” ha dedicado su vida enseñar a sus alumnos cómo relacionarse con la naturaleza y ahora también trata de enseñar el camino de la supervivencia a cientos de inmigrantes senegaleses.

Guillermo Fernández, Mito. Foto: Sebastián Losada

Guillermo Fernández, Mito. Foto: Sebastián Losada

4. Gloria Iglesias. Una mujer sola que tiene la fuerza de revivir a personas sin hogar que estaban casi muertas. Desde su Proyecto Gloria se deja la piel y la salud para que muchos indigentes tengan una segunda oportunidad.

Gloria Iglesias

Gloria Iglesias

5. Encarnita. A esta mujer hay que conocerla. Estuve apenas una hora con ella y me ha dejado marcado. Como escribí en su  momento, hay personas hechas de un material muy especial, personas que hacen que este mundo y esta vida sean más fáciles para aquellos que no tenemos la fuerza, el espíritu y la tenacidad necesaria.

Jesús Centeno y Encarnita Cabrero

Jesús Centeno y Encarnita Cabrero

6. Jesús Centeno “El cocinero de los cuentos”. Un ejemplo de cambio radical. De empleado en un banco a cuentacuentos infantil. Entre medias, un desencadenante, la muerte de su mujer. Jesús es mágico, los niños de la UCI del Hospital Niño Jesús lo saben.

7. Claudio Gorosito. Otro ejemplo, en este caso de superación, de reinserción. Gorosito ha pasado 9 años en la cárcel por tráfico de drogas, pero ha aprovechado bien el tiempo. En Navalcarnero, con la ayuda de otros 40 presos, consiguió reproducir el Guernica con la técnica del hilo, técnica que ahora enseña a jóvenes delincuentes y mujeres en prisión.

Gorosito en la prisión de Navalcarnero, trabajando en El Guernica

Gorosito en la prisión de Navalcarnero, trabajando en El Guernica

8. Chema Caballero. Quizás el más conocido de los 10, gracias, sobre todo, al apoyo de Gervasio Sánchez, Caballero es un veterano en África, donde ha pasado los últimos 17 años rehabilitando niños soldado. Si todavía no conoces su historia, a qué esperas.

Chema Caballero. Foto: ONG Dyes/Josep García

Chema Caballero. Foto: ONG Dyes/Josep García

9. Antonio Díaz de Freijo. Antonio realiza un trabajo callado, casi invisible, pero impagable: gestiona y dirige, de sol a sol, Karibú, una asociación que da la bienvenida a todos los subsaharianos que se encuentran solos, perdidos, asustados o, simplemente, necesitados, en Madrid.

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú

Antonio Díaz de Freijo en la oficina de Karibú

10. Maite Mompó. Maite es marinera y activista de Greenpeace. Pasa la mitad del año embarcada y en ella es fácil descubrir pasión por lo que hace. Como titulaba en junio, Maite ha estado literalmente entre el arpón y la ballena.

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

El arte de dar

6 noviembre 2009 - 0:54 - Autor:

Acaba la semana y quiero cerrarla cambiando un poco el ritmo. Tras más de seis meses de blog, me gustaría volver a los orígenes, a la filosofía que inspira La regla de William: cuál es la razón del altruismo. Acaba de publicarse un libro en EE.UU. que busca respuestas a esa pegunta “The art of giving. Where the Soul Meets a Business Plan (El arte de dar: el alma se encuentra con el plan de negocio). Los autores, Charles Bronfman y Jeffrey Solomo, (directivos de una fundación que promueve valores relacionados con la cultura judía).

Foto Flickr: Slimmer_jimmer

Foto Flickr: Slimmer_jimmer

Una de las tesis principales del libro, según leo en distintos blogs, es que dar/donar es, sobre todo, gratificante para el donante. Una de las reflexiones de los autores me llama la atención.

El placer de recibir a través de dar puede ser tan tangible y tan importante para el éxito general del sector social como la capacidad que tiene la organización de ejecutar su misión.

Es decir, es fundamental que la gente que está trabajando ayudando a los demás y, sobre todo, los que aportan los medios y los recursos para realizar ese trabajo (los donantes, mecenas, socios…), se lo crean, lo sientan, estén felices por el simple hecho de dar. El asunto va más allá (hay que llenar 288 páginas) y plantea la necesidad de que todo aquel que colabora económicamente con ONG sea muy consciente de porqué lo hace, que no sea una decisión arbitraria, ya que solo de esa forma será capaz de profundizar más en la causa que apoya.

El caso es que creo que es un buen momento para recapitular y recordar algunas de las ideas y motivaciones de los protagonistas del blog que expliquen su comportamiento desinteresado. Es un buen momento para hacer un mini-balance y saber si, como decía William D.Hamilton, el altruismo está directamente relacionado con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Según el razonamiento de los autores de “El arte de dar…”, Hamilton estaría en lo cierto, ya que no hay más relación de parentesco que la que tiene uno consigo mismo.

  • Toni, electricista, 54 años, voluntario de Solidarios, lleva 8 años acompañando por la noche a los sin techo de Madrid.

Es mi forma de cambiar el mundo. Además, es el sitio donde cargas las pilas. El voluntariado le aporta más al voluntario. Un porcentaje de las personas que hacen voluntariado viene por temas de carencias personales, emocionales, problemas familiares, etc

  • Matt Flannery, creador de Kiva, el revolucionario sistema de microcréditos on line.

Crecí en una familia cristiana … mi madre fue  voluntaria para World Vision, mi hermana trabajó para World Vision.  Me di cuenta  de que tenía espíritu emprendedor y que era para lo que estaba preparado. Inicié varias empresas y fracasé. Todo cambió cuando fui a África, con Jessica (su esposa y confundadora de Kiva). Me encantó hablar con la gente de Kenia sobre sus planes y sueños.Se trataba de un ambiente diferente del que había percibido cuando apadrinaba niños, tenía una idea de África como un lugar desolado. Me pareció divertida y vibrante. Quería transmitir ese sentimiento de esperanza

  • Maite Mompó, 42 años, activista de Greenpeace. Desde hace casi 12 años vive entre el arpón y la ballena. Su motivación:

Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.

  • Cristóbal Colón, creador de La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona formada, casi en exclusiva, por personas con enfermedad mental . Su éxito social y empresarial es objeto de estudio en  IESE, ESADE o Harvard.

Estoy totalmente en desacuerdo (con La Regla de William D.Hamilton). Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Es como tener un hijo. Lo cuidas, lo quieres, lo proteges, es lo mismo, no puedes dejar de hacerlo y eres feliz haciéndolo. Así de simple.


Ana Dodson, cómo salvar vidas con 11 años

6 septiembre 2009 - 19:16 - Autor:

Ana Dodson. Fuente: Dosomething.org

Ana Dodson. Fuente: Dosomething.org

Es una nueva pirueta que viene a confirmar la regla de William, la teoría que buscamos contrastar en este blog y que relaciona altruismo con parentesco. Ana Dodson fue adoptada cuando era un bebé por una familia norteamericana, de Evergreen (Colorado), en 1992. En el 2003,con 11 años, en un viaje para conocer sus raíces, Ana, que disfruta de una vida acomodada, visitó el orfanato Hogar Mercedes de Jesús Molina, en Anta, alrededores de Cuzco. Allí descubrió la pobreza en la que vivían centenares de niños. Uno de ellos, una chica llamada Gloria, se le acercó llorando para decirle que sabía que no les iba a olvidar y que algún día volvería para ayudarles.

Cuando era un bebé, podía haber ido a un orfanato y estar en la misma situación que los niños del Hogar Mercedes. Mi visita aquel día y lo que Gloria me dijo, me removieron e inspiraron para hacer algo más que ayudar.

Ana comenzó a escribirse con los niños del orfanato y a reunir material escolar. El siguiente paso fue buscar la implicación de amigos y familiares para recaudar dinero y desarrollar un proyecto más ambicioso. Así nació, en 2003, Peruvian Hearts ( “Un solo corazón a la vez” es su lema), la ONG a través de la que ha conseguido dotar de servicios básicos al Hogar: educación, comida, salud (atención médica y dental), agua caliente, agua potable… Luego, las solicitudes de ayuda comenzaron a llegar desde otras aldeas cercanas, como Lamay, y el proyecto de Ana ha ido creciendo.

En EE.UU. Ana es una joven heroína, ha recibido varios premios y condecoraciones por su labor: en 2005 estuvo entre los 10 mejores voluntarios jóvenes de todo el país, en 2008 fue  finalista del premio Brick (ahora llamado Do Something), y dedica buena parte de sus esfuerzos a expandir su mensaje y recaudar fondos.

Sé que no puedo cambiar el mundo en un día y que no puedo hacerlo yo sola, pero creo que si trabajamos todos juntos podemos hacer algo importante. Uno de mis retos es inspirar a otros chicos para que ayuden a los que son menos afortunados que ellos.

No deja de ser una agradable sorpresa comprobar la capacidad que tienen chicos de apenas 18 años para tirar de proyectos como este. EE.UU. es un ejemplo en esto. Seguro que en España también hay chavales así y, simplemente, no les conocemos, no saltan a los medios, o, por lo menos, yo no tengo noticia de ellos; pero está claro que más allá del aparato mediático y el sentido del espectáculo que demuestran premios como el DoSomething (destinado a reconocer a jóvenes solidarios); hay una base de sensibilización social que seguramente se inculca y promueve desde la propia escuela.

Me parece una buena idea ofrecer en los colegios, en las casas este tipo de ejemplos, contar a los jóvenes cómo otros chicos de su edad están ayudando a mejorar el mundo. No digo que todos se “conviertan” en Ana Dodson, pero por lo menos se pondrán los cimientos para que sean conscientes del mundo en el que viven.

Video, en inglés, sobre la historia de Ana.

Jaume Sanllorente y las 5.000 sonrisas de Bombay

19 agosto 2009 - 0:03 - Autor:

Un viaje  a Bombay en 2003 le cambió la vida. Descubrió un orfanato que estaba a punto de cerrar y expulsar a los 40 niños que acogía y Jaume Sanllorente decidió hacerse cargo del centro, abandonando su cómodo trabajo de periodista económico en Barcelona. Este barcelonés de 33 años fundó  la ONG Sonrisas de Bombay y desde entonces dedica las 24 horas del día a su trabajo en los diversos proyectos (orfanato, escuelas, atención médica) que han ayudado a más de 5.000 personas en ls ciudad india. Jaume habla sobre el giro que ha dado su vida y responde a otros temas que últimamente han colocado a la India en primer plano: Vicente Ferrer y la película Slumdog Millionaire.

P . ¿Las sonrisas pueden cambiar el mundo?

R. Por supuesto. Una sonrisa a tiempo puede cambiar el curso de una nación entera o de toda la humanidad.

Jaume Sanllorente en Bombay. Foto: Sonrisas de Bombay

Jaume Sanllorente en Bombay. Foto: Sonrisas de Bombay

P. En el adn de Jaume están las sonrisas y está Bombay y parece que cientos de personas sonríen ya gracias al trabajo de la asociación. ¿Hay alguna sonrisa que se le haya quedado especialmente grabada en la memoria? ¿Quizás las de los 40 niños que salvó en el orfanato, nada más llegar a la ciudad?

R. La organización ha crecido, y también su número de beneficiarios. Eso conlleva que cada vez menos pueda hacer trabajo de campo, de contacto diario con todos los beneficiarios del proyecto, porque supondría ser omnipresente en todos los rincones de Bombay dónde contamos con proyectos. Por ello, como bien apunta en su pregunta, la sonrisa de aquellos primeros niños beneficiarios de la entidad fue la que más guardada tengo en la memoria. Pero aún así, cada día es palpable el valor del proyecto, y las sonrisas que origina, así que sonrisas en el proyecto, nunca faltan.

P. Hablando con otros españoles que han dedicado su vida a proyectos en esta línea, me comentan que, al principio, son 24 horas de dedicación. ¿Es su caso?

R. ¡Sí, totalmente de acuerdo! Precisamente hoy lo estaba comentando con un grupo de españoles que ha venido a visitar los proyectos. No hay descanso cuando se adquiere un compromiso a este nivel. Incluso duermo con una libretita en la mesilla de noche en el caso de que me despierte con alguna idea relacionada con los proyectos. Por mucho que he intentado, me cuesta desconectar. Pero supongo que es algo extensivo a otras profesiones o cargos de responsabilidad.

P. ¿Puede tener una vida privada, personal?

R. Cuesta, no es fácil. Mis amigos se han tenido que acostumbrar a no hacer muchos planes conmigo y a depender siempre de mis horarios y compromisos, cerrados muchas veces con un año de antelación. Y ya no digamos en otro sentido de vida privada. Sigo soltero, ¡y no me extraña! Quien comparta la vida conmigo deberá saber que amarme a mí es amar el proyecto y el estilo de vida que entraña. Y eso no tiene que ser fácil.

Aún así, intento tener también una vida normal de cualquier persona de mi edad.

P .¿Echa de menos algo de su anterior vida como periodista en Barcelona?

R. El que sea la hora de terminar y poder desconectar. Lo único que echo de menos. Por lo que refiere a lo demás, no tengo o dejo de tener nada que no tuviera antes en mi vida. Más responsabilidades, eso es lo único.

También echo de menos el anonimato. Tras el boom del libro, me tuve que acostumbrar al reconocimiento y a que te conozcan en muchos lugares. Y el proceso de aceptar la nueva situación no ha sido fácil. El anonimato es un lujo que sólo aprecian aquellos que lo perdieron.

P. 24 horas de dedicación y, además, teniendo que preocuparse de su seguridad, ¿Cuántas veces le han amenazado de muerte? ¿Por qué?

R. Es un tema en el que no me gusta incidir demasiado. Es algo con lo que he tenido que aprender a convivir, un “gaje” del oficio. Trabajamos en sectores dominados en casos por mafias y es lógico que no haya sido plato de gusto nuestra presencia. Pero eso no nos debe impedir seguir avanzando en nuestro propósito.

P. Lleva escolta, ¿ha pensado, en algún momento, en abandonar Bombay y sus proyectos por la falta de seguridad?

R. Jamás. Los proyectos están y deben seguir estando, conmigo o sin mí.

P . ¿Cuál es el motor que le impulsa a seguir luchando? En el blog buscamos el origen del altruismo y tratamos de comprobar si la regla de William D. Hamilton es válida, ¿Cómo ve esa teoría Jaume Sanllorente?

R. No conocía esta teoría. Pero sí es cierto que imaginando que los demás seres humanos son nuestros hermanos, padres o hijos sentiremos de forma más profunda una llamada a nuestro amor.

P. ¿Consiste la felicidad propia en hacer felices a los demás?

R. Depende de para quién, claro está. Cada persona construye su propia felicidad o el concepto que tiene de ella. Yo sí creo que hacer felices a los demás contribuye, y mucho, a la felicidad propia.

Pero no soy nadie para dar lecciones de felicidad a nadie. Supongo que, como en el caso de muchas personas, la felicidad va por momentos.

P. La India y Bombay han saltado a los medios en los últimos tiempos por dos razones. Vicente Ferrer y la película Slumdog Millionaire, ¿Qué repercusión ha tenido la muerte de Ferrer en Bombay y en los medios de la India? Respecto a la película, las autoridades se quejaban de que deformaba y “afeaba” la realidad de Bombay, ¿Cómo lo ve Jaume?

R. La India funciona mucho por estados. Vicente, a quién conocía, admiraba y respetaba muchísimo, era muy conocido y venerado en Andhra Pradhesh (la región en la que trabajaba Ferrer). En Bombay la noticia nos repercutió por parte de España. Su testimonio de vida es y será siempre para mí un ejemplo impagable.

Por otro lado, Slumdog Millionaire mostraba una parte de Bombay que existe, aunque algunos quieran negarlo. ¿Que si era una visión muy occidental? Tal vez, pero el director era libre de hacer lo que le diera la gana. Es una película, ¡no? Ahora bien, ¿si refleja como es Bombay? No refleja el todo absoluto de Bombay, dónde no hay únicamente eso, pero sí refleja bien el sector que ha querido plasmar.

P. ¿Cómo afronta el futuro? ¿Piensa en traspasar las fronteras de Bombay?

R. Queda tanto trabajo por hacer en las propias fronteras de Bombay, que no me planteo en absoluto ampliar los proyectos de terreno a otros lugares.

Maite Mompó, entre el arpón y la ballena

5 junio 2009 - 0:08 - Autor:

Maite Mompó. Foto de Greenpeace/Pedro Armestre

Maite Mompó. Foto de Greenpeace/Pedro Armestre

Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y ya sabéis que, con esta “percha”, los medios de comunicación nos lanzamos a contar historias relacionadas con el mal estado en el que estamos dejando nuestro planeta.

Pero en La Regla de William hablamos, sobre todo, de personas. Así que, en un día como este, podría hablar de los “gurús” de la ecología, de los científicos que estudian el cambio climático o de los personajes que han logrado triunfar con ambiciosos proyectos, pero he preferido contaros la historia de una persona que lucha, desde la base, por cambiar las cosas, por mejorarlas.

Se llama Maite Mompó, es marinera y activista de Greenpeace. Ahora está en el Rainbow Warrior,  de camino a Barcelona, después de haber pasado por Sevilla para apoyar una acción de protesta en la Torre del Oro.

Maite nació tierra adentro, en Albacete, hace 42 años, aunque con el mar en la venas: su padre tenía un pequeño velero y desde muy pequeña ya navegaba. Con 21 años llegó el flechazo:

El primer contacto “físico” fue al hacerme socia de Greenpeace España en 1987, gracias a una pegatina en un coche en la que venía la dirección de la sede en Madrid. En aquellos tiempos, contactar no era tan fácil, !no había internet!

Su “enrolamiento” llegó en 1997, con el Zorba, un modesto velero (ya fuera de combate) que funcionaba como barco-escuela. Desde aquí dio el salto a los “grandes”, como ella misma apunta: Artic Sunrise, MV Esperanza y el buque emblema, el Guerrero del Arco Iris, Rainbow Warrior.

Maite en la cubierta del Raimbow Warrior. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Maite en la cubierta del Rainbow Warrior. Foto: Greenpeace/Pedro Armestre

Maite sabe lo que es la vida en un barco, pasa la mitad del año en el mar.

El barco es tu casa y tu lugar de trabajo. A ver, el ritmo normal es trabajar de 8 a 5 de lunes a viernes, parando una hora para comer y teniendo también una pausa de media hora por la mañana y por la tarde. Los sábados trabajamos sólo por la mañana. Cada uno aprovecha el tiempo libre como quiere. Pero los que están de guardia durante la navegación (en el puente o en la sala de máquinas) trabajan las mismas 8 horas todos los días. Al ser un barco de Greenpeace, esta rutina de la “vida marinera” se rompe cuando estamos trabajando en una campaña. Entonces, aunque estemos organizados por turnos de trabajo, lo importante es sacar adelante la campaña así que la flexibilidad y la disponibilidad son muy grandes. Según Ana, una compañera: “Greenpeace es ese hombre del que nunca te tendrías que haber enamorado”.

Maite ha visto mucho mundo, como se dice coloquialmente, y ha contemplado muy de cerca desde los hielos de los Polos, hasta las ballenas del Pacífico, y ha sido y es testigo directo del maltrato al que sometemos a los ecosistemas. Además, Maite es activista en numerosas acciones y afirma que lo más importante para participar en una es estar convencido de lo que estás haciendo.

Es muy importante estar preparado para lo que vas a hacer y saber dónde están tus límites porque eres parte de un equipo en el que todos y cada uno dependemos del buen funcionamiento de los demás.

A lo largo de su extensa carrera dentro de la organización, Maite ha estado, literalmente, entre el arpón y la ballena.

Experimentas en tu piel lo más bello y lo más terrible, sucediendo ambos al mismo tiempo. Tienes ante ti indescriptibles icebergs; una fauna que incluye pingüinos, focas, aves únicas y, por supuesto, las ballenas. Y, junto a todo eso, te enfrentas con la crueldad humana, el gran sufrimiento de un animal magnífico. Esta parte es muy dura. Pero, además, en mi caso particular, estaba haciendo algo que, durante gran parte de mi vida creí un sueño irrealizable. He tenido la inmensa suerte de poder estar ahí para hacer frente a los balleneros, hacer de escudo entre el arpón y el animal. He intentado detener la masacre y he podido librar a unas cuantas ballenas de ella. Esto es una recompensa personal muy grande.

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Una lancha de Greenpeace intercepta un arpón lanzado contra una ballena por un ballenero japonés. Maite es una de las personas de la lancha. Foto: Greenpeace/Kate Davison

Para terminar, como suelo hacer con la mayoría de los protagonistas que están en este blog, viene el punto en el que buscamos la confrontación con la teoría de William D.Hamilton, ¿Por qué?

Luchar por lo que creo es el motor de mi vida. Desde mi punto de vista, se trata de puro egoísmo. Soy muy feliz haciéndolo.

Cristóbal Colón y los yogures que dan sentido a la vida

2 junio 2009 - 0:28 - Autor:

La tradición familiar le empujaba al negocio de la sastrería, pero las inquietudes personales e intelectuales le llevaron a trabajar en un manicomio en Zaragoza, donde descubrió que el trabajo es el arma fundamental para rehabilitar a los enfermos mentales. Con esa idea creó La Fageda, una cooperativa agrícola en Gerona cuyo éxito social y empresarial es objeto de estudio en Escuelas de Negocios como el IESE y ESADE o Universidades como Harvard. Desde hace 16 años, una empresa formada, mayoritariamente, por personas con discapacidad fabrica unos yogures excelentes (contrastado) que ocupan el tercer lugar en el mercado catalán, donde compite de igual a igual con Danone y Nestlé.

P. ¿Qué le aportó ese tiempo en el psiquiátrico? Después de varios años, afirma que tenía que salir de allí por salud mental. ¿Un psiquiátrico anula no solo a los enfermos sino también a los médicos, celadores, etc, que trabajan en él?

R. En aquella época las instituciones como los hospitales psiquiátricos o las cárceles estaban basadas en una estructura en la que las personas que están dentro no pueden salir y toda su vida la desarrollan dentro. Yo partía de la base de que eso no solo tenía un efecto negativo para los asistidos, sino para los asistentes. No eran hospitales con programas de terapia y recuperación. Eran hospitales donde la gente estaba recluida, sin más. Entendía que no era lo que yo necesitaba, ni lo que necesitaban los enfermos.

P. En 1982 inicia La Fageda, un proyecto para devolver la conciencia a los enfermos mentales a través del trabajo. Y de un trabajo con sentido empresarial, pero empezaron en una época de crisis importante en España. ¿Cómo fueron los primeros años?

R. Fueron unos años muy duros, la tasa de paro era altísima. La situación no era favorecedora, pero tampoco lo era quedarse en el hospital. Arriesgarse merecía la pena. Salimos del hospital con una sola idea: tenemos claro que el trabajo es una herramienta terapéutica muy potente para este tipo de personas, pero para que sea terapéutica tiene que ser un trabajo real. Lo que habíamos hecho era laborterapia, talleres para hacer manualidades, pero no tenían la categoría de trabajo, no era útil para nadie, no había intercambio económico, con lo cual no era un trabajo, era una forma de pasar el rato haciendo cosas con las manos. Para eso decidimos que había que montar una empresa.

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

Cristóbal Colón, 1º por la izquierda, y trabajadores de La Fageda

P. En qué momento La Fageda da el salto y deja de ser uno de tantos centros ocupacionales para convertirse en una empresa de éxito.

R. La idea de tener una empresa real era esencial, lo que no sabíamos era como concretarla, pero, por lo menos, teníamos un horizonte.  Desde el 82 hemos hecho de todo, pero siempre teniendo claro qué es lo que no queríamos hacer. Empezamos, no obstante, trabajando para otros, pero conscientes de que teníamos que buscar un proyecto propio. Finalmente compramos una finca, empezamos a fabricar leche, en el 92  las cuotas lácteas de la UE supusieron un elemento amenazador y nosotros nos planteamos cómo salvar la situación. En ese momento surgió la idea de fabricar yogures. Esa fábrica ha funcionado, llevamos 16 años en ello.

P. ¿Da beneficios La Fageda?

Sí, y, en plena crisis, no estamos perdiendo ventas, estamos ganando. A nuestros clientes o bien no les afecta la crisis o, si les afecta, consideran que están dispuestos a seguir pagando nuestro plus de precio, porque somos más caros que la competencia.

P. Y todo, sin salir de Cataluña, porque han decidido no distribuir más allá ¿Cambiarán este modelo?

Lo mantenemos. Hemos construido una marca en clave territorial y creemos que todavía hay recorrido en Cataluña, no tiene sentido que nos aventuremos. Nuestro producto es frágil, hay que transportarlo en frío, tiene una fecha de caducidad corta… Hoy por hoy la territorialidad forma parte del proyecto de marca.

P. ¿Es importante que los trabajadores con discapacidad que integran La Fageda sientan que están involucrados en una empresa que funciona? ¿Les motiva la buena marcha del proyecto?

R. Desde el punto de vista empresarial somos una empresa de éxito. Cuando uno trabaja en una empresa de éxito, en la parte que le toca es una persona de éxito. Nosotros estamos orgullosos de formar parte de este proyecto. Si te colocas en la piel de una persona que ha pasado de estar toda su vida en un manicomio, que tenía un sentimiento de persona inútil, parasitaria, a formar parte de un proyecto en el que presumimos de ser los mejores fabricantes del mundo de yogures, hay un efecto terapéutico muy claro.

Imagen de marca de los yogures La Fageda

Imagen de marca de los yogures La Fageda

P. Los trabajadores de La Fageda, ¿tienen condiciones laborales a precios de mercado?

Nosotros damos cobertura al 100% de las personas de la comarca de La Garrotxa, no hacemos selección de personal, damos cobertura a todas las personas con discapacidad psíquica o enfermedad mental. De los 140 trabajadores con discapacidad, 40 están en el centro ocupacional. El resto, el que menos cobra, cobra el salario mínimo interprofesional y luego hay cinco categorías por encima. Hay una política de mejora escrita, objetiva y pública, como en cualquier empresa. Queremos que todos tengan un recorrido profesional. Nosotros decimos que trabajamos con personas con capacidades diferentes. Todos servimos para algo, pero sabemos que no todos servimos para lo mismo.

P. ¿Qué le queda por hacer?

R. Voy a cumplir 60 años, estoy moderadamente satisfecho en cuanto a mi vida profesional. Quiero que este proyecto continúe porque las necesidades de estas personas van a seguir. Yo me jubilaré y pasaré a otros intereses.

P. Usted ha comentado que la temprana muerte de su padre y la toma de conciencia de la realidad de la muerte es lo que ha dado sentido a su trayectoria, a sus proyectos. ¿De qué forma?

R. Mi percepción de la muerte me ha ayudado a vivir. Mucha gente solo se acuerda de la muerte cuando la ven delante, pero intentan olvidarla enseguida. Partiendo de la máxima “Muerte cierta, momento incierto”, no hay que hacer muchas cosas, pero sí hacerlas bien. Se trata de hacer lo que te toca, con la máxima honestidad y bondad posible.

P. En este blog buscamos los orígenes del altruismo, intentamos demostrar si la teoría de William D. Hamilton que relaciona altruismo con grado de parentesco se cumple. ¿Comparte La Regla?

R.  Estoy totalmente en desacuerdo. Todas las teorías de la biología y de la psicología modernas parten de una concepción antropológica. Si lo interpretas todo en clave de animal inteligente intentas buscar las respuestas a las preguntas desde este prejuicio previo. Yo pienso que el hombre es un ser espiritual y que el afán de la perfección y de la belleza y de la bondad son innatas a la esencia espiritual no a la esencia animal.

Conferencia de Cristóbal Colón en Infonomia:

La regla de William D. Hamilton, aquí empieza todo.

22 abril 2009 - 0:06 - Autor:

williamhamilton

Es posible que este nombre, William D. Hamilton, no te diga nada o, directamente, te recuerde a un piloto de Fórmula 1. Es normal. Este señor (1936 – 2000), biólogo evolucionista, desarrolló una teoría para intentar explicar el origen y las características del altruismo, de los comportamientos desinteresados.

Como cuenta el escritor Lee Alan Dugatkin en su libro ¿Qué es el altruismo? durante más de cien años la comunidad científica debatió acerca del significado del altruismo en los animales y en los seres humanos. Iniciada en 1859, en la polémica participaron biólogos como Charles Darwin (el altruismo amenazaba su teoría de la evolución) o Thomas Henry Huxley, hasta que William D.Hamilton creó una fórmula, una regla  que relaciona el altruismo con la genética, con el parentesco.

Desde este blog nos proponemos poner a prueba esta regla. ¿Cómo? Descubriendo a los protagonistas de auténticas historias de altruismo. Te presentaremos a personas que no son populares, pero que se merecen nuestro reconocimiento y  aliento para que sigan dando lo mejor de sí mismos en sus diferentes proyectos.  Gloria Iglesias (Gracias Gloria), Teresa Silva, Carmen Sacristán, Cristóbal Colón, Jesús Flórez…

Además,  estaremos atentos a ideas e iniciativas on line que están ayudando a muchas personas a tener una vida mejor. Estaremos alerta para detectar proyectos digitales que puedan funcionar a modo de ejemplo para poder construir una web más solidaria.

Si te apetece acompañarnos, te esperamos. Y, si tienes cerca a personas que están trabajando desinteresadamente por los demás, no dudes en contarnos sus historias para que tengan voz en La regla de William.

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Sobre el blog

Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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