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Los Reyes Magos son medicina

5 enero 2011 - 9:00 - Autor:

Foto: Fundación Theodora

Para comprender el valor de pequeños gestos y acciones solidarias, a veces, es necesario vivir una experiencia en primera persona, saltando los límites del trabajo como periodista. Estos días estoy conociendo más de cerca el trabajo de pediatría del hospital San Rafael en Madrid. Y no hablo solo de la labor de médicos y enfermeras, fundamental, claro, sino de la de los voluntarios y de los Doctores Sonrisa de la Fundación Theodora.

Cuando escuchas a un niño que pasa horas llorando de dolor entiendes que la visita de un payaso que consigue entretener y divertir a la madre y al niño durante unos minutos es auténtica medicina.  Cuando te cuentan que hay chavales que llevan días, semanas, ingresados, sabes que la rutinaria visita de futbolistas con regalos gestionados, seguramente, por el Hospital o por sus clubes es una acontecimiento que hará olvidar al enfermo que está conectado a la vida por unos cuantos cables.

Cuando observas cómo las enfermeras preparan todo para que los Reyes Magos también pasen esta noche por el Hospital entiendes que en la recuperación de un niño o de un adulto influyen muchas más cosas que en un cocktail de pastillas y antibióticos.

Los Reyes Magos llegando a un residencia. Foto: Mensajeros de la Paz

Y también entiendes y das el valor que merece que Mensajeros de la Paz organice todos los años su campaña “Los mayores también creen en los Reyes Magos“, porque debe ser muy duro estar pasando los últimos años de tu vida solo, en una residencia. Así que mañana, muchos de ellos, gracias a la solidaridad de cientos de españoles, recibirán el día con otro ánimo, con otra ilusión, casi como si fueran niños, recibiendo guantes, bufandas, colonias… Es curioso ver en la lista de los regalos más solicitados por los mayores que predominan las prendas de abrigo, es curioso comprobar cómo un niño siempre tiene calor y un abuelo, siempre frío.

Lo bueno de ocasiones como la llegada de los Reyes Magos es que siempre supone una oportunidad para salir de la rutina, para inventar iniciativas nuevas, ilusionantes. Por ejemplo, los chicos de Proyecto Hombre en Madrid han estado reuniendo juguetes rotos y en mal estado para arreglarlos, darles brillo y ofrecérselos a sus majestades a su paso por la capital.

En Barcelona, la asociación Buena Voluntad y el portal miaportacion.org, han convocado a decenas de “Reyes Majos” que se implicaran en la búsqueda de regalos para el colectivo de inmigrantes y personas en exclusión que atiende la asociación.

Al final, uno comprueba que creas o no en la Navidad, en la historia de Jesús y el portal de Belén, creas o no en los Reyes Magos, en la Estrella de Oriente y en el oro, incienso y mirra, hay algo que es incuestionable: esto cura.

10 ideas para una Navidad más social

17 diciembre 2010 - 0:14 - Autor:

Postales de Quentin Blake para la ONG Survival.

Llegamos a la época en la que se disparan muchos índices: el de consumo, el de masa corporal, el de precios… y también el de solidaridad. Seguramente todos esos índices estén relacionados. El caso es que si ha llegado el momento de hacer una buena obra, te doy 10 ideas.

1. Las postales de toda la vida. Las que puedes encontrar en muchas papelerías, en centros comerciales o a través de los sitios web de muchas ONG, como por ejemplo la Fundación Vicente Ferrer o las de Survival, que este año cuentan con unas fantásticos diseños de Quentin Blake, artista famoso por haber ilustrado obras de Roal Dahl como Matilda y James y el melocotón gigante).

2. Amanecer en el Sáhara. Como cada año, la Coordinadora Estatal con el Sáhara organiza un viaje del 27 de diciembre al 2 de enero para vivir y conocer la realidad de este pueblo. En el programa, encuentros con diversas organizaciones y personalidades, visitas a escuelas, al hospital… y, por supuesto, la cena de nochevieja. Infórmate.

3. España fantasma. El incansable bloguero y tuitero Kurioso se ha involucrado en un apasionante proyecto editorial solidario que nació en el Mundial de Sudáfrica. Kurioso propuso retratar las calles y lugares de España durante la final del Mundial, con las fotos seleccionadas ha editado un libro cuyas ventas van destinadas a la ONG Save the Children. Compra el libro en Bubok o en CAM.

4. Regala tus palabras. “La época navideña no se distingue de otras para los presos y presas de conciencia, pero puede llegar a ser particularmente triste. Por eso queremos infundirles ánimos y regalarles nuestras palabras de solidaridad”. Activismo on line con Amnistía Internacional.

5. Dona sangre. ¡Qué forma más sencilla de ayudar! Un pinchazo y generas vida para otros. Además, te llevas un bocadillo. De la mano de Cruz Roja en donarsangre.org

6. Lotería Social. Todavía estás a tiempo, decenas de ONG buscan ayuda para sus proyectos compartiendo sus billetes de lotería. En loteriasocial.com tienes algunas opciones. Recomendación: busca a tu ONG  “de cabecera”, seguro que tienen boletos.

7. Regalos justos. Si no queda más remedio que comprar, siempre puedes hacerlo en tiendas o distribuidoras de Comercio Justo. Desde la Coordinadora nos aseguran que este tipo de comercio beneficia cinco veces más a los productores que el convencional. La tienda que más me gusta a mí, SETEM. Puedes consultar un listado completo

8. Un euro veinte. ¿Pagarías por ver un video en Youtube? En este pagas 1,20 euros que van destinados íntegros a proyectos de apoyo a la infancia de Unicef. Si quieres saber qué puede provocar tu aportación, no dejes de verlo. Es una pena que a la realización del spot le falte naturalidad y autenticidad.

9. Los mayores también creen en los Reyes Magos. La ONG Mensajeros de la Paz no falla a su cita anual con las personas mayores que viven solas en residencias, hospitales, centros de día. Puedes colaborar hasta el 4 de enero, dejando los regalos, sin coste alguno, en cualquier oficina de la empresa de la empresa de Mensajería MRW de la península, indicando en el paquete “para la campaña de Mayores”. Más información.

10. Tu aportación importa. A las pequeñas organizaciones les cuesta mucho asomar la cabeza para que sepamos de su existencia y de sus necesidades, pero plataformas como miaportacion.org están tratando de llevar el concepto “micro” a la solidaridad: cualquier aportación es importante y las causas pequeñas (en cuanto a coste) puede producir grandes beneficios. Hace unos meses hablaba con su creador y ahora compruebo que el proyecto sigue en marcha, creciendo, y que también se están preocupando por salvar la Navidad.

Padre Ángel “Lo de Haití lo tienen que resolver los gobiernos, no las ONG”

15 noviembre 2010 - 23:35 - Autor:

El padre Ángel, hace unos días en Haití. Foto: Mensajeros de la Paz

“No es posible” repite con insistencia en los apenas 20 minutos de conversación telefónica que mantenemos. Desde México, tras trabajar varios días en Haití, la voz del Padre Ángel (Presidente de Mensajeros de la Paz) suena cansada y triste. Ha vuelto a tener que coger la mano de niños moribundos, ha vuelto a ver morir a inocentes. Aquella vez por un terremoto, esta por una epidemia de cólera.

Lo triste es que esta enfermedad se podía haber evitado solo con agua potable y con letrinas. No es posible que sea cierto que una población de 300.000 habitantes tenga un sola ambulancia, de forma que mientras trasladaban a uno, se morían tres o cuatro.

El 11 de febrero, el padre Ángel avisaba “Los 200.000 muertos es una barbaridad, pero ahora viene lo peor, los contagios, las enfermedades, la gente que no tiene nada, hay que atender a esa gente…”. En teoría, esa entelequia llamada “Comunidad Internacional” comprometió 7.815 millones de euros en una cumbre de junio. Lo que no sabemos es cuando llegarán, si es que llegan.

No es posible que todo lo que dicen los gobernantes que han prometido no haya llegado todavía después de 7, 8 o 9 meses. El pueblo de Haití se está muriendo olvidado. Sigue habiendo la mismas tiendas, sigue estando sin desescombrar ni la catedral ni el palacio, lo que quiere decir que las casas normales están iguales.

El padre Ángel ya ha vivido muchas guerras, muchas catástrofes y sabe que la euforia solidaria acaba apagándose, tal como ha ocurrido en el país caribeño “gajes del oficio”, por eso transmite cierta resignación cuando afirma que habrá que esperar a otra plaga, a otra enfermedad con 20.000 ó 30.000 muertos para que los gobernantes reaccionen.

Esto es una llamada de ayuda a la comunidad internacional y europea. Está bien que se estén preocupando de cómo han de ser los cartones de la leche o las medidas económicas, pero, mientras tanto, se está muriendo la gente.

Desde Mensajeros de la Paz han desplazado equipo y profesionales médicos, mantienen un campamento que atiende a 3.000 personas y una residencia de ancianos. El padre Ángel también ha visto trabajar a otras entidades como Cruz Roja o Cáritas, pero tiene muy claro quién tiene el poder de cambiar las cosas.

Esto no lo resolvemos las ONG, esto lo tienen que resolver los gobiernos.

Por ahora, afirma que el Español es el único que sí se ha movilizado y añade que una visita del Papá Benedicto XVI ayudaría mucho a la causa de la reconstrucción, por eso tiene esperanzas de que “el papa vaya a Haití y que su testimonio conmueva los corazones de la gente.”. Mientras llega esa día, nos conmovemos con el trabajo y el testimonio del Padre Ángel.

Dedicado a mi abuelo, dedicado a todos los abuelos

25 julio 2010 - 23:05 - Autor:

“¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

Este monólogo de Segismundo de La vida es sueño lo recitaba Antonio Brú, mi abuelo, casi cada día. Aprendí mucho de él. Tanto durante el tiempo en que él me cuidaba como en el que pasé yo echándole una mano. Creo que algunos de los mejores rasgos de mi carácter (los pocos buenos que tengo) se forjaron en los ratos que compartimos. Para muchas personas sus abuelos son o han sido trascendentales. Por eso me parece muy justo que la ONG Mensajeros de la Paz les haga un homenaje todos los 26 de julio desde hace 12 años.

Grandpa, by conorwithonen. Flickr.

El artífice de este homenaje es el Padre Ángel, presidente de Mensajeros, ese incansable luchador con el que hablé hace unos meses. Ahora, nos recuerda lo decisivos que son los abuelos.

Sin los abuelos, muchos hogares en España y en todo el mundo, sencillamente, no podrían funcionar. Muchas familias lo saben: en los abuelos tienen en una sola persona, y entre otras muchas cosas, a un maestro, a un cocinero, a una modista, a un ecónomo, a un recadero, a un consejero espiritual, y hasta a un conciliador familiar. Y todo eso lo tienen de forma incondicional y voluntaria, sin tener en cuenta horarios, ni festivos. Siempre con amor y cariño.

Un dato: el 49% de las personas mayores en España cuida a diario a su nietos, según la Encuesta sobre Personas Mayores 2010. El papel y la misión de los abuelos, en cualquier caso, va mucho más allá que ejercer de canguros.

Así que el Padre Ángel y Mensajeros quieren que el 26 de julio (San Joaquín y Santa Ana, abuelos de Jesús) sea un día de agradecimiento, por eso han fijado una serie de actos hoy en Jaén, junto a la madrina de la fiesta, Lina Morgan, y personalidades como Trinidad Jiménez. Pero también quieren que sea un día para reclamar un trato digno a nuestros mayores, para no olvidarles y dejarles solos cuando les fallan las fuerzas, cuando pierden capacidades o cuando enferman.

A mi abuelo le quise rendir homenaje hace años, le escribí una poesía y le hice un documental casero que nadie o casi nadie vio. Por eso aprovecho, ahora, para dedicarle este post. Va por ti, Lalo.

El padre Ángel, un luchador incómodo

11 febrero 2010 - 15:19 - Autor:

El Padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz

El Padre Ángel García, presidente de Mensajeros de la Paz

Me recibe con una sonrisa de oreja a oreja, acaba de recoger a su “hijo” (Josué, un chaval que Mensajeros y Ángel trajeron hace unos años desde el Salvador para tratarle unas quemaduras graves y que se ha quedado estudiando en España) en el colegio y se le nota feliz, pero en cuanto empieza la conversación y saco el tema de Haití, el Padre Ángel García cambia el gesto, se revuelve un poco en la silla, manosea su llavero (una manía que le acompaña desde hace años) y se muestra preocupado por la situación que ha quedado en el país.

Los 200.000 muertos es una barbaridad, pero ahora viene lo peor, los contagios, las enfermedades, la gente que no tiene nada, hay que atender a esa gente… Hacen falta guerrilleros, en el buen sentido de la palabra.

El domingo parte, de nuevo, hacia Haití con el equipo de la ONG que preside, Mensajeros de la Paz ( 91 364 39 40),  y  un cargamento humanitario y asegura que lo entregará cueste lo que cueste. Afirma que los haitianos necesitan medicinas y comida y que no sirve de mucho que los países condonen la deuda, eso no da de comer a la gente.

El padre Ángel es una personalidad única por varios motivos. El primero y más evidente es su poca conexión con la jerarquía de la Iglesia: partidario del “Póntelo, pónselo”, defensor de la familia en sus más diversas modalidades, innovador y promotor del concepto 24 horas aplicado a la Iglesia, partidario de los telecuras y de la modernización de la institución “si es que no tenemos ni digitalizadas las partidas de bautismo…”. El segundo, por su ingente trabajo, desde 1962, por la gente más indefensa, por los niños abandonados, por las mujeres maltratados, por los ancianos solos, por los miles y miles de personas que viven en la extrema pobreza en Irak, Benin, Senegal, Haití… En tercer lugar, por su peculiar relación con el poder y los políticos: amigo y admirador de Felipe González (el mejor presidente de la democracia, afirma), vinculado estrechamente a Ana Botella (presidenta de honor de su ONG) y a José María Aznar, con los que sufrió un distanciamiento por manifestarse rotundamente en contra de la guerra de Irak. En definitiva, un hombre a descubrir, del que se puede aprender  mucho a través de la biografía “El padre Ángel, mensajero de la Paz”, de Jesús Bastante Liébana.

Su despacho es muy poco ostentoso, muebles discretos, antiguos, pero sin mucho lustre, no veo ninguno de los cachivaches tecnológicos de los que afirma estar enganchado: ordenador portátil, teléfono móvil… Sí se mantiene toda la entrevista aferrado a su llavero, mientras continuamos con Haití, país al que llegó apenas dos días después de que se produjera el terremoto y en el que ha vuelto a vivir una de las peores tragedias que puede vivir un ser humano: que se te muera un niño entre los brazos, “Es algo que te deja marcado”. Le preocupa que los países no cumplan sus promesas de ayuda, que una vez que la catástrofe haya perdido interés mediático, los políticos se olviden de la gente que queda allí; le sorprende, por ejemplo, que anteayer, en el Senado, no se hablara nada de Haití; que sea noticia de primera página que un buque español ha transportado 12.000 litros de agua, “eso no es nada para 700.000 personas”. No elude preguntas sobre el destino de los fondos que los españoles han donado a las ONG.

Generalmente, los que dudan del trabajo de tal o cual ONG son los más mezquinos, los que no han dado nada. Los que han dado tienen que tener confianza, y si no, que no lo hubieran hecho. En cualquier caso, que exijan  a su organización saber cómo se ha empleado.

El padre Ángel tiene por costumbre predicar con el ejemplo y por eso viaja el primero a aquellos países en los que Mensajeros trabaja o a aquellas situaciones de emergencia, como en Irak o ahora en Haití, que requieren una respuesta urgente.

No me atrevería a mandar a alguien a un país si no voy yo.  Hay que asegurar a las personas que van.

Cree que la sociedad española es más solidaria que nunca y lo comprueba cada día “Ayer se presentó en la oficina una mujer para darnos 5 euros, ¡¡era todo lo que tenía!!, nos dijo, eso te conmueve. Nadie ha recurrido a la crisis cuando se le ha pedido ayuda”.

Ángel nació en plena Guerra Civil en Mieres, Asturias y desde pequeño quedó impresionado por la labor del cura, Don Dimas, por cómo atendía y ayudaba a todo el que se lo pedía.

De pequeño, cuando a uno le preguntan lo que quiere ser de mayor, lo normal es decir futbolista o médico, pero yo quería ser como el cura de mi pueblo.

Recién ordenado sacerdote, ingresó como capellán en el orfanato de Oviedo y pudo comprobar la situación de desamparo de decenas de menores abandonados, así que no tardó un año en crear la Asociación Cruz de Ángeles y fundar los primeros hogares en los que se ofrecía a los chavales un entorno lo más parecido a una familia. Así comenzaba un proyecto que ha ido creciendo de forma brutal para dar respuesta a las nuevas necesidades sociales: mujeres maltratadas, jóvenes en riesgo de exclusión, mayores solos, y que ha merecido numerosos reconocimientos, entre ellos el Príncipe de Asturias de la Concordia.

Ahora está empeñado en “modernizar” algún conceptos eclesiásticos: que las iglesias estén abiertas las 24 horas (él tuvo una en Madrid, en la calle Santa Engracia abierta las 24 durante un tiempo, pero se la cerraron), que sean lugares de encuentro, acogida, diálogo, y no solo de culto. También defiende ideas como que los sacerdotes se puedan desplazar a las casas o atender por teléfono a la gente que lo necesite. Cree que la Iglesia está perdiendo muchos fieles porque es incapaz de adaptarse a los tiempos y de vivir más pegada a la realidad, cree que la familia no está en crisis y que si los curas bendicen a los animales en San Antón, a los monumentos cuando se inauguran, cómo se va a negar él a bendecir la unión de dos seres humanos, ya sea hombre con hombre, hombre con mujer o mujer con mujer. Afirma que le inspira gente como el cardenal Tarancón, Casaldaliga, Vicente Ferrer y los curas obreros y trabajadores. En su biografía afirma, “he conocido a curas que iban a a la cárcel por defender a los pobres… eso ya no existe”.

Los momentos de felicidad y de preocupación que ha vivido con Josué y las sensaciones que le han transmitido los cientos de niños a los que ha ayudado le han llevado a arrepentirse de no haber tenido hijos, según cuenta en el libro de Liébana. Afirma que el amor es fundamental, que hay que “querer y dejarse querer”, cree en la gente; sostiene que se es más feliz cuanto más se ayuda a los demás, sabe que no es un hombre cómodo, sobre todo para los políticos, porque siempre dice lo que piensa, y, con frecuencia, recurre a una frase de Cantinflas para explicar su particular viusión de la pobreza “Yo no quiero que se acaben los ricos, lo que quiero es que se acaben los pobres”.

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Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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