“Atrapar un dólar”, Yunus conquista América

Yunus en la inauguración en 2008 del Grameen Bank of America. Foto: Erica Lansner
“Donde los bancos comerciales ven insolvencia, el ganador del Nobel Mohammad Yunnus ve oportunidades”, es una de las frases que acompaña la promoción de la película To catch a dollar (Atrapar un dólar), que esta noche, solo esta noche, se podrá ver, en un National Screening Event, la proyección simultánea en más de 200 salas de cine de Estados Unidos.
El documental sigue los pasos de varias mujeres del barrio de Queens, Nueva York, que han contado con el apoyo del Grameen America, la sucursal del Grameen de Bangladesh que Yunus abrió en 2008. El modelo de microcrédito es el mismo que en los últimos 30 años ha producido los siguientes resultados: 7,5 millones de familias beneficiadas en Bangladesh, 100 millones de dólares en microcréditos y presencia en 38 países.
También es el mismo sobre el que el gobierno de Banglaseh intentó cubrir de sombras al destituir a Yunnus de su puesto como director. Y es el mismo modelo que también puede cometer deslices en su gestión y reputación al realizar operaciones de ingeniería financiera: en noviembre de 2010 un documental de un periodista danés emitido en la televisión noruega denuncia que Yunus desvió una ayuda del gobierno de 96 millones de dólares a otra sociedad del grupo Grameen, aunque la operación no suponía un fraude, Grameen decidió rectificar. Aurelio Martínez Estévez, de Fundación por la Justicia, desentrañaba todas las claves de la polémica maravillosamente bien este domingo en El País.
Para intentar aportar algún dato más al asunto, para ir un poco más allá, llamo a Marcelo Abbad, ex – director del programa de microcréditos de Obra Social la Caixa, consultor social y, actualmente, Director General de Intervida. Abbad es una de las personas que más y mejor conocen el modelo de los microcréditos y, además, ha compartido algunas charlas con Yunus.
En primer lugar, al hilo de la polémica levantada por el documental “Atrapados por los microcréditos”, Abbad afirma que no se puede imaginar a Yunnus realizando operaciones extrañas y menos con dinero de la cooperación noruega, descarta cualquier tipo de objetivo oscuro en la citada operación. En lo que sí se muestra crítico Abbad es en algunos matices del modelo de Yunnus.
Soy crítico con algunas cosas del modelo Grameen Bank. El reto está en entender que el microcrédito como desembolso de dinero no tiene ningún valor, el microcrédito es el fin de un proceso de inserción y de desarrollo de las personas. Lo peor para luchar contra la pobreza es el dinero, el desembolso de dinero. La caridad jamás ha prosperado, la ayuda oficial al desarrollo nunca ha prosperado, siempre ha estado movida por el espíritu colonizador del hombre blanco y se ha entendido como una macrocaridad.
Abbad apuesta por un proyecto más completo, en el que el microcrédito sea un ingrediente más, importante sí, pero no el único.
Debería haber desarrollado desde el principio procesos más integrales de inserción y lucha contra la pobreza y no centrarse tanto en el microcrédito, sino en la actividad inclusiva.
Este tipo de enfoque garantiza, según Abbad, el éxito del modelo en cualquier parte del mundo, no solo en Bangladesh. Y es que una de las preguntas típicas a Yunnus cuando visita cualquier país es ¿Funcionaría aquí su modelo? Abbad también le planteó esta duda en su momento a Yunus.
Me dijo: no te preocupes, solo hay un secreto en el microcrédito, hay que prestarle al más pobre, al más pobre que te encuentres, este te pagará siempre.



