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Siete proyectos para cambiar la mirada sobre los sin “hogar”

26 noviembre 2011 - 23:57 - Autor:

Flashmob por las personas sin hogar el jueves 24 de noviembre en Barcelona. Foto: Juan Lemus - Fundación Arrels

El pasado jueves, a las 12 de la mañana, en 30 ciudades españolas, cientos de personas con hogar se unieron a cientos de personas sin hogar para gritar “Todos somos ciudadanos. Todos tenemos derechos. Son derechos, no regalos”.

Fue el acto central de la campaña “Todos somos ciudadanos. Nadie sin hogar” que hoy, 27 de noviembre, lanzan Cáritas Española, FACIAM y la Federación de Entidades de apoyo a las Personas Sin Hogar.

Dicen los voluntarios que han compartido muchas horas con la gente que vive en la calle que lo primero que necesitan es autoestima, dejar de ser nadies. En esa línea, es notable el trabajo de Fundación Arrels en un aspecto tan sencillo como la fotografía: no estamos acostumbrados a ver imágenes con luz, con vida, con optimismo de las personas sin hogar. Pues eso es lo que Arrels viene haciendo en su web y en su canal de Flickr, dignificarlas, fotografiarlas con dignidad.

Nosotros, “la sociedad”, también podemos contribuir a que sientan que existen, que son importantes. Para ello necesitamos cambiar nuestra propia mirada, abandonar los prejuicios. Estas historias que van a continuación buscan precisamente eso, intentar que cambiemos nuestra percepción. Son historias de superación protagonizadas por los nadies.

1. El camino de los encuentros

Desde hace algunos años, la Fundación Rais recorre con un grupo de sin hogar el Camino de Santiago, “El camino de los encuentros” lo llaman, una oportunidad para que un grupo de personas sin hogar se gane, además del jubileo, nuestro respeto y admiración. Aquarius les acompañó en el 2010 y rodó un spot.

2. La huerta de Milhistorias

También un proyecto de Rais, un proyecto de inserción laboral, un emprendimiento único, en el que, como consumidores, tenemos a nuestra disposición frutas y hortalizas de primera calidad, ecológicas. A un precio razonable. Echa un vistazo.

3. Growing Home

Un proyecto similar al de Milhistorias, pero en EE.UU, Homeless que se reenganchan a la vida a través de granjas ecológicas.

4.Tomar el poder, tomar el control

“Proyecto 7″ es una ONG argentina formada, básicamente, por personas que están o han estado en la calle.

El pasado mes de mayo creó el Centro Integrado Monteagudo,  “primero en el mundo dirigido en forma colectiva, por las mismas personas que lo utilizan. Para eso tenemos asambleas semanales, donde en conjunto se definen “encuadres de convivencia”, horarios, talleres, actividades, etc. Estamos convencidos que es la única forma, de que estos lugares cambien, y que se empiecen a aplicar políticas más de fondo sobre integración social”. según cuentan ellos mismos.

La revista argentina El Guardián publicó un reportaje completo sobre el proyecto.

5. El poder la música

La Fundación RAIS, con Obra Social Caja Madrid, está preparando un disco que dé voz a las personas sin hogar, un disco en el que las letras, las historias nacen de la experiencia personal de muchas de esas personas. Hace unas semanas el programa de La2 “En movimiento con” visitó el estudio de grabación.

6. Sin hogar, pero con Twitter

El pasado mes de febrero entrevisté a Danny, una persona sin hogar en Manhattan, un puertoriqueño de 58 años que encontró a su hija, tras 11 años separados, gracias a Twitter. Danny participó, junto con tres compañeros de albergue, en un proyecto de comunicación en el que se les entregó un teléfono móvil con acceso a internet y cuenta en Twitter para favorecer un nuevo acercamiento de la sociedad a este colectivo.

7. Paseos turísticos nunca vistos

Unseen Tours es un proyecto que propone un viaje único por las calles de Londres, un recorrido turístico por los rincones más sorprendentes gracias a la experiencia de los que mejor conocen los secretos de una ciudad, los que viven en sus calles 24 horas al día.

Enrique Richard, voluntariado con los invisibles

23:50 - Autor:

Enrique Richard

Enrique recorre todas las semanas las calles del centro de Barcelona para encontrarse con esas personas que tanto ignoramos e incluso tememos, las personas sin hogar. Desde el 2002 es voluntario de la Fundación Arrels (Raíces) y todas sus experiencias, sus reflexiones, sus denuncias se pueden seguir desde el 2007 en el blog Con cartones por la calle, que desde hace unos meses también comparte con Gabriel, un ex-sin hogar

Enrique afirma que la calle es su sitio, que su misión es acompañar a estas personas, no salvarlas, que nadie las puede salvar, solo ellos mismos. La experiencia de Enrique es pura sabiduría. Para mi recuerdo personal una imagen: Enrique convenció a un indigente para que acudiera a una pensión, al cabo de unos días murió, solo, sin ver las estrellas, justo lo que esa persona quería, morir acompañado, viendo el cielo estrellado.

Pregunta. ¿Cómo se enciende el chip del voluntariado con las personas sin hogar?

Respuesta. Lo de las personas sin hogar era algo totalmente desconocido. Siempre he tenido inquietud social. Durante mucho tiempo estuve implicándome en movimientos obreros de iglesia y cuando me prejubilaron de Telefónica (a los 51 años) tenía muy claro que no me podía quedar en casa.  Dediqué un año a mirar, a buscar. Mi intención era dedicarme a los inmigrantes, pero descubrí Arrels.

Pregunta. A cuántas personas recuerdas que hayan conseguido salir?

Respuesta. No me acuerdo.

Pregunta. ¿No conoces a ninguna?

Respuesta. Miras en el centro y conoces a gente que está en pisos, que de alguna manera lo ha superado. Pero quien está en la calle de una manera deteriorada nunca deja la calle. Siempre están los retrocesos, las subidas, las bajadas…

Pregunta. Supongo que hay historias de personas que te piden implicarte, aunque no debas.

Respuesta. El sufrimiento de la gente te duele, pero tienes que saber estar un poco por encima y descubrir lo que es urgente e importante. Con Arrels trabajamos con la gente más cronificada, esa gente que si no hubieses salido a la calle nunca hubieras tenido contacto con ellos. Conocemos a gente que lleva 40 años en la calle.

Pregunta. Toni, voluntario de Solidarios, me comentaba que para las personas que llevan mucho tiempo en la calle, su mundo de preocupaciones se reduce a que le quiten el sitio en el comedor, a que no le roben. Pierden el horizonte de abandonar la calle.

Respuesta.  Claro, por eso lo fundamental es la prevención. Si la gente que se queda en la calle, enseguida la das el trabajo que necesita, el hogar… con eso salen. El problema es cuando se habitúan. Supongo que debe ser como una droga.

Siempre lo comparo con una escalera. La persona va sufriendo golpes, una separación, la muerte de su padre y va cayendo y cuando te los encuentras se sienten nadie. Instintivamente le dirías, “Oye, pero es que te tienes que levantar, tienes que, tienes que…”. Y te dicen “si yo ya he caído de todo eso, yo ahora no soy nadie”. Entonces nosotros estamos ahí, para lo que quieran: estar, acompañar, conseguir su confianza, autoestima.

Pregunta. ¿Ese es el primer paso para empezar la recuperación?

Respuesta. Sí, pero muchas veces se queda ahí. Por ejemplo, una persona que conozco que lleva 40 años en la calle, desde que en un principio te sacó la navaja cuando le viste por primera vez hasta que llega un día en que se levanta del banco para recibirte y piensas, ¿pedimos más?. O que en un momento hayan dado el paso de acercarse al centro para ducharse, para cambiarse de ropa, para compartir de igual a igual, para relacionarse, son momentos importantes.

Pregunta. Son ellos los que salen, los que tienen que decidir salir, como decía Pedro Meca.

Respuesta. Está claro.

Pregunta. ¿Pero no llega un momento en el que no quiere salir porque no conoce otra cosa?

Respuesta. Es que ellos se sienten nadie, han tenido una experiencia muy negativa y no tienen fuerzas para entrar en un círculo del que han querido quitarse. Hasta que no vuelva a existir la autoestima no se puede hacer nada.

Pregunta. Y qué papel juega en la autoestima la sociedad, nosotros, todos ¿es importante algo tan simple como mirarles? ¿hacerles saber que existen?

Respuesta. Son invisibles, huelen mal, tienen un cartón de vino … es importante que se sientan personas. El pasado martes un magrebí nos decía “Qué Dios os bendiga”, y nosotros de Dios no hablamos nunca, pero ellos se sienten alguien porque tú estás a su lado. Es importante que te pongas a su misma altura.

Pregunta. Y no hay gente que se plantea este voluntariado como una válvula de escape personal y luego se han desinflado por lo delicado de las situaciones, porque es un voluntariado distinto a los demás.

Respuesta. El sufrimiento te toca, porque son los más excluidos, pero hay que poner límites y te das cuenta de que no vas de salvador, que no eres el capitán trueno.

Pregunta. Y cuidado con comprometerse personalmente.

Respuesta. El otro día comentábamos sobre eso en el grupo porque tenemos un caso que nos ha tocado. “Me lo llevo a mi casa”, decía uno de nosotros y porqué, ¿Por qué te llevas a ese y no a otro? Es que está peor o es porque a ti te toca más. Nosotros no tenemos la solución. Somos parte de una sociedad que lleva a la injusticia de echar a la gente a la calle y nosotros también somos culpables como parte de la sociedad. La postura es estar con ellos, a su lado, en el camino que vayan haciendo. No siempre tenemos ni recursos ni soluciones.

Pregunta. Otra de las sensaciones que me transmitía Toni, voluntario de Solidarios es que a la calle no se llega por la pobreza, sino porque se te ha roto algún cable en la cabeza, en el corazón.

Respuesta. Nosotros aquí decimos que es como una tela de araña, estamos unidos por unos hilos sociales, laborales, de la salud… y cuando se rompe uno no pasa nada, pero cuando se rompen varios y al mismo tiempo aquello se convierte en un guiñapo. Todos estamos expuestos a que nos suceda, pero quién más lo está es el que está más cerca de la precariedad.

Pregunta. Y sobre todo los que no tienen redes familiares, ¿no?

Respuesta. Claro, por eso nos estamos encontrando que ha aumentado el número de extranjeros. Se han quedado sin trabajo y no tienen familias que les sustenten.

Pregunta. El blog, ¿cómo empezó?

Uno de los objetivos de Arrels es la sensibilización, la denuncia, como un elemento muy importante. En el 2007 nos planteamos crear el blog. Y Gabriel, una de las personas a las que se atiende desde aquí, le gustaba el blog y le invité a que participara.

Pregunta. ¿Gabiel es un caso de éxito?

Respuesta. Sí, vive en una pensión, va buscando trabajo, ahora está en el paro… Son personas con 50 y tantos años y es muy difícil encontrar trabajo. Lleva muchos años viviendo en pensión y bien.

Pregunta. ¿Es una especie de terapia el blog?

Respuesta. Sí, es un poco eso. Cuando empecé en calle en 2002 necesitaba escribir y lo hice. Empecé a escribir porque todo lo que vivo me toca. En 2007 recuperé parte de esos escritos y empecé con más para el blog. Es una reflexión de lo que hago y también un medio de denuncia.

Pregunta. ¿Qué has encontrado en la gente que te lee? Qué feed-back tienes, qué repercusiones, mensajes…

Respuesta. No es un tema que la gente busque demasiado, no tengo una avalancha de gente que me lee, pero en los comentarios sí que te animan a que sigas escribiendo con el corazón.

Pregunta. Me llama la atención el contador de personas sin hogar muertas que tienes en el blog.

Respuesta. El que muera gente en la calle (y hemos vivido de esas situaciones, gente que conocemos y hasta los 2 o 3 meses no te has enterado) es cuando te planteas lo dura que es esta sociedad que deja morir a la gente en la calle. Es verdad que hay gente que sabes que va a morir en la calle. A mí me sucedió un caso que después de insistir mucho para que dejase la calle, que fuera a una pensión, al final accedió a ir a una pensión y murió en la pensión y murió solo. Para mí fue muy duro, ese hombre había muerto solo y sin ver las estrellas y eran justo las dos cosas que no quería. Quería morir acompañado y mirando las estrellas.

Arrels tiene el acompañamiento en la muerte, cuando alquien muere y sabemos que ha muerto y no tiene familia, gestionamos el entierro. El ayuntamiento de Barcelona lo hace gratis, pero nosotros acompañamos al féretro hasta el cementerio y le hacemos una despedida. Y ha habido algunas muy emotivas, en las que ha aparecido la familia y no conocían a esa persona, había cambiado tanto! En 2010 murieron 19 personas en Barcelona, que nosotros conociéramos, con una media de 50 años.

Pregunta. ¿Te has planteado parar cuando suceden historias de estas que te tocan?

Respuesta. No, por ahora no. Siempre digo que siempre me quedará la calle. En la calle me siento a gusto.

Entrevista con Danny, el indigente de Manhattan que se ha reencontrado con su hija gracias a Twitter

28 febrero 2011 - 0:43 - Autor:

Danny Morales. Foto: http://underheardinnewyork.com/

Cuando tres jóvenes publicitarios irrumpieron en el albergue del número 90 de Lafayette Street en Manhattan para pedir cuatro voluntarios dispuestos a twittear desde un teléfono móvil, Danny Morales, un puertorriqueño de 58 años que vive en la calle desde el mes de diciembre, no se imaginaba que su vida, tres semanas después, iba a cambiar radicalmente.

Danny (@putodanny), Derrick (@awitness2011), Carlos (@jessie550) y Albert (@albert814) están participando en Underheard New York, un proyecto que está demostrando el poder de las redes sociales para provocar cambios positivos en las vidas de personas marginadas.

Danny publicó el siguiente mensaje el 23 de febrero.

Danny lanzó un grito de auxilio en twitter para que la comunidad le ayudara a encontrar a su hija. Unas horas después subió una foto de Sarah, su hija, a Twitpic.

Una de las seguidoras de Danny buscó a Sarah en Facebook, la encontró y le pasó el teléfono de su padre. El sábado, en Bryant Park, tras 11 años de separación, se produjo el reencuentro. Ayer a las 17:30 hora española estuve charlando 15 minutos con Danny por teléfono. Este es el resultado de la conversación.

P. ¿Cuánto tiempo llevabas sin ver a tu hija?

R. Hacía 11 años que la mamá decidió apartarla de mí. Desaparecieron para otro estado.

P. ¿Dónde vivía?

R. Vivía en Virginia, pero se acaba de mudar a Nueva York y también ella andaba buscándome.

P. ¿Cuándo te separaste de ella?

R. En el 2000, yo fui a Puerto Rico a visitar a mi madre, que estaba enferma. Llegué y murió y le mandé un pasaje a mi hija para que fuera a Puerto Rico y estuviese conmigo. Estuvo un mes y, al regresar, la madre (mi mujer) se la llevó a otro estado y nunca me dijeron dónde.

P. ¿Cómo fue el proceso hasta que diste con ella?

R. Yo puse el tweet, con una foto. Una señora vio la foto y la buscó en Facebook y la contactó, enviándole mi número de teléfono.

P. Y ayer os visteis en Bryant Park.

R. Fue algo bonito, a pesar de que estaba lloviendo, pero la felicidad fue más fuerte que el agua, que la lluvia.

P. Qué fue lo primero que hiciste al verla.

R. Darle un beso, un abrazo.

P. Además, tienes dos nietos, ¿sabías que existían?

R. No tenía ni idea.

P. ¿Sabías lo que era Twitter?

No, no tenía una idea sobre Twitter.

P. ¿Te está sorprendiendo su impacto?

R. Ya me ha ayudado de una manera inmensa. Nunca pensaba que a través de este proyecto iba a encontrar a mi hija. Ya esto es una ayuda grande. Pero todavía sigo homeless, y desempleado. Estoy a ver si aparece algún trabajito, y cualquier ayuda que aparezca la recibo, porque ya no soy yo solo, ya somos cuatro.

P. Tu hija, ¿vive bien? ¿tiene recursos par salir adelante?

R. No, no, no, desgraciadamente ella está pasando sus problemas, estaba viviendo en otro estado y se vino huyendo del marido, un desgraciado que le pegaba. Su condición no es buena.

P. ¿No tiene casa?

R. No tiene un hogar. Ella está en un albergue de gente que están pasando por crisis, porque el marido le daba. La tienen en un lugar que ni yo sé donde está, está protegida.

P. ¿Cómo has llegado tú a esta situación de homeless?

R. Tenía mi empleo como guardia de seguridad y me caí por unas escaleras, me lastimé mi cintura y estuve un par de años luchando con el seguro y apenas me dieron 4.000 dólares. En diciembre ya no pude más pagar la renta, ni la luz ni el gas y tuve que salir del apartamento para vivir en la calle.

P. Ahora te has convertido en protagonista, los periodistas queremos saber todo sobre ti.

R. Gracias a Dios, por la suerte divina de este Dios grande, la gente me sigue y ahora con la suerte de encontrar a mi hija todo se ha enfocado en mí. Y ahora mismo tengo 4.000 personas que me siguen todos los días. Me han llamado todos los medios del área metropolitana, CBS, CNN en español… Todo el mundo quiere mi historia, pero no ha entrado nada… lo único que quiero es un trabajo en realidad.

P. ¿Qué tipo de trabajo?

R. Guardia de seguridad, o guiando una guagua, tengo mi licencia, o aunque sea limpiando “toilets”, no me molesta. Yo lo que necesito es una entrada para tener un lugar al que llevar a mi hija y a mis dos nietos.

P. Encontrar a tu hija, imagino que te ha dado más ánimo para seguir luchando.

R. Ah, claro, eso me da más fuerza. Apenas cumplí 58 años, pero estoy fuerte todavía y me siento como de 40.

P. Mucha suerte Danny

R. Muchas gracias. Un saludo para España.

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Reportaje en CNN en español.

Siente a 568 pobres en su mesa

22 diciembre 2010 - 23:46 - Autor:

Nochebuena pueda ser la noche más feliz del año, o la más triste. Para decenas, miles de personas solas, pobres, sin hogar, la noche del 24 al 25 es la máxima expresión de su desamparo. Para Babá, un inmigrante senegalés que sobrevive como vendedor ambulante en Marbella, está no será una de esas noches oscuras. Junto con otras 67 personas, Babá dará buena cuenta de jamón ibérico, rabo de toro o entrecot y dorada, además de los habituales dulces navideños.

Aquí van a cenar 68 personas que viven en la exclusión

Lo hará en el restaurante El Pozo Viejo, gracias a Jaime Cabrerizo, un empresario vasco que regenta este típico restaurante marbellí y que desde hace cinco años organiza una cena en nochebuena en la que el plato más celebrado del menú se elabora a base de alegría, ilusión y cariño.

Todos necesitan, sin lugar a dudas, comer algo; pero lo que más necesitan es cariño. El año pasado vinieron mujeres de pisos de acogida con sus niños. Lo que más ilusión les hizo fue que un amigo se vistiera de Papa Noel y que hiciéramos unos regalitos a los niños.

El viernes, de 19 a 21 horas, Jaime, su familia, los trabajadores de El Pozo Viejo y algunos amigos voluntarios estarán compartiendo mesa y conversación con cerca de 70 personas. A muchos les conoce Jaime desde hace años, a algunos les ha invitado a cenar en otras ocasiones en la trastienda del restaurante, varios llegarán de la mano de Cruz Roja, de Cáritas y de los Servicios Sociales del Ayuntamiento.

Esta sana costumbre navideña que ha asumido Jaime no viene inspirada por la célebre campaña de la España de la posguerra “Siente a un pobre a su mesa“, que con tanto talento e ironía retrató Berlanga en Plácido; sino por el contacto diario y directo con vecinos sin techo, con Romerito, con Paquito, con Begoña, personas que desfilan por delante de su restaurante.

“Si le doy una cena y un poco de alegría…”, pensó un día, hace más de cinco años, Jaime. Así de fácil surgió todo. Y, con la ayuda de Pablo Osa, periodista, y de otros clientes de La Casa Vieja, esa idea se ha hecho realidad. Solo hay una condición: no llegar borracho, presentarse en unas condiciones dignas. Además, durante la cena no se sirven bebidas alcohólicas, excepto para el brindis.

Como sabemos, a los españoles nos encanta ponerle pegas a todo, así que Jaime también ha tenido que escuchar que lo suyo es una frivolidad, una obra de caridad fugaz, que se diluye, que no transforma. Sí, todos queremos más justicia social y más igualdad, y que no haya indigentes (y menos cerca de mi casa), pero, mientras tanto, ¿por qué no aplaudimos a gente como Jaime?

Él es feliz  y los mensajes de agradecimiento de sus invitados los guarda en el corazón.

Un señor vino tiempo después de cenar con nosotros para darme las gracias porque no comía caliente desde hacía varios meses. El hombre había encontrado trabajo y me dijo que si le necesitaba, que le llamara.

Notre Noel 2008

A 2.100 kilómetros de Marbella, en el Musée des Arts Forains, un museo de París dedicado a las atracciones de feria, tiovivos, columpios, etc, el dominico navarro Pedro Meca reunirá a 500 personas en la Notré Noel.

Como os contaba hace unas semanas, Pedro Meca lleva varias décadas viviendo “con los suyos”, como él dice, con los desheredados, con los indigentes, para ellos creó La Moquette y para ellos creó también la Notre Noel. Inspirado por el mismo sentimiento que Jaime, dar un poco de cariño en una de las noches más duras del año, Pedro reúne a 500 personas “con” y “sin” domicilio fijo.

Voluntarios preparando Notre Noel 2009

En una noche de fiesta se mezclan los que tienen algo y los que no y, además, decenas de voluntarios para consagrar una celebración de la igualdad y la solidaridad.

El conocimiento mutuo es la mejor manera de romper con los prejuicios en nuestras espíritus individualistas. También es una forma de hacer que “Notre Noel”  no solo sea un día de diciembre, sino un espíritu de hermandad durante todo el año. Pedro Meca.

“Se puede no tener nada y aportar muchas cosas”

29 noviembre 2010 - 23:49 - Autor:

Pedro Meca, en "Notre-Noel", la cena de Navidad de 2008

“La vida en la calle anuncia una muerte prematura”, “La gente sale sola, no lo hace gracias a nosotros”, “La gente arma revuelo cuando alguien muere, no cuando vive”, “Estamos borrachos de prejuicios”… habla uno de los hombres que mejor conoce a las personas que viven en la calle. Pedro Meca (1935) fue criado en Pamplona por una pareja de ancianos que vivía de la caridad, de pedir limosna, hasta que a los 17 se fue a Francia a buscar a su madre, exiliada por la guerra. Se quedó allí, se ordenó dominico y desde entonces se ha dedicado a estar al lado de los pobres, de los sin techo, escuchándoles, generando oportunidades laborales,  ayudándoles a tener una vida y muerte dignas. Para ellos creó en París, en el Barrio Latino, “La Moquette”, un local cultural, laico, en el que las personas se relacionan de igual a igual.

Pregunta. ¿Cómo nace La Moquette?

Respuesta. Como un espacio donde la gente pudiese estar. Pero la gente sin techo y, también, con techo. Es muy importante romper los guetos. Con la gente hay que estar ya y no esperar a que salgan para poder integrarlos.

P. ¿Por qué ese nombre “La moqueta”?

R. Cuando trabajaba en un bar, la última parte de la noche, antes de que abriera el metro, la pasábamos en una especie de bodega con una estupenda moqueta azul. Era la espera entre la noche y la mañana. Le llamamos La Moquette para no llamarle albergue u otra cosa. Porque en realidad era algo nuevo. Un rincón abierto para todos, pero sin dar nada.

P. ¿Qué te puedes encontrar al entrar en La Moquette?

R. Lo fundamental es el encuentro, que la gente venga. Tenemos charlas, conferencias con periodistas… son temas que interesan a todos el mundo, no solo a la gente de la calle. Es el pretexto para que la gente pueda venir y encontrarse en una situación de igualdad.

Pedro Meca, creador de La Moquette

P. ¿No he encontrado una sola foto en internet?

R. A la gente de allí no le apetecen mucho las fotos. Si la gente lo quiere ver, que venga.

P. ¿Cómo se conecta con una persona sin techo? ¿Dónde está el secreto?

R. La clave es la humanidad, la proximidad, acercarse, claro, sin saber a quién. La expresión más corriente en castellano es “aprender a ligar”.  Acercarse de tal forma que el otro se interese por ti. Hace falta mucha paciencia, pasar mucho tiempo ahí. En ocasiones necesitas meses o años para que alguien te hable de verdad.

P. Hay que estar libre de prejuicios.

R. Es difícil, muy difícil, porque estamos todos borrachos de prejuicios.

P. Afirmas que las personas sin hogar tienen mucho que ofrecer.

R. Los sin hogar pueden enseñar muchas cosas. De la gente pobre solo se ven las necesidades y cómo llenarlas: no tienen casa, no tienen qué comer, no tienen vestido… Mi relación no es esa, es encontrarme con alguien con sus potencialidades, su saber, su cultura, sus gustos, con sus pasiones, lo que le interesa. La persona en su globalidad, no en el enfoque de “¿qué necesita de mi?”. Ellos pueden y tienen que aportar. Un principio fundamental es que puedan dar, que puedan participar en acciones de solidaridad.

P. Incluso echar una mano a otros.

R. Hay que proponerles cosas, lo único que se les propone es que cambien, que hagan un esfuerzo para salir adelante. Nadie les propone ayudar a otros. Todo el mundo puede ayudar a otros. El mayor respeto que se puede tener hacia alguien es decirle “Yo creo en ti y tú puedes aportarme algo”. Ellos son los primeros sorprendidos. “Si no tengo nada” dicen. No se trata de tener, se trata de ser. Se puede no tener nada y aportar muchas cosas.

P. Hace poco un artículo sobre la imposibilidad de encontrar a los familiares de un sin techo organizó un gran revuelo en Madrid, tú también intentas que los sin techo tengan un entierro digno.

R. Según cómo se trata a un cadáver, así se trata a la gente. La gente arma revuelo cuando alguien muere, no cuando vive. Si nos ocupamos de los muertos es porque nos interesan los vivos. Que no haya escándalo por las condiciones en que vive la gente en la calle es mucho más grave. La vida en la calle anuncia una muerte prematura.

P. ¿Qué diferencias hay entre las personas sin hogar en Francia y en España?

R. En España la solidaridad familiar es mucho más fuerte que aquí, la ruptura es menor. Un chaval en Francia cuando cumple los 18 o 19 sale fuera de casa. En España siguen hasta los 25-30. En París, la mitad de las familias son monoparentales. Si tiene muchos papas, mamas y abuelos, acaba no teniendo a nadie.

P. ¿Le puede ocurrir a cualquiera? ¿Acabar en la calle?

R. No. Le ocurre a la gente que está en una situación muy frágil o por temas económicos o sociales o las razones que sea. La lotería no le cae a cualquiera. Hay gente que tiene ya muchos números cogidos.

P. ¿Crees en las utopías?

R. Mi historia más reciente es la del mundo obrero. Lo que era utopía en el siglo XIX, que se trabajase menos de 18 horas, que se tuviese vacaciones, que los niños fueran a la escuela, todo esa era utopía. Y ¿quién lo hizo? La gente trabajadora, que se puso a trabajar muy en serio. El problema es que la estructura económica actual en vez de unir a la gente, la separa. No hay grandes fábricas en las que todo el mundo esté codo con codo. Hoy tenemos trabajos mucho más individualizados, mecanizados. Hay un nuevo tipo de unión de la gente que trabaja. Quiénes van a inventar la liberación son los que se sientan más jodidos.

P. ¿Alguna vez has flaqueado o has pensado en tirar la toalla?

R. Nunca me he hecho muchas ilusiones, creo que conozco suficientemente este mundo. Mi receta es “no espero nada, todo lo que llegue es un regalo”. Se acabaron, no hay salvadores. La gente sale sola, no lo hace gracias a nosotros. Puedes echar una mano, pero no somos salvadores. Hay que acompañarlos a su ritmo. A algunos les acompaño desde hace 20 o 30 años.

No todo el mundo puede ser un don nadie

22 noviembre 2010 - 2:02 - Autor:

Pedro Meca, creador de La Moquette

Son tan invisibles que es difícil encontrar información fiable sobre cuál es “su día”, el Día de las Personas sin Techo, ¿el 21 o el 22? Cualquiera que sea la fecha exacta, lo interesante es que supone una invitación para tratar de averiguar si, de verdad, cualquiera con una mala racha puede acabar convertido en un “sin techo”. Pregunto a dos de los tipos que mejor conocen cómo piensan y actúan.

Pedro Meca (del que publicaré una entrevista completa esta semana) es un dominico que lleva más de 30 años viviendo con los sin techo de París. Es el creador de La Moquette, un centro cultural para indigentes en el corazón de París, y también está en el origen de la Fundación RAIS y de casi una decena más de movimientos sociales, tanto en Francia como en España. Pedro tiene muy claro que cualquier persona, de un día para otro, no acaba en la calle, tiene que haber un proceso de desestructuación, de pérdida de todo tipo de redes. Y eso no pasa en dos días o en cuatro.

El “le puede pasar a cualquiera” necesita matices; aunque, como señal de alarma, parece efectiva.

El pasado 5 de noviembre, Luis Ramiro Álvarez, un delineante de 29 años, escribía en su blog un post Reconocimiento a la muerte de un don nadie“. El don nadie era su padre, que había fallecido en la más absoluta soledad, después de haber pasado los últimos 10 años de su vida en la calle. El periodista de El País Juan Diego Quesada reconstruyó la historia de Luis y su padre en un artículo que conmovió internet.

Seguro que mucho gente pensó “Esto le puede pasar a cualquiera”. Y estoy convencido de que lo pensó al ver la fotografía del reportaje. He hecho la prueba con dos personas distintas y es la foto de familia, la instantánea de Ramiro Álvarez con sus hijos, en una piscina, felices, la que provoca la identificación y el desasosiego.

Toni, voluntario de la ruta Sin Hogar de Solidarios

En mayo de 2009 acompañé a Toni, Conchi y Jesús en su habitual aventura nocturna al encuentro de los sin techo. Toni es voluntario de Solidarios para el Desarrollo desde hace una década y cada martes sale por la zona de Principe Pío y el Viaducto para ofrecer un poco de calor a decenas de personas indigentes. Toni conoce muy bien la calle y a sus habitantes. He querido hablar con él más de un año después para constatar, en primer lugar, si ha percibido un aumento de la población callejera debido a la crisis económica.

Con el frío siempre hay más. No he descubierto por qué. Es posible que sean los mismos y con el buen tiempo se mueven más, viajan más y se les ve menos. En cualquier caso, no noto más que otros años.

Toni ya me contaba en 2009 que la gente que acaba así suele haber sufrido algún suceso personal traumático tras el que, además, ha ido perdiendo todas las redes afectivas y sociales que le podían mantener a flote.

En este país no se llega a la calle por la pobreza, se llega cuando se te ha roto un cable ahí dentro.

Pedro Meca afirma que es necesario conocer mejor a los que viven en la calle para que entendamos sus comportamientos y sus posibilidades de reinserción. Hay que “ver al otro como yo“. Es la filosofía que aplican los voluntarios de Solidarios: escuchar, compartir, ofrecer información, pero nunca ser “asistencialista, paternalista, ropero ni comedor”, como afirma Toni

Para Toni la clave está en la prevención, él no cree mucho en la rehabilitación, sobre todo cuando se trata de una caso crónico. Es muy difícil.E, incluso, aquel que logra salir va a seguir siendo un “sin hogar” hasta que se muera.

Un ejemplo: Enrique, “el abuelo”, 66 años, podría estar cobrando su pensión y con plaza en una residencia.

Pero eso es con tu chip y con el mío. Él está en la calle y va a morir en la calle.

Otro ejemplo: Nélida. Toni acumula muchas horas a su lado. Es su batalla personal, al margen de la ONG. Nélida tiene 72 años y vive en una residencia desde los 66, pero antes había pasado 30 años en la calle. La muerte de su marido le apagó las luces, perdió a su hijo, que se fue vivir con su suegra y ella se acostumbró al frío del Parque de la Bombilla, hasta que un intento de agresión le hizo entrar en el Hospital y en el circuito de la “oficialidad”: se encontró con una pensión por la que había acumulado unos cuantos miles de euros y con el derecho a una plaza en una residencia. Pero la estructura mental de Nélida es la de una persona sin hogar.

Sus temas de preocupación son que fulanito la quiere quitar el sitio en la comida o que el otro quiere robarla.

La historia de Nélida y Toni da juego como para uno o varios reportajes. En ella hay desde un intento de apropiación de su pensión  a cargo de los gestores de la residencia, hasta anécdotas varias en hospitales; pero lo que más me llama la atención es que Toni no ha conseguido encontrar a su hijo. Al igual que Ramiro, el “don nadie” , no puso mucho interés en que sus hijos le vieran en esas circunstancias, Toni afirma que la mayoría de los sin techo no quieren saber nada de su familia, si es que la tienen, se sienten avergonzados. Ellos prefieren seguir siendo don nadie.

Bienvenido a la era de la integración

7 junio 2010 - 22:39 - Autor:

¿Has visto el último anuncio de Aquarius? ¿Te ha gustado? ¿Sabías que las personas que aparecen son indigentes, personas sin hogar? ¿Te diste cuenta al inicio del spot de un plano en el que salen unos chicos con unos cartones y en uno de ellos se lee RAIS? Estoy seguro de que el porcentaje de “síes” ha ido disminuyendo con cada pregunta hasta llegar casi al cero en la última.

El equipo de "El camino de los encuentros". Foto: RAIS

Dudo que la gente se haya dado cuenta de que detrás de “El camino de los encuentros” de Aquarius está RAIS, la entidad que más y mejor trabaja en nuestro país por las personas sin hogar. A Pepe Aniorte, responsable de voluntariado, no le preocupa mucho este aspecto, lo más importante, dice, es que el anuncio ayuda a sensibilizar y refleja muy bien el espíritu del viaje y del grupo que realizó el Camino de Santiago.

El post de hoy no va de esto, trata de un proyecto de auténtica integración social que están trabajando RAIS y La Merced Migraciones, pero no puedo dejar de satisfacer la curiosidad de algunos, así que solo unos pocos apuntes más sobre el spot. La agencia, Sra Rushmore, se inspiró en un video del año anterior de la propia ONG; “El camino de los encuentros” es el nombre del proyecto en sí, no solo el de la campaña; el equipo de rodaje estuvo los dos últimos días y, según comenta Pepe, supo escuchar a los protagonistas y fueron cambiando el guión sobre la marcha. Una lástima que en el sitio web promocional no hablen de estas cosas, ni haya forma de encontrar un enlace a RAIS.

El mensaje de superación y de integración que intenta transmitir el spot yo lo he podido empezar a respirar en el proyecto que tienen entre manos RAIS y la vecina (de barrio) ONG La Merced Migraciones, que trabaja con menores inmigrantes no acompañados. Pepe Aniorte, responsable de voluntariado de RAIS y Vicente Ortolá, responsable de sensibilización de La Merced, nos cuentan cómo van a conseguir que los sin hogar y los jóvenes inmigrantes se sientan integrados en la comunidad, en el barrio y empiecen a ganar una red social que les dé autonomía.

Vicente Ortolá (izqda, de blanco), y Pepe Aniorte

Lo primero es plantear el problema: tenemos a dos colectivos que están solos, excluidos, abandonados. Por un lado, los menores inmigrantes no acompañados, es decir sin familia ni redes sociales. Por otro están las personas sin hogar, gente que en el camino de la indigencia ha perdido todas sus relaciones  y ahora está sola. Bien, y ¿qué van a hacer Pepe y Vicente? Primero responde Pepe

Generar espacios de encuentro y generar excusas para el encuentro

Esas excusas van desde un taller de fotografía a uno sobre deportes, pero el objetivo final es que el inmigrante o la persona sin hogar comparta una actividad con otros vecinos del barrio. Vicente da más detalles:

Muchas de las personas con las que trabajamos residen en un barrio  en el que en el día a día tienen que encontrarse o deberían poder encontrarse con esos vecinos. El problema es que su situación les impide tener esos espacios de encuentro con los vecinos. La excusa, actividades que puedan ser llamativas o interesantes para ambos.

Ahora empiezan las dudas, ¿un vecino va a participar en un taller sabiendo que sus compañeros van a ser personas sin hogar? Pepe:

El salto para introducir a los vecinos es crear un taller, pero en un espacio público, en el centro cultural de Buenavista, por ejemplo. Ahí lo abrimos al barrio. Los vecinos no van a encontrarse a inmigrantes o a personas sin hogar, van únicamente por su interés por la fotografía. Y ahí van a estar interactuando, sin saberlo, con personas distintas a ellos, pero no les va a separar que uno esté en exclusión y otro no, les va a unir ese interés común.

Cuando las cosas son sencillas es que son buenas. La claves es que puedan ir recuperando la confianza, la autonomía. Turno de Vicente:

Estos espacios están pensados para ese momento en el que la persona inmigrante tiene que empezar a conquistar su autonomía y su espacio en la sociedad, son para personas que ya tienen cierto grado de posibilidad de relación a nivel normalizado. No está planteado para un inmigrante recién llegado o para un sin hogar que está en la calle o en una situación muy deteriorada. Es para dar la oportunidad a las personas que ya han recorrido un camino y que no encuentran demasiadas oportunidades para participar socialmente.

Y Pepe completa:

Abordar más la parte relacional, de afectividad, de soledad, de aislamiento, que tanto los inmigrantes como las personas sin hogar tienen y que es uno de los puntos clave que genera exclusión.

Mañana se reúnen con 20 asociaciones del barrio para tratar de implicar a muchas más personas. Sus experiencias en este tipo de proyectos han estado hasta ahora más centradas en voluntarios (también residentes en el barrio), voluntarios que ayudan a dar una estabilidad y una consistencia al proyecto. El reto ahora es conseguir una integración total en la comunidad. Suerte.

Fajardo, pasión por la justicia social y la polémica

15 marzo 2010 - 23:15 - Autor:

Una entrevista a José Carlos García Fajardo no es una entrevista, es una conferencia de prensa con derecho a réplica. A sus 73 años, el “profesor” Fajardo conserva intacta su oratoria y su capacidad para persuadir. En cualquier caso, tampoco hace falta pincharle mucho para que el resultado de una charla de casi dos horas arroje todo tipo de titulares, nombres e ideas, desde su época de asesor de “telegenia” de la plana mayor del PP (Rato, Cascos, Aznar, Aguirre..), hasta, lo más importante, su labor como fundador y, ahora, presidente de honor, de Solidarios para el Desarrollo, la ONG que nació en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense.

El profesor Fajardo, la semana pasada, con la Facultad de Periodismo detrás.

El profesor Fajardo, la semana pasada, con la Facultad de Periodismo detrás.

Parece increíble, pero en “tan solo” 73 años, le ha dado tiempo a estudiar cuatro carreras, aprender ocho idiomas, dirigir la Comunicación en la CEOE, asesorar en materia de imagen a gobiernos y multinacionales de España y Latinoamérica, escribir miles de artículos y un buen número de libros, visitar decenas de países, entre ellos 20 del África Subsahariana durante su año sabático, dar clase a más de 25.000 alumnos de periodismo, presidir y dirigir durante más de 25 años Solidarios. Y, todo eso, con 6 hijos y 11 nietos.

Está claro que Fajardo tiene historia para más de un post, pero voy a intentar extractar lo mejor de su vida y de su proyecto social. Para empezar,¿a qué se dedica ahora? Le fui a ver a su despacho en la Ciudad Universitaria, detrás de la Facultad de CC. de la Información y me lo encontré preparando cartas y mails a conocidos, amigos y simpatizantes de la organización para pedirles ayuda, para invitarles a hacerse socio: Solidarios, como otras muchas ONG, no pasa por sus mejores momentos. Y Fajardo está echando una mano para sostenerla, aunque pasa la mayor parte del tiempo coordinando el Centro de Colaboraciones Solidarias, una especie de “agencia social” que distribuye artículos, gratuitamente, para cientos de medios de comunicación en todo el mundo.

No practico la religión, no soy miembro de ningún partido político, he asumido la causa de los marginados, de los tuercebotas como yo.

¿Cómo nace Solidarios?

Al salir de una de mis clases, un grupo de alumnos me esperaron en el despacho 314, para hablar de “eso”, y yo dije “¿Qué es eso?”, “Cuando usted se va por los cerros de Úbeda”, me contestaron. Les cité de 2 a 3:30 en el aula 315, yo creí que se habían olvidado, pero entré allí estaban unos cuantos. Siempre digo que soy el causante de muchas almorranas, porque como no había sitio, tenían que sentarse en los radiadores.

Estamos hablando de finales de los ochenta y principios de los 90. La Facultad y la clases de Historia del Pensamiento de Fajardo fueron el caldo de cultivo de una generación de periodistas inquietos, a los que Fajardo sabía provocar: podrá caerte mejor o peor, creerle más o menos, podrás conectar o no con su mensaje, pero indiferente no dejaba a nadie.En La regla de William, desde hace un año, intentamos averiguar cuál es el motor de los comportamientos altruistas, en el caso de el profesor Fajardo, la inspiración fue su madre, una mujer de clase media-alta, tampoco rica, que llevaba la casa y se volcaba con los desamparados.

Todo lo mamé de mi madre. Después de la guerra, en el hambre, recuerdo que iba todas las semanas al hospital para ver a gente a la que no visitaba nadie. Recuerdo que, en mi casa, los miércoles, teníamos en la escalera sentados a los pobres y se les servía una taza de caldo y un trozo de pan. Yo veía a mi madre que aprendió a hablar con la manos para ayudar a una muda a la que golpeaba el marido. Nos educó para amar.

Así que inspirado por su madre, motivado por la justicia social y empujado por un grupo de de estudiantes con ganas de cambiar el mundo, Fajardo creó Solidarios para el Desarrollo

A los pocos días de empezar los seminarios suena el teléfono. “Soy Javier, Me llevan a la cárcel, voy a estar largo tiempo. No me falle profesor”. Javier era un alumno de 2º, le había tenido al año anterior y le había dado muy buenas notas. Yo nunca había entrado en una prisión. Al cabo de 20 días estaba en la cárcel de Segovia, visitándole todos los miércoles. Empezaron a acompañarme profesores, otros alumnos… El director de la cárcel me comentó que estaba matando pulgas a cañonazos, porque allí había alumnos de la UNED y no recibían a un profesor en mucho tiempo. Así que le propuse crear un aula de cultura.

Solidarios trabaja en ocho prisiones actualmente. Sus voluntarios fueron los primeros de carácter laico que entraron en estas instituciones penitenciarias, hasta entonces reservadas a las órdenes religiosas.

Fajardo, en Cuba, donde Solidarios enviaba libros y medicamentos

Fajardo, en Cuba, donde Solidarios enviaba libros y medicamentos

Una de las máximas que ha seguido la ONG es ir allá donde la llaman, responder a una demanda. “Como la sangre acude a la llamada de la herida para limpiar, aliviar y ayudar a que cicatrice.”

Los misioneros son enviados, pero nosotros somos llamados, y eso siempre lo tuve claro.

Las cárceles es el proyecto que más emociona a Fajardo.

Tengo mano con los ladrones, con los chorizos, con las putas. El servicio que más me gusta es el de las cárceles, les revoluciono, les provoco, digo que el primer derecho del preso es a fugarse. Les digo que aquello es como un colegio mayor, no tienen que preocuparse de la cocina y, cuando se duermen, tienen a un montón de agentes y guardias civiles para que no entren los ladrones a robar.

Es un provocador, le gusta polemizar y le preocupa cómo se están burocratizando las organizaciones sociales.

Antes, adaptábamos nuestra disponibilidad al servicio social y se hacían las cosas. Ahora se ha considerado que esto es un nicho de empleo. Ahora los trabajadores de las organizaciones sociales tienen el horario estricto de trabajo. Hay tantas exigencias en sus derechos que algunos no están dominados por la pasión de la justicia. Hay algunas ONG sin voluntarios. Hay personas que dirigen ONG que no han visitado una cárcel, que no han estado bañando a un enfermo o acompañando a un terminal. Y eso es lo que transforma tu vida.

Solidarios siempre ha sido un referente como organización de voluntariado: dos horas a la semana es el compromiso. Entre los servicios a elegir: personas mayores, sin hogar, cárceles, hospitales, inmigrantes, prostitutas… Y, lo más importante, el respeto de una serie de valores y principios

Hay gente que cree que el voluntario le hace un favor a la ONG, mientras no erradiquemos eso, estamos perdidos. El favor se lo hacen los pobres, los marginados, los ancianos, para que vayan a caminar con ellos; nosotros, los voluntarios sociales, no vamos a cambiar nada. Ante el sufrimiento y ante el dolor, hay que descalzarse, mentalmente. No podemos ir a una cárcel, a estar con inmigrantes sin acoger, sin guardar silencio, ¿quiénes somos para decirle a un alcohólico que deje de beber?

Como buen periodista y hombre de Comunicación, José Carlos García Fajardo piensa en titulares y en su trabajo al frente de la ONG ha acuñado algunas frases que firmarían muchos de los gurús que pueblan ahora el universo bloguero y  tuitero.

“Lo hicieron porque no sabían que era imposible.”
“A un joven si le pides poco, no da nada. Si le pides mucho, lo da todo.”
“A qué esperamos, si nadie nos tiene que mandar.”
“El que no tenga nada que hacer, que no lo venga a hacer aquí.” (en referencia a los voluntarios “ocasionales”)

Al trabajo en cárceles le siguieron las personas sin hogar.

Empezamos María José (una persona clave en Solidarios) y yo comprando medio litro de leche todos los días, un infiernillo por 170 pesetas en SEPU. En el suelo de despacho, sobre un cartón, calentábamos la leche y salíamos por Argüelles.

Y el acompañamiento a enfermos, personas con discapacidad…

Mi mujer me dijo un día que una prima tenía un hijo en el Hospital de Puerta de Hierro, que fuera a verle, que estaba malo, y al salir, hace 24 años, le dije que tenía SIDA y empezamos a visitarle a él y a otros. Así empezó nuestro servicio a los terminales de SIDA. Por una señora ciego, nos enteramos de que en el Gregorio Marañón, y en otros hospitales, había personas a las que no visitaba nadie. Otro día, llegó una persona que me pidió que fuera a una residencia de personas con grave discapacidad. Comprendí que la gente que trabajaba allí quedaba agotada. Me ofrecí, junto con otros amigos, los sábados y domingos a bañar, a afeitar, a acompañar a dar un paseo a las personas con discapacidad, de 7 a 10 de la mañana. Un día, en la Facultad de Ciencias de la Información, que está hecha con el culo, me encontré a una chica sentada en una silla de ruedas. Le pregunté, “¿qué haces?, “esperando a que alguien me suba”. Ese mismo día colgué carteles en la Facultad para encontrar voluntarios. Así empezó el PAED (Programa de Ayuda a Estudiantes Discapacitados).

Luego llegaron los viajes de voluntarios a países de Sudamérica, 200 chicos viajaban cada año pagándose cada uno el viaje y siendo acogidos por instituciones que los necesitaban, hasta que alguien llamó por teléfono y preguntó por “Viajes Fajardo”. En ese momento comprendió que tenían que acabar con ese modelo; pero sí que pusieron en marcha dos proyectos emblemáticos: el Libro Solidario y el Puente Solidario. A través del primero, han procesado tres millones de libros, de los que ya se han enviado un millón, en bibliotecas de 6.000 volúmenes cada uno, a Universidades y Escuelas de Magisterio de Sudamérica, la zona Atlántica de África, centros de español en Irán, en Irak… Por su parte, el Puente Solidario (iniciativa que ya no tiene activa la organización) clasificó y envió 60 toneladas de medicamentos. Este último proyecto se complementó con la puesta en marcha, durante el año sabático de Fajardo por el África Subsahariana, de centros de medicina preventiva en diversas Universidades de países como Senegal, Malí, Tanzania…

En Camerún, donde Solidarios desarrolló un proyecto de piscifactoría

En Camerún, donde Solidarios desarrolló un proyecto de piscifactoría

Hace tres años que José Carlos García Fajardo pasó a un segundo plano: se jubiló, cedió el testigo de la presidencia de Solidarios y, cómo el mismo afirma, “dejó que el organismo reclamase sus derechos”. Si en África, a los 59 años, las pasó canutas y estuvo muy enfermo por problemas intestinales, desde hace un lustro es el corazón el que le mantiene a raya: 14 pastillas al día. Aunque afirma que no tiene la misma fuerza ni vitalidad, yo le encontré pletórico, volcado en su CSS, obsesionado con la justicia social, recordando a Hélder Cámara, al que conoció personalmente, “Cuando doy de comer a un pobre, me llaman santo; cuando pregunto por qué es pobre, me llaman comunista”.

Tengo que ser mucho más provocador, pero no puede haber protesta sin propuesta alternativa. Por eso, el fin de mi vida es el CSS, difundiendo artículos sobre DDHH, medio ambiente, justicia y solidaridad.

Seguramente José Carlos García Fajardo empezó todo esto por que no sabía que era imposible.

Una noche con las personas sin hogar

28 mayo 2009 - 15:16 - Autor:

Cada noche, decenas de voluntarios de Solidarios recorren Madrid para ofrecer el calor de un café y de una conversación a cientos de personas sin hogar. Hemos acompañado a Toni, Jesús y Conchi en su ruta nocturna por la zona de Principe Pío.

Son las 8 de la tarde, en la puerta del edificio de Cantarranas, en la Ciudad Universitaria de Madrid, Fátima y Berta, escuchan a Julián,  coordinador de voluntariado en Madrid de las rutas de las personas sin hogar. Julián explica una de las claves del trabajo que van a hacer en la calle: escuchar, comprender,  no se trata de salvar el mundo, se trata de hacerles sentir personas. De eso sabe mucho Toni, electricista, 54 años, que lleva desde el 2001 haciendo la ruta de Principio Pío cada  martes.

Lo que intentamos es que la persona que está en la calle se sienta persona los 10 minutos que vas a estar con ella, de ahí la importancia del asunto. Nadie va a salir de la calle si no se replantea su vida, s ino se pregunta porqué, quién soy, qué hago. Nosotros estamos para que tomen conciencia de su vida y eso se hace dialogando con normalidad.

A las 9, Toni, Concha y Jesús, ya han preparado el café, el cacao y el caldo (la excusa para acercarse a las personas sin techo), lo han metido en los termos y están listos para empezar el recorrido que les llevará desde la Avenida de Valladolid hasta el Viaducto. Les acompaño como un voluntario más, integrado en el grupo, sin ejercer “formalmente” de periodista.

Toni, voluntario de la ruta Sin Hogar de Solidarios

Toni, voluntario de la ruta Sin Hogar de Solidarios

Es la tercera vez que hago este recorrido con voluntarios de Solidarios, en las otras dos me identifiqué como periodista y muchos indigentes se sintieron incómodos, objetos morbosos para la prensa. A Jesús y Concha tampoco les hace mucha gracia, sobre todo porque a veces intentamos que nos cuenten toda su vida, todos los detalles, su proceso de desintegración, en apenas 5 minutos. Y , además, queremos la foto perfecta, queremos robar imágenes, quitarles algo de la dignidad que todavía les queda. No será el caso de este post, os invito a acompañarme como un voluntariado más.

Empezamos la noche en el parking del Centro Polideportivo Municipal de la Bombilla. Allí ejerce de aparcacoches Emilio, unos 50 años, piel curtida, bien vestido y bien entonado ya a estas horas, bromea con Toni, se comporta, a ratos, como un chaval. Un café y empieza la conversación. “¿Cómo estás? ¿Alguna novedad? ¿Cómo va el negocio?… ”. Nos vamos. En el coche, de camino a una nueva parada, Toni conduce y habla.

No se puede hacer asistencialismo. El asistencialismo lo tiene que hacer la Administración, porque un ser humano tiene los derechos de ser atendido. Si fuéramos asistencialistas, perderíamos lo que hemos conseguido, nos verían como “El conseguidor”, no te verían como a un voluntario. El señor del Samur Social tiene poder sobre las decisiones que les afectan, le puede o no conseguir plaza de albergue, por tanto no va a existir una relación de tú a tú.

El trabajo de los voluntarios de Solidarios consiste, sobre todo, en el acompañamiento. Como decía antes, el café es la excusa para dialogar, para acercarse a las personas sin hogar. Se les acompaña y se les orienta e informa sobre los recursos que tienen a su disposición (albergues, comedores…), pero siempre sin caer en la caridad o en la asistencia.

Todos caemos, alguna vez, en esa parte asistencialista, sí he caído, lo que pasa es que el tiempo te va enseñando. Uno empieza y empieza con ¿qué hay que traer? Mantas, bocadillos…, pero uno va aprendiendo. Los nuevos voluntarios no se lo creen hasta que lo van viendo. En un principio cuando conoces a alguien nuevo, te tantea, te pide ropa, dinero… No pasa nada, eso sí, dinero nunca. Ropa, no pasa nada, pero teniendo en cuenta que no eres un ropero, si pierdes eso, cambia la percepción que tienen de ti.

Estamos en el Manzanares, al lado de la clínica Moncloa, debajo del puente que cruza el tren que lleva de Principe Pío a la zona noroeste de Madrid. Pietro, rumano, de unos 50 años, mientras pela un cable de cobre, dice que el lunes se va a Rumania, en autobús, que no hay trabajo y que el cobre, el acero, etc, se paga muy barato. A su lado, un chico croata que no pasará de 20 años refugia su cara debajo de una gorra de béisbol, acepta un café y afirma que no es muy hablador. Simon, búlgaro, se acaba de levantar, lleva tiempo en España, desde su colchón charla con Toni sobre el pelo y cómo el polvo de cemento hace que se le caiga. ¿Qué significa para Toni este voluntariado?

Es mi forma de cambiar el mundo. Además, es el sitio donde cargas las pilas. El voluntariado le aporta más al voluntario. Un porcentaje de las personas que hacen voluntariado viene por temas de carencias personales, emocionales, problemas familiares, etc

Seguimos camino y en Comandante Fortea nos encontramos con Enrique, 65 años, al lado de un local de Falange Española “Me suelo largar para que no me vean al salir”. Enrique cumple con el estereotipo de indigente: melena, barba, ropa muy sucia, mal olor… Nos lleva hasta su compañera María porque, dice, está un poco floja.

Los rasgos de María revelan que, antes, antes de pasar por la calle, era una mujer muy guapa, ojos azules, nariz pequeña respingona, cara redonda.  Según cuentan Toni, Conchi y Jesús, a veces, Enrique, tiene la mano muy larga, pero parece que se sobrellevan y se hacen compañía. En la calle, se hacen parejas de “conveniencia” porque la soledad es muy, muy dura.

Toni, Jesús y Conchi, en el Viaducto

Toni, Jesús y Conchi, en el Viaducto

En el templete del Parque de la Bombilla, donde en unos días se celebran las fiestas de San Antonio, volvemos a encontrarnos a Emilio (el aparcacoches) y descubrimos a una pareja muy joven, apenas 25 años. Ella, Marisol, nos cuenta cómo hace unas semanas murió, abandonado, en un banco del parque, José Augusto, un compañero toxicómano, que acababa de salir del hospital y que, después de no ser aceptado en un centro municipal de acogida para drogodependientes, murió esa misma noche. Toni se cabrea, no entiende por qué el Samur Social no gestionó con el centro el ingreso. Sobre todo le molesta que nada haya salido a la luz. ¿Es posible la reinserción de  las personas que están en la calle? Toni:

Supuestamente la gente puede salir de la calle. Nosotros vemos, en general, a los que no salen. Hay gente que hemos visto esporádicamente que han tocado calle y han desaparecido, había un problema de red social, pero su situación no se había convertido en crónica y han terminado saliendo. Pero cuando llevas 30, 15 o 20 años en la calle, estas personas, en algún momento, se podrán socializar, pero lo que se dice integrar en la sociedad nuevamente…

Son las 23:00 de la noche y estamos en la última parada, en el Viaducto. La noche ha refrescado bastante, en cualquier caso, nada que ver con los meses de noviembre – enero, la “campaña del frío”, esa en la que si cabe, la compañía y un café caliente son todavía más necesarios. Bajo el viaducto, en el lado más próximo a la calle Mayor, duermen varios subsaharianos. Dos de ellos, jóvenes, quieren charlar, tomar un cacao y unas galletas, el fútbol siempre es un buen tema para establecer contacto, comentamos el partido Barca – Manchester y Jesús y Conchi se quedan con sus nombres.

En el otro lado del viaducto, al lado de la terraza de un bar de moda, varios marroquíes están a punto de dormir, Toni bromea y cuenta anécdotas varias; Jesús se interesa por Rachid, un chico de unos 20 años, que está en paro, pero que demuestra interés por salir adelante. Mientras, Conchi me cuenta que hace un par de meses, en una riña callejera mataron a Younes, un chico al que tenía cariño, “Hermana, me llamaba”, dice Conchi. A las 23:55 se apagan las luces que iluminan el Viaducto, nos despedimos de Rachid y los demás, ha terminado la ruta.

Gloria Iglesias, que estás en los cielos…

19 abril 2009 - 20:14 - Autor:

“Estoy vivo gracias a ella”, me comenta Jesús en la puerta de su habitación. Jesús, como los otros 9 hombres que viven en un piso de acogida en el centro de Madrid, ha vivido en la calle y arrastra los estragos que dejan la soledad, la ausencia de un techo y las drogas. Ella es Gloria Iglesias, la mujer que desde hace más de una década lucha por ofrecer una salida a decenas de pesonas sin hogar. “En 10 años -comenta Gloria- la casa ha evolucionado mucho: han pasado 100 chicos, hay casos que se han reinsertado, que han creado su familia y que viven de forma independiente. También se nos ha muerto gente y alguno que parecía muerto, que me lo habían traido en una saco moribundo, sigue conmigo.”

Ahora, el Proyecto Gloria, la casa de acogida y el rastrillo de la asociación están en peligro de extinción, pero eso lo contaré un poco más adelante.

gloriaiglesias600

La pregunta es, ¿Cómo surge esta vocación? ¿De dónde? Muchas de las personas de las que hablaremos en el blog de Willian han comenzado su cruzada social a partir de un hecho más cotidiano: un familiar con una enfermedad, con alguna discapacidad… Pero esta azafata de Iberia que nunca pudo estar en el aire porque su familia la necesitaba en tierra, es lo más parecido al cielo para muchos de estos chicos. “Empecé con 15 años, ayudando a hijos de prostitutas y a niños con Síndrome de Down y, despúes de un viaje a Lourdes en el que estuve en el vagón de la gente sin techo, me di cuenta de que, una vez en Madrid, no tenían donde meterse. Me metí en esto porque nadie o casi nadie quiere involucrarse con indigentes”.

El piso en el que estamos, situado al lado de la Plaza del Callao, es el segundo en la historia del Proyecto Gloria ( 91 521 15 74) y amenaza con no ser el último. Desde enero está en venta.

En 10 años que llevo en pie, nadie me ha regalado nada, todo lo he tenido que trabajar yo, desde la subvención más pequeña. Si no hipoteco todo, estos chicos están en la calle. Y ahora, en lo que va de año, ya he tenido 7 bajas de personas que daban dinero y ya no dan. Si consiguiéramos un piso, después de 10 años, podría descansar un poco.

Como nadie le alquilaba un piso en Madrid, tuvo, finalmente, que comprar una casa, hipotecar todos sus bienes y conseguir hasta cuatro avales. Gloria trabaja día y noche por la casa y, aunque desde el principio ha contado con ayuda (sus compañeros de Iberia, un médico de familia que vigila la salud de los chicos y diversos donantes entre los que se encuentran el juez Garzón o Belinda Whasington), el proyecto la está dejando exhausta.

En los últimos años, de tanto estrés, me han dado 4 anginas de pecho. Pase lo que pase al final, me cabe el derecho de que, por lo menos, en los años que ya llevamos, estos chicos no se han quedado en la calle.

He aprendido mucho de ellos. He tenido momentos preciosos. Me cabe el privilegio de haber tenido sensaciones increíbles. Cuando tienes una cama, un sitio libre y alguien llama a tu puerta, poder decirle a un chico que ya no duerme más en la calle. Es una sensación que no se puede describir.

Con los ojos enrojecidos, Gloria cuenta que tiene muchísima gente esperando entrar, la llaman desde las cárceles, desde Servicios Sociales, hasta chicos sin hogar que se han enterado de su teléfono.

Me involucro en todo, es mi carácter, no puedo cambiar. El éxito de la casa es proporcional a las horas que se echan aquí y de lo involucrado que estás con ellos. Me sé su vida, sé a través de su cara si están enfermos, tristes… Sé, por sus movimientos, el que puede caer en una nueva drogodependencia.

Además de la casa, cuentan con un rastrillo para que aquellos que no pueden trabajar, se sientan útiles. Restauran muebles y los venden. “Se pueden ver en la página web. ¿Conoces a alguien que nos pueda ayudar con la página, está muerta desde 2005?”

La regla de William conmigo se destruye, no he hecho nada de esto por tener algún familiar en esta situación. Soy creyente, me ayuda, sobre todo en los momentos difíciles. Y, en algunos casos, han ocurrido auténticos milagros. Por ejemplo, estar a punto de enviar a los chicos a los comedores sociales y, al día siguiente, recibir una donación anónima que te ayuda a seguir. Aunque no seas cristiano, tienes que creer en algo.

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Durante más de 100 años la comunidad científica mantuvo un intenso debate sobre el origen y significado del altruismo hasta que en la década de 1.960, el biólogo William D.Hamilton creó una fórmula matemática que relacionaba el altruismo con el grado de parentesco entre el que da y el que recibe. Desde aquí nos proponemos poner a prueba esa ecuación al mismo tiempo que descubrimos a personas e iniciativas que luchan por sacar adelante causas sociales.

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