Todos somos Irlanda
Irlanda sigue siendo un país envidiable por muchas cosas. Y pese a que el milagro irlandés -aquél que se refería a su próspera economía- se ha esfumado ya, todavía le queda al país celta mucho que enseñar a sus vecinos europeos, empezando por su sentido común.
En una resolución judicial que corre como la pólvora por Internet, el Tribunal Supremo de ese país ha acordado desestimar la demanda interpuesta por discográficas como Warner Music, Universal, Sony o EMI en la que solicitaban de la operadora de telecomunicaciones UPC la desconexión de aquellos usuarios de Internet que compartiesen archivos protegidos por derechos de autor.
Las noticias que llegaban desde Irlanda a principios de año en este sentido no eran ni mucho menos alentadoras. Más bien todo lo contrario, invitaban a pensar que Irlanda sería el tercer estado europeo, junto con Reino Unido y Francia, que permitiría la desconexión masiva de usuarios que violasen las normas de copyright. Sin embargo, según acabamos de conocer, el Tribunal Supremo Irlandés ha dado la vuelta a la tortilla y, tras afirmar que existe un grave problema en relación a los derechos de autor en Internet, reconoce que no hay base legal alguna en su Derecho que permita desconectar a los usuarios.
La opción de UPC de no interrumpir la conexión a sus usuarios, respaldada ahora por la decisión del Tribunal Supremo, tendrá posiblemente consecuencias sobre el resto de telecos que operan en Irlanda, principalmente sobre Eircom, que ya había alcanzado un acuerdo para cortar conexiones a los denominados “heavy users”, y sobre Vodafone, que se encontraba en conversaciones con la IRMA (Irish Recorded Music Association) para adaptar un sistema similar.
La consecuencia inminente de esta resolución es el obligado debate que ahora se abre en Irlanda entre proveedores de Internet, IRMA y el Gobierno para buscar alternativas cívicas a la vulneración masiva de los derechos de autor en Internet. Esta resolución surge además en un momento donde en nuestro país está siendo debatida en el Parlamento una ley, la Ley de Economía Sostenible, que para la misma problemática pretende, en lugar de cortar al usuario, bloquear y eliminar los sitios web desde donde las descargas sean posibles.
Un Juez irlandés ha dicho ya que cortar al usuario no es la solución. Confiemos en que alguien con sentido común en España entienda que bloquear páginas de forma indiscriminada tampoco lo es.
Quizás, como afirmaba el ponente de la Sentencia irlandesa, una generación entera se ha perdido ya para la causa de los derechos de autor, porque “es demasiado fácil compartir música online”. Yo, sin embargo, soy de los optimistas que creen que también en España, algún día, entenderemos que la creación y la difusión del conocimiento son un patrimonio que entre todos debemos defender.


Semana de reflexión. España vuelve a aparecer en la lista negra de piratería que cada año elabora la Oficina de Comercio de los Estados Unidos. Repetimos en la lista de los piratas por el mismo motivo por el que en su día pasamos a engrosar la misma: piratería en Internet.


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