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Sofía, “ya no tienes por qué pasar la noche sola…”

29 octubre 2012 - 6:00 - Autor:

Bajo este reclamo, y empleando para ello la imagen de la reina doña Sofía abrazada a un joven de torso descubierto, la agencia de contactos en Internet, Ashley Madison, saltaba de nuevo al mercado español hace apenas unos meses en busca de nuevos usuarios de su servicio.

Pero en la búsqueda de nuevos usuarios o consumidores no todo vale. Obviamente, la publicidad también tiene límites. ¿Los ha sobrepasado en esta ocasión Ashley Madison utilizando la imagen de la reina? Eso ha debido pensar nuestra monarca, quien, según se ha podido conocer este mismo fin de semana, ha decido interponer una acción judicial contra la agencia online de contactos por vulneración, según parece, de sus derechos al honor y a la propia imagen.

Con justificación o no, no es ésta la primera vez que este polémico servicio de contactos utiliza la imagen de la monarquía para publicitarse en los medios. Baste recordar la campaña de hace apenas un año, en la que figuraban los rostros del rey don Juan Carlos, el expresidente de los EEUU Bill Clinton y el príncipe Carlos de Inglaterra bajo la leyenda “¿qué tienen estas realezas en común? Deberían haber utilizado Ashley Madison”.

Y si bien en aquella ocasión la sangre no llegó al río, en ésta la familia real parece que no va a dejar pasar la cuestión inadvertida. La demanda que, según se ha podido saber, ha interpuesto la reina pretende el resarcimiento por la intromisión en dos derechos fundamentales, el honor y la propia imagen. Ambos derechos, aunque regulados de manera simultánea en la Constitución (artículo 18) son derechos autónomos e independientes.

En lo que al derecho a la propia imagen se refiere, el artículo 7.6 de la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de Protección Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen dispone que “Tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas (…): La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga”. Es claro pues que la utilización de la imagen de la reina con fines promocionales sin su consentimiento supone una intromisión ilegítima en su propia imagen que merece ser resarcida.

Por su parte, el derecho al honor es la honra, la “dignidad personal reflejada en la consideración de los demás y en el sentimiento de la propia persona”. Así lo han configurado de manera reiterada nuestros Tribunales Supremo y Constitucional. En este caso, si el juzgador entendiese que se está acusando a la reina de adulterio, en tal caso se estaría produciendo asimismo un atentado a su honor que, igualmente, merecería ser resarcido económicamente.

Y si esto es tan claro, ¿por qué Ashley Madison utiliza la imagen de la reina sin su consentimiento para publicitar su servicio? Pues ellos mismos –Ashley Madison- lo explicaban hace poco. Según manifestaba su portavoz en España, “cualquier publicidad tiene como objetivo hacerse notar y despertar al consumidor, y en eso somos muy buenos porque tenemos mucha repercusión. Por supuesto que con los anuncios provocadores o rompedores, como puede ser éste o el que utilizamos con el rey, conseguimos hacer récord y aumentar enormemente los beneficios”.

A eso se llama análisis de riesgos. Han valorado el beneficio que con la campaña podrían obtener, han valorado el riesgo económico de una eventual condena judicial (cuantías relativamente bajas y diferidas en el tiempo porque no cabe ejecución provisional en estas materias) y han decidido ir adelante. Unos creerán que la vida es para valientes, otros simplemente que estos chicos están locos. Desde luego, hablan de ellos, que es lo que buscaban.

@AlexTourino

Difamando en Wikipedia…

15 enero 2011 - 6:00 - Autor:

Váyanse Uds. diez años atrás y figúrense que tienen que invertir sus ahorros en uno de los dos proyectos siguientes. De un lado se le ofrece la posibilidad de invertir su dinero en un proyecto consolidado como la Enciclopedia Británica, una obra de referencia incuestionable, cuyas entradas son cuidadosamente tratadas por expertos en cada una de las materias abordadas, sometido todo ello al sabio criterio de un consejo asesor y en el que los beneficios derivarán de la venta física de volúmenes.

De otro lado, un hombre llamado Jimmy Wales, al que sus amigos llaman Jimbo, le ofrece invertir en un proyecto mucho más innovador denominado “Wikipedia”. Pondrá Ud. su dinero en el desarrollo de un sitio web en el que cualquiera puede subir contenidos, sin que exista apenas control, y en el que nadie se hace responsable de la veracidad de la información almacenada, subsistiendo únicamente de las donaciones de sus usuarios.

Huelga decirlo pero, por contra de lo que el sentido común hubiese dictado, el modelo de acceso al conocimiento que se ha impuesto ha sido el ideado por Jimbo ¿Quién nos lo iba a decir? El signo de los tiempos, que dicen algunos. Pero el hecho de que sea Wikipedia el modelo de negocio que ha imperado en la difusión del conocimiento no significa que se quede al margen de la polémica, más bien todo lo contrario. La descentralización en la gestión de los contenidos en Wikipedia, es decir, la posibilidad de que cualquier usuario edite una entrada, ha traído consigo lo que la propia Wikipedia ha calificado como “vandalismo”, esto es, la proliferación de conductas que persiguen enturbiar el uso del servicio, principalmente a través de la inserción de comentarios insultantes, difamatorios, deliberadamente confusos o inapropiados.

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El honor perdido de Cristiano Ronaldo

15 abril 2010 - 22:44 - Autor:

cristiano-ronaldo1Acostumbro a escuchar la emisora británica Absolute Radio mientras trabajo y, cual es mi sorpresa, cuando esta misma tarde interrumpe su programación para anunciar una noticia de hondo calado. Cristiano Ronaldo había comunicado el inicio inminente de acciones legales frente a una cadena de televisión española (Telecinco) por las manifestaciones vertidas por alguno de sus colaboradores en las que se ponía en duda la profesionalidad del portugués, afirmando que había celebrado una fiesta el día antes del crucial encuentro frente al FC Barcelona.

Pues bien, en su legítimo derecho está Cristiano de interponer cuantas acciones por vulneración de su derecho al honor entienda oportunas, la legislación le ampara a ello. En efecto, el artículo 9-1 de la Ley 1/82 de protección civil al honor, la intimidad y la propia imagen prevé la posibilidad de acudir a la vía judicial civil para resarcirse frente intromisiones ilegítimas en el citado derecho. Pero la cuestión no es tan sencilla.

Empecemos por el principio. Pese a que se regulen en la misma norma, el honor, la intimidad y la propia imagen son tres derechos autónomos e independientes. En lo que aquí interesa, el derecho al honor es la honra, la “dignidad personal reflejada en la consideración de los demás y en el sentimiento de la propia persona”. Así lo han entendido de manera reiterada nuestros Tribunales Supremo y Constitucional. Pero este derecho fundamental no opera de manera aislada, sino que es habitual su confrontación con otros derechos también constitucionales, especialmente con el derecho a la libertad de expresión, como en el supuesto de Cristiano, donde (al parecer) los colaboradores del programa “Sálvame” se cebaron de lo lindo con el futbolista.

Y es que, pensará Ronaldo, el derecho a la libertad de expresión, aunque bien jurídico superior, no es absoluto, toda vez que la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha señalado en reiteradas ocasiones (SSTC 105/1990, 171/1990, 172/1990, 85/1992, 240/1992, 173/1995) que existe un límite primordial al mismo, cual es la utilización de expresiones insultantes, es decir, que no todo vale y que no están amparadas por la libertad de expresión las manifestaciones que constituyen insultos en cualquier contexto o que resultan innecesarias para la exposición de las ideas.

Pero no debe olvidar Ronaldo, para su disgusto, que no atentan al derecho al honor las críticas duras, los juicios de valor bruscos o de mal gusto ni los comentarios jocosos, y que el órgano judicial encargado de resolver esta controversia deberá atender a otros factores tales como los usos sociales, la proyección pública de la persona y el concreto contexto en el cual fueron realizadas las manifestaciones para valorar si efectivamente se ha producido o no una intromisión en su derecho al honor (SSTS de 12/5/1.989, 5/12/1.989, 13/3/1.990, 24/5/1.990 y 27/11/1.991, entre otras).

Tampoco debe olvidar el astro portugués que el otro gran límite al derecho al honor es la verdad (la exceptio veritatis, que dicen los puristas), es decir, que no se sienta demasiado tentado Cristiano a demandar a nadie si efectivamente la fiesta existió.

Alejandro Touriño

Alejandro Touriño en ECIJAAlejandro es Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela; Máster en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Práctica Jurídica por la Escuela de Práctica Jurídica de la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado cursos de postgrado en instituciones de prestigio como la University of Brighton, la WIPO Academy o el Instituto de Empresa, en materias relacionadas con el Derecho Comparado, la Propiedad Intelectual y el Derecho del Entretenimiento.

En la actualidad ejerce su actividad Profesional como Responsable del área de Information Technology de ECIJA, asesorando a clientes nacionales e internacionales, tanto en sede judicial como extrajudicial, en cuestiones relacionadas con Derecho del Entretenimiento y las Nuevas Tecnologías, centrando su actividad en la Propiedad Intelectual, Contratación de Software, Nombres de dominio, regulación jurídica de Internet y Redes Sociales. Alejandro compagina su labor profesional con la docencia en másteres universitarios, y es colaborador asiduo de prensa jurídica especializada.

Alejandro es, asimismo, miembro de la alianza europea de Nuevas Tecnologías ‘World IT Lawyers’, miembro de DENAE (Asociación Española de Derecho del Entretenimiento), y del Comité de Dirección del capítulo español de CSA (Cloud Security Alliance).

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