Difamando en Wikipedia…
Váyanse Uds. diez años atrás y figúrense que tienen que invertir sus ahorros en uno de los dos proyectos siguientes. De un lado se le ofrece la posibilidad de invertir su dinero en un proyecto consolidado como la Enciclopedia Británica, una obra de referencia incuestionable, cuyas entradas son cuidadosamente tratadas por expertos en cada una de las materias abordadas, sometido todo ello al sabio criterio de un consejo asesor y en el que los beneficios derivarán de la venta física de volúmenes.
De otro lado, un hombre llamado Jimmy Wales, al que sus amigos llaman Jimbo, le ofrece invertir en un proyecto mucho más innovador denominado “Wikipedia”. Pondrá Ud. su dinero en el desarrollo de un sitio web en el que cualquiera puede subir contenidos, sin que exista apenas control, y en el que nadie se hace responsable de la veracidad de la información almacenada, subsistiendo únicamente de las donaciones de sus usuarios.
Huelga decirlo pero, por contra de lo que el sentido común hubiese dictado, el modelo de acceso al conocimiento que se ha impuesto ha sido el ideado por Jimbo ¿Quién nos lo iba a decir? El signo de los tiempos, que dicen algunos. Pero el hecho de que sea Wikipedia el modelo de negocio que ha imperado en la difusión del conocimiento no significa que se quede al margen de la polémica, más bien todo lo contrario. La descentralización en la gestión de los contenidos en Wikipedia, es decir, la posibilidad de que cualquier usuario edite una entrada, ha traído consigo lo que la propia Wikipedia ha calificado como “vandalismo”, esto es, la proliferación de conductas que persiguen enturbiar el uso del servicio, principalmente a través de la inserción de comentarios insultantes, difamatorios, deliberadamente confusos o inapropiados.
Acostumbro a escuchar la emisora británica 
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