¿Es posible leer libros de manera legal en Internet?
La literatura se ha subido definitivamente a la nube. Con la proliferación y democratización de aparatos de lectura como los e-readers o los tablets, es cada vez más habitual cruzarse en el metro, en el bus o en el parque con alguien que ha decidido abandonar el formato tradicional de papel para pasarse al libro electrónico. Todavía existen nostálgicos del papel, incluso muchos que combinan ambos formatos, pero el cambio de tendencia es inminente; Amazon publicaba hace escasos días que comercializa ya más libros en formato e-book que en papel tradicional. El cambio es imparable.
Pese a ello, lamentablemente la oferta editorial en castellano no es tan abundante como a muchos gustaría y en infinidad de ocasiones el usuario que desea adquirir un libro se ve obligado a hacer auténticas filigranas, muchas veces fuera de la legalidad, para poder hacerse con ese libro que anhela.
Sin ánimo de jugar a agorero, creo que es fácil atisbar qué futuro le aguarda al sector editorial. Posiblemente el mismo que han corrido sus “mayores”, las industrias musical y audiovisual. Si en su día se criticó enormemente a las multinacionales, titulares de derechos, por no saber adaptarse al fenómeno Napster, el sector editorial parece querer recorrer el mismo camino. ¿Es cierto el discurso editorial de que no existe demanda de e-books en castellano o será, más bien, que no existe oferta de calidad en ese idioma? Para resolver esta cuestión les recomiendo que den un paseo por cualquier librería o gran almacén y vean la cantidad de lectores a la venta. Eso sí, no prueben a adquirir e-books en la web de esos establecimientos, so pena de perder su tiempo y su paciencia (salvo honrosas excepciones).

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