20N, el momento de las paradojas
Hace unos días se presentó un encuestador del CIS en mi domicilio, con la intención que se le supone. Le explique que los que nos dedicamos a estas zarandajas tenemos en nuestro código deontológico no participar en encuestas y le deseé buena jornada. Pero, además de la constatación de que el CIS efectivamente existe y hace encuestas, esta levísima incidencia me refrescó algunas reflexiones con las que siempre trabajamos pero que se enfatizan en períodos electorales: ¿Para qué nos sirven las encuestas en la sociología electoral? ¿Qué enigmas comportan? ¿Qué distinta credibilidad darles? ¿En qué nos debemos fijar para entenderlas? A eso nos ocuparemos una temporada.
De dónde venimos, electoralmente
Primero, un recordatorio importante: desde que inauguramos la última y, a pesar de todo, más fructífera etapa democrática en la historia de España, hemos podido votar libremente muchas veces. Naturalmente que unas elecciones libres son solo una condición necesaria pero no suficiente para garantizar la mejor calidad de un sistema político. Pero no conviene olvidarlo.
Desde 1977, hemos pasado por diez elecciones generales en las que se vota por duplicado (a Congreso y Senado), siete elecciones locales, seis al Parlamento europeo y de seis a ocho veces según los sitios a los parlamentos autonómicos; añadamos tres referendos y no pocas consultas locales menores. Todo ello durante 34 años, los que llevamos desde el 15/J/77.
Casi 15 millones de españoles de los 38 que formamos el censo electoral tiene, tenemos hoy más de 52 años y han, hemos podido votar o abstenernos- todas esas veces; más de una al año.
Desde el lado de la oferta, las opciones de gobierno que hemos conocido no han sido muchas: una por la derecha, protagonizada por el PP y su predecesores electoralmente hablando AP y antes UCD. Por la izquierda, siempre la posición hegemónica del PSOE, acompañada de la apoyatura circunstancial de IU, antes PCE.
Salvo raras excepciones, las autonomías se han administrado por partidos o fórmulas de gobierno muy estables. En todo este tiempo, pues, la sismografía electoral solo ha registrado un terremoto: el hundimiento y desaparición de la UCD con la apoteosis del PSOE en el 82.
¿Podríamos estar ahora, 29 años después, ante una réplica de aquello? Procedería revisar lo que hemos aprendido pero yo ofreceré solo tres paradojas.
Primera paradoja: Las elecciones no se ganan, se pierden
Este es un principio sobradamente constatado en distintas plazas y momentos, pero puede ser de especial aplicación para esta convocatoria. A pesar de lo que circula, los electores son muy comprensivos: difícilmente cambian sus preferencias, salvo en ocasiones o por circunstancias muy relevantes. En política, los grandes cambios solo provienen de grandes fracasos.
De modo que, sin que esto se entienda más que como una observación puramente descriptiva, las próximas elecciones las perderá el PSOE antes de que las gane el PP.
Segunda paradoja: Las crisis son condiciones necesarias pero no suficientes para los cambios
Normalmente debe mediar un acontecimiento de relevancia. La versión más evidente hoy es la existencia de la crisis económica. El desgaste de Zapatero (y de otros muchos líderes europeos coetáneos suyos) se debe al crash económico, sin duda. Pero el Presidente, el partido o quienes sean han debido de poner algo más de su parte. He confirmado en otro momento cómo la historia electoral española ofrece ejemplos de que, a pesar unos indicadores económicos que no ayudaban, un partido de Gobierno ha podido revalidar resultados y mandato. Y de su contrario: buenos indicadores no han impedido que la mala gestión de otras circunstancias haya frustrado un triunfo cantado. En efecto, con la economía en alza, el Gobierno Aznar se equivocó de pleno en la gestión del 11M y muchos electores le dieron la espalda en cuestión de horas.
Es decir, que para perder unas elecciones no solo han de concurrir circunstancias difíciles, sino que el Gobierno de turno evidencie una manifiesta incapacidad para gestionarlas. Definitivamente: lo que hará al PSOE perder las elecciones el 20 N no será la crisis sino el retraso en su diagnóstico, la impericia en explicarla y la poca confianza que ha trasmitido en su capacidad para liderar una salida eficiente y justa de la misma.
Entonces, la mayoría te desplaza en su cerebro del hemisferio de las soluciones al de los problemas, y busca en otra parte.
Tercera paradoja: En una auténtica democracia, cualquiera puede llegar a Presidente
Incluso puede preferir a M. Rajoy. Es tan cierto lo dicho más arriba que va a conducir a una de las extravagancias más notables de nuestra reciente historia electoral: la mayoría de los españoles está segura de que va a ganar las elecciones un candidato que no gusta a la mayoría de los españoles. Porque hay una gran variedad de factores que cuentan en los procesos de formación de la preferencia de voto: la afinidad ideológica, la empatía programática, la atracción de un líder… 
Pero, para algunos millones de electores mudables, la demanda principal es la certidumbre, el liderazgo, la autoridad en el sentido de trasladar la precepción de que alguien sabe a dónde va y tiene la competencia y voluntad necesaria para alcanzar esa meta simplemente mejor que otros.
Y en este punto es donde está M. Rajoy, a modo de don Tancredo al que le ha bastado esperar que el morlaco le diera unos cuantos mandobles al diestro de turno. Las afirmaciones sin compromiso, la ambigüedad cuando no el simple silencio, le han permitido convertirse en el mal menor. Poca cosa, pero suficiente. El aspirante silencioso que consigue sacar unas oposiciones sin contestar el temario.
Coda para una nueva época
Después de dedicar algunos trienios a la politología y la sociología, muchas cosas apuntan un cambio de época en los modos que conocíamos de acción y gestión de la política: el agotamiento de instituciones clásicas en países de referencia democrática; la crisis generalizada de un sistema de reparto de riqueza y poder basado no en el mercado sino en una versión patológica del capitalismo; la aparición de nuevos tipos de acción que van desde las insurgencias en los países árabes a las primarias de participación libre; por supuesto, el movimiento de los indignados, el 15M y el 15O, o el Occupy Wall Street; la necesidad en fin de una gobernanza mundial de nuevo cuño… ¿Estamos ante una auténtica sacudida, tal como apuntan algunas voces ilustradas y comprometidas?
Si no la innovamos, la democracia puede morir de éxito. Y algunos queremos pensar, por todos estos signos, que estamos en la antesala de una época diferente que nos recuperará para un nuevo clasicismo centrado en dos principios: ni dioses ni mercados, la política al servicio de hombre; la ciudadanía es la condición superior que nos hace pasar del clan a la comunidad.
10 Comentarios
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Enhorabuena por el blog y por esta sensata y entretenida reflexión.
Un saludo y gracias por el ratito.
Comentario Publicado por: Mario López | 21 octubre, 2011 - 20:32
Enhorabuena por el blog, cuantos mas espacios de reflexión intercunicada existan ¡mucho mejor!, algo a lo que, afortunadamente, nos ayudan las, tan manidas, TIC.
últimamente pienso en algo que todavía no he encontrado en los foros a los que accedo y es ¿cuál es el paradigmma actual de nuestros políticos?.
Estoy de acuerdo con tu reflexión, pero cuando pienso en el, que yo creo que es hoy, paradigma vigente en nuestros políticos centrado en capacidades y beneficios personales… solo situaciones como la actual espiral de crisis, por la demanda implícita de cambios que conlleva, hace dificil que los núcleos de poder puedan seguir creando soportes que mantengan este paradigma.
Desde mi optimismo antropológico pienso que puede ser una oprtunidad histórica para operar un cambio de paradigma en los “nuevos” políticos. Que la dimensión de la crisis actual terminará por romper los paradigmas actuales y dará paso a otro nuevo, espero que más adecuado a la realidad general y no particular.
Comentario Publicado por: Rosario | 22 octubre, 2011 - 9:03
Tal vez su próximo post debería centraron en desarrollar el último párrafo de este artículo, demasiado obtuso, críptico y ambiguo. ¿Qué dioses, qué mercados, qué ciudadanos?
Comentario Publicado por: Jose León gallardo | 22 octubre, 2011 - 9:33
Enhorabuena por el blog. Desde que supe que Rubalcaba era el candidato a las presidenciales, por el PSOE, me hice esta pregunta: Si este sr. fué hasta hace muy poco vice-presidente del gobierno que nos engañó diciéndonos que no había crisis, cuándo estábamos en ella hasta las cejas, que ha llevado a España a tener 5 millones de parados, y estar en el furgón cola de la recuperación, y no digamos de saltarse el pacto de Toledo congelando las pensiones, recortándo los sueldos de los funcionarios, etc. ¿qué credibilidad se le puede dar a este candidato?.
Comentario Publicado por: María | 24 octubre, 2011 - 9:08
SENSATO.
Y me gustaría un cambio en profundidad.
Pero no sé si va a ser posible si quienes financian los partidos son aquellos a los que deberíamos encauzar de otra manera.
FELICIDADES POR EL BLOG.
Comentario Publicado por: joan s. alòs | 24 octubre, 2011 - 19:08
Muy interesante y profundo, pero también largo. Muy buena idea para estas próximas semanas
Comentario Publicado por: Carles | 25 octubre, 2011 - 9:42
Agradecido por este espacio de reflexión.
De acuerdo con la descripción que realiza en torno a las paradojas que nos afectan en este momento de “pseudomadurez” política. En mi opinión la paradoja más destacada en la actual coyuntura social en España, me atrevería a decir que mundial, es la “desafección” entre el ciudadano y el mismo rol – actuación de los gobernantes y decisores económicos.
Si, resulta paradógico que el próximo Presidente, se haya caraterizado, hasta estos momentos, por su inacción y por cosechar la peor valoración otorgada a un candidato a la presidencia de gobierno.
Sin embargo, en mi opinión prima en la ciudadanía una leve expectativa que en los próximos meses se produzca una ligera recuperación de nuestras economías domésticas y sobre todo de nuestra ilusión.
Saludos
Comentario Publicado por: Francisco Armas Martín | 25 octubre, 2011 - 11:56
Estoy de acuerdo con la mayoría de los comentarios: estamos ante una reflexión serena y sensata de lo que es y puede ser la democracia, no sólo la española. Enhorabuena, hace falta reflexión antes que confrontación y búsqueda de culpables en estos difíciles momentos.
Comentario Publicado por: Jose Mª Muñoz | 25 octubre, 2011 - 14:18
¡Enhorabuena por el blog! ¡Ya era hora!
Está claro que vivimos en la sociedad de las paradojas y con una ley electoral que da muy pocas posibilidades a los partidos que deberían ser la alternativa cuando los grandes han perdido el apoyo popular.
Con circuscripciones de cuatro escaños o menos se acentúa la sensación de que si no votas a uno de los dos partidos mayores estás tirando tu voto.
¿Para cuando una circuscripción adicional o una lista de “restos” que dé representación a esos votos aparentemente despilfarrados?
Comentario Publicado por: El Vigía | 25 octubre, 2011 - 14:43
totalmente de acuerdo,con muchos delos comentarios,algo ke nunca entendere es,rubalcaba,8 años en el gobierno,con mentiras tras mentiras,haciendo recortes a golpe de decretazos,mintiendo hasta la saciedad,y ahora de golpe es un iluminado,encontro la varita majica para gobernar y sacarnos de este abismo donde nos metieron.por dios si aun keda gente,kelo crea venga dios y me perdone
Comentario Publicado por: jose manuel | 16 noviembre, 2011 - 19:15