PSOE: Después del Congreso ¿qué?
Rubalcaba y Chacón andan echando sus últimas cuentas de los delegados de uno y otra, cien arriba cien abajo según versiones. De propuestas poco, diciendo que dicen sin decir, que no puede ser de otra forma, que ambos están en el mismo partido y por la unidad.
Cada cual empeñado de mostrar su valor más cotizado. Rubalcaba trata de convertir su pasado en experiencia y esta en el mejor atributo para encarar los tiempos difíciles. No es mal mensaje para un partido cuya edad media debe rondar la cincuentena. Chacón hace medido alarde de la obvia diferencia de edad para mostrar que el futuro pluscuamperfecto pasa por ella y proclama además su españolidad y que nacionalismo ni en broma. Si quiere pescar algo más acá del Ebro…

Los más ridículos, sin embargo, los que no acaban de expresar sus preferencias ‑generalmente por un ingenuo tacticismo que antes o después les pasará factura; los congresos son así‑ aunque hagan señas al compañero como un mal jugador de mus. Griñán, que tiene a la vista el hombre la opción de perder mucho o mucho más, no puede ‑y parece que tampoco quiere- poner orden en sus huestes, que se disponen a dar el último arreón en su particular derbi. O Gómez, que parece convencido de sacar más botín en el last minute de la votación.
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