PSOE: Después del Congreso ¿qué?
Rubalcaba y Chacón andan echando sus últimas cuentas de los delegados de uno y otra, cien arriba cien abajo según versiones. De propuestas poco, diciendo que dicen sin decir, que no puede ser de otra forma, que ambos están en el mismo partido y por la unidad.
Cada cual empeñado de mostrar su valor más cotizado. Rubalcaba trata de convertir su pasado en experiencia y esta en el mejor atributo para encarar los tiempos difíciles. No es mal mensaje para un partido cuya edad media debe rondar la cincuentena. Chacón hace medido alarde de la obvia diferencia de edad para mostrar que el futuro pluscuamperfecto pasa por ella y proclama además su españolidad y que nacionalismo ni en broma. Si quiere pescar algo más acá del Ebro…

Los más ridículos, sin embargo, los que no acaban de expresar sus preferencias ‑generalmente por un ingenuo tacticismo que antes o después les pasará factura; los congresos son así‑ aunque hagan señas al compañero como un mal jugador de mus. Griñán, que tiene a la vista el hombre la opción de perder mucho o mucho más, no puede ‑y parece que tampoco quiere- poner orden en sus huestes, que se disponen a dar el último arreón en su particular derbi. O Gómez, que parece convencido de sacar más botín en el last minute de la votación.
A no se sabe dónde, pero muy deprisa
En fin, que aunque los candidatos se esfuercen en la cortesía y traten de apuntar algunas ideas programáticas, esto es lo que queda del precongreso: nombres, solo nombres. Un debate nominativo que es la prueba evidente de que el socialismo anda todavía un poco grogui después del feroz crochet de derechas del 20N.
El resultado de haber escogido el camino más inconveniente: el que lleva muy deprisa a no se sabe dónde. Fue tal el fracaso electoral que les ha podido la tentación de cerrar la crisis con una apariencia de puesta al día, han minimizado las excusas, nombran a alguien y a otra cosa. A pesar de que casi todos los argumentos apuntaban a meterse en faena de verdad.
En primer lugar la magnitud de la derrota electoral. El PSOE había perdido ya un millón y medio de votos entre las locales de 2007 y las de 2011. A la espera de lo que pase en Andalucía, han salido de todos los gobiernos autonómicos que tenían.
Después, en noviembre, el gran colapso: más de 4,3 millones de electores le dieron la espalda, nada menos que cuatro de cada diez antiguos votantes; de 169 a 110 diputados. El peor resultado desde la restauración de la democracia. Internamente, el PSOE ha perdido no menos de 4.000 cargos públicos, por supuesto la gran mayoría concejales. No es difícil reconocer que se ha ido adocenando, sustituyendo las ideas por el BOE y los méritos por el clientelismo.
Solapado en el tiempo, el propio cambio de época en que nos sume la crisis más importante desde al menos la segunda guerra mundial y la torpeza e improvisación con que se han presentado ante ella.
Por si faltaba algo, no es el PSOE el que está en crisis, es la propia socialdemocracia la que parece morir de éxito: después de décadas de gobierno en muchos países, de protagonizar el estado de bienestar, la universalización de los servicios esenciales y un concepto pacífico y cooperativo de las relaciones internacionales, todo parece irse al garete. La derecha triunfante ha vuelto a su “estado natural”: la hegemonía ideológica y el poder político.
Muchos motivos, pues, para haber invertido las prioridades.
Vísteme despacio que tengo prisa
Sí, había razones más que suficientes para apostar por la reflexión y el debate frente al trámite y el personalismo. Algunas voces lo apuntaron: pensemos primero la orientación, la renovación, la reinvención incluso, y luego vendrán las personas, las caras y el secretario y el candidato; hay tiempo.
Pero hoy estamos en Sevilla en lo que promete ser un congreso frio, también desde el punto de vista de las propuestas y las políticas.
A pesar de todo, es deseable el mejor de los resultados. El país no se puede permitir una oposición inconsistente, dubitativa. Pero, quieran los delegados o no, el lunes será el primer día de una nueva existencia para el PSOE. Qué esperanza de vida tenga el recién nacido va a depender de algunas cuestiones esenciales:
1.- El objetivo del congreso -el target que dirían en la jerga del marketing- no es el millar de delegados con derecho a voto, es obvio, pero ni siquiera sus representados, es decir, los aproximadamente doscientos mil militantes.Sigamos y tampoco lo serían los casi siete millones de españoles que aún le dieron su voto el 20N, probablemente en un acto de fidelidad del que no deben abusar los dirigentes socialistas.Pues sí, los primeros destinatarios de las acciones y reflexiones del nuevo partido socialista deben ser esos más de cuatro millones de votantes que se han dejado en el camino. Entender por qué se alejaron, para revertir la situación. Será una tarea de envergadura porque, además de los decepcionados que se quedan en casa, entre ellos hay ahora un nuevo sociotipo relevante: el de los que se pasaron al PP. Y esto pone las cosas más difíciles.
Si el PSOE se obsesiona con los doce millones de electores potenciales que constituyen su base social principal y les ofrece un nuevo y convincente pacto social, empezará la travesía del desierto con garantías de llegar a algún sitio que merezca la pena.
2.- El contenido del congreso es enciclopédico. El inventario de cuestiones pendientes es largo y ancho: diagnosticar la nueva sociedad, actualizar el estado de bienestar, pensar en un nuevo reencuentro con la Naturaleza y la Ciencia, volver a colocar el socialismo español y europeo en el liderazgo del debate de ideas…
Si se piensa en el colectivo al que debe hablarse y la relación de problemas que hay sobre la mesa, el verdadero congreso debe comenzar el lunes. El partido socialista necesita una combinación virtuosa de la renovación de Suresnes y la gallardía ideológica del congreso extraordinario de 1979, ya en Madrid.
En comparación a lo que queda por hacer, el fin de semana será solo un encuentro de compañeros para tomar unas copas y ponerse al día.
3.- Pero, antes de nada, debe presentar disculpas a sus electores y ex-electores, a esos doce millones con los que tiene que reconciliarse. Seguramente a la sociedad entera. Es un requisito imprescindible para el reencuentro, para una nueva confianza.
No es un acto de autoflagelación innecesaria, es solo una compensación inicial por el alcance de lo ocurrido. Los partidos políticos son instituciones esenciales en la vida democrática, por eso siempre ha sido, y seguirá siendo, sospechosa la literatura que toca arrebato contra ellos. Puede haber partidos o una apariencia de ellos y no haber democracia, pero no hay democracia representativa sin partidos. En la democracia representativa que tenemos por el menos malo de los sistemas, ellos son el adjetivo.
El estado de salud de los mismos se mide, precisamente, por su capacidad para representar a colectivos más o menos amplios. Y cuando uno pierde tal cantidad de representados, es que la crisis es mayúscula y no caben las faenas de aliño. Desde el 20N hasta hoy hemos conocido menos de media docena de aportaciones relevantes para explicar las razones de la pérdida. Es una tarea que está por hacer, sin cainismo pero a pecho descubierto.
El partido socialista necesita hacer las cosas bien pero, sobre todo, ganarse la credibilidad perdida, con toda generosidad. Rubalcaba o Chacón, a quien toque, debería presentarse en el escenario más solemne que tenga a mano y empezar por decir a todo el que quiera escuchar: “Conciudadanos y amigos: en nombre del PSOE y en el mío propio, pido disculpas. No solo a los que nos han abandonado, sino incluso a los que han tenido la generosidad ilimitada de seguirnos. Os hemos defraudado y lo sabemos. No os pediremos de nuevo vuestra confianza, pero sabed que nosotros sí dedicaremos todas nuestras fuerzas a recuperarla…”
(Esto suena raro, casi ridículo en la cultura política española pero, para similares circunstancias, sería absolutamente obligado en la norteamericana).
Antonio Kindelán
No hay comentarios
Deja tu comentario
Puede seguir esta conversación suscribiéndose a la fuente de los comentarios de esta entrada.
¡Anímate a ser el primero en dejar un comentario!