Presidenciales en Finlandia: otro giro a la derecha en la UE
El conservador S. Niinistö es el nuevo Presidente de Finlandia, sin duda una muestra más del giro conservador generalizado que se vive en la Europa de la Unión pero también de la Crisis.
No es muy seguro que la abrumadora mayoría de gobiernos conservadores permanezca por mucho en la UE (en las próximas contiendas electorales, muchos de ellos no tienen muy probable la reelección), pero los últimos cambios no hacen sino confirmar que la derecha ha alcanzado un predominio desconocido desde la posguerra.
El cambio también ahora en Finlandia no puede ser más evidente. Lo expresa el propio perfil del candidato triunfador. S. Niinistö es un político de larga trayectoria que ha sido Ministro de Hacienda entre 1996 y 2003 y su gestión fue un anticipo de las políticas de austeridad, eso sí, en condiciones de expansión económica. Había probado ya las elecciones a la presidencia en el 2006, pero le derrotó por un estrecho margen (52% a 48%) la socialdemócrata T. Halonen, que repetía. Se han acabado así tres décadas de presidencias socialdemócratas.
Ahora, en un escenario de incertidumbre marcado por la crisis, los temores a que la recesión y la pérdida de las entidades bancarias les alcanzara, los fineses han mirado, como buena parte de Europa, a la derecha. La campaña y los resultados finales son muy elocuentes. Los socialdemócratas han iniciado un declive difícil de contener.
Finlandia es, probablemente, el país más europeísta de entre los nórdicos. Quizá, en buena medida, como reacción a la difícil relación que tuvo que soportar con la URSS durante toda la Guerra Fría. Además fue, junto a Suecia, pionera en la creación del Estado de Bienestar y su sistema educativo público es referencia en el mundo entero.
Pero las dudas sobre el modelo y las alarmas por la contaminación de la crisis han empezado a llegar también allí, y con ellas el declive del hasta entonces mayoritario partido socialdemócrata.
Hasta el punto de que el candidato socialdemócrata, P. Lipponen, ni siquiera ha pasado el corte: solo alcanzó un 7% de los votos cuando su partido tuvo casi un 20% en las pasadas elecciones generales de hace menos de un año. El colocado ha sido el representante de la Liga Verde, P. Haavisto, que llegó a ser Ministro de Medio Ambiente en un gobierno del propio P. Lipponen en los noventa. Sin duda ha sabido representar la defensa del estado de bienestar de manera mucho más convincente que su antiguo padrino socialdemócrata.
El antecedente de 2011
Ya en las generales de la primavera de 2011, la Colación Nacional consiguió el triunfo aunque por poco más de un punto frente al Partido Social Demócrata. Eso obligó a constituir un Gobierno de coalición con la participación también de estos último.
Ahora las elecciones presidenciales acentúan el giro a la derecha. La victoria de S. Niinistö ha sido rotunda: casi dos de cada tres votantes lo eligió en la segunda vuelta. Queda por ver si la alternativa ecologista que ha irrumpido en esta contienda es fruto de un día o la fuerte tradición socialdemócrata anima a estos a la recuperación.
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El sistema electoral finlandés
El sistema para la elección presidencial es mayoritario a dos vueltas. Si ninguno de los candidatos consigue el 50% en la primera, los dos mejor colocados se disputan la presidencia en la segunda vuelta.
El legislativo es unicameral y está formado por 200 escaños que se distribuyen por sistema proporcional entre 14 distritos. Produce un resultado altamente proporcional: solo un 5,5% de los diputados se asignan en modo en que no hubiera correspondido en un escrutinio proporcional. En España la desproporción es más del doble (11,1).
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