Jugando a las canicas
El automovilismo en general, y la F1 en particular, es un deporte comandado por anglosajones, principalmente británicos, y por ello, estamos siempre rodeados de términos ingleses que muchas veces tienen una difícil traducción. El último que hemos incorporado, gracias al supuesto morro flexible del Red Bull, ha sido rake que significa literalmente “rastrillo” y que en la Fórmula 1 hace referencia al grado de cercanía que tiene el alerón delantero del coche con respecto al suelo. Cuanto más cerca está, más rake o rastrillo tiene el monoplaza.
Hay otros términos que tienen una traducción o una adaptación más sencilla como las últimamente famosas marbles que en castellano significa “canicas” y que son esos trocitos de goma que se desprenden de los neumáticos. Todas las cubiertas de competición dejan en mayor o menor medidas estas canicas, pero una de las características más llamativas de los nuevos Pirelli que utiliza la F1 este año es que dejan una cantidad mayor y, además, con un tamaño mucho más grande, debido a la gran degradación que experimentan estos neumáticos.
La consecuencia de este fenómeno para los pilotos es que en cuanto se salen de la línea de carrera, ya sea por un error o por intentar hacer un adelantamiento, las canicas que hay depositadas en el asfalto, se adhieren a los neumáticos. Fernando Alonso comentaba esta mañana lo mucho que afecta este hecho a la hora de adelantar, ya que “en cuanto te sales de la trazada, ensucias los neumáticos, tardas tres o cuatro curvas en limpiarlos de nuevo y pierdes mucho tiempo”. Esta suciedad en las cubiertas provoca una pérdida de agarre, te obliga a frenar antes y también a tomar las curvas a menor velocidad.
Además, los equipos han tenido que tomar varias medidas y proteger tanto las entradas de aire del motor como las de los frenos con rejillas más finas de lo habitual para evitar que estas canicas se cuelen en los conductos de refrigeración. Alonso también explicaba que “alguna te golpea en los dedos o en la visera, pero no afecta a la conducción, no es un problema demasiado grave.
En cualquier caso, en circuitos anchos como Malasia o Shanghai, no es tan grave, pero Alonso está preocupado con otros trazados como “Montreal, Mónaco o Singapur. Allí la pista es mucho más estrecha y puede haber más inconvenientes con estas virutillas”.
La casa fabricante de los neumáticos de F1, nos ha proporcionado unos datos muy curiosos sobre estas canicas: Tienen el tamaño aproximado de un caramelo toffe y pesan de 10 a 12 gramos cada una. Son flexibles y pegajosas cuando están calientes, pero se endurecen al enfriarse. Un neumático de F1 pesa unos 8 kilos cuando está nuevo y pierde un kilo y medio por cada tanda que hace en pista. Como el número de paradas en boxes ha aumentado, debido a la degradación de estos neumáticos, también ha aumentado la cantidad de canicas depositadas en el asfalto.
En Shanghai, tanto por las características del circuito, como por las condiciones climatológicas, se espera una degradación menor de los neumáticos. No será igual que en Malasia, pero previsiblemente será mayor que la que vimos en Australia, por lo que la emoción estará garantizada. Y las canicas en la pista, también.



Jacobo Vega es periodista destacado en la Fórmula 1 y la información de motor. Redactor de la revista
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q pasada
Comentario Publicado por: lorenzo | 15 abril 2011 - 9:54