Los Beach Boys dan la talla (y otros buenos grupos viejunos que no traicionan su legado)
Uno no sabe lo que se va a encontrar cuando va a ver a un grupo que lleva más años en activo que Matías Prats (hijo). Más que por la edad -que también- porque no son demasiados los grupos con más de 25-30 años de carrera que conserven la inquietud artística y/o el espíritu original (por no hablar de los cambios de formación, muertes, cabreos que duran lustro, etc). Tal vez los solistas sí tengan más aguante: es más fácil dar un giro de volante cuando sólo eres tú para decidir.
Por eso iba a ver a Beach Boys el viernes con reservas. Sí, Brian Wilson en solitario había estado muy bien: tiene una buena banda y él y su historia inspiran ternura y simpatía. Mike Love, él único de los miembros originales junto a Bruce Johnston (bueno, él entró después, pero participó de buena parte de su época dorada), se ha ganado fama de antipático y codicioso, y no tenía ni idea de los músicos que traían. Y resulta que eran buenos (incluido uno de los guitarristas, Christian Love, hijo de Mike), y que Mike Love no cayó tan mal, y que sonaba potente, sin traicionar la esencia de las canciones. Enumerar el listado de canciones inmortales que dieron la talla sería demasiado, pero también me gustó mucho la selección de versiones. Clásicos como Cotton Fields (que popularizó Creedence Clearwater Revival), Summertime Blues (Eddie Cochran), Rock & Roll Music (Chuck Berry)…
Mike Love no pudo evitar algunos momentos horterillas (como sacar a su hija a bailar Surfer Girl, en plan lento; o tratar de animar al público a que hicieran ondear su teléfono móvil, como antaño los mecheros, en In My Room), pero fueron casi dos horas muy aprovechadas y salí con buen sabor de boca. (En el vídeo de arriba se puede ver una rara actuación de los actuales Beach Boys con Al Jardine, que suele ir por su cuenta).
¿Qué otros grupos veteranos me han gustado en los últimos años?
Por ejemplo, el ya mentado Brian Wilson, rodeado de un magnífico grupo, pese a su aire ausente o perdido en ocasiones. No en esta interpretación de California Girls.
Los que realmente me volaron la cabeza fueron The Who. Fue, creo, en 2005, y me daba mala espina, pese a que las referencias eran buenas. A las pocas canciones, me di cuenta de que tenía enfrente a Roger Daltrey y Pete Townshend, ellos de verdad, sin sucedáneos. Además, yo que siempre había sido más fan de sus años 60, la parte más mod de su discografía, capté el poderío de su rock épico y grandioso de los 70. Como este Won’t Get Fooled Again.
No sé si Blondie cumplen estrictamente la Cláusula Matías Prats de Longevidad, pero su actuación en el Summercase de 2008 fue casi perfecta: una larga lista de exitazos entre los que conseguían que los temas más nuevos no desentonaran. Por lo que he leído de su reciente paso por Bilbao, siguen en forma.
Toots & the Maytals también estuvieron de maravilla hace un par de años en Madrid. Es muy difícil -y tampoco se trata de eso- reproducir con exactitud el encantador sonido rugoso y descacharrado de las grabaciones originales jamaicanas de 54-46 Was My Number, Pressure Drop, Monkey Man o Sweet and Dandy, pero bastó con que conservaran esa riqueza de sonido y no estropearan las canciones con arreglos cutres (y eso que dudo que hubiera alguien más de los originales además de Toots Hibbert).
Podría acabar con los siempre eficaces Rolling Stones, por ejemplo, pero prefiero hacerlo con Love, o más bien Arthur Lee, al que pude ver en dos ocasiones diametralmente diferentes. Una fue en una sala madrileña, en un estupendo concierto con interpretaciones tan buenas como la del vídeo siguiente (aunque llevaba una formación más reducida aquella noche). La otra fue en un Festival de Benicàssim en 2004. Allí, el pobre Lee había sabido de la muerte de su amigo Rick James (el Superfreak). Nunca la cabeza mejor amueblada del rock, Lee bebió como un cosaco y a la hora del concierto tenía el bajón de llorera de la borrachera y era incapaz de cantar… Fue tristísimo, pero al menos sabía que en otras circunstancia podían haber dado una buena actuación.
Para otro día dejaré los grupos míticos que la han cagado… Por ahora me arrepiento de no haber visto la reencarnación de los Doors con Ian Astbury… ¿Alguien los vio y me puede contar qué tal estaban?
Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.
1 Comentario
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Yo estuve en el concierto de Arthur Lee en la sala Arena / Heineken (por cierto muy poquito antes de fallecer). Lo más impresionante es que a ese concierto fue sin sección de viento y sin embargo hizo unas fantásticas versiones de los temas del Forever Changes. UNA GRAN NOCHE.
Comentario Publicado por: plazAArtis | 18 julio, 2011 - 16:48