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Micros usurpados: ¿Cómo reemplazar a un cantante muerto?

13 junio, 2012 - 8:15 - Autor:

Tu cantante se ha muerto o se ha largado. ¿Disuelves el grupo? ¡Para qué si puedes contratar un sustituto que lo imite! (por no hablar de la reciente moda de los hologramas)… A algunos les ha salido bien, a otros no tanto.

Los reemplazos de Jim y Freddie

Se cumplen 10 años de la decisión de Ray Manzarek y Robbie Krieger de volver a la carretera como los Doors, con Ian Astbury, vocalista de The Cult, tomando el lugar del icónico Jim Morrison. John Densmore, el batería, se negó a unirse a ellos y les impidió usar el nombre del grupo (se rebautizaron finalmente como Riders on the Storm). Astbury giró con los Doors durante cinco años, antes de dejar su sitio a otros cantantes menos conocidos. Aquí está Astbury marcándose un soberbio Back Door Man. Viendo esto me arrepiento de no haberles ido a ver en su moemnto…

Los tres Queen supervivientes sí se pusieron de acuerdo para reclutar un nuevo frontman, y escogieron a Paul Rodgers (Free y Bad Company) para actuar en directo con él. La sociedad se disolvió en 2009, y desde entonces Lady Gaga se ha ofrecido para hacer de Freddie. ¿Ocurrirá? Probablemente no.

Aquí se puede ver el montaje que hacían para Bohemian Rhapsody, con Mercury cantando -en vídeo, aún no había hologramas- hasta que Rodgers tomaba el relevo a los 3:30 minutos.

http://www.youtube.com/watch?v=WSLZNA1B5E0

Superando la sombra del predecesor

Bon Scott, el carismático vocalista de AC/DC, murió en febrero de 1980 tras una borrachera. Sólo seis semanas después, sus compañeros presentaron a su relevo, Brian Johnson, y se fueron a las Bahamas a grabar la que sería una de sus obras maestras, Back in Black (proceso contado en esta entrada de hace unos meses). Los fans de AC/DC aún se dividen entre los pro-Scott y los pro-Johnson, pero es innegable que el grupo australiano ha alcanzado con el segundo cotas de éxito que nunca habían experimentado antes.

Veamos a ambos cantando TNT en este montaje.

Cantantes de ida y vuelta

En 1993 Bruce Dickinson abandonaba Iron Maiden, tras meses de mal rollo con el resto del grupo y ambiciones por forjarse una carerra en solitario. Le sustituyó Blaze Bayley, poco conocido vocalista de Wolfsbane. A los fans no les gustó el cambio (los discos con Bayley vendieron poquísimo) y, por otro lado, Dickinson tampoco se comió un colín por su cuenta. ¿El resultado? Amigos otra vez, Dickinson regresaba a los Maiden en 1999, y hasta ahora.

Drinkify: Dime qué escuchas y te diré qué beber

22 noviembre, 2011 - 7:59 - Autor:

Prueba de Sonido, sección Nimiedades Instrascendentes, ha descubierto una nueva web de esas que te tiras una hora jugueteando con ella para luego olvidarte para siempre. Se llama Drinkify, y es un proyecto realizado en apenas 24 horas por tres diseñadores/programadores, que consiste en asociar una bebida al artista que busques en su base de datos.

Por ejemplo, AC/DC. Para escuchar a los australianos Drinkify propone una bomba de cóctel: bourbon, red bull y vodka de limón.

Para  los Doors, los cachondos proponen LSD, a pelo, pero aderezada con un poco de zumo de pomelo.

 

Si buscas grupos más o menos recientes, los resultados suelen ser más prosaicos: para Arcade Fire, Pavement o Red Hot Chili Peppers Drinkify sugiere cervezota. Para Prodigy, sorprendentemente, elige muy bien elegida una botella de agua (con unos palitos de zanahoria para acompañar, no te vaya a pillar el pastillote con el estómago vacío).

Otras elecciones no son tan afortunadas: ¿vino tinto para Sinatra o Dean Martin, dos whiskómanos empedernidos? Tsk, tsk, mal… Tampoco aciertan mucho con los grupos españoles: ¿Ron para Extremoduro? ¿Un vino tipo Jerez para Radio Futura?  A la base de datos de The Echo Nest, una API que describe las características de la música de cada artista, aún le falta mucho que aprender. Fijo que Robe bebe Mahou a dos manos…

Así se hizo: ‘Back in Black’, de AC/DC

5 octubre, 2011 - 8:00 - Autor:

Inauguro hoy una sección semanal consistente en las historias de las grabaciones de discos clásicos del rock.  En las próximas semanas pasarán por aquí el End of the Century de los RamonesKid A de Radiohead, Unknown Pleasures de Joy Division, Achtung Baby de U2… Hoy empiezo con el Back in Black de AC/DC (1980).

Imagina que Billy Joe Armstrong muere y antes de que pase siquiera medio año Green Day saca un disco con un cantante nuevo. Y se convierte en su mejor trabajo y el que más vende. Repite los paralelismos con los grupos que quieras (Nirvana/Kurt Cobain, Coldplay/Chris Martin, The Doors/Jim Morrison, etc), pero no resulta creíble, parece imposible. Sin embargo, AC/DC consiguieron exactamente eso con Back in Black: un álbum clásico y, según algunas estadísticas, el que más ejemplares ha vendido en la historia después de Thriller.

El 19 de febrero de 1980 aparecía muerto en su coche Bon Scott, ahogado en su vómito tras una descomunal borrachera. El australiano era el cantante de AC/DC, un grupo que, tras el éxito de Highway to Hell (1979), estaba destinado a reinar en el rock duro con su siguiente trabajo, que iba a comenzar a grabarse justo al día siguiente. Pero todo se fue al garete: “Nos vimos rodeados por el vacío”, comentó Malcolm Young, guitarrista, a la revista Mojo: “En el funeral el padre de Bon nos dijo: ‘No podéis parar, tenéis que encontrar a alguien’, y nuestro manager nos dio una lista de cantantes, pero no estábamos interesados. Pensamos que no podíamos reemplazar a Bon. Era único”. Pero los australianos son tipos duros, poco dados a la nostalgia, y dos días después del entierro Malcolm decidió que no se iba a “pasar todo el puto año lloriqueando” y llamó a su hermano Angus para ensayar. El 8 de abril, sólo seis semanas después de la muerte de Scott, AC/DC anunciaron a su relevo, Brian Johnson, un inglés de Newcastle con mucha experiencia sobre los escenarios, que en ese momento trabajaba en una fábrica de coches.

A finales de abril de 1980 AC/DC se fueron a grabar su séptimo disco con un nuevo vocalista y con el productor Mutt Lange, que repetía de Highway to Hell. El lugar elegido era, a priori, el menos adecuado para una panda de blancuchos heavies: Compass Point, los estudios de las Bahamas fundados por Chris Blackwell, el descubridor de Bob Marley y fundador del sello Island. El pegajoso calor caribeño, la comida isleña (basada en la carne de unos moluscos llamados conch que la banda detestaba: “Creo que hasta el café lo hacían con conch”, bromeó Angus), un entorno demasiado idílico para las sucias descargas rockeras de AC/DC… Todo conspiró para que las primeras semanas fueran improductivas, especialmente para un Brian Johnson abrumado por la responsabilidad de ocupar el lugar de Scott, no sólo cantando sino también escribiendo las letras. Pero un día ocurrió algo casi sobrenatural que Johnson se niega a explicar pero que le sirvió para ganar confianza y asegurarse de que tenía el “beneplácito” de Scott. ¿Se le apareció en las Bahamas el espíritu del cantante muerto? “Algo me pasó. No quiero hablar de ello, pero algo pasó y fue algo bueno”, contaba en el siguiente documental.

http://www.youtube.com/watch?v=iebPpiJ9rzs

Poco a poco, los atómicos riffs creados por los hermanos Young (algunos, como el de Back in Black, provenientes de improvisaciones en pruebas de sonido de la gira anterior) fueron fundiéndose con la sección rítmica y con las letras y la voz de Johnson, y a las pocas semanas Lange y Malcolm Young se fueron hasta los hendrixianos Electric Lady Studios de Nueva York a mezclar un buen montón de himnos inmortales: Hells Bells, Rock and Roll Ain’t Noise Pollution, la lasciva You Shook Me All Night Long, o Back in Black, que acabaría dando título a un disco sin ninguna referencia a Bon Scott, ni siquiera un mísero “en memoria de”… Pero ya hemos dicho que estos tipos son reacios a sentimentalismos y, aunque no lo dijeran, todo el álbum es un homenaje a su colega: desde la negrísima portada -que tuvieron que pelear con la discográfica, que la veía poco comercial-, hasta canciones como Have a Drink on Me (Tómate una a mi salud).

Pese al desconcierto inicial de los fans, no pasó mucho tiempo hasta que Back in Black comenzó a sumar millones y millones de adeptos, convirtiendo a sus temerarios autores en las superestrellas que 30 años después siguen siendo, y quedando para algunos como su última explosión de genuino talento… ¿Alguno de vosotros piensa que después han sacado algo mejor?

Las campanas del infierno

Pocos discos tienen un comienzo tan descomunal e imponente como Hells Bells. Pero su gestación fue complicada, pues Johnson se bloqueó con la primera parte de la letra, hasta que Mutt Lange quiso ayudarle: “Se sentó conmigo, en ese momento empezó una tormenta con truenos y Lange propuso ‘rolling thunder”, ha contado Johnson en un documental: “A continuación se puso a llover y me salió: ‘pouring rain’, y Lange me dijo: ‘ya lo tienes”.

http://www.youtube.com/watch?v=X8oEa2csgpw

La campana no estaba prevista cuando se acabó de grabar el disco, pero en la mezcla Malcolm Young decidió que iría al pelo para abrirlo. El ingeniero Tony Platt se fue a Inglaterra a registrar la de una torre en Loughborough, pero había mucho ruido ambiente. Finalmente se encargó a una fundición una campana de tonelada y media con el logo del grupo en relieve, con el doble objetivo de grabarla para el álbum y de que después se convirtiera en parte del espectáculo en directo de AC/DC, como ha sido hasta ahora y como se ve en el vídeo que está justo sobre este párrafo.

Darío Manrique BIO

Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.

Desde 2006 soy 'freelance' y colaboro en Rolling Stone, Esquire, Harper's Bazaar, Radio Gladys Palmera, Efe Eme, On Madrid, Muchoviaje, El Dominical, Viajar... Nos leemos.