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Así se hizo ‘No solo de rumba vive el hombre’, de Albert Pla

10 enero, 2012 - 11:14 - Autor:

Esta semana, No solo de rumba vive el hombre (1992), de Albert Pla.

Pocos habían oído hablar de Albert Pla fuera de Cataluña antes de este disco. Sí Javier Krahe, que formaba parte del jurado de un certamen de cantautores que premió a Pla un tiempo antes. Gracias a ello, el de Sabadell consiguió un contrato con una multinacional (eran otros tiempos…) para editar su primer disco en castellano. Saldría en 1992, pero la autocensura de la discográfica lo tuvo encerrado durante más de un año en un cajón… y por poco no se edita. La razón: el miedo a molestar a la Casa Real con Carta al rey Melchor, la historia de la sincera bajada de pantalones de un republicano que se enamora de una infanta, con un quejío flamenco de fondo: “Hubo abogados de por medio, y tuve que cambiarle el título, pues se llamaba Carta al rey a secas”, me contó Pla en 2009. “Cuando digo, ‘siempre me he cagado en las dinastías y en las patrias putas, las banderas sucias, los reinos de mierda y la sangre azul’ y todo el mundo, ehh!!!!… ¡Claro que me jode! (…) Estoy diciendo algo normal, no sé porqué no se puede ver con normalidad”, había declarado Pla a Mondosonoro en 1995.

“Como un roscón de reyes con una cuchilla de afeitar dentro”. Así definió Julián Hernández, el líder de Siniestro Total, a Albert Pla. La canción que abre No sólo de rumba vive el hombre, Sol de verano, prueba esa aseveración: un coro infantil tararea mientras Pla canta sobre un niño que, por celos, ahoga a su hermano en el mar. Es el primer golpe de un disco deslumbrante, duro y bonito.

Pla, nacido en Sabadell (Barcelona) en 1966, había publicado dos discos en catalán. En 1992 tira por la rumba en castellano, con la colaboración de titanes del flamenco como el guitarrista Juan Manuel Cañizares, el bajista Carles Benavent o los Chipén de Peret como coristas, y edita su obra maestra, dejando al respetable boquiabierto, unos por admiración y otros por indignación. ¿Por qué un disco de rumba? “Porque tenía canciones en castellano y me gustaba la rumba, y en ese tiempo nadie la hacía”, explica Pla.

Con Extremoduro aún en el underground, Pla fue el primer contacto de muchos con una poesía urbana, deslenguada y brutal. Pero mientras Robe Iniesta a veces tira por la épica y la oscuridad, Pla se trabajaba el contraste entre la aparente inocencia de un género como la rumba catalana y las letras-bomba, dejando frases que se graban en la memoria. Todo ello, cantado con un acento indescifrable y una dicción pretendidamente ingenua: “Es una especie de chapurreao que me gusta especialmente. Como el castellano no es mi lengua, juego más con los diferentes acentos y trato de exagerarlos”, dijo a El País de las Tentaciones en 1997.

Joaquín el necio es uno de los muchos puntos álgidos del álbum, una sátira contra nuestro racismo latente sobre un marido cornudo (“metro sesenta, bajito y feo”) que acaba castrando al amante negro de su mujer. Y el coro de parroquianos del bar le responde con un inolvidable “el negro es mejor que tú”, entre “lolailos”.

Además de tratar temas incómodos, Pla demostró que también sabía hablar de sexo con una ternura fuera de lo común. Ocurre en Nuestro jardín (“tu coño es mi chimenea”) o  El bar de la esquina, la historia de un encuentro sexual en la mesa de una terraza que acaba en boda oficiada por el camarero y luna de miel en la propia mesa.
http://www.youtube.com/watch?v=5W-WIg1KRP4

También tierna es la larga -casi diez minutos- Enterrador de cementerios, en la que “un inadaptado social” sale a buscar mujer, probando infructuosamente con una prostituta, una niña de colegio y una estanquera viuda.

“En su momento no tuvo mucho éxito, ha sido poco a poco”, contaba Pla en 2009. ” Es el más conocido de mis discos, pero cuando salió fue difícil: yo no había cantando nunca en castellano, no me conocían en España y fue un poco duro. No había bolos, nadie me contrataba”.

(Este texto proviene de la unión de dos artículos: uno escrito para el libro 201 discos para engancharse al pop-rock español (Fundación Autor, 2006) y otro para  la revista Rolling Stone).

 

Así se hizo ‘Agila’, de Extremoduro

19 diciembre, 2011 - 7:32 - Autor:

Continúo esta semana la serie de “Así se hizo”, reportajes sobre la grabación y la trascendencia de discos ya clásicos. Pero a partir de ahora van a caer algunos discos españoles. Para empezar, Agila, de Extremoduro.

Extremoduro reinaban a mediados de los 90 en el underground del rock español -apenas salían en prensa ni radio-, gracias a las grandísimas canciones, tan duras como líricas, de Robe Iniesta. Pero su sonido era raquítico, malo, echaba para atrás. Eso cambió en 1996 con Agila (“espabila”, en castúo, el dialecto extremeño), y fue en gran parte gracias a Iñaki Uoho Antón, entonces guitarrista de Platero y Tú, que se ocupó de la producción de las composiciones más intensas de Iniesta. “Yo quería darle un sonido lleno y potente, pero no muy agresivo, que fuera fácilmente audible, rock entendible”, me contó Uoho en una entrevista para Rolling Stone en 2009, que se había ido involucrando poco a poco en Extremoduro y un tiempo después de Agila ya era parte de la banda, hasta hoy. “Ocurrió de manera natural, porque cuando Robe se propone algo es natural que ocurra”, bromea Antón.

La grabación se hizo en sólo tres semanas: “En aquellos tiempos no nos daban mucho tiempo, y había momentos caóticos, porque eran otros años: uno desaparecía, otro estaba muy despistado y había que pasar a grabar otro instrumento, etc. Pero todo el mundo trabajó mucho”. La banda original había fallado, “por varios motivos”, continúa Uoho: “Robe montó otra en Barcelona, que falló de manera incluso más traumática, se vino a Bibao con lo puesto y un bajista. Me dijo que no tenía banda y fue un momento duro. Aquí encontramos músicos, como Iñaki Milindris Setién, que fue un acierto porque es un guitarrista con buenas ideas, y el Capi [batería]”.

Uoho metió instrumentos poco habituales para Extremo, como los metales de So payaso o el saxo de Buscando una luna, el emocionante tema que abre el álbum, el favorito de Antón “porque perdimos un avión por trabajar en él con un cuatro pistas en mi casa”. Sorprende tanto que un disco de Extremoduro comience con una guitarra acústica y un saxofón como que incluya una estrofa de Antonio Machado (la de “llanuras bélicas y páramos de asceta”, del poema Por tierras de España). Pero es que en la siguiente, Prometeo, tenía un par de versos de Miguel Hernández, y Sucede uno de Neruda. Robe no sólo se atrevía a codearse con los grandes, es que además continuaba a Neruda con un verso de cosecha propia tan potente como “sucede que se me ha alegrado el día, ¡coño!, al ver al sol secándose en tu ventana tus bragas”. También invocaba a su santoral musical, mencionando a los fallecidos Dizzy Gillespie, Frank Zappa, Freddie  Mercury y Camarón.

Hubo colaboradores ilustres en Agila. Albert Pla cantaba a dúo con Robe El día de la bestia (parte de la BSO de la película), una canción que luego debieron eliminar de los conciertos: “Tuvimos que dejar de tocarla en directo”, cuenta Antón,” porque Robe entra [a cantar] en unos sitios y Albert entra donde le da la gana. En directo el público entraba a cantar donde Albert y confundía a Robe”. Menos relevante fue la intervención del Reverendo al hammond en Tomás, pero Uoho la recuerda con cariño: “Se cargó tres teclas, fue uno de esos momentos de caos”…

El final del álbum era tan poderoso como el principio. Una versión con guitarra española y cajón (ambos tocados por Fito Cabrales, compañero de Uoho en Platero) del Me estoy quitando de los malagueños Tabletom.

Agila vendió 300.000 copias y convirtió a Extremoduro en el grupo de rock más grande del momento: “Yo tenía sensaciones en el estudio de que iba a pasar algo, pero no tanto. Recuerdo que Robe tenía la ilusión de comprarse una caravana para ir de gira, y estábamos en el estudio y le dije: ‘No te preocupes, que con este disco te vas a comprar la caravana’. Y así fue”.

Fundación Robo: La canción protesta del 15-M

31 octubre, 2011 - 7:52 - Autor:

Tenía que llegar. Si las concentraciones del 15-M fueron como la alarma del despertador para que mucha gente se levantara y andara, manifestando en voz alta lo que se decía ente cuatro paredes (que “basta ya”, básicamente), tiene lógica que para muchos músicos haya supuesto algo parecido. Por eso se abrió hace unos meses la Fundación Robo, un proyecto de creación musical colectiva dirigido por Roberto Herreros, miembro de los (¿desaparecidos?) Grande-Marlaska y responsable del estupendo programa televisivo Mapa sonoro.

Aunque son de diferentes autores, todas las canciones vienen firmadas en su Bandcamp como Robo, y se pueden descargar libremente.  El propio Herreros ha aportado varios temas, algunos compuestos para la ocasión, pero también una versión de La paloma de la paz, del inclasificable cantautor Chicho Sánchez Ferlosio.

Hablando de cantautores sin igual, Albert Pla ha hecho una divertida Teófilo Garrido con Pascal Comelade, habitual compañero de juegos. Buenísima, con su manifestación improvisada, poblada por una larga lista de personajes con nombres absurdos.

Nacho Vegas,  fiel a su estilo, está más serio en Cómo hacer crac, y consigue buenas imágenes como la “desarticulación de la cúpula de la CEOE” o “el desahucio de la familia Botín”, mientras que Wild Honey (o sea, Guillermo Farré) compone por primera vez en español -que yo sepa- en la muy lírica Ascensores a la planta trece. Es otra buena muestra, como las anteriormente nombradas, de que una “canción protesta” se puede hacer de formas muy diversas, sin tener que recurrir a eslóganes de manifa y estribillos facilones.

Y también se puede hacer rapeando, vía Camarón de la Isla con parada en Eskorbuto, como lo hacen los vallisoletanos Diploide en Fuego, que tiene una base que es una barbaridad de buena.

Esta es una pequeña selección de las canciones de la Fundación Robo, cuyo repertorio seguirá aumentando poco a poco.

 

Darío Manrique BIO

Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.

Desde 2006 soy 'freelance' y colaboro en Rolling Stone, Esquire, Harper's Bazaar, Radio Gladys Palmera, Efe Eme, On Madrid, Muchoviaje, El Dominical, Viajar... Nos leemos.