Cuando Lennon y McCartney apoyaron al IRA, y otras salidas de tiesto políticas
Hace poco leí un artículo sobre el escritor noruego Knut Hamsun y sus simpatías por los nazis. Lo realmente terrible para los noruegos es que el premio Nobel, tal vez el escritor más grande que ha dado esa tierra, apoyó a Hitler durante la II Guerra Mundial y la invasión de su propio país por los alemanes, llegando incluso a mandarle a Joseph Goebbels su medalla del Nobel como regalo, reuniéndose con Hitler y dedicándole laudatorios textos cuando murió. Hay que decir -aunque no sé si sirve de excusa- que Hamsun tenía ya 80 años cuando los nazis invadieron Noruega. Cuando la guerra acabó, fue detenido, juzgado y multado, muriendo en el más profundo de los deshonores (hasta se organizaron quemas de sus libros tras la guerra).
Todo esto me ha hecho pensar en los músicos que alguna vez han metido la pata dando giros radicales en sus creencias políticas o apoyando a causas y personajes de los que probablemente se hayan arrepentido posteriormente. El primero que me vino a la cabeza fue, obviamente, John Lennon, que durante la primera mitad de la década de los 70 fue el activista que toda causa izquierdista quería en sus mítines. Lennon -y Yoko Ono, el faro que lo guió ideológicamente- apoyó por ejemplo al activista negro Michael X, un personaje controvertido que acabó sentenciado a muerte y colgado en la horca en Trinidad y Tobago por asesinato. La pareja llegó a donar una bolsa con pelo de ambos para que fuera subastada a favor de la Black House, su comuna. Posteriormente, firmaron peticiones contra su pena de muerte.
Pero el suceso que ahora más nos puede sorprender es su apoyo al IRA, aunque en su momento no era tan descabellado. Recordemos que el 30 de enero tuvo lugar en Irlanda del Norte el Bloody Sunday, durante el que el ejército británico mató a 13 civiles católicos durante una manifestación.
Pensemos qué hubiera pasado en la intelectualidad española si en esa época el ejército español hubiera masacrado a manifestantes vascos de esa forma… En 1970, durante el proceso de Burgos, Joan Manuel Serrat y otros intelectuales catalanes se encerraron en el monasterio de Montserrat en protesta por las condenas a muerte de varios etarras.
El caso es que Lennon apoyó sin reservas -tal vez hasta económicamente- al IRA, componiendo Sunday Bloody Sunday. igual que su ex compañero Paul McCartney, que impresionado por los sucesos del Domingo Sangriento, compuso Give Ireland Back to the Irish, que fue censurada en el Reino Unido por la BBC… pero alcanzó el número uno en Irlanda.
Caso diferente fue el de Neil Young, que de ser símbolo de la contracultura (recordemos Ohio, su canción sobre los estudiantes asesinados en Kent State) pasó en los 80 a alabar públicamente a Ronald Reagan. A finales de los 80, se explicaba así: “No soy liberal ni conservador. No soy así. Reagan hizo algunas cosas terribles, otras buenas”.
Otra historia son los artistas que, por codicia o simple ignorancia, han apoyado indirectamente a regímenes dictatoriales actuando para ellos (o simplemente en sus países durante un boicot internacional). Recuerdo a los Sinatra, Julio Iglesias o Queen, que tocaron en los 80 en Sun City, el complejo turístico de la Sudáfrica del Apartheid, o los que actuaron para los Gadaffi (Beyoncé o Nelly Furtado).






Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.
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