¿Por qué Adele no está en Spotify? Porque no quiso
CORRECCIÓN 21/2: Veo que, como me señalaban @SaraPolo por twitter, 21 ya está íntegro en Spotify, no como hasta hace unos días, cuando sólo había un sampler de cuatro temas. El Efecto Grammy ha debido de ser determinante: o bien ella (y cuando digo ella me refiero a Adele, su management y su compañía) se ha dado cuenta de que no podía dejar pasar este tsunami de publicidad, o en Spotify han decidido -por la misma razón- “darle” más de lo que en principio le ofrecieron…
Veo en Fast Company el siguiente titular: “Por qué Spotify rechazó 21, de Adele“. Pero si lees el texto, resulta que es al revés. Si el disco de año (según los Grammy), no está en Spotify es porque Adele -o su discográfica, o su management- no quiso que estuviera. O mejor dicho, quiso que estuviera bajo sus propios términos, con el álbum disponible sólo para suscriptores. Esto va en contra del modelo de Spotify, que permite a todo el mundo acceder a todo el catálogo, pagues o no pagues.
La verdad es que una iniciativa así, visto que Adele y 21 van como tiros, tal vez hubiera podido ayudar a que más usuarios se pasaran al premium del programa sueco, pero rompía la especie de acceso democrático del que presumen. Imagino que con ello Adele pretendía sacar un porcentaje mayor de lo que suele pagar Spotify, ya que los que escucharan 21 estarían pagando por hacerlo.
Adele no es el único gran nombre ausente de Spotify. Son muchos los clásicos (Led Zeppelin, Beatles, AC/DC…), pero recientemente otros como Coldplay o Black Keys tampoco han querido que sus discos estuvieran. Aducen que perjudica las ventas y que los beneficios derivados de las escuchas de Spotify son muy escasos. El Xylo Myloto de Coldplay sí se puede escuchar ahora, pero no ha sido hasta hace poco, meses después de su edición. Ellos habrán hecho números, pero a mí me parece un error: por poco que saquen de Spotify es algo, y que alguien escuche tu último trabajo en streaming (que ni al grupo ni a su discográfica les cuesta un duro, no tienen que fabricar discos ni distribuirlos ni nada parecido) puede servir para que muchas más gente te conozca y, quién sabe, se compre ese disco, alguno de los anteriores o vaya a uno de tus conciertos.
Un fan se compra un disco del grupo que le gusta, esté o no en Spotify. Alguien que sólo lo escucha en streaming no: si no está en Spotify se lo baja, pirata.




Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.
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