Lo mejor del documental de Scorsese sobre George Harrison
Acabo de terminar de ver Living in the Material World (¡son más de tres horas y media!), el documental que Martin Scorsese ha dirigido sobre George Harrison. Es muy interesante y está muy bien hecho (gran montaje), no podía ser de otra manera viendo la gente implicada, desde el propio Scorsese a Olivia Harrison, la viuda, que ha proporcionado un montón de imágenes, vídeos, cartas y recuerdos de su archivo personal. Se me hace un poco más aburrida la parte “espiritual” de su vida, y en general me gusta más el tono de No Direction Home, el que hizo sobre Bob Dylan en 2005, pero es un muy buen documental.
Por eso voy a destacar los momentos que más me han gustado, así que para quien no lo haya visto y quiera hacerlo con ojos vírgenes, que no siga leyendo, que hay espóilers…
-Las (innecesarias) bromas crueles de Lennon: Uno de los hermanos de George cuenta cómo en su boda actuaron los futuros Beatles. Estaba tocando el piano una señora, y el grupo entró para tocar, pinta en ristre. A John no se le ocurrió otra cosa que avisar a la mujer de que debía ir acabando… echándole la pinta por la cabeza. Un angelito, John.
-Las cartas que lee su hijo, Dhani: Todas las cartas personales que aparecen en el documental son leídas por Dhani Harrison, un detalle chulo. Hay una, particularmente agobiante, en la que George trata de tranquilizar a sus padres contándoles los agobios de la beatlemania en su punto álgido, cuando eran perseguidos por cientos de muchachas que querían despedazarlos, de tanto que los amaban. El recuento no es para nada tranquilizador, sino todo lo contrario.
-Cuando se ve, ya en los 70, diez o 12 años antes, tocando en un programa de la tele: La cara de Harrison al ver a los Beatles haciendo That Boy es buenísima, entre la nostalgia, el orgullo y la vergüencilla, recordando las (preciosas) armonías vocales y que en algún momento posterior había regalado esa guitarra que tocaba.
-Las sobrecogedoras fotos que Astrid Kirchherr les hizo a George y John en el estudio de Stu Sutcliffe: Sutcliffe había muerto recientemente y John y George fueron a visitar a Kirchherr, que les fotografió en el estudio del pintor. Yo no las habia visto nunca, pero son increíbles, la cantidad de emociones que se ven en sus caras.
-La discusión entre Harrison y McCartney: Es la época final de los Beatles y están ensayando en Twickenham, probablemente para Get Back. Se percibe un mal rollo tremendo. Y Ringo, a dos metros, que no sabe para dónde mirar…
-Firmando el fin de los Beatles: Esas imágenes, que provienen de un noticiario inglés, sí que no sabía de su existencia (imagino que también aparecerán en Anthology). Se ve a Harrison y McCartney rodeados de abogados firmando unos documentos que -supongo- dejan las cosas bien atadas tras el fin del grupo. La cara de Paul es un poema; George trata de bromear, pero también se le ve incómodo.
-Amistades peligrosas con los Ángeles del Infierno: A Harrison parece que le iban la velocidad y las motos y en algún momento se hizo amiguete de un capítulo de los Ángeles, y les soltó un “si pasáis por Londres, acercaros a las oficinas de Apple, estaréis como en casa”. Obviamente, lo tomaron al pie de la letra y desembarcaron como Atila y los Hunos. Y a ver cómo echas a una panda de Ángeles del Infierno… Lo hizo, con mucha mano izquierda, pero la circular con la que avisa una semana antes al personal de Apple de que van a llegar es tremenda.
-Las (divergentes) versiones de Eric Clapton y Pattie Boyd: Clapton y la mujer de Harrison, Boyd, se enamoraron y acabaron juntos (el guitarrista le había compuesto Layla cuando el amor parecía imposible). Clapton, gran amigo del Beatle, recuerda lo bien que se lo tomó George cuando se lo contó (“fue muy caballeroso”). Boyd, con un relato bastante más detallado, aduce que no se lo tomó tan bien… Sí es cierto que a pesar de ello siguieron siendo amigos.
-Cuando financia La vida de Brian: Muy grande ver a Eric Idle y Terry Gilliam, de los Monty Python, recordando cómo en dos días Harrison consiguió los cuatro millones de dólares que necesitaban para rodar la película… llegando a hipotecar su casa.
-La grabación de los Traveling Wilburys: Muy chulo ver a Harrison, Dylan, Roy Orbison, Tom Petty y Jeff Lyne grabando sus voces todos juntos en un estudio, turnándose entre ellos.


Darío Manrique Nacido en Burgos en 1977. Estudié periodismo en la Complutense de Madrid y he trabajado en la web loquesea.es y, durante cinco años, en la redacción de Rolling Stone.
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